Bodega y Cavas de Weinert: elegancia y tradición en cada copa



En el universo del vino argentino, la Bodega Weinert ocupa un lugar singular. No por seguir tendencias, sino por haber construido, a lo largo del tiempo, una identidad basada en la paciencia, la coherencia y el respeto por los procesos largos. Desde su bodega centenaria en Luján de Cuyo, el proyecto sostiene una manera de hacer vino donde el tiempo no se acelera y la elegancia se cultiva.


Weinert, el valor del tiempo

La historia de Weinert comienza en los años ‘70, cuando Don Bernardo C. Weinert, un empresario brasileño de origen alemán, llegó a Mendoza movido por un amor profundo por el vino y la convicción de que en esas tierras fértiles podía nacer algo verdaderamente trascendente. Su mirada, formada entre la cultura europea y el espíritu emprendedor, encontró en Mendoza un territorio ideal: clima seco, amplitud térmica, suelos generosos y una tradición vitivinícola que aún tenía mucho por revelar.

Fascinado por ese potencial y por el ritmo pausado que impone la elaboración de grandes vinos, adquirió una antigua bodega construida en 1890 en Carrodilla, Luján de Cuyo. Allí decidió apostar por una filosofía clara: elaborar vinos pensados para el largo plazo, respetando los tiempos de la crianza y priorizando la expresión del terroir por sobre las modas.
Desde sus inicios, Weinert se consolidó como un proyecto donde la paciencia, la consistencia y la nobleza de los materiales son tan importantes como la uva misma.

La herencia alemana de Don Bernardo Weinert se refleja con precisión en la filosofía de la bodega. El respeto por el orden, la precisión y el trabajo meticuloso conviven con una profunda valoración del tiempo como aliado fundamental del vino. En Weinert, nada se apura: las largas crianzas, la búsqueda del equilibrio y la constancia en los procesos responden a una mirada donde la calidad se construye paso a paso, con rigor y paciencia. Esta forma de entender la vitivinicultura, más cercana a la tradición europea clásica que a la inmediatez, encontró en Mendoza un escenario perfecto para desarrollarse y dar origen a vinos de carácter sobrio, profundo y longevos.


Los toneles: el corazón de Weinert


Uno de los rasgos más característicos de Weinert es la utilización de grandes toneles de roble francés para la crianza prolongada de sus vinos., que actúan casi como coautores de cada vino. A diferencia de muchas bodegas que apuestan por barricas pequeñas y renovadas con frecuencia, Weinert privilegia las grandes capacidades y la crianza prolongada en toneles históricos —algunos de entre 2.000 y 8.000 litros— conservando una colección que es considerada una de las más grandes de América y que en sus cavas subterráneas alberga vinos en proceso de maduración desde hace décadas.
Esta práctica, heredada de las grandes tradiciones europeas, no solo aporta estructura y complejidad, sino que permite que la madera acompañe suavemente la evolución del vino sin dominarlo, materializando esa filosofía de paciencia, respeto por el tiempo y búsqueda de elegancia que caracteriza a la bodega.


Iduna, guardiana del legado

Hoy, la bodega sigue siendo un proyecto familiar. Iduna Weinert, hija de Don Bernardo, lidera la proyección internacional y la comunicación del legado, con una energía que respeta la tradición y mira al futuro con creatividad y entusiasmo.
Nacida y criada entre cavas centenarias y grandes toneles, Iduna creció escuchando el lenguaje del vino, aprendiendo que la paciencia, el respeto por el tiempo y la coherencia son valores irrenunciables. Esa formación íntima, casi orgánica, se traduce hoy en una mirada clara y sensible sobre la identidad de la bodega.

Desde su rol al frente de la dirección comercial, Iduna es la voz que comunica al mundo la esencia de Weinert, y también quien cuida que cada decisión —desde los mercados hasta los proyectos especiales— esté alineada con la filosofía histórica de la casa.
Su presencia aporta cercanía, convicción y una profunda comprensión del legado recibido, al mismo tiempo que impulsa a la bodega a dialogar con el presente sin perder su carácter clásico. En ese equilibrio entre tradición y proyección, entre memoria y visión, Iduna Weinert se convierte en el corazón que late hoy dentro de la bodega, sosteniendo su identidad y asegurando que el vino siga contando su historia con honestidad y profundidad.


El estilo Weinert, según Hubert Weber

La historia enológica de Weinert está profundamente marcada por la labor de Hubert Weber, quien durante muchos años fue el responsable de construir y sostener el estilo que hoy define a la bodega. Su trabajo paciente, riguroso y coherente dio forma a vinos de carácter clásico, pensados para el largo plazo y alejados de las modas pasajeras. Bajo su mirada, la crianza en grandes toneles, el respeto por la materia prima y la confianza en el tiempo como aliado se convirtieron en pilares irrenunciables. La huella de Weber no solo permanece en los vinos que aún reposan en las cavas, sino también en la identidad enológica que sigue guiando a Weinert hasta el presente.


Los vinos

Weinert es sinónimo de vinos de guarda, profundos y elegantes, con taninos estructurados y aromas que emergen con el tiempo. Sus viñedos, cuidadosamente seleccionados en Luján de Cuyo, dan origen a expresiones icónicas como:

Malbec Single Vineyard – Un Malbec clásico, profundo, con fruta madura, notas de vainilla y taninos firmes que invitan a disfrutarlo lentamente.

Merlot – Elegante y aromático, con notas especiadas y un equilibrio perfecto entre estructura y suavidad.

Cask Selection – La máxima expresión de sofisticación de la bodega, con capas de complejidad y crianza prolongada.

Carrascal – Una línea más accesible que refleja la filosofía de calidad de Weinert, ideal para acercarse al estilo clásico de la bodega.


La enología actual

Federico Isgró se suma al proyecto como consultor externo, trabajando en estrecha colaboración con el equipo enológico conformado por Hubert y Rodolfo Dhuin —quien se incorpora en 2019—, aportando su mirada y experiencia desde un rol de asesoría especializada, sin formar parte del equipo permanente.

En Weinert, el vino no responde a la urgencia del presente, sino a una convicción profunda: las grandes historias se construyen con tiempo. Entre una bodega centenaria, grandes toneles y personas que comprenden el valor de la continuidad, el proyecto sigue fiel a una identidad propia. Así, Weinert se afirma como un referente del vino argentino, donde cada botella es el resultado de una decisión clara: dejar que el tiempo haga su trabajo.

¿Querés aprender a catar vinos y entenderlo con una mirada profesional y cercana?
Conocé el eBook Cata de Vinos de Vinos y Pasiones y empezá tu recorrido por este mundo apasionante.
Adqurilo aquí: https://mpago.la/2pcfi5D

¿Te gustó este contenido?
Si querés apoyarnos para que sigamos creando sobre vinos, cocina y pasiones, podés invitarnos un cafecito virtual acá: https://cafecito.app/vinosypasiones


Descubre más desde Vinos y Pasiones - 10 años

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.