Brotación: el renacer de la vid

Foto: Alejandro Vigil

Con la llegada de la primavera, la vid vuelve a mostrarnos uno de los momentos más visibles de su ciclo: la brotación. Es el renacer del ciclo anual, el momento en que la viña vuelve a latir.

Así la primavera se prende de la planta y ella retoma su ciclo anual.
En este proceso es importante que luego de la poda hayan quedado sólo los brotes que van a ser necesarios para de este modo evitar exceso de uvas y vegetación.
Las fechas de brotación tienen que ver con cada variedad de uva, puede variar y se dan en la primavera.

¿Qué es la brotación?

La brotación es ese instante mágico en primavera cuando, después de la poda, las yemas comenzaron a despertar y aparecen los primeros brotes. Es el punto de partida del crecimiento, el preludio de la floración y el fruto. Cada variedad de uva tiene su propio calendario: unas brotan antes, otras más tarde, dependiendo del frío, la altitud, el suelo y la ubicación geográfica.


Riesgos que acechan

Una de las mayores amenazas de esta etapa son las heladas primaverales que pueden convertirse en una amenaza para los viñedos de distintas regiones vitivinícolas del país. Además pueden extenderse hasta diciembre, y si los brotes están muy expuestos, pueden perderse flores, ramas o frutos enteros.
Cuando la viña está en pendiente, el aire frío se desplaza hacia abajo, lo que ayuda; los suelos más bajos suelen acumular aire frío, y eso puede ser un problema.

También hay que controlar el exceso de vegetación: si tras la poda quedaron demasiados brotes, la vid agota recursos, se reduce la calidad del fruto y aumenta el riesgo de enfermedades.


Técnicas de protección

El riesgo de las heladas es complejo, en muchos casos obliga a que enólogos/as, ingenieros agrónomos y personas encargadas de los viñedos a estar en alerta aún de madrugada.
Se suman noches sin dormir, por eso siempre es tan importante que cuando abras una botella de vino tengas en cuenta cuánto trabajo hay detrás de ella.
Hay diferentes métodos que se utilizan para combatir las heladas.

– Suelen colocarse «barreras» de aire, es decir árboles (en la Patagonia y otras regiones son muy comunes los álamos) ,arbustos o terraplenes.

– Se recomienda una poda que ubique los racimos a mayor altura del terreno esto es para proteger la vid, también que la misma se efectúe tardíamente para que la brotación se retrase.

– Riego por aspersión: por medio de aspersores se aplica una película de agua sobre las uvas que se congela y así el mismo hielo es el que protege a los frutos y a las hojas de temperaturas inferiores a los cero grados. Esta técnica tiene que tener cuidado cuando comenzar, cuando detenerla y la cantidad de agua a emplear.

– Riego de superficie: a veces se realiza un riego por inundación o “manto”, así el agua libera lentamente su calor al enfriarse, la contra es que si la helada se prolonga, se forma hielo. Si bien su costo es bajo puede traer enfermedades por humedad de las raíces.

– Calor: se brinda calor a través de calentadores, es decir tachos con carbón en las puntas de las hileras que se prenden y generan un microclima, se sube la temperatura del aire que rodea a las plantas.

Dedicamos esta entrada a quienes caminan y resguardan los viñedos de nuestra querida Argentina.

Te agradecemos que nos dejes comentarios y sugerencias para seguir mejorando.

¡Gracias por ser parte de esta comunidad!

Garnacha: una uva de muchos paisajes y estilos


Hay variedades de uva que parecen estar hechas para viajar. La Garnacha es una de ellas. Nacida en el Mediterráneo, recorrió distintos territorios y fue encontrando en cada uno de ellos una manera particular de expresarse.
Durante mucho tiempo estuvo asociada principalmente a vinos cálidos, maduros y de buena graduación alcohólica. Sin embargo, en las últimas décadas comenzó a ser redescubierta desde otra perspectiva: como una variedad capaz de producir vinos frescos, elegantes y con una marcada identidad territorial cuando se trabaja en los lugares y momentos adecuados.

Su historia está profundamente vinculada con España donde se la conoce como Garnacha, mientras que en otros países recibe nombres como Grenache. Es una variedad de maduración relativamente tardía, vigorosa y con buena adaptación a condiciones cálidas y secas. Precisamente por eso ha encontrado un lugar destacado en regiones donde otras variedades pueden tener dificultades para completar adecuadamente su maduración.


Una uva, diferentes paisajes

España es uno de los grandes territorios de la Garnacha. Aragón, considerado uno de sus principales centros históricos, conserva viñedos de gran importancia, algunos de ellos muy antiguos.
Asimismo tiene una presencia destacada en Rioja, Navarra, Campo de Borja, Calatayud, Cariñena, Priorat y Montsant. En estas últimas zonas puede formar parte de vinos de gran concentración y complejidad, especialmente cuando procede de viñas viejas y de bajos rendimientos.
El Priorat ofrece una de las expresiones más reconocibles, vinos intensos, estructurados y profundos, muchas veces acompañada por Cariñena. Los suelos de llicorella, las pendientes y el clima mediterráneo contribuyen a construir una identidad muy particular.

En Francia, la Garnacha Tinta, conocida como Grenache Noir, tiene una presencia fundamental en el sur del país, especialmente en el valle meridional del Ródano y en el Languedoc-Rosellón.
En el Ródano participa en numerosos ensamblajes junto con Syrah y Mourvèdre, aportando fruta, volumen, calidez y redondez. Está presente en denominaciones como Côtes du Rhône, Châteauneuf-du-Pape, Gigondas, Vacqueyras, Rasteau y Lirac, entre otras. El clima mediterráneo favorece su maduración y así se logran vinos de buena concentración, con fruta madura, especias y una textura amplia.
Su recirrudO no termina en Europa.

Garnacha más allá del Mediterráneo

Australia ha desarrollado interesantes expresiones de Grenache, especialmente en South Australia, donde algunos viñedos antiguos han permitido elaborar vinos de gran concentración, además con frescura y elegancia.

En Estados Unidos también encontró territorios favorables. California es particularmente interesante, tanto para Garnacha tinta como para Garnacha blanca y otras variantes. Algunas plantaciones antiguas y determinados productores han contribuido a recuperar el interés por la variedad. En Washington State existen plantaciones, aunque su presencia es mucho menor que en California.

Sudáfrica y Chile son otros países donde se la cultiva, aunque continúa siendo una variedad minoritaria frente a las grandes protagonistas de sus respectivos viñedos.

En Argentina, la Garnacha todavía ocupa un lugar pequeño dentro del viñedo nacional, pero su presencia viene creciendo. Según datos del INV, en 2025 el país contaba con unas 64 hectáreas, principalmente de Garnacha Tinta, distribuidas sobre todo en Mendoza, La Rioja y Salta. Existen pequeñas superficies en San Juan, Jujuy, La Pampa y Córdoba, igualmente de Garnacha Blanca en Mendoza.

Mendoza concentra buena parte de las nuevas experiencias con la variedad. En el Valle de Uco, Los Chacayes se destaca por sus condiciones de altura, amplitud térmica y suelos bien drenados, que pueden favorecer una maduración adecuada sin perder frescura. Existen experiencias en regiones muy diferentes, como Calingasta, en San Juan, y la Quebrada de Humahuaca en Jujuy.

Por ahora, la Garnacha sigue siendo una variedad minoritaria en Argentina, pero el crecimiento de su superficie y la aparición de nuevos vinos muestran que hay productores interesados en descubrir qué puede expresar en nuestros distintos territorios.


¿Qué características tiene la Garnacha?

Una de las claves para comprender la Garnacha es que puede cambiar mucho según el lugar donde se cultive.
En condiciones cálidas puede alcanzar una elevada concentración de azúcar y, por lo tanto, vinos de graduación alcohólica importante. Suele ofrecer aromas de frutas rojas y negras maduras, especias, hierbas mediterráneas y, en determinados casos, notas que recuerdan a la pimienta o al regaliz. En boca puede resultar amplia, redonda y de textura amable.Sin embargo esto no significa que la Garnacha produzca necesariamente vinos pesados.

Cuando se cultiva en sitios de mayor altitud, en zonas con amplitud térmica o en ambientes donde la maduración es más lenta, puede conservar mejor la acidez y producir vinos más frescos y tensos.

La edad de las plantas modifica profundamente el resultado. Las viñas viejas, especialmente cuando tienen bajos rendimientos, pueden aportar concentración y complejidad, aunque siempre es necesario considerar el sitio y el manejo del viñedo.
Por eso hablar simplemente de «el sabor de la Garnacha» resulta insuficiente. Hay muchas Garnachas posibles.


Garnacha tinta, blanca y gris

Cuando hablamos de Garnacha solemos pensar en la variedad tinta, aunque la familia es más amplia.
La Garnacha Blanca puede producir vinos de buen volumen en boca, con aromas de frutas blancas, cítricos, flores y hierbas. Dependiendo del lugar y de la elaboración, puede ofrecer desde blancos frescos y directos hasta vinos más estructurados, especialmente cuando se utilizan fermentaciones o crianzas en contacto con madera.
La Garnacha Gris, menos difundida, presenta otra expresión de la variedad y puede participar en vinos rosados, blancos o de colores más intensos según el estilo de elaboración.

La Garnacha tinta también tiene una larga tradición en la elaboración de vinos rosados, especialmente en España y Francia. En este caso, el color más claro no responde a una variedad diferente, sino a una decisión de vinificación: una maceración más breve entre el mosto y los hollejos permite obtener el característico color rosado.


¿Y con qué podemos acompañar una Garnacha?

Aquí aparece una de sus grandes virtudes: su versatilidad gastronómica.
Una Garnacha tinta joven, frutal y de taninos moderados puede acompañar muy bien carnes de cerdo, hamburguesas, pizzas con ingredientes intensos, empanadas y pastas con salsas de tomate.
Cuando encontramos una Garnacha más estructurada, madura y concentrada, podemos pensar en carnes asadas, cordero, guisos, carnes especiadas y preparaciones de cocción prolongada.

Los platos mediterráneos son grandes compañeros: vegetales grillados, berenjenas, tomates, aceitunas, hierbas aromáticas y preparaciones con aceite de oliva pueden funcionar especialmente bien con Garnachas de perfil fresco y especiado.

Una Garnacha del Ródano, por ejemplo, puede combinar muy bien con platos con hierbas mediterráneas, en cambio una expresión más potente del Priorat puede pedir preparaciones de mayor intensidad.

Y hay un maridaje que merece una mención especial: el cordero. La combinación entre la textura de la carne, las hierbas y las especias y la fruta madura de la Garnacha puede resultar especialmente armoniosa.


¿Y la Garnacha blanca?

La Garnacha Blanca abre otro universo gastronómico.
Su volumen y textura pueden acompañar pescados de mayor estructura, mariscos, arroces, pastas con salsas cremosas y aves.
Las versiones más frescas resultan buenos acuerdos con pescados, mariscos y preparaciones mediterráneas, entretanto aquellas con mayor estructura o crianza pueden acompañar platos más complejos.

También marida bien con quesos de pasta semidura y con algunos quesos de cabra, especialmente cuando el vino conserva buena frescura.


Una variedad, muchas expresiones

La Garnacha deja descubrir algo esencial del mundo del vino: una misma variedad puede ofrecer perfiles muy diferentes según el lugar donde crece y la manera en que se trabaja.
Desde los viñedos mediterráneos de España y Francia hasta las nuevas expresiones que aparecen en otros países, la variedad continúa mostrando su capacidad de adaptación.

En la copa podemos encontrar fruta, especias, frescura, estructura, textura y diferentes niveles de concentración. Se pueden encontrar blancos, tintos y rosados elaborados a partir de distintas expresiones de esta familia varietal.
Quizás por eso la Garnacha resulte tan interesante: no propone una única manera de entenderla.

Como sucede tantas veces con el vino, el viaje empieza en una variedad y termina mucho más lejos: en el territorio, en quienes la cultivan y en quienes finalmente la llevan a la copa.


Conocer una variedad es también aprender a observarla en la copa: reconocer sus aromas, su color, su estructura y las sensaciones que nos deja en boca.

Si querés profundizar en la práctica de la degustación, en Vinos y Pasiones creamos Cata de Vinos, un e-book pensado para aprender a catar de una manera clara, práctica y sin complicaciones.

Cómo influye la madera en el vino: Aromas, texturas y equilibrio



¿Alguna vez sentiste aromas de vainilla, cacao, café o especias en un vino y te preguntaste de dónde vienen? Muchas veces la respuesta está en un elemento que acompaña al vino desde hace siglos: la madera.

¿Qué aporta realmente la madera al vino?

La crianza en barrica no busca «dar gusto a madera». Su función principal es favorecer una lenta microoxigenación, estabilizar el color, suavizar los taninos y aportar complejidad aromática. El resultado dependerá del tipo de roble, el nivel de tostado y el tiempo de crianza.

El uso de la madera para las bebidas no comenzó con el vino.
Los germanos provenientes del norte y del este de Europa impulsaron el uso de la madera como medio de transporte, es decir para transportar el vino. Hay que situarse en esa época para entender que transportar el vino en barricas era fácil. Una barrica sellada, bien cerrada con un tapón y que con un buen empujón podía rodar, así se encontró la solución a mover grandes cantidades de vino. Muy distinto sería si las que había que trasladar eran ánforas, recipientes que usaban los romanos para guardar el vino.

Por otro lado, poblaciones más al sur que si eran productores de vino empleaban cueros de animales que eran resistentes. Claro que no eran tan buenos como los recipientes de madera porque el pellejo del animal transmitía con el tiempo olores no tan agradables al vino.


Origen de las barricas

De este modo los galos (pueblos históricos que habitaban los territorios actuales de Bélgica, Francia, Suiza e Italia del norte) utilizaban los toneles para almacenar sus brebajes y las cervezas, legado de la cultura celta. Por eso en el siglo I ambos sistemas coexistieron.

Por otra parte, la madera, el roble, el castaño y el cerezo comenzaron a hacerse más frecuentes.
El roble luego fue generalizándose por crecer en varios lugares y además por su resistencia.
Los barriles se rellenaban una y otra vez para que se les formaran una capa que los impermealizaba.


Crianza del vino


Se denomina crianza del vino al tiempo que transcurre el vino luego de la fermentación en una barrica de roble seguido de un período en botella.
El roble se utiliza en forma de barrica, duelas o chips.
Tanto el roble americano como el francés son costosos, y eso luego se nota en el precio del vino. Sin embargo se usa este recurso por los aromas y sabores que aporta.
La madera permite que el oxígeno entre de forma controlada, el vino va madurando y suaviza su textura. Este noble material cede al vino sus propios taninos y valores organolépticos, brindándoles notas y sabores a vainilla, tostado, café y caramelo.


Roble ese material tan noble


El roble es el nombre con que se conoce a las 250 especies de árboles del género quercus.
Lo primero a saber es que el roble no mejora al vino. El vino ya de por sí tiene que tener estructura y pensado para la crianza, el roble suma o resalta las cualidades de esta bebida.

Hoy en día los grandes vinos que se elaboran suelen emplear madera. La mayoría son vinos tintos. Estos vinos tienen contacto con la madera en la fermentación o genralmente luego de la fermentación.

A los blancos también se le otorga paso por madera. Sin embargo es en poca cantidad y algunas cepas como por ejemplo la Chardonnay, o también al Torrontés.
La madera aporta mucho más que aromas. A través de sus poros permite una micro-oxigenación muy lenta y controlada que redondea taninos, suaviza la estructura y estabiliza el color. Además, cede compuestos que enriquecen el perfil aromático: notas avainilladas, especiadas, tostadas o de cacao según el tipo de roble y su tostado. Esto genera vinos más amplios, cremosos y complejos, siempre que la fruta tenga la fuerza suficiente para sostenerlo.


Claves para reconocer la influencia de la madera en la cata

Aromas
La crianza en madera puede aportar notas de vainilla, coco, cacao, café, caramelo y especias, dependiendo del tipo de madera, el tostado y el tiempo de contacto.

En boca
Puede sumar volumen, una textura más sedosa y favorecer la integración de los taninos, aportando mayor complejidad y estructura.

Equilibrio
Una buena crianza no busca que la madera sea protagonista, sino que acompañe al vino, respetando su fruta, su origen y su identidad.


Roble francés


La madera de roble francés es más blanda. Para la fabricación de barricas debe cortarse siguiendo la veta del árbol (por hendidura) y no puede ser aserrada. Las duelas se separan mediante cuñas, un proceso que genera un mayor desperdicio de madera.
Francia es uno de los principales productores de barricas y toneles de alta calidad. Su costo es elevado, ya que se emplean árboles de crecimiento lento que, en muchos casos, superan los cien años de edad.
El aporte del roble francés al vino suele ser más gradual y delicado que el del roble americano. Favorece una integración elegante de la madera, con aromas que pueden recordar a la vainilla, el tabaco, las especias dulces (como la canela) y, en algunos casos, a los frutos secos.


Roble americano


Las barricas realizadas con roble americano suelen ser más resistentes, más impermeables y más duras. Los poros son más grandes que los del roble francés, por ello las propiedades son transmitidas al vino en tiempo más rápido.
En este caso, el roble proveniente de los Estados Unidos en nariz presenta aromas a caramelo, coco, café, humo, tabaco y cacao.

El tamaño importa

A mayor tamaño del barril menor proporción de superficie de madera en contacto con el vino.
Las barricas bordelesas (por Bordeaux) son las más utilizadas de 225 litros.
Hay también de 190 litros, 250 litros, 300 litros, 400 litros, 500 litros y 650 litros.
Las botas son más grandes, hay de 250 litros o hasta 1500 litros.
Los fudres o cubas son las más grandes de todas, al igual de los toneles.
Las bodegas López y Weinert en nuestro país usan toneles.

toneles-salon-eventos-xl
Foto: Bodega López

Los fudres se emplean en donde se da una larga larga crianza al vino. En especial a variedades como la Mourvedre- Monastrell en la zona del Rhone.
Aquí en Argentina varias bodegas están utlizando fudres.

¿Se emplea otro tipo de madera para la crianza del vino?


La respuesta es SI.
Cerezo: se utilizan sin tostar y con tostado.
Roble español: se lo emplea poco, a veces es utilizado en reemplazo del francés y del americano.
Roble húngaro: su aporte sensorial es parecido al francés.
Acacia: la barrica sin tostar se utiliza para la fermentación y crianza de vinos blancos.
La barrica de tostado medio se emplea para la fermentación y crianza de vinos blancos, también para tintos.
Pino: es muy utilizado en las Islas Canarias. Fermentación y crianza para vinos blancos y rosados. Estos vinos reciben el nombre de «vinos de tea.»
Castaño: para almacenar, criar y transportar el vino. Se emplea en algunos vinos españoles, italianos y aquí en Argentina La Bodega Don Diego en la provincia de Catamarca.

Cómo se hace una barrica


La elaboración de toneles, barricas o fudres es artesanal.
Primero se cortan los árboles para extraer los tablones, esos mismos que son llamados duelas. Luego se someten a una maduración de dos años a la intemperie. Así se van lavando y secando a medida pasan las estaciones.
Posteriormente empieza el trabajo artesanal del tonelero de ir engarzando las duelas sin la ayuda de tornillos, ni tarugos.
Ya elegidas las duelas, se las va doblando aplicándoles calor por dentro y humedeciéndolas por fuera para vencer la resistencia. Se les da forma con un aro que hace de soporte. Una vez que el tonel o barrica tienen su forma se les vuelve a dar calor para lograr el tostado deseado.

Diferentes niveles de tostado


Hay un tostado interno que se le aplica a las barricas. Según ese tostado existen diferentes niveles.
Light o suave: los aromas que predominan son de cedro y eucalipto.
Medium o medio: aromas y sabores de vainilla
High o alto: acá es cuando se encuentran sabores más intensos como a ahumado o café.

Esperamos te haya gustado esta entrada, que hayas podido aprender algunos conocimientos más en esto de hacer y criar el vino. Hay mucho más para saber sobre este tema, no dejes de buscar.
Nosotros ya estamos felices al compartir con vos esta información.

¡Qué tengas un día espectacular y divertido!

¡Brindemos juntos!
Hacé clic en el botón SUSCRIBIRSE que ves a la derecha y sumate a la comunidad de Vinos y Pasiones para recibir gratuitamente nuestros contenidos en tu mail.

Te agradecemos que nos dejes comentarios y sugerencias para seguir mejorando.

❤️ ¿Te gustó este contenido?
Si querés apoyarnos para que sigamos creando sobre vinos, cocina y pasiones, podés invitarnos un cafecito virtual acá: https://cafecito.app/vinosypasiones

¡Gracias por ser parte de esta comunidad!

Decanter: el medio que transformó la comunicación del vino

Desde Londres hacia el mundo, Decanter se convirtió en mucho más que una revista especializada. Con más de cinco décadas de trayectoria, hoy es una referencia para productores, sommeliers, periodistas y consumidores, además de ser la creadora de los prestigiosos Decanter World Wine Awards, uno de los concursos de vinos más influyentes del planeta.



¿Qué es Decanter?

Cuando se habla de medios especializados en vino, hay un nombre que trasciende fronteras: Decanter. Desde hace más de cinco décadas, la publicación británica se ha consolidado como una referencia para productores, enólogos, sommeliers, periodistas, importadores y consumidores de todo el mundo, gracias a una combinación de periodismo especializado, análisis, educación y una permanente búsqueda de la excelencia.
A diferencia de otras revistas del sector, Decanter no solo informa sobre vinos. También explora las historias detrás de cada botella, las regiones vitivinícolas, las tendencias del mercado, los avances en viticultura y enología, el enoturismo y las personas que dan vida a la industria.
Su enfoque editorial ha contribuido a acercar la cultura del vino tanto a profesionales como a aficionados, convirtiéndose en una de las voces más respetadas del ámbito vitivinícola internacional.


Los orígenes de una publicación pionera

Decanter nació en 1975 en Londres, Reino Unido, en un momento en el que el interés por el vino comenzaba a expandirse más allá de los tradicionales países productores europeos.
Su propuesta fue innovadora: crear una publicación capaz de combinar el rigor periodístico con un lenguaje accesible, ofreciendo información de calidad tanto para especialistas como para quienes deseaban profundizar sus conocimientos.
Con el paso de los años, la revista amplió su mirada hacia todas las regiones vitivinícolas del mundo, incorporando análisis de mercados, entrevistas con figuras destacadas, recomendaciones de compra, reportajes sobre destinos enoturísticos y completas degustaciones de vinos de los cinco continentes.

Decanter en síntesis

Fundación: 1975.
Sede: Londres, Reino Unido.
Especialidad: Periodismo y comunicación del vino.
Premios: Decanter World Wine Awards (desde 2004).
Alcance: Internacional.
Contenido: Vinos, regiones, gastronomía, enoturismo, tendencias y análisis.


La evolución de un medio líder

El crecimiento de Decanter fue acompañado por la evolución de la actividad vitivinícola. Lo que comenzó como una publicación impresa se transformó en una plataforma de alcance global, con edición digital, contenidos multimedia, eventos internacionales, catas, clases magistrales y una activa presencia en los principales encuentros del sector.
Su equipo editorial trabaja junto a reconocidos periodistas, Masters of Wine, Master Sommeliers y expertos internacionales, lo que le permite ofrecer análisis independientes y contenidos respaldados por un profundo conocimiento técnico.


Los Decanter World Wine Awards

Si hay una iniciativa que terminó de consolidar el prestigio internacional de Decanter, fue la creación de los Decanter World Wine Awards (DWWA). Desde su primera edición en 2004, el certamen se convirtió en uno de los concursos de vinos más respetados del mundo, tanto por la calidad de su organización como por el nivel de sus jurados.
Cada año, miles de muestras provenientes de decenas de países son evaluadas mediante un sistema de cata a ciegas. Los vinos son analizados por paneles integrados por algunos de los profesionales más reconocidos de la industria, entre ellos Masters of Wine, Master Sommeliers, periodistas especializados, compradores y expertos internacionales.

Este riguroso proceso de evaluación busca garantizar la mayor objetividad posible. Cada vino es degustado sin que los jueces conozcan su identidad, origen o productor, permitiendo que la calidad sea el único criterio de valoración.


¿Cómo se otorgan las medallas?

Los vinos que participan en los Decanter World Wine Awards reciben una puntuación sobre 100 puntos. De acuerdo con el resultado obtenido, pueden acceder a diferentes reconocimientos que reflejan su nivel de excelencia.
Las categorías incluyen las medallas Bronze, Silver y Gold, además de las distinciones Platinum y Best in Show, reservadas para aquellos vinos que alcanzan un nivel verdaderamente excepcional dentro del certamen.

Obtener una medalla Decanter representa mucho más que un reconocimiento. Para muchas bodegas significa acceder a una mayor visibilidad internacional, fortalecer su posicionamiento en mercados estratégicos y generar confianza entre consumidores, distribuidores e importadores.


La influencia de Decanter

Aunque las medallas suelen ocupar los titulares, la influencia de Decanter trasciende ampliamente los concursos.
A lo largo de los años, la publicación ha contribuido a dar visibilidad a regiones vitivinícolas emergentes, descubrir nuevos productores y acompañar la evolución de variedades que hoy forman parte de la conversación global del vino. Sus artículos, entrevistas y reportajes ayudan a interpretar las transformaciones del sector, desde el impacto del cambio climático hasta las nuevas tendencias de consumo, la sustentabilidad y la innovación enológica.

Más que establecer un ranking, Decanter se ha convertido en un espacio de análisis y difusión que conecta el rubro con un público cada vez más interesado en comprender el origen, la identidad y las historias que hay detrás de cada vino.


Argentina y Decanter: una relación que se fortalece

La vitivinicultura argentina ha logrado consolidar una presencia cada vez más destacada en las páginas de este gran medio y en los Decanter World Wine Awards. Hoy el reconocimiento internacional alcanza a otras variedades de uvas, regiones y estilos de elaboración.
Valles de altura, viejos viñedos, proyectos de pequeña escala y nuevas interpretaciones del terroir argentino forman parte de una narrativa que despierta un creciente interés entre los especialistas internacionales.
Las distinciones obtenidas por bodegas argentinas reflejan no solo la calidad de sus vinos, sino también la diversidad y el dinamismo de un sector que continúa evolucionando.

Decanter demuestra que el vino no solo se disfruta en la copa. Además se conoce, se estudia y se comunica. Esa mirada es la que, desde hace cinco décadas, la convirtió en una referencia para la vitivinicultura mundial.

Elaboración de los vinos rosados

Rosado
Imagen: Wine Folly


El vino rosado suele generar dudas. Algunos lo confunden con el antiguo clarete o lo asocian a un vino de menor calidad. Sin embargo, esto no podría estar más lejos de la realidad.

Lo cierto es que toda uva, en su interior, tiene pulpa blanca. Y aunque el vino rosado puede elaborarse mezclando uvas blancas y tintas, lo más habitual es que se utilicen uvas tintas mediante procesos que permiten extraer sólo una parte del color de las pieles.


¿Cómo se elabora un vino rosado?

La vinificación del vino rosado se parece mucho a la del vino blanco. Todo comienza con la llegada de las uvas a la bodega, donde se colocan en los lagares (recipientes con forma de pirámide invertida). Desde allí, un tornillo sin fin las traslada a la despalilladora, que separa los granos del raspón.


Prensado o sangrado: dos caminos posibles

  • Prensado directo: Similar al vino blanco, donde se prensa la uva y se fermenta el jugo obtenido con mínimo contacto con las pieles.
  • Maceración corta: el jugo permanece en contacto con las pieles durante unas horas, extrayendo color y algo de estructura. Es el método más común para rosados frutados y expresivos.
  • Sangrado (saignée): Se deja el mosto y las pieles en un tanque durante un breve período. Luego, se extrae parte del jugo por gravedad, sin prensar. Este mosto ya tiene algo de color.

Cuanto mayor es el tiempo de maceración con los hollejos, más intenso será el color del vino. Por eso, controlar esta etapa es esencial.



El papel del enólogo

Podemos pensar al enólogo como un artista. Observa con paciencia la evolución del mosto, evaluando su color, aroma y estructura. Cuando considera que el punto de maceración es óptimo, separa el mosto de las pieles para comenzar la fermentación.


Maceración controlada

La maceración puede durar desde unas pocas horas hasta dos días, en recipientes refrigerados a temperaturas cercanas a los 10 °C. Este control evita fermentaciones indeseadas por levaduras o bacterias antes de tiempo.

Durante este proceso, los antocianos (pigmentos naturales presentes en la piel de la uva) se disuelven parcialmente en el jugo, dándole ese color rosado tan característico.


Fermentación y embotellado

La fermentación se realiza a temperaturas controladas, al igual que en los vinos blancos, para preservar los aromas frutales y la frescura. Luego, el vino pasa por procesos de clarificación, estabilización y filtrado.

En general, los rosados están listos para ser embotellados y consumidos jóvenes, lo que resalta aún más su carácter vibrante y alegre.


¿Cuándo tomar un vino rosado?

Muchas veces se lo asocia al verano, pero el rosado es un comodín todo terreno. Tiene la frescura de un blanco y un poco más de estructura, lo que le permite maridar con múltiples platos:

  • Como aperitivo
  • Con carnes blancas o de cerdo
  • Ensaladas, pizzas y picadas
  • Platos vegetarianos o con atún rojo
  • Currys y gastronomía asiática
  • Postres, si es un rosado dulce o espumante

La temperatura ideal para servirlo es entre 8 °C y 10 °C. Como siempre, lo importante es disfrutarlo como a vos más te guste.


Rosados en el mundo y en Argentina

En nuestro país, se elaboran excelentes rosados en todas las regiones vitivinícolas: desde Jujuy y Salta hasta la Patagonia, pasando por Mendoza, San Juan, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires.

Los enólogos pueden producir rosados con cualquier uva tinta: Malbec, Pinot Noir, Syrah, Cabernet Franc, Tannat, Petit Verdot… ¡las posibilidades son infinitas!

A nivel internacional, la región de Provence en Francia es la cuna de los rosados más elegantes y refrescantes. España, especialmente en La Rioja, también ofrece rosados de gran calidad, incluso con categoría Gran Reserva.


La vie en rose

El vino rosado es una invitación a ver la vida con otros ojos. Fresco, versátil y cada vez más valorado, deja atrás los prejuicios y se posiciona como una opción moderna, alegre y gastronómica.

Gracias por acompañarnos en esta nota.
¡Que tengas un día genial y emprendedor!

Y como siempre, gracias por inspirarnos a sacar nuestra mejor versión.

3 respuestas a «Elaboración de los vinos rosados»

  1. Avatar de
    Anónimo

    EXELENTE APORTE

    Me gusta

    1. Avatar de Verónica Bruno

      ¡Muchas gracias!

      Me gusta

    2. Avatar de Verónica Bruno