Elaboración de los vinos rosados

Rosado
Imagen: Wine Folly


El vino rosado suele generar dudas. Algunos lo confunden con el antiguo clarete o lo asocian a un vino de menor calidad. Sin embargo, esto no podría estar más lejos de la realidad.

Lo cierto es que toda uva, en su interior, tiene pulpa blanca. Y aunque el vino rosado puede elaborarse mezclando uvas blancas y tintas, lo más habitual es que se utilicen uvas tintas mediante procesos que permiten extraer sólo una parte del color de las pieles.


¿Cómo se elabora un vino rosado?

La vinificación del vino rosado se parece mucho a la del vino blanco. Todo comienza con la llegada de las uvas a la bodega, donde se colocan en los lagares (recipientes con forma de pirámide invertida). Desde allí, un tornillo sin fin las traslada a la despalilladora, que separa los granos del raspón.


Prensado o sangrado: dos caminos posibles

  • Prensado directo: Similar al vino blanco, donde se prensa la uva y se fermenta el jugo obtenido con mínimo contacto con las pieles.
  • Maceración corta: el jugo permanece en contacto con las pieles durante unas horas, extrayendo color y algo de estructura. Es el método más común para rosados frutados y expresivos.
  • Sangrado (saignée): Se deja el mosto y las pieles en un tanque durante un breve período. Luego, se extrae parte del jugo por gravedad, sin prensar. Este mosto ya tiene algo de color.

Cuanto mayor es el tiempo de maceración con los hollejos, más intenso será el color del vino. Por eso, controlar esta etapa es esencial.



El papel del enólogo

Podemos pensar al enólogo como un artista. Observa con paciencia la evolución del mosto, evaluando su color, aroma y estructura. Cuando considera que el punto de maceración es óptimo, separa el mosto de las pieles para comenzar la fermentación.


Maceración controlada

La maceración puede durar desde unas pocas horas hasta dos días, en recipientes refrigerados a temperaturas cercanas a los 10 °C. Este control evita fermentaciones indeseadas por levaduras o bacterias antes de tiempo.

Durante este proceso, los antocianos (pigmentos naturales presentes en la piel de la uva) se disuelven parcialmente en el jugo, dándole ese color rosado tan característico.


Fermentación y embotellado

La fermentación se realiza a temperaturas controladas, al igual que en los vinos blancos, para preservar los aromas frutales y la frescura. Luego, el vino pasa por procesos de clarificación, estabilización y filtrado.

En general, los rosados están listos para ser embotellados y consumidos jóvenes, lo que resalta aún más su carácter vibrante y alegre.


¿Cuándo tomar un vino rosado?

Muchas veces se lo asocia al verano, pero el rosado es un comodín todo terreno. Tiene la frescura de un blanco y un poco más de estructura, lo que le permite maridar con múltiples platos:

  • Como aperitivo
  • Con carnes blancas o de cerdo
  • Ensaladas, pizzas y picadas
  • Platos vegetarianos o con atún rojo
  • Currys y gastronomía asiática
  • Postres, si es un rosado dulce o espumante

La temperatura ideal para servirlo es entre 8 °C y 10 °C. Como siempre, lo importante es disfrutarlo como a vos más te guste.


Rosados en el mundo y en Argentina

En nuestro país, se elaboran excelentes rosados en todas las regiones vitivinícolas: desde Jujuy y Salta hasta la Patagonia, pasando por Mendoza, San Juan, Córdoba, Entre Ríos y Buenos Aires.

Los enólogos pueden producir rosados con cualquier uva tinta: Malbec, Pinot Noir, Syrah, Cabernet Franc, Tannat, Petit Verdot… ¡las posibilidades son infinitas!

A nivel internacional, la región de Provence en Francia es la cuna de los rosados más elegantes y refrescantes. España, especialmente en La Rioja, también ofrece rosados de gran calidad, incluso con categoría Gran Reserva.


La vie en rose

El vino rosado es una invitación a ver la vida con otros ojos. Fresco, versátil y cada vez más valorado, deja atrás los prejuicios y se posiciona como una opción moderna, alegre y gastronómica.

Gracias por acompañarnos en esta nota.
¡Que tengas un día genial y emprendedor!

Y como siempre, gracias por inspirarnos a sacar nuestra mejor versión.

3 respuestas a «Elaboración de los vinos rosados»

  1. Avatar de
    Anónimo

    EXELENTE APORTE

    Me gusta

    1. Avatar de Verónica Bruno

      ¡Muchas gracias!

      Me gusta

    2. Avatar de Verónica Bruno

Día Nacional de la Olivicultura: Historia, territorio y sabor

El 24 de mayo se celebra el Día Nacional de la Olivicultura en Argentina, conmemorando que en esta fecha, en el año 1591, se radicó el primer asentamiento español en la ciudad de Aimogasta, La Rioja. En ese lugar se encuentra un olivo declarado árbol histórico nacional, símbolo del arraigo de esta noble planta en nuestras tierras.


El origen del olivo en Argentina

El olivo llegó a América con los colonizadores españoles en el siglo XVI. En el territorio que hoy es Argentina, los primeros ejemplares se plantaron en la región de Cuyo durante el período colonial, especialmente en La Rioja, San Juan y Mendoza. El clima seco y los suelos pedregosos ofrecieron condiciones ideales para su desarrollo. Desde entonces, la olivicultura ha evolucionado y se ha consolidado como una de las actividades agrícolas más importantes del país.

Continuar leyendo

Vinos Orgánicos: una apuesta a lo natural

En un contexto donde la sostenibilidad ya no es una tendencia sino una urgencia global, los vinos orgánicos se consolidan como una forma concreta de repensar cómo producimos, consumimos y nos vinculamos con la tierra.

En este artículo, exploramos qué los hace especiales, cómo se producen y por qué pueden ser una excelente opción para quienes buscan autenticidad en cada copa.


¿Qué es un vino orgánico?

Un vino orgánico es aquel elaborado a partir de uvas cultivadas sin agroquímicos, pesticidas ni fertilizantes sintéticos. Su producción se basa en prácticas que respetan el equilibrio natural del viñedo y promueven la biodiversidad.

En Argentina, la vitivinicultura orgánica crece sostenidamente. En los últimos años, la superficie de viñedos orgánicos superó las 9.700 hectáreas, con Mendoza como principal región productora y una fuerte orientación exportadora.


Beneficios del vino orgánico

  • Mayor expresión del terroir: Al evitar químicos artificiales, estos vinos reflejan mejor las características del suelo y el clima.
  • Menor cantidad de sulfitos: Si bien no están completamente libres de sulfitos, su concentración suele ser menor que en los vinos convencionales.
  • Producción sustentable: Favorece suelos más sanos y protege la biodiversidad.
  • Mejor tolerancia para algunos consumidores: Reducen la exposición a residuos químicos, lo que puede hacerlos más amigables para ciertas personas.

¿Cómo reconocer un vino orgánico?

Para asegurarte de que un vino es realmente orgánico, es importante verificar los sellos de certificación en la etiqueta. Algunas certificaciones reconocidas son:

USDA Organic (EE.UU.): Prohíbe completamente el uso de sulfitos añadidos en los vinos orgánicos. Si un vino tiene sulfitos añadidos, no puede llevar este sello.
Orgánico Argentina: Permite un nivel bajo de sulfitos y exige que el viñedo y el proceso de vinificación cumplan con normas ecológicas específicas.
EU Organic (Unión Europea): Autoriza la adición de sulfitos en cantidades limitadas y establece normas estrictas sobre la producción y el etiquetado.

Certificaciones en Argentina

En Argentina, existen organismos especializados que certifican la producción orgánica de vinos, garantizando que se cumplan con las normativas nacionales e internacionales. Entre ellos se destacan:

OIA S.A. (Organización Internacional Agropecuaria): Certifica productos orgánicos bajo normas de Argentina, Estados Unidos, la Unión Europea y otros mercados.

SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria): Regula y supervisa la certificación de productos orgánicos en el país.

Argencert S.A.: Organismo privado que certifica productos orgánicos bajo estándares nacionales e internacionales, reconocido por entidades como USDA Organic y la Unión Europea.

Food Safety S.A.: Certifica productos orgánicos y se especializa en calidad y seguridad alimentaria.

Letis S.A.: Provee certificaciones de producción orgánica y sustentabilidad con reconocimiento internacional.


¿Tienen un sabor diferente?

Al elaborarse con una menor intervención química y tecnológica, los vinos orgánicos pueden presentar una mayor frescura, una expresión más marcada de la fruta y una identidad más definida. Sin embargo, muchas veces en una cata de vinos no se puede distinguir fácilmente si un vino es orgánico o convencional. El sabor de un vino depende de una combinación de factores, como el tipo de uva, el terroir y el proceso de vinificación. Por lo tanto, la diferencia en sabor no siempre será evidente a menos que se conozca el origen y las prácticas de vinificación del vino.


Vino orgánico vs. vino biodinámico: ¿son lo mismo?

Aunque comparten ciertos principios, no son exactamente lo mismo. Mientras que los vinos orgánicos se centran en el uso de prácticas sustentables y la eliminación de químicos sintéticos, los vinos biodinámicos siguen una filosofía más holística, basada en los principios de la agricultura biodinámica. Esta última considera aspectos como el calendario lunar y la aplicación de preparados especiales en el viñedo.


¿Dónde conseguir vinos orgánicos?

Cada vez más vinotecas, supermercados y tiendas especializadas incluyen vinos orgánicos en su oferta. También es posible encontrarlos en ferias de vinos naturales o comprarlos directamente a bodegas que trabajan bajo esta filosofía.

Elegir un vino orgánico es apostar por una producción más responsable con el medioambiente y, al mismo tiempo, descubrir sabores más puros y auténticos. Con una oferta en constante crecimiento, estos vinos representan una excelente alternativa para quienes buscan calidad, sustentabilidad y una conexión más profunda con el origen del vino.

Obtener una certificación tarda como mínimo tres años. Para este proceso se controlan tantos los procedimientos en el viñedo como en la bodega que sean sostenidos en el tiempo.

Como consumidores/as podemos distinguir los vinos orgánicos ya que en su etiquetado poseen el logo oficial “orgánico argentina” y el logo de la empresa certificadora.

En lo que respecta si el aroma y sabor de un vino orgánico se distinguen de uno que no lo es, tiene que ver con cada paladar. No es algo sencillo. Si tu objetivo es lograr esta distinción, cómo siempre aconsejamos: hay que probar, probar y probar.
Hay varias bodegas y productores desde Jujuy hasta la Patagonia en Argentina que son orgánicos. ¿Vos, cuáles conoces?

Elegir un vino orgánico no es solo una decisión de consumo, sino una forma de conectar con una vitivinicultura más consciente, donde cada copa cuenta una historia de origen, respeto y tiempo.

Esperamos que este recorrido te inspire a descubrir y disfrutar cada vez más los vinos orgánicos.
¡Salud!


Si este tema te interesa y querés profundizar en el mundo del vino con una mirada clara y cercana, podés descubrir más en mi e-book “Vinos y Pasiones”: https://mpago.la/2pcfi5D

Y si te gusta este tipo de contenido, podés acompañar este proyecto para que sigamos compartiendo historias, vinos y experiencias: https://cafecito.app/vinosypasiones

Cinco curiosidades del vino que quizás no conocías

Imagen: Alicia Gamboa. Fuente: Pinterest


El vino es una de las bebidas más antiguas de la humanidad y, a lo largo de miles de años, ha estado rodeado de historia, cultura y tradiciones. Detrás de cada copa hay mucho más que uvas fermentadas: hay conocimiento, geografía, ciencia y también algunas curiosidades que sorprenden incluso a quienes disfrutan del vino con frecuencia.

A continuación, compartimos cinco datos interesantes que ayudan a entender mejor este fascinante universo.


1. El vino existe desde hace más de 8.000 años

Los registros arqueológicos más antiguos vinculados a la elaboración de vino se encontraron en la región del Cáucaso, especialmente en territorios que hoy corresponden a Georgia. Allí se descubrieron recipientes de cerámica que contenían restos de vino, lo que demuestra que ya en ese entonces las civilizaciones habían aprendido a fermentar uvas y conservar la bebida.
El vino tiene miles de años de historia. Si querés viajar aún más atrás en el tiempo, te invitamos a descubrir Georgia, considerada una de las cunas de la vitivinicultura, donde la elaboración del vino se remonta a más de 8.000 años.


2. El color del vino tinto no proviene de la pulpa

Muchas personas creen que las uvas tintas tienen pulpa roja, pero en la mayoría de los casos es clara. El color del vino tinto proviene principalmente de los pigmentos presentes en la piel de la uva. Durante la fermentación, el mosto permanece en contacto con los hollejos, lo que permite extraer color, aromas y taninos.


3. La misma variedad puede dar vinos muy diferentes

Una misma cepa puede expresar perfiles completamente distintos según el lugar donde se cultive. Factores como el clima, el suelo, la altitud o la exposición al sol influyen en el carácter final del vino. Este fenómeno se conoce como “terroir”, y explica por qué un mismo varietal puede ofrecer estilos muy diversos en diferentes regiones del mundo.


4. Las botellas no siempre fueron de vidrio

Antes de la generalización del vidrio, el vino se almacenaba y transportaba en ánforas de barro, barriles de madera o recipientes de cuero. Las botellas comenzaron a popularizarse en Europa a partir del siglo XVII, cuando la tecnología del vidrio permitió fabricar envases más resistentes y adecuados para la guarda.


5. El aroma del vino puede recordar a muchas cosas que no están en la copa

Cuando hablamos de aromas a frutas, flores, especias o incluso notas tostadas, en realidad no significa que esos elementos hayan sido agregados al vino. Los aromas se generan de forma natural a partir de compuestos químicos que se desarrollan durante el crecimiento de la uva, la fermentación y la crianza.

El mundo del vino es tan amplio como apasionante. Cada botella puede ser una puerta de entrada a la historia, la geografía y el trabajo de quienes cultivan la vid y elaboran el vino. Conocer estos detalles no solo enriquece la experiencia, sino que también permite disfrutar cada copa con una mirada más curiosa y consciente.

Ciclo vegetativo de la vid: etapas clave y su impacto en el vino


Comprender la uva y su estructura es el primer paso para entender el proceso de elaboración del vino. Cada parte del fruto —piel, pulpa y semillas— cumple un rol fundamental en el estilo, la estructura y el carácter final de esta bebida tan noble.


La uva y la especie adecuada para vinificar                                               

¿Se puede elaborar vinos con cualquier tipo de uva? No, la uva que es apta para vinificar es la Vitis Vinifera.
Esta se cultiva hace años, cuántos? Miles, de forma accidental se cree fue entre 6.000 a 5.000 a.C. El registro más antiguo pertenece a 4000 a.C. y no sólo es para hacer vino, sino como consumo fresco, pasa o mosto.

Hay aproximadamente 6.000 variedades de uvas, sin embargo solo unas pocas son utilizadas para elaborar vinos hablamos de 2.000 variedades.
La vitis vinífera es proveniente de Europa mediterránea y Asia central. También se produce América y Asia.


Ciclo Vegetativo de la Vid

Cómo todo ser vivo tiene un ciclo que comienza en la primavera en el Hemisferio Sur, entre agosto y septiembre.
Con la poda que se había realizado, empieza a brotar savia, a eso se le dice desborre o es conocido también como brotación de los pámpanos, la savia es la encargada de circular por los conductos y produce los brotes. En este momento a la planta hay que cuidarla de fríos y heladas.

En noviembre se comienzan a ver la floración de los brotes. Si el clima ayuda, la planta va a lograr una buena polinización, es decir se van a formar los granos de uva.

Raleos

Se llama así a la técnica que emplea el enólogo cuando necesita «corregir» la cantidad de racimos.
Diciembre es la época del envero, es decir cuando el grano cambia de color y toma los colores propios de la variedad. Este es el momento que se le hacen deshojes a la planta para lograr una buena insolación.

Continuar leyendo