Mauro Colagreco: raíces argentinas, mirada universal y una cocina con alma

Foto: Vinómanos


De sus orígenes en Argentina a la construcción de una de las cocinas más influyentes del mundo, la historia de Mauro Colagreco es una búsqueda de identidad.

Hablar de Mauro Colagreco es hablar de uno de los grandes nombres de la gastronomía contemporánea. Sin embargo antes de las estrellas, de los reconocimientos y de los rankings internacionales, hay una historia que comienza en un lugar concreto, cotidiano, profundamente argentino: la ciudad de La Plata.
En una ciudad de diagonales y arboledas, Colagreco creció con una relación directa con la naturaleza y los productos. Esa conexión temprana, casi silenciosa, sería, con los años, uno de los pilares de su labor.
Como muchos cocineros de su generación, se formó en Argentina, en la escuela del Gato Dumas.


Francia: aprender sin perder su mirada

Entendió que ese territorio era una escuela viva. Llegar a este país implicaba atravesar una nueva forma de hacer y de pensar la alimentación.
Trabajó junto a grandes referentes de la gastronomía francesa, incorporando técnica, disciplina y precisión. Incluso en ese proceso, nunca perdió su esencia. Buscó convertirse en un cocinero con sensiblidad propia.
Ese equilibrio entre técnica europea y percepción latinoamericana fue el origen de todo lo que vendría.

Continuar leyendo

Michel Rolland: el hombre que escuchó al vino y entendió a la Argentina


Hablar de Michel Rolland es referirse a una de las figuras más influyentes de la enología contemporánea. Admirado por muchos, cuestionado por otros, pero imposible de ignorar, Rolland logró algo que pocos: dejar una huella global sin perder su identidad.

Nacido en Pomerol, en el corazón de Bordeaux, su historia comienza entre barricas. Hijo de viticultores, creció entendiendo el vino no como un producto, sino como un lenguaje. Un lenguaje que más tarde aprendería a interpretar —y también a moldear— en distintas regiones del mundo.


El consultor que cambió el mapa del vino

Rolland fue uno de los grandes impulsores de la figura del “flying winemaker”. Su mirada técnica y sensorial ayudó a redefinir estilos en Francia, España, Italia, Estados Unidos y América del Sur.Su sello fue claro: vinos más redondos, taninos pulidos, mayor madurez de fruta y perfiles más accesibles para el consumidor.Para algunos, esto implicó una cierta homogeneización del gusto. Para otros, representó una democratización del vino, acercándolo a nuevos públicos.

Más allá del debate, hay un aspecto indiscutible: Rolland entendió al consumidor antes que muchos de sus contemporáneos.
La relación de Rolland con Argentina no fue casual, sino el resultado de una conexión genuina.

Trabajó con diversas bodegas y fue una figura clave en el posicionamiento internacional del Malbec. Su proyecto más emblemático, Clos de los Siete, en Mendoza, refleja una visión donde el terroir y el mercado dialogan de manera equilibrada.Sin embargo hay una historia que trasciende lo técnico.

La anécdota del norte: el encuentro con Arnaldo Etchart

Michel Rolland llegó a la Argentina en 1988, convocado por Arnaldo Etchart, uno de los grandes referentes de la vitivinicultura salteña, un visionario que entendía el potencial del norte argentino mucho antes de su reconocimiento internacional.

El desafío era claro: desarrollar vinos tintos en Bodega Etchart, en la zona de Yacochuya, en Cafayate, a 1800 metros de altura. Un terroir extremo, de amplitudes térmicas marcadas, suelos pobres y una identidad que aún estaba en construcción desde la mirada del mercado global.
Fue allí donde Rolland elaboró uno de sus primeros grandes Malbec en el país, en un momento en que Argentina todavía no figuraba en el mapa de los grandes vinos tintos del mundo.

Ese viaje no solo marcó el inicio de su trabajo en uno de los primeros países fuera de Francia donde asesoraría, sino también el comienzo de una relación profesional y humana profunda. Entre Rolland y Etchart se construyó algo más que un vínculo técnico: una amistad que perduró en el tiempo y que acompañó el crecimiento de la vitivinicultura argentina.


Clos de los Siete: una visión compartida en Mendoza

Foto: https://www.rollandcollection.com/

Uno de los proyectos que mejor sintetiza la mirada de Michel Rolland en Argentina es Clos de los Siete, en el Valle de Uco, Mendoza.

Más que una bodega, se trata de un concepto: un conjunto de viñedos y proyectos vitivinícolas que comparten una misma filosofía, donde el terroir, la técnica y la visión internacional dialogan de manera constante. Allí, Rolland no solo asesoró, sino que también fue parte activa en la creación de un modelo innovador para la vitivinicultura argentina.

Dentro de este desarrollo se encuentra Bodega Rolland, su proyecto personal en el país. Un espacio donde su estilo se expresa con mayor libertad, combinando la identidad del Malbec argentino con su experiencia enológica en Burdeos.

Clos de los Siete representa, en muchos sentidos, una bisagra: la consolidación de Argentina como productor de vinos de calidad internacional, y además la evidencia de que es posible integrar miradas externas sin perder identidad.

En ese equilibrio entre origen y proyección global, entre montaña y mundo, se puede leer con claridad la huella de Rolland en el vino argentino.


Vino, gastronomía y cultura

La mirada de Michel Rolland siempre trascendió el vino como producto aislado.
Entendió que el vino no se agota en la copa, sino que encuentra su verdadero sentido en la mesa, en ese espacio donde se cruzan los sabores, las personas y las historias. En Argentina, esta idea adquiere una dimensión aún más profunda: el vino no es solo una bebida, es parte del encuentro, de la conversación y de una identidad cultural construida alrededor del compartir.

Desde la cocina regional —con sus productos, sus técnicas y su memoria— hasta la alta gastronomía, donde cada detalle es pensado, su influencia contribuyó a que los vinos argentinos se integren de manera más armónica con la comida. No se trató únicamente de hacer vinos técnicamente correctos, sino de lograr perfiles que acompañen, que potencien y que respeten el plato.
En ese sentido, Rolland ayudó a consolidar un estilo de vinos más amables, de taninos pulidos y mayor expresión frutal, que facilitan el maridaje y amplían las posibilidades en la mesa. Esto permitió no solo mejorar la experiencia gastronómica, sino también acercar el vino a nuevos consumidores, haciéndolo más comprensible y disfrutable.

Así, su aporte puede leerse también desde la cultura: contribuir a que el vino argentino se viva menos como un objeto de análisis y más como una experiencia compartida, cotidiana y profundamente humana.


Su legado

Hablar del legado de Michel Rolland es hablar de tensiones y equilibrios.
Entre tradición y modernidad.
Entre expresión del terroir y demanda del mercado.
Entre técnica y emoción.

Por, sobre todo, es hablar de alguien que ayudó a que el vino argentino se proyecte al mundo con mayor seguridad, identidad y pasion.
Con su partida, el mundo del vino pierde a una figura clave, aunque su legado seguirá vivo en las personas, en los proyectos y en los vinos que ayudó a transformar.

Su mayor aporte tal vez haya sido ese: interpretar el vino, traducirlo, hacerlo accesible, sin quitarle su esencia.

Laura Catena: una argentina que enaltece a nuestro vino


Luca

Foto: Luca Wines

Hoy queremos traer la vida de una mujer inspiradora, inparable y emprendedora.

Cada Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para celebrar historias que inspiran. Historias de mujeres que, con talento, conocimiento y pasión, transforman su entorno.

En el mundo del vino argentino, una de esas historias tiene nombre propio: Laura Catena.

Médica, investigadora, autora y líder vitivinícola, Laura representa una generación que ayudó a posicionar a la Argentina entre los grandes productores de vino del mundo. Con una mirada científica y una enorme vocación por comunicar, se convirtió en una de las embajadoras más influyentes del vino argentino a nivel internacional.

Desde Mendoza, tierra de montañas y viñedos de altura, su trabajo contribuyó a demostrar que el Malbec argentino podía competir entre los grandes vinos del planeta.


Talento, ciencia y pasión por el vino

Laura Catena es directora de Bodega Catena Zapata, una de las bodegas más emblemáticas de la vitivinicultura argentina.

Hija del reconocido visionario Nicolás Catena Zapata, creció rodeada de viñedos, cosechas y largas conversaciones sobre el futuro del vino argentino. Sin embargo, su camino no comenzó en la enología.

Estudió biología en Harvard University y luego medicina en Stanford University, especializándose en medicina de emergencias. Durante años dividió su vida entre la práctica médica en Estados Unidos y su creciente participación en el mundo del vino.

Esa combinación entre ciencia y pasión fue clave para su visión del vino: estudiar los suelos, los climas y los viñedos con rigurosidad científica para comprender el potencial único del terroir argentino.


El sueño de llevar el vino argentino al mundo

Durante la década de 1990, cuando los vinos argentinos aún no tenían el reconocimiento internacional que poseen hoy, Laura comenzó a involucrarse activamente en el proyecto familiar.

Un episodio fue decisivo. En una feria internacional del vino en New York, observó que los stands de Europa y Estados Unidos estaban llenos de visitantes, mientras que el de Argentina pasaba casi desapercibido.
Ese momento marcó un antes y un después.

Laura entendió que el desafío no era solo elaborar grandes vinos, sino también contar la historia de Argentina al mundo.

En una entrevista con La Nación recordó: “En casa hablábamos mucho de los viñedos”. Sin embargo, durante mucho tiempo quiso recorrer su propio camino. Algo que suele suceder: muchas veces los hijos sentimos la necesidad de buscar un rumbo diferente al de nuestros padres, aunque más tarde la vida nos vuelva a conectar con nuestras raíces.

Muchas veces en la vida tomamos distancia, aprendemos otros caminos y buscamos nuestro propio rumbo. Sin embargo el destino, como las olas del mar cuando comienzan a arrastrarnos suavemente, termina acercándonos otra vez a la pasión de nuestros padres.



La ciencia del terroir

Uno de los grandes aportes de Laura Catena ha sido impulsar la investigación vitivinícola.

Fundó el Catena Institute of Wine, un centro de investigación dedicado al estudio del terroir argentino, particularmente de los viñedos de altura en Mendoza.


Un equipo que hace historia

En Bodega Catena Zapata, Laura trabaja junto a un equipo de profesionales apasionados que contribuyen a la calidad y prestigio de sus vinos.

Entre ellos se destaca el reconocido enólogo Alejandro Vigil, junto a especialistas en viticultura y enología que comparten una misma filosofía: elaborar vinos que expresen con autenticidad el terroir argentino.

El resultado son etiquetas que hoy se encuentran entre las más respetadas del mundo del vino.


El momento que cambió su vida

Catena Wines
Foto: Catena Wines- padre e hija

En los 90′, Nicolas Catena era profesor de Economía en Bekerley,  Laura decidió afincarse ahí. Ella estaba como residente en Harbor-UCLA Medical Center, como quizá nos pasó a varios que te resistís a alguna actividad o hecho y de golpe , la vida te pone de frente a eso. Así fue cuando la revista Wine Spectator convocó  a la Bodega Catena Zapata para que participara de la feria New York Wine Experience . Fue ahí que su progenitor le dijo que fuera ella porque era quien mejor hablaba inglés.

Allí, se dio cuenta, que los stands de Estados Unidos y de las zonas vitivinícolas de Europa estaban llenos, el de Argentina no. En una entrevista para la revista Forbes dijo: «People used my spittoon without drinking my wine», «la gente utilizaba mi spitter sin tomar mi vino», entonces llamó a su padre y le dijo que quería ayudar en ese sueño que él tenía con respecto al vino argentino.
Ese fue el quiebrem el instante que su vida y sus energías focalizaron en sus orígenes, el vino.

Si bien la gente le prestaba atención porque era la hija de Nicolás Catena, entendió pronto que debía investigar – cómo sucede en muchos aspectos de la vida, si no te metés de lleno, no crecés-. Y así fue como empezó a ver resultados, comenzó a ver palmo a palmo el terroir, cómo dicen los franceses, a estudiarlo y a saberlo de memoria.


Excelentes jugadores

En la bodega Catena Zapata Laura lidera un equipo maravilloso formado por Ale Vigil como director de Enología, Ernesto «Nejdi» Bajda enólogo; Luis Reginato director de viñedos, un apasionado por los aspectos artesanales y técnicos de la viticultura y Mariela Molinari: enóloga y directora de exportaciones para Europa.


Equilibrio dulce, firme y constante

Definitivamente Laura es una mujer, madre y empresaria que sabe combinar con devoción, esmero y pasión roles que no siempre parecen hilvanarse. Nunca deseó la vieran como «la hija de», por eso trabajó, trabajó y trabaja para crear los mejores vinos, para que su nombre tuviera experiencia y crear su propia empresa.Aunque no siempre sea fácil tener un emprendimiento con la familia, padre e hija se entienden muy bien y entre los dos son impresionantes.

Laura tiene tres hijos y a la hora en que le preguntan si desean que ellos trabajen el emprendimiento familiar, expresa: «tomo el consejo de mi papá, que dice que con los negocios familiares no hay que empujar, que hay que dejar que la gente venga si así lo decide. Creo que es una teoría muy acertada».

Mujer de viñedos, compañera, madre, emprendedora talentosísima, hacedora de vinos, doctora, ha sabido de tiempos duros, de momentos de pioneros en donde había mucho por hacer.

Para nosotros es un verdadero placer contarte parte de lo que es su trayectoria, su energía, su excelente vibra e inspiración. Con la alegría y las ganas que absolutamente todos nos contagiemos un poco de ese fervor.

En este Día de la Mujer queremos también agradecer y honrar a quienes caminan a nuestro lado: abuelos, padres, hijos y a todos los hombres que nos valoran, nos acompañan y nos impulsan a brillar como mujeres, como líderes y como creadoras.

Porque cuando el respeto y la admiración son mutuos, todos crecemos un poco más.


Fuente consultadas: Forbes – “Winemaker/Doctor Laura Catena”

El Cronista – “El plan de Laura Catena para crear un vino que añeje por 100 años”

La Nación – “Laura Catena: desde joven sabía que podía ayudar a la gente”

 
Que este día sea el comienzo para que nuevos y poderosos pensamientos te lleven a renovado futuro.

¡Una alegría inmensa que nos leas!

Alejandro Vigil, entre los 100 mejores enólogos del mundo


Una vez más, Alejandro Vigil se posiciona entre los grandes: fue nominado por Drink Business como uno de los 100 mejores enólogos del planeta.⁣

The Drinks Business publicó en su guía The Master Winemaker 100, un ranking que destaca a los winemakers más influyentes según los resultados de The Global Wine Masters. Este reconocimiento no solo premia la excelencia en la bodega, sino que también refleja algo mucho más profundo: el cuidado del terroir, el trabajo silencioso en el viñedo y esa obsesión única de Vigil por lograr que cada botella cuente una historia.⁣

Alejandro no es solo un ingeniero agrónomo y enólogo; es un narrador que, a través de cada cosecha, comunica el carácter de la región, la personalidad de la uva y la visión de quienes trabajan la tierra. Su nombre se ha convertido en sinónimo de compromiso, pasión y coherencia, y este reconocimiento internacional reafirma que el trabajo constante con la calidad tiene impacto más allá de nuestras fronteras.

Para quienes seguimos de cerca su trayectoria, es imposible no admirar cómo logra traducir el terroir mendocino en vinos que son expresión pura de cada viñedo. Desde la selección de uvas hasta la crianza, Ale demuestra que detrás de cada etiqueta hay un relato, un lugar, un momento, un esfuerzo silencioso que merece ser reconocido.⁣

Compartir este tipo de noticias también nos recuerda algo que siempre tratamos de transmitir en Vinos y Pasiones: el vino es mucho más que una bebida; es historia, cultura y pasión en cada copa. Y Vigil lo encarna con cada cosecha.

Para leer más sobre este merecido reconocimiento y los detalles de la lista completa, podés ver la publicación de The Wine Time

¡Feliz día del trabajador vitivinícola!


Foto: Bodega Mil Suelos

Hoy celebramos con orgullo y reconocimiento a cada persona que forma parte de la gran familia del vino en Argentina —aquellos que con su trabajo, pasión y dedicación hacen posible que cada copa cuente una historia.

Gracias a vos —viticultor, cosechador y a todos las personas que forman esta cadena— por poner el cuerpo, la experiencia y el corazón en cada etapa del proceso. Desde el cuidado de la vid en el viñedo, pasando por la fermentación, hasta la llegada de cada botella a la mesa, tu labor es el alma de nuestra cultura vitivinícola.

Argentina tiene una tradición vitivinícola que se expande por más de 19 provincias, y detrás de cada vino hay miles de manos que trabajan para que nuestra bebida nacional siga creciendo y siendo admirada en el mundo.

Reconocer su esfuerzo incansable,
Celebrar su compromiso con la calidad y la identidad del vino argentino,
Y agradecer el entusiasmo que transmiten en cada racimo, en cada fermentación y en cada copa compartida.

¡Salud por vos, tus manos y la pasión que da vida a los vinos!