El legado del Pinot Gris de Bodega Piedra Negra en Los Chacayes



Hay cepas que se quedan en un solo lugar. El Pinot Gris no es una de ellas. El próximo 17 de mayo, cuando el mundo alce su copa para celebrar el Día Internacional del Pinot Gris, Bodega Piedra Negra tiene mucho para festejar: es la principal productora de esta uva en Argentina, con 42 hectáreas plantadas en I. G. Los Chacayes, Valle de Uco, y varios vinos que demuestran todo lo que esta cepa es capaz de hacer.

Porque el Pinot Gris no elige un solo momento del día, ni una sola mesa, ni un solo estado de ánimo. Se adapta, sorprende y siempre encuentra su lugar.


Una cepa con historia propia en suelo argentino

El Pinot Gris es una variedad de origen francés, nacida de una mutación natural del Pinot Noir. La misma uva, otro color, otro carácter. Llegó a la Argentina de la mano de François Lurton, fundador de Bodega Piedra Negra, quien no solo la plantó en Los Chacayes sino  que terminó convirtiéndose en un verdadero referente de esta cepa en el país.

El suelo pedregoso y la altitud de Los Chacayes le dieron una identidad única: frescura, mineralidad y esa elegancia que hoy distingue a los Pinot Gris de Piedra Negra en el mercado local e internacional.


Un vino para cada momento

Para empezar el día con altura: Alta Colección Pinot Gris, el clásico que nunca falla.
Fresco, frutal y de linda persistencia aromática. Un blanco joven que acompaña desde una reunión de trabajo hasta una tarde de domingo. Con muy buena intensidad pero sin abrumar, complejo sin ser pretencioso. Ideal para acompañar: ensaladas de estación, sushi, tartas de vegetales, quesos de cabra frescos y untuosos, comida peruana.

Para los atardeceres: Vuelà Rosado de Pinot Gris, elegante

De ese color rosa pálido que recuerda a la Provenza francesa, fresco y con acidez vibrante. Para las tardes que piden algo liviano y delicado. Se mira, se huele y se bebe con la misma alegría. Gran elección para un brunch de domingo o una tarde de verano, acompaña muy bien comidas  como ensalada Caesar, tabla de quesos variados con frutos secos, trucha a la parrilla, comida japonesa, entre otras.


Para la gran mesa: Reserva Pinot Gris, el sofisticado

Con paso por barrica de roble francés, este blanco gana profundidad y cuerpo. Notas de damasco y durazno blanco, buen volumen en boca. El compañero ideal para pescados, mariscos o cualquier plato que merezca un vino a la altura. También para pastas con salsa blanca, risottos suaves, pollo al horno con hierbas y charlas entre amigos.


Para los que buscan algo diferente: Arroyo Grande Pinot Gris

Sin filtrar, con levaduras indígenas y una textura mineral que lo hace único. Para quienes disfrutan de los vinos que cuentan algo, que tienen personalidad. Perfecto como aperitivo o para acompañar una charla larga. Ceviches, rolls de sushi, pescados blancos a la plancha y tardes de río.


Brindar con estilo: Vuelà Brut Nature Pinot Gris, la festiva.

Espumoso método charmat, de espuma fina y aromas frutales. Para el aperitivo, para el inicio de una reunión, para cuando querés celebrar sin esperar una gran ocasión. Ideal para el brindis, acompañando finger food, sushi, o como base para un Spritz con rodaja de naranja.


Piedra Negra Brut Nature Pinot Gris, la estrella

Elaborado bajo el método champenoise con una crianza sobre lías de doce meses. Burbujas delicadas, complejidad, e  intensidad. Para cuando el momento pide lo mejor. Momentos especiales: ostras, mariscos, risottos de hongos o simplemente para celebrar.


Una cepa, infinitas posibilidades

Con casi el 50% de su producción dedicada a vinos a base de Pinot Gris, Bodega Piedra Negra reafirma año a año su apuesta por esta variedad única, invitando a más personas a descubrir todo lo que se esconde detrás de una sola cepa.

Sobre la variedad Pinot Gris:

Tiene más de una docena de sinónimos alrededor del mundo: Grauburgunder (Alemania), Ruländer (Alemania), entre otros. Una sola uva, muchos pasaportes.Surgió como una variante natural de la Pinot Noir. Sus bayas son rosadas, no blancas ni negras.

Es una variedad rosada que se usa para elaborar vinos blancos y rosados sutiles.Superficie plantada en Argentina en 2025 según el INV: 535,3 hectáreas.

Pinot Grigio es la versión italiana de esta uva y ofrece vinos muy diferentes.

Este 17 de mayo, la invitación es simple: elegí tu momento y encontrá tu Pinot Gris.

El gin mendocino Flipá se consagra en Londres y competirá por el título de «Mejor del Mundo»


En una jornada histórica para la industria de los destilados nacionales, el gin mendocino Flipá fue distinguido este 4 de mayo en Londres como Country Winner (Medalla de Oro) en los prestigiosos World Drink Awards. El galardón fue obtenido en la categoría Classic Gin, reconocida globalmente como la más competitiva del sector por ser la base de la coctelería mundial.

Esta distinción no es un hecho aislado, sino la confirmación de una trayectoria de excelencia. Con este reconocimiento, Flipá representa a la Argentina por tercera vez en el certamen (tras sus logros en 2023 y 2025), consolidando una calidad que ha cautivado a los jurados internacionales más exigentes.


Orgullo familiar desde el Área Fundacional

Flipá es el resultado del trabajo de los hermanos Daniel, Noel y Diego Casado. Nacida en el Área Fundacional de Mendoza, entre acequias y viñas, la marca busca reflejar una identidad cuidada y con carácter.

Al respecto, Daniel Casado destaca la filosofía detrás del proyecto: «La idea fue simple, pero muy honesta: hacer un gin que genere algo. Que cuando alguien lo pruebe, tenga ese momento de ‘esto es distinto'». Sobre el vínculo familiar que motoriza la destilería, agrega: «Flipa no es solo un proyecto: es algo que construimos juntos, con la misma exigencia con la que crecimos».


La clave del éxito: precisión y equilibrio

El perfil sensorial de Flipá se basa en el enebro como eje central, complementado con una selección precisa de cítricos, hierbas y especias que buscan elegancia y frescura.

Según sus creadores, el secreto de su permanencia en el podio internacional reside en el rigor técnico: «Lo logramos trabajando cada lote como si fuera el primero. Cuidamos cada detalle, usamos equipamiento e instrumentos de medición en todo el proceso y no dejamos nada librado al azar», explica Daniel.

En una categoría donde compiten cientos de etiquetas globales, Flipa logró destacarse por su equilibrio: «No buscamos impresionar por exceso, sino por precisión. Y eso hace que cuando lo pruebes, lo entiendas rápido… y quieras volver».


Rumbo a la gala en Londres

El camino de Flipa continuará el próximo 2 de junio, fecha en la que se llevará a cabo la cena de gala en Londres para elegir al mejor gin del mundo entre los ganadores de cada país. «Llegamos con orgullo, pero también con mucha calma. Sabemos lo que hicimos y de dónde viene. Para nosotros, más allá del resultado, ya es un momento enorme. Y si se da, sería una alegría inmensa: llevar a Mendoza y a Argentina a lo más alto», añade Casado.

Con respecto al futuro de la marca, los Casado señalan “Queremos que más gente descubra Flipa. Que lo prueben, que lo disfruten, que lo hagan propio. Vamos a seguir creciendo, invirtiendo en calidad, en procesos y en equipamiento, pero siempre con la misma idea: que cada botella tenga sentido”.

“Porque al final, todo se resume en eso: abrir una botella, servir un gin, probarlo… y entender por qué se llama Flipá”, concluyen.

Manhattan, un trago elegante y atemporal

manhattan


El Manhattan es uno de esos cócteles que evocan inmediatamente sofisticación. Su nombre remite a la icónica isla de Nueva York, donde nació, según la historia más difundida, a fines del siglo XIX, en una época en la que los bares comenzaban a experimentar con nuevas combinaciones de whisky, vermut y bitters.

Clásico entre los clásicos, este trago se convirtió rápidamente en símbolo de la coctelería elegante y refinada. Su equilibrio entre la intensidad del whisky y la suavidad aromática del vermut lo transformó en una receta atemporal que aún hoy ocupa un lugar de privilegio en las barras del mundo.


Un cóctel con historia

Existen varias versiones sobre su origen, aunque la mayoría de los relatos lo sitúan en Nueva York hacia la década de 1860 o 1870. Una de las historias más citadas lo vincula al Manhattan Club, donde habría sido creado para un evento social de alta sociedad, lo que ayudó a consolidar su fama.

Más allá de las leyendas, lo cierto es que el Manhattan aparece en recetarios clásicos desde fines del siglo XIX, lo que confirma su rápida popularidad y su estatus de cóctel pionero dentro de la mixología moderna.


Ingredientes

– 2 partes de bourbon o rye
– 1 parte de vermouth rojo
– Gotas de Angostura Bitters
– Una cereza al marrasquino
– Cáscara de naranja


Preparacion

  1. En un vaso mezclador, colocar abundante hielo.
  2. Agregar el whisky y el vermut dulce.
  3. Incorporar unas gotas de bitter Angostura.
  4. Remover suavemente con cuchara de bar hasta que la mezcla esté bien fría y equilibrada.
  5. Colar y servir en una copa cóctel previamente enfriada.
  6. Decorar con una cereza al marrasquino.
  7. Perfumar con una cáscara de naranja exprimida sobre la superficie para liberar sus aceites esenciales.

Lo fascinante del Manhattan es su capacidad de adaptación sin perder identidad. Puede ser más seco, más dulce o más intenso según las proporciones, pero siempre mantiene ese perfil elegante, profundo y seductor que lo caracteriza.

Es un cóctel para disfrutar con pausa, ideal para momentos donde la conversación y el clima acompañan tanto como el trago en sí.

“Celebra tus propias victorias, porque nadie más entiende lo que te costó alcanzarlas.”

La importancia del terroir: el origen de la identidad del vino

Terroir
Foto: Decanter Magazine

Hablar de vino es, inevitablemente, hablar de origen.
Aunque no de cualquier origen: de ese lugar único donde la naturaleza y la mano del hombre se encuentran para dar vida a algo irrepetible.
A eso lo llamamos terroir.

Durante mucho tiempo se lo asoció únicamente al suelo. Sin embargo, hoy sabemos que el terroir es mucho más complejo: es la interacción entre clima, suelo, variedad de uva y decisiones humanas, lo que finalmente define la identidad de un vino


Un equilibrio dinámico

El clima es uno de los factores claves ya que si un año hay mucha lluvia, los enólogos tienen que apurarse a cosechar porque la uva podría quedar «lavada.» Influye también si próxima hay una masa de agua o si existen bosques que determinan que las vides reciban menos viento, todo marca un algo, en el caracter del vino.
El clima y el microclima influyen mucho en un viñedo, la humedad, los vientos, los enemigos de la vid, como las heladas y el granizo, el grado de insolación, cuántas horas de sol recibe la planta.

Hay variedades que se adaptan mejor a determinadas regiones. Por ejemplo, y aunque sea redundante mencionarlo la Pinot Noir crece muy bien en las zonas altas, más frescas (Valle de Uco) y frías, como en la Patagonia. Es una cepa de clima corto y resiste muy bien el frío. Por el contrario, no crece en el Norte del país, aunque han habido pruebas, no se dan tan buenos ejemplares.

Ale Vigil dice: «cada uva es una acertijo» (Dante Rofi. Un trabajador de la Viña-La Nación. 21 de enero 2017).
Y cada variedad se da de un modo especial en los diversos terroirs. Por eso se habla de la Malbec de Maipú, la Syrah y Viognier de la provincia de San Juan. Tannat salteño, Merlot, Pinot Noir de la Patagonia.

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Quinoa: historia, nutrición y versatilidad en la cocina cotidiana

Imagen ilustrativa. Fuente: Pinterest.

Mucho antes de que la quinoa formara parte de recetas modernas o de propuestas gastronómicas contemporáneas, ya ocupaba un lugar central en la alimentación de los pueblos andinos.
Su cultivo se remonta a más de 5.000 años en regiones que hoy corresponden a Perú y Bolivia. Para las civilizaciones prehispánicas, especialmente el Imperio Inca, no era solo un alimento: era un símbolo de sustento y equilibrio con la tierra. De hecho, se la conocía como “chisaya mama”, que puede traducirse como “la madre de todos los granos”.

En un entorno geográfico desafiante, con grandes amplitudes térmicas y suelos difíciles, la quinoa demostró una capacidad de adaptación extraordinaria. Esa resiliencia la convirtió en un cultivo esencial, capaz de garantizar alimento donde otros no prosperaban.
Con la llegada de los colonizadores españoles, su cultivo fue desplazado en favor de otras especies traídas de Europa. Sin embargo, la quinoa logró mantenerse viva en las tradiciones agrícolas locales, transmitida de generación en generación.

Hoy, siglos después, la quinoa ocupa un lugar propio en la cocina actual. No como una novedad, sino como la revalorización de un ingrediente con historia, identidad y una notable capacidad de adaptación a las formas de comer contemporáneas.

La palabra quinoa proviene del quechua y suele asociarse a la idea de “grano madre”, reflejo del lugar central que ocupaba en la alimentación de las civilizaciones andinas. Durante el Imperio Inca, era considerada un alimento sagrado y no solo formaba parte de la dieta cotidiana, sino que también se utilizaba con fines rituales y medicinales.
En tiempos más recientes, su valor nutricional ha sido ampliamente reconocido a nivel internacional. En 2013, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declaró el Año Internacional de la Quinoa, destacándola como un cultivo para contribuir a la seguridad alimentaria.

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