Arroyo Grande Criolla: la apuesta orgánica de Piedra Negra


Bodega Piedra Negra presenta un nuevo integrante de su colección de mínima intervención, elaborada bajo la visión de François Lurton. Un vino orgánico, sin filtrar y sin agregados enológicos, que reivindica el potencial de alta gama de nuestras cepas fundacionales en el Terroir del Valle de Uco.

Bajo la dirección de François Lurton y la precisión enológica de Thibault Lepoutre, Bodega Piedra Negra anuncia el lanzamiento de su Arroyo Grande Criolla.
Este nuevo integrante de la línea de mínima intervención llega en un momento bisagra para la vitivinicultura nacional, tras el reconocimiento de la variedad para la elaboración de vinos de alta gama. Elaborado íntegramente en huevos de hormigón y con certificación orgánica, el Arroyo Grande Criolla desafía los viejos paradigmas de la cepa.

A través de un manejo técnico preciso y una extracción delicada, demostramos que nuestras uvas fundacionales pueden ofrecer una elegancia y frescura vibrante, totalmente alineada con las tendencias de consumo globales más exigentes.

En un mercado global que tiende a la homogeneización —donde apenas 33 variedades concentran el 50% de la superficie cultivada—, la diferenciación es la clave. Bajo esta premisa, Bodega Piedra Negra anuncia el lanzamiento de su Criolla Chica dentro de la línea Arroyo Grande. No se trata de un lanzamiento más; es la consolidación de un proyecto que busca redefinir el estándar de los «vinos auténticos», combinando la rusticidad histórica de una uva con siglos de adaptación y la precisión técnica de una casa de raíces francesas.

El Rescate de un tesoro genético

Las uvas Criollas son el resultado de siglos de adaptación y cruces espontáneos en suelo americano. La ciencia moderna, mediante ampelografía y marcadores moleculares, ha derribado el viejo paradigma: las Criollas son Vitis Vinífera. Con más de 50 variedades identificadas (36 de ellas descubiertas recientemente), representan el 30% de la superficie cultivada en Argentina, configurando una reserva de diversidad biológica única en el mundo.

«La calidad de las Criollas no está en duda, sino su manejo histórico. Al tratarlas con una enología específica y controlar sus rendimientos, revelan un potencial de alta gama que el mercado especializado está empezando a demandar», explican desde la bodega.


Marco Legal y tendencias de consumo

El lanzamiento llega en un momento bisagra para la vitivinicultura nacional. La Resolución 30-2024 del INV ha unificado y reconocido a la Criolla Chica como una variedad apta para la elaboración de vinos de calidad. Esto permite, por primera vez, el uso de menciones como Reserva, Gran Reserva e Indicación Geográfica (IG), otorgándole el estatus legal que su historia merece.

Este movimiento de Piedra Negra responde a una doble corriente global:

  • Perfil Sensorial: El auge de tintos ligeros, frescos y fáciles de tomar.
  • Identidad: Una búsqueda de «lo originario» que resuena en mercados como España, Chile y EE. UU.

Sobre la línea Arroyo Grande

Este nuevo integrante se suma al portfolio de la línea Arroyo grande preexistente (Malbec, Naranjo, Cabernet Franc, Jackot, entre otros), reforzando la filosofía de Lurton de interpretar el terruño mendocino desde una perspectiva de respeto absoluto por la materia prima, el lugar y el legado histórico.

“La línea Arroyo Grande surge como una forma de profundizar el trabajo de más de diez años de viticultura orgánica y respetuosa con el medioambiente de Piedra Negra. La bodega cuenta con certificación orgánica de toda su finca, lo cual implica que en el viñedo se produce uva en ausencia de sustancias agroquímicas de síntesis y que en bodega hay mayores restricciones en el uso de productos enológicos. En la línea Arroyo Grande solo los recursos que ofrece la misma uva para elaborar y proteger el vino. Por eso, las etiquetas de esta línea representan una expresión muy auténtica y directa del terroir de I.G. Los Chacayes”.

Thibault Lepoutre, Director para América Latina y enólogo de Bodega Piedra Negra.


Mínima intervención: el huevo de hormigón

El proceso se define por tres pilares técnicos:

Fermentación y Crianza en Hormigón: Se utilizaron huevos de hormigón tanto para la fermentación como para la crianza de 6 meses sobre lías finas. Este material permite una microoxigenación natural que respeta la identidad varietal, manteniendo la frescura y la intensidad aromática sin la interferencia de la madera.

Identidad Indígena y Extracción Delicada: El vino fermenta con levaduras indígenas, garantizando la tipicidad del terruño. Durante la maceración, se realiza una extracción extremadamente suave para preservar la fragilidad y elegancia característica de la Criolla, evitando taninos rústicos.

Volumen y Estructura: Para compensar la ligereza natural de la cepa, se aplicaron técnicas de batonnage hasta el final de la fermentación maloláctica. Este trabajo sobre borras aporta una sedosidad y un volumen en boca notables, logrando un equilibrio perfecto entre fluidez y estructura.

Finalmente, el vino se embotella con un bajo nivel de sulfitos, sin filtrar y sin agregados, presentándose como una propuesta natural-friendly auténtica. El resultado es un tinto que privilegia la fruta pura y la vibrancia, capturando la esencia de una uva histórica bajo la mirada contemporánea de François Lurton.


Acerca de Piedra Negra

La Familia Lurton es uno de los apellidos más ilustres de Burdeos, íntimamente vinculada a muchos de los mejores vinos del mundo y a la búsqueda de la excelencia. Luego de llegar a Argentina a principios de los años 90, François Lurton decide comprar en 1995, una finca de 200 hectáreas (ha) de tierra virgen a los pies de la Cordillera de los Andes. En esa nueva tierra, planta sus viñedos y construye su bodega, Bodega Piedra Negra, siendo así pionero en esta zona. Unos años más tarde, este terroir único se convertirá en la Indicación Geográfica de Los Chacayes. Gracias a su experiencia alrededor del mundo, François pone en práctica una viticultura orgánica y respetuosa con el medio ambiente, elaborando en este lugar vinos extraordinarios.

Contacto:

  • Sitio web oficial: www.bodegapiedranegra.com
  • Teléfono: +54 9 261 454 8556
  • Dirección: Ruta Provincial 94 km 21 (dirección al Manzano Histórico) I.G. Los Chacayes, Valle de Uco, Mendoza, Argentina.

Redes Sociales:

Tiktok: @bodegapiedranegra

Facebook: @bgapiedranegra

Instagram: @bodegapiedranegra

Twitter: @BgaPiedraNegra

Youtube: @bodegapiedranegra

Tarta de brócoli y calabaza: cremosa y deliciosa

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Cuando pensamos en las mejores tartas saladas, siempre recordamos esta combinación que nos conquista desde el primer bocado: la suavidad dulce de la calabaza fundida con la textura delicada del brócoli. Es una tarta que nos sorprende tanto por su sabor como por su versatilidad

Ingredientes

– 1 disco de tarta hojaldrada
– 1 atado de brócoli
– 1 calabaza pequeña o media de una grande
– 3 huevos
– sal, pimienta a gusto
– queso mantecoso c/n
– queso parmesano c/n


Preparación


1- Lavá, pelá la calabaza y cortala en cubos, cocinalos en el horno, hasta que estén tiernos, así no juntan agua . Retiralos y reservá.
2- Lavá el brócoli, cortá las flores y separalas de los tallos, cortá los tallos en cubos si querés. Blanquealos, es decir en una olla con agua dales una cocción de 5 minutos. Retiralos y reservá.
3- En un bol grande, echa los huevos de a uno, rompelos aparte y mezclalos.
4- Incorporá la calabaza y el brócoli. sal pimentá y mezclá con el ligue.
5- Precalentá el horno a 180 grados. En una tartera untada con aceite, disponé el disco de masa y agregá la preparación. Encima añadí trozos de queso cremoso y si deseás queso parmesano rallado.
6- Llevá a horno por 30 o 40 minutos hasta que el relleno esté sólido.
7- Sacá la preparación del horno y esperá para cortarla a que se enfrie un poco.

Para el maridaje sugerimos vinos blancos, por el brócoli que no pide
los taninos de un tinto:la

desquiciado

Desquiciado Pinot Gris                                            
Desquiciado Wines.
Ubicado en Gualtallary, Tupungato, dentro del
Valle de Uco, Desquiciado Wines elabora vinos de gran
carácter que reflejan la altura y el clima fresco de la región.
90% Pinot Gris, 10% Chardonnay
Notas de cata: se destacan aromas a frutas
blancas maduras como pera y manzana verde,
con sutiles toques florales. En boca es delicado
y fresco, con una acidez equilibrada que aporta
vivacidad y un final cítrico y persistente que
invita al siguiente sorbo.


Relator Sauvignon Blanc                                                        
De la Bodega Relator Wines.
Agrelo, Luján de Cuyo, provincia de
Mendoza
De Fernando “el Flaco” Gabrielli, quien
heredó de su abuelo enólogo la pasión
por los vinos y las carreras de caballos.
Lo que empezó como un juego hoy da
vinos con personalidad y estilo propio.
Un vino equilibrado y elegante, con
buena acidez y cuerpo armonioso,
ideal para disfrutar solo o acompañado.

Es un inmenso placer que nos acompañes en esta hermosa aventura de escribir sobre vinos, sabores, emociones y pasiones.
Muchas gracias por tus comentarios y por brindarnos tu mejor versión de vos mismo.

«La felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía».
Mahatma Gandhi

Vermouth, un aperitivo refrescante y con historia

vermut

En Argentina, tanto la gastronomía como las bebidas ofrecen una amplia variedad de opciones para todos los gustos. Una de las bebidas que ha tenido un resurgimiento notable es el vermut, también conocido como vermouth, vermú o vermut. Esta bebida, que en su momento tuvo gran popularidad, ha regresado con fuerza para quedarse.

Es una bebida a base de vino que se aromatiza con una mezcla de hierbas y especias, lo que le otorga su distintivo sabor. Aunque se elabora a partir de vino, la adición de ingredientes botánicos y edulcorantes hace que no se lo considere estrictamente un vino. Es uno de los aperitivos más importantes y versátiles en la cultura gastronómica.
En sus inicios se tomaba solo, frío, diluído con soda y hasta con gotas de Fernet.

Recuerdo que desde chica el vermut era parte de las reuniones familiares. Mi papá tenía su propia forma de prepararlo y me fascinaba verlo hacerlo con tanto detalle, casi como un ritual. Con el tiempo, me fui enamorando no solo de su sabor, sino de todo lo que representaba: una pausa, un momento de disfrute, una excusa para compartir. Era, de algún modo, la antesala de los ñoquis de la abuela, los ravioles o cualquier mesa de domingo.


Un poco de historia

El vermut, conocido como Wermut, Vermouth, Vermut o Vermú según el idioma, tiene un origen que remite tanto a la tradición europea como a prácticas mucho más antiguas. La palabra Wermut, de origen alemán, hace referencia al ajenjo, una de las hierbas fundamentales en su elaboración y responsable de parte de su perfil aromático característico.

Sus antecedentes se remontan a la Antigua Roma, donde ya se elaboraban vinos aromatizados con hierbas con fines medicinales y gastronómicos. Con el tiempo, estas preparaciones evolucionaron hasta dar lugar al vermut moderno.

Fue en el siglo XVIII, en Turín, cuando Antonio Benedetto Carpano desarrolló una versión más definida y estable de esta bebida, marcando el inicio de su expansión. A partir de allí, Italia se consolidó como referencia de la categoría, con casas como Carpano, Martini & Rossi, Cinzano y Gancia, que impulsaron su desarrollo y difusión a nivel global.

El creador del vermut, Antonio Benedetto Carpano fue quien le dio forma y lo llevó a la popularidad.
A fines del siglo XVIII, en Turín, Carpano desarrolló una receta a base de vino blanco, azúcar, alcohol y una compleja selección de hierbas, flores y especias. Su elaboración, realizada en una tienda frente al Palacio Real, permitió que la bebida comenzara a circular en ámbitos cercanos a la corte.

Este contexto favoreció su expansión y consolidación dentro de los círculos sociales de la época. Desde entonces, el Vermouth di Torino se convirtió en un estilo de referencia y en uno de los pilares de la categoría.


España: el vermut como ritual

Si bien Italia es la cuna del vermut moderno y el país que lo desarrolló como categoría, su evolución cultural tomó caminos diferentes en Europa.

En Italia, el vermut forma parte del universo del aperitivo, donde convive con otras bebidas como los bitter, los amari o el spritz. Es un elemento central en la historia de la coctelería, pero no necesariamente el eje de un ritual específico.

En España, en cambio, el vermut encontró un lugar distinto: se convirtió en un hábito social.
El llamado “momento del vermut”, especialmente al mediodía, sigue vigente como una instancia de encuentro que combina aperitivo y vida cotidiana. Servido con soda o sifón, acompañado de aceitunas, cítricos o pequeñas tapas, el vermut se integra a una práctica cultural que trasciende la bebida en sí misma.
Marcas como Yzaguirre o Perucchi reflejan esta tradición, que se mantiene viva tanto en bares históricos como en nuevas propuestas.

Así el vermuy es un ritual que se sostiene en el tiempo. Y es precisamente allí donde encuentra una de sus expresiones más auténticas.


Argentina: identidad y crecimiento

En Argentina, el vermut encontró un nuevo impulso en los últimos años. Lo que comenzó como una recuperación de tradición se transformó en una categoría con identidad propia.

La Fuerza, Corlieri, Lunfa, La Unión Federal y Pichincha forman parte de este crecimiento, junto con otros proyectos que continúan ampliando la escena. En todos los casos, aparece un rasgo común: la búsqueda de expresión local.

El uso de botánicos autóctonos —como cedrón, jarilla o incayuyo— permite construir perfiles que remiten al paisaje y a la diversidad de regiones. En este contexto, el vermut argentino deja de ser una adaptación de modelos europeos para convertirse en una interpretación contemporánea con carácter propio.

El vermut sigue encontrando nuevas formas de expresión, pero conserva algo esencial: su capacidad de reunirnos.

Como todo gran aperitivo, invita a detenerse, a compartir y a disfrutar del momento.

Siempre con moderación.

Michel Rolland: el hombre que escuchó al vino y entendió a la Argentina


Hablar de Michel Rolland es referirse a una de las figuras más influyentes de la enología contemporánea. Admirado por muchos, cuestionado por otros, pero imposible de ignorar, Rolland logró algo que pocos: dejar una huella global sin perder su identidad.

Nacido en Pomerol, en el corazón de Bordeaux, su historia comienza entre barricas. Hijo de viticultores, creció entendiendo el vino no como un producto, sino como un lenguaje. Un lenguaje que más tarde aprendería a interpretar —y también a moldear— en distintas regiones del mundo.


El consultor que cambió el mapa del vino

Rolland fue uno de los grandes impulsores de la figura del “flying winemaker”. Su mirada técnica y sensorial ayudó a redefinir estilos en Francia, España, Italia, Estados Unidos y América del Sur.Su sello fue claro: vinos más redondos, taninos pulidos, mayor madurez de fruta y perfiles más accesibles para el consumidor.Para algunos, esto implicó una cierta homogeneización del gusto. Para otros, representó una democratización del vino, acercándolo a nuevos públicos.

Más allá del debate, hay un aspecto indiscutible: Rolland entendió al consumidor antes que muchos de sus contemporáneos.
La relación de Rolland con Argentina no fue casual, sino el resultado de una conexión genuina.

Trabajó con diversas bodegas y fue una figura clave en el posicionamiento internacional del Malbec. Su proyecto más emblemático, Clos de los Siete, en Mendoza, refleja una visión donde el terroir y el mercado dialogan de manera equilibrada.Sin embargo hay una historia que trasciende lo técnico.

La anécdota del norte: el encuentro con Arnaldo Etchart

Michel Rolland llegó a la Argentina en 1988, convocado por Arnaldo Etchart, uno de los grandes referentes de la vitivinicultura salteña, un visionario que entendía el potencial del norte argentino mucho antes de su reconocimiento internacional.

El desafío era claro: desarrollar vinos tintos en Bodega Etchart, en la zona de Yacochuya, en Cafayate, a 1800 metros de altura. Un terroir extremo, de amplitudes térmicas marcadas, suelos pobres y una identidad que aún estaba en construcción desde la mirada del mercado global.
Fue allí donde Rolland elaboró uno de sus primeros grandes Malbec en el país, en un momento en que Argentina todavía no figuraba en el mapa de los grandes vinos tintos del mundo.

Ese viaje no solo marcó el inicio de su trabajo en uno de los primeros países fuera de Francia donde asesoraría, sino también el comienzo de una relación profesional y humana profunda. Entre Rolland y Etchart se construyó algo más que un vínculo técnico: una amistad que perduró en el tiempo y que acompañó el crecimiento de la vitivinicultura argentina.


Clos de los Siete: una visión compartida en Mendoza

Foto: https://www.rollandcollection.com/

Uno de los proyectos que mejor sintetiza la mirada de Michel Rolland en Argentina es Clos de los Siete, en el Valle de Uco, Mendoza.

Más que una bodega, se trata de un concepto: un conjunto de viñedos y proyectos vitivinícolas que comparten una misma filosofía, donde el terroir, la técnica y la visión internacional dialogan de manera constante. Allí, Rolland no solo asesoró, sino que también fue parte activa en la creación de un modelo innovador para la vitivinicultura argentina.

Dentro de este desarrollo se encuentra Bodega Rolland, su proyecto personal en el país. Un espacio donde su estilo se expresa con mayor libertad, combinando la identidad del Malbec argentino con su experiencia enológica en Burdeos.

Clos de los Siete representa, en muchos sentidos, una bisagra: la consolidación de Argentina como productor de vinos de calidad internacional, y además la evidencia de que es posible integrar miradas externas sin perder identidad.

En ese equilibrio entre origen y proyección global, entre montaña y mundo, se puede leer con claridad la huella de Rolland en el vino argentino.


Vino, gastronomía y cultura

La mirada de Michel Rolland siempre trascendió el vino como producto aislado.
Entendió que el vino no se agota en la copa, sino que encuentra su verdadero sentido en la mesa, en ese espacio donde se cruzan los sabores, las personas y las historias. En Argentina, esta idea adquiere una dimensión aún más profunda: el vino no es solo una bebida, es parte del encuentro, de la conversación y de una identidad cultural construida alrededor del compartir.

Desde la cocina regional —con sus productos, sus técnicas y su memoria— hasta la alta gastronomía, donde cada detalle es pensado, su influencia contribuyó a que los vinos argentinos se integren de manera más armónica con la comida. No se trató únicamente de hacer vinos técnicamente correctos, sino de lograr perfiles que acompañen, que potencien y que respeten el plato.
En ese sentido, Rolland ayudó a consolidar un estilo de vinos más amables, de taninos pulidos y mayor expresión frutal, que facilitan el maridaje y amplían las posibilidades en la mesa. Esto permitió no solo mejorar la experiencia gastronómica, sino también acercar el vino a nuevos consumidores, haciéndolo más comprensible y disfrutable.

Así, su aporte puede leerse también desde la cultura: contribuir a que el vino argentino se viva menos como un objeto de análisis y más como una experiencia compartida, cotidiana y profundamente humana.


Su legado

Hablar del legado de Michel Rolland es hablar de tensiones y equilibrios.
Entre tradición y modernidad.
Entre expresión del terroir y demanda del mercado.
Entre técnica y emoción.

Por, sobre todo, es hablar de alguien que ayudó a que el vino argentino se proyecte al mundo con mayor seguridad, identidad y pasion.
Con su partida, el mundo del vino pierde a una figura clave, aunque su legado seguirá vivo en las personas, en los proyectos y en los vinos que ayudó a transformar.

Su mayor aporte tal vez haya sido ese: interpretar el vino, traducirlo, hacerlo accesible, sin quitarle su esencia.

Traslasierra se prepara para un fin de semana a puro vino y experiencias



El Valle de Traslasierra será escenario de una nueva edición de Traslasierra Wine Fest, un encuentro que reunirá a diez bodegas de la región junto a productores locales en una propuesta que combina vino, arte, gastronomía, turismo y cultura. La cita será el 21 de marzo en el Hotel Yacanto en San Javier y el 22 en las distintas bodegas del valle con actividades especiales.

En plena consolidación como uno de los territorios vitivinícolas más atractivos de Córdoba, Traslasierra impulsa este evento que busca visibilizar el crecimiento del sector, fortalecer la identidad productiva local y posicionar al valle como un destino clave dentro del mapa enoturístico argentino.

La jornada principal tendrá lugar el sábado 21 de marzo, de 19 a 24 horas, en el emblemático Hotel Yacanto, en San Javier. Allí, cada bodega contará con su propio espacio de degustación, donde el público podrá probar sus vinos, conocer a los productores y descubrir de cerca los proyectos vitivinícolas del valle.

La experiencia se completa con la participación de productores regionales, además de la propuesta gastronómica a cargo del hotel, música en vivo y artistas locales, generando un cruce entre vino, arte, cultura y producción regional.

El domingo 22, el festival se expande hacia las bodegas con una agenda de experiencias especialmente diseñadas: degustaciones guiadas, catas verticales, almuerzos con maridaje, presentaciones de nuevas etiquetas y propuestas sunset con música en vivo. Cada actividad tendrá su tarifa individual y contará con beneficios para quienes hayan participado del evento principal del sábado (mostrando la pulserita del evento)

Con una mirada puesta en el turismo responsable, Traslasierra Wine Fest invita también a vivir una escapada de fin de semana en el valle, con opciones de alojamiento en hoteles, posadas y cabañas que ofrecen beneficios especiales.

Para ir y volver en el día: promoviendo una experiencia segura y reforzando el mensaje de consumo responsable Córdoba Wine Travel coordina traslado ida y vuelta desde Córdoba capital.

Bodegas participantes
Bodega Aráoz de Lamadrid
Bodega Kirton
Bodega La Matilde
Bodega Las Breas
Bodega Piedra Mora
Bodega Sierra y Monte
Bodega Santos Quiroga
Finca La Juliana
Finca La Loma – Arisca La Burra
Finca Sánchez Amezcua

Organiza: Córdoba Wine Travel

Acompañan esta iniciativa:
Agencia Córdoba Turismo, Municipalidad de San Javier y Yacanto, Comuna de Luyaba, Municipalidad de Villa Dolores, Municipalidad de Villa Las Rosas, Comuna de la Población, Hotel Yacanto, Córdoba Wine Travel, Wine Booking, Pasaporte Caminos del Vino Córdoba, Hotel Loma Bola, Tantasiña Suites de Montaña, Zarite Tienda, El Observador del Tiempo, Raíz Madera Pura, Integral de Herramientas Sthil, Frutos del Prado, Che Tostadores, El Boticario Destilería, Rojo Malbec Sales, Juana y vos, Santa Doma, Allegreto, Rito, Acqua Pura.

Arte en el festival
Laura Dillon, Ximena Guzmán.
Colectivo De Tintos & Tintas: Fernando Onofrio, Delfina Castro, Liliana Torcello, Fiona Menttini, Leonardo Torcello, Carolina Gómez, Alejandro Tosso.

Música en vivo:

Kumbaya Coro Gospel,

Sevasttos música ancestral,

Jazz y Tango Domingo Teso