Vermouth, un aperitivo refrescante y con historia

vermut

En Argentina, tanto la gastronomía como las bebidas ofrecen una amplia variedad de opciones para todos los gustos. Una de las bebidas que ha tenido un resurgimiento notable es el vermut, también conocido como vermouth, vermú o vermut. Esta bebida, que en su momento tuvo gran popularidad, ha regresado con fuerza para quedarse.

Es una bebida a base de vino que se aromatiza con una mezcla de hierbas y especias, lo que le otorga su distintivo sabor. Aunque se elabora a partir de vino, la adición de ingredientes botánicos y edulcorantes hace que no se lo considere estrictamente un vino. Es uno de los aperitivos más importantes y versátiles en la cultura gastronómica.
En sus inicios se tomaba solo, frío, diluído con soda y hasta con gotas de Fernet.

Recuerdo que desde chica el vermut era parte de las reuniones familiares. Mi papá tenía su propia forma de prepararlo y me fascinaba verlo hacerlo con tanto detalle, casi como un ritual. Con el tiempo, me fui enamorando no solo de su sabor, sino de todo lo que representaba: una pausa, un momento de disfrute, una excusa para compartir. Era, de algún modo, la antesala de los ñoquis de la abuela, los ravioles o cualquier mesa de domingo.


Un poco de historia

El vermut, conocido como Wermut, Vermouth, Vermut o Vermú según el idioma, tiene un origen que remite tanto a la tradición europea como a prácticas mucho más antiguas. La palabra Wermut, de origen alemán, hace referencia al ajenjo, una de las hierbas fundamentales en su elaboración y responsable de parte de su perfil aromático característico.

Sus antecedentes se remontan a la Antigua Roma, donde ya se elaboraban vinos aromatizados con hierbas con fines medicinales y gastronómicos. Con el tiempo, estas preparaciones evolucionaron hasta dar lugar al vermut moderno.

Fue en el siglo XVIII, en Turín, cuando Antonio Benedetto Carpano desarrolló una versión más definida y estable de esta bebida, marcando el inicio de su expansión. A partir de allí, Italia se consolidó como referencia de la categoría, con casas como Carpano, Martini & Rossi, Cinzano y Gancia, que impulsaron su desarrollo y difusión a nivel global.

El creador del vermut, Antonio Benedetto Carpano fue quien le dio forma y lo llevó a la popularidad.
A fines del siglo XVIII, en Turín, Carpano desarrolló una receta a base de vino blanco, azúcar, alcohol y una compleja selección de hierbas, flores y especias. Su elaboración, realizada en una tienda frente al Palacio Real, permitió que la bebida comenzara a circular en ámbitos cercanos a la corte.

Este contexto favoreció su expansión y consolidación dentro de los círculos sociales de la época. Desde entonces, el Vermouth di Torino se convirtió en un estilo de referencia y en uno de los pilares de la categoría.


España: el vermut como ritual

Si bien Italia es la cuna del vermut moderno y el país que lo desarrolló como categoría, su evolución cultural tomó caminos diferentes en Europa.

En Italia, el vermut forma parte del universo del aperitivo, donde convive con otras bebidas como los bitter, los amari o el spritz. Es un elemento central en la historia de la coctelería, pero no necesariamente el eje de un ritual específico.

En España, en cambio, el vermut encontró un lugar distinto: se convirtió en un hábito social.
El llamado “momento del vermut”, especialmente al mediodía, sigue vigente como una instancia de encuentro que combina aperitivo y vida cotidiana. Servido con soda o sifón, acompañado de aceitunas, cítricos o pequeñas tapas, el vermut se integra a una práctica cultural que trasciende la bebida en sí misma.
Marcas como Yzaguirre o Perucchi reflejan esta tradición, que se mantiene viva tanto en bares históricos como en nuevas propuestas.

Así el vermuy es un ritual que se sostiene en el tiempo. Y es precisamente allí donde encuentra una de sus expresiones más auténticas.


Argentina: identidad y crecimiento

En Argentina, el vermut encontró un nuevo impulso en los últimos años. Lo que comenzó como una recuperación de tradición se transformó en una categoría con identidad propia.

La Fuerza, Corlieri, Lunfa, La Unión Federal y Pichincha forman parte de este crecimiento, junto con otros proyectos que continúan ampliando la escena. En todos los casos, aparece un rasgo común: la búsqueda de expresión local.

El uso de botánicos autóctonos —como cedrón, jarilla o incayuyo— permite construir perfiles que remiten al paisaje y a la diversidad de regiones. En este contexto, el vermut argentino deja de ser una adaptación de modelos europeos para convertirse en una interpretación contemporánea con carácter propio.

El vermut sigue encontrando nuevas formas de expresión, pero conserva algo esencial: su capacidad de reunirnos.

Como todo gran aperitivo, invita a detenerse, a compartir y a disfrutar del momento.

Siempre con moderación.

Michel Rolland: el hombre que escuchó al vino y entendió a la Argentina


Hablar de Michel Rolland es referirse a una de las figuras más influyentes de la enología contemporánea. Admirado por muchos, cuestionado por otros, pero imposible de ignorar, Rolland logró algo que pocos: dejar una huella global sin perder su identidad.

Nacido en Pomerol, en el corazón de Bordeaux, su historia comienza entre barricas. Hijo de viticultores, creció entendiendo el vino no como un producto, sino como un lenguaje. Un lenguaje que más tarde aprendería a interpretar —y también a moldear— en distintas regiones del mundo.


El consultor que cambió el mapa del vino

Rolland fue uno de los grandes impulsores de la figura del “flying winemaker”. Su mirada técnica y sensorial ayudó a redefinir estilos en Francia, España, Italia, Estados Unidos y América del Sur.Su sello fue claro: vinos más redondos, taninos pulidos, mayor madurez de fruta y perfiles más accesibles para el consumidor.Para algunos, esto implicó una cierta homogeneización del gusto. Para otros, representó una democratización del vino, acercándolo a nuevos públicos.

Más allá del debate, hay un aspecto indiscutible: Rolland entendió al consumidor antes que muchos de sus contemporáneos.
La relación de Rolland con Argentina no fue casual, sino el resultado de una conexión genuina.

Trabajó con diversas bodegas y fue una figura clave en el posicionamiento internacional del Malbec. Su proyecto más emblemático, Clos de los Siete, en Mendoza, refleja una visión donde el terroir y el mercado dialogan de manera equilibrada.Sin embargo hay una historia que trasciende lo técnico.

La anécdota del norte: el encuentro con Arnaldo Etchart

Michel Rolland llegó a la Argentina en 1988, convocado por Arnaldo Etchart, uno de los grandes referentes de la vitivinicultura salteña, un visionario que entendía el potencial del norte argentino mucho antes de su reconocimiento internacional.

El desafío era claro: desarrollar vinos tintos en Bodega Etchart, en la zona de Yacochuya, en Cafayate, a 1800 metros de altura. Un terroir extremo, de amplitudes térmicas marcadas, suelos pobres y una identidad que aún estaba en construcción desde la mirada del mercado global.
Fue allí donde Rolland elaboró uno de sus primeros grandes Malbec en el país, en un momento en que Argentina todavía no figuraba en el mapa de los grandes vinos tintos del mundo.

Ese viaje no solo marcó el inicio de su trabajo en uno de los primeros países fuera de Francia donde asesoraría, sino también el comienzo de una relación profesional y humana profunda. Entre Rolland y Etchart se construyó algo más que un vínculo técnico: una amistad que perduró en el tiempo y que acompañó el crecimiento de la vitivinicultura argentina.


Clos de los Siete: una visión compartida en Mendoza

Foto: https://www.rollandcollection.com/

Uno de los proyectos que mejor sintetiza la mirada de Michel Rolland en Argentina es Clos de los Siete, en el Valle de Uco, Mendoza.

Más que una bodega, se trata de un concepto: un conjunto de viñedos y proyectos vitivinícolas que comparten una misma filosofía, donde el terroir, la técnica y la visión internacional dialogan de manera constante. Allí, Rolland no solo asesoró, sino que también fue parte activa en la creación de un modelo innovador para la vitivinicultura argentina.

Dentro de este desarrollo se encuentra Bodega Rolland, su proyecto personal en el país. Un espacio donde su estilo se expresa con mayor libertad, combinando la identidad del Malbec argentino con su experiencia enológica en Burdeos.

Clos de los Siete representa, en muchos sentidos, una bisagra: la consolidación de Argentina como productor de vinos de calidad internacional, y además la evidencia de que es posible integrar miradas externas sin perder identidad.

En ese equilibrio entre origen y proyección global, entre montaña y mundo, se puede leer con claridad la huella de Rolland en el vino argentino.


Vino, gastronomía y cultura

La mirada de Michel Rolland siempre trascendió el vino como producto aislado.
Entendió que el vino no se agota en la copa, sino que encuentra su verdadero sentido en la mesa, en ese espacio donde se cruzan los sabores, las personas y las historias. En Argentina, esta idea adquiere una dimensión aún más profunda: el vino no es solo una bebida, es parte del encuentro, de la conversación y de una identidad cultural construida alrededor del compartir.

Desde la cocina regional —con sus productos, sus técnicas y su memoria— hasta la alta gastronomía, donde cada detalle es pensado, su influencia contribuyó a que los vinos argentinos se integren de manera más armónica con la comida. No se trató únicamente de hacer vinos técnicamente correctos, sino de lograr perfiles que acompañen, que potencien y que respeten el plato.
En ese sentido, Rolland ayudó a consolidar un estilo de vinos más amables, de taninos pulidos y mayor expresión frutal, que facilitan el maridaje y amplían las posibilidades en la mesa. Esto permitió no solo mejorar la experiencia gastronómica, sino también acercar el vino a nuevos consumidores, haciéndolo más comprensible y disfrutable.

Así, su aporte puede leerse también desde la cultura: contribuir a que el vino argentino se viva menos como un objeto de análisis y más como una experiencia compartida, cotidiana y profundamente humana.


Su legado

Hablar del legado de Michel Rolland es hablar de tensiones y equilibrios.
Entre tradición y modernidad.
Entre expresión del terroir y demanda del mercado.
Entre técnica y emoción.

Por, sobre todo, es hablar de alguien que ayudó a que el vino argentino se proyecte al mundo con mayor seguridad, identidad y pasion.
Con su partida, el mundo del vino pierde a una figura clave, aunque su legado seguirá vivo en las personas, en los proyectos y en los vinos que ayudó a transformar.

Su mayor aporte tal vez haya sido ese: interpretar el vino, traducirlo, hacerlo accesible, sin quitarle su esencia.

Traslasierra se prepara para un fin de semana a puro vino y experiencias



El Valle de Traslasierra será escenario de una nueva edición de Traslasierra Wine Fest, un encuentro que reunirá a diez bodegas de la región junto a productores locales en una propuesta que combina vino, arte, gastronomía, turismo y cultura. La cita será el 21 de marzo en el Hotel Yacanto en San Javier y el 22 en las distintas bodegas del valle con actividades especiales.

En plena consolidación como uno de los territorios vitivinícolas más atractivos de Córdoba, Traslasierra impulsa este evento que busca visibilizar el crecimiento del sector, fortalecer la identidad productiva local y posicionar al valle como un destino clave dentro del mapa enoturístico argentino.

La jornada principal tendrá lugar el sábado 21 de marzo, de 19 a 24 horas, en el emblemático Hotel Yacanto, en San Javier. Allí, cada bodega contará con su propio espacio de degustación, donde el público podrá probar sus vinos, conocer a los productores y descubrir de cerca los proyectos vitivinícolas del valle.

La experiencia se completa con la participación de productores regionales, además de la propuesta gastronómica a cargo del hotel, música en vivo y artistas locales, generando un cruce entre vino, arte, cultura y producción regional.

El domingo 22, el festival se expande hacia las bodegas con una agenda de experiencias especialmente diseñadas: degustaciones guiadas, catas verticales, almuerzos con maridaje, presentaciones de nuevas etiquetas y propuestas sunset con música en vivo. Cada actividad tendrá su tarifa individual y contará con beneficios para quienes hayan participado del evento principal del sábado (mostrando la pulserita del evento)

Con una mirada puesta en el turismo responsable, Traslasierra Wine Fest invita también a vivir una escapada de fin de semana en el valle, con opciones de alojamiento en hoteles, posadas y cabañas que ofrecen beneficios especiales.

Para ir y volver en el día: promoviendo una experiencia segura y reforzando el mensaje de consumo responsable Córdoba Wine Travel coordina traslado ida y vuelta desde Córdoba capital.

Bodegas participantes
Bodega Aráoz de Lamadrid
Bodega Kirton
Bodega La Matilde
Bodega Las Breas
Bodega Piedra Mora
Bodega Sierra y Monte
Bodega Santos Quiroga
Finca La Juliana
Finca La Loma – Arisca La Burra
Finca Sánchez Amezcua

Organiza: Córdoba Wine Travel

Acompañan esta iniciativa:
Agencia Córdoba Turismo, Municipalidad de San Javier y Yacanto, Comuna de Luyaba, Municipalidad de Villa Dolores, Municipalidad de Villa Las Rosas, Comuna de la Población, Hotel Yacanto, Córdoba Wine Travel, Wine Booking, Pasaporte Caminos del Vino Córdoba, Hotel Loma Bola, Tantasiña Suites de Montaña, Zarite Tienda, El Observador del Tiempo, Raíz Madera Pura, Integral de Herramientas Sthil, Frutos del Prado, Che Tostadores, El Boticario Destilería, Rojo Malbec Sales, Juana y vos, Santa Doma, Allegreto, Rito, Acqua Pura.

Arte en el festival
Laura Dillon, Ximena Guzmán.
Colectivo De Tintos & Tintas: Fernando Onofrio, Delfina Castro, Liliana Torcello, Fiona Menttini, Leonardo Torcello, Carolina Gómez, Alejandro Tosso.

Música en vivo:

Kumbaya Coro Gospel,

Sevasttos música ancestral,

Jazz y Tango Domingo Teso

Llega «Reportelli Podcast», un ciclo de conversaciones sobre los buenos vinos argentinos de Fabricio Portelli


Desde el mes de marzo, los amantes del vino pueden ser parte del mundo de los Buenos Vinos Argentinos a través de REPORTELLI Podcast, el nuevo proyecto del reconocido sommelier y periodista especializado en vinos Fabricio Portelli. Un ciclo de conversaciones en formato podcast de 20 episodios en total, con 2 entregas por mes, en el que en una charla amena y distendida, Portelli intercambia historias, información e ideas con los protagonistas de la industria vitivinícola: enólogos, bodegueros, agrónomos, productores y más. En el primer episodio de REPORTELLI Podcast Fabricio conversó con Gustavo Bauzá, Gerente de Enología de Casa de Uco -Vineyards & Wine Resort y ya está disponible en Spotify.

Episodio 1:

Gustavo Bauzá compartió su recorrido en el mundo del vino y  cómo llegó a convertirse en el gerente enológico de Casa de Uco. Su relación con la gastronomía influyó en su mirada sobre el vino que “tiene mucho de cocina: se trata de interpretar los ingredientes y encontrar equilibrio”. De joven soñaba con ser chef y esa sensibilidad hacia los sabores y los equilibrios terminó trasladándose a su manera de elaborar y pensar el vino como experiencia sensorial y cultural.

El enólogo también se refirió al enfoque y filosofía de elaboración de Casa de Uco, basado en intervenciones mínimas y en la búsqueda de vinos que reflejen cada parcela y cada añada: “Cada cosecha es una interpretación distinta del mismo viñedo”. Para Bauzá, el desafío actual de la vitivinicultura está en profundizar el conocimiento de los terroirs y en expresar cada origen con mayor precisión. Destacó la singularidad del terroir de Los Chacayes en el Valle de Uco, donde se ubica la bodega, caracterizado por condiciones que permiten elaborar vinos de gran frescura, estructura y marcada identidad.

 “El vino es parte de un momento: la mesa, la comida y las personas con las que se comparte”, así remarcó que el proyecto Casa de Uco integra vino, paisaje y hospitalidad, combinando la producción vitivinícola con el enoturismo y una propuesta gastronómica que busca resaltar la identidad del lugar.

Además, intercambiaron ideas sobre el detrás de escena de la innovación en bodega y cómo la tecnología redefine el presente y el futuro del vino argentino. Una charla intima sobre terruño, estilo, mercado y lo que viene, con anécdotas, visión estratégica y por supuesto, una copa de vino como hilo conductor.

REPORTELLI Podcast es una producción de VOCACIÓN; productora responsable de la edición de REPORTELLI de los Vinos Argentinos, el informe con los puntajes de Fabricio Portelli; Los Buenos Vinos Argentinos, la guía de Elisabeth Checa, a lo largo de sus 15 ediciones; de la Revista Teatro Colón y de libros como el de Renata Schussheim, Epifanía, ganador del Premio Mejor Libro de Arte 2006, y la última novela publicada de Miguel Brascó El Prisionero. El libro de ilustraciones de Hermenegildo Sabat Abstemios Abstenerse y del mismo maestro Función de Abono, con ilustraciones publicadas en la Revista Teatro Colón.

Sobre Fabricio Portelli: degusta entre 4000 y 5000 vinos –en su gran mayoría argentinos– por año, y tiene una experiencia de más de 25 años a cuestas. Se ha especializado en vinos argentinos, ya que las degustaciones de vinos internacionales las aprovecha para entender las fortalezas y debilidades del vino nacional, y no para comunicar los vinos de otros países, más allá de que le signifiquen un gran aporte a su cultura enológica.

Es Licenciado en Marketing y apasionado de los vinos. Cursó la carrera de Sommelier Internacional en la Escuela Argentina de Sommeliers (2000) y se dedica al periodismo de vinos desde el año 2001. En 2014 lanzó su web (www.fabricioportelli.com). Colabora en Convivimos –la revista de mayor tirada del país– y escribe semanalmente en Infobae sobre vinos argentinos. En 2018 se sumó a Radio Mitre como columnista del programa Encendidos en la tarde. Desde 2021 asesora en vinos a algunos restaurantes y vinotecas.
En 2023 se incorporó como columnista especializado en vinos al newsletter The Wine Time y al Canal E, el canal de TV económico del Grupo Perfil. Además, brinda degustaciones y charlas temáticas sobre vinos argentinos en todo el país. En 2024, sumado a lanzar el REPORTELLI de los Vinos Argentinos, se unió como columnista de vinos a Time Out, y forma parte de Winexplorers, el primer streaming dedicado al vino argentino.

También organizó Wine 2 Wine, un evento de vinos diferente, que tuvo en su primera edición a Michel Rolland y Paul Hobbs. Es co-organizador de Chachingo Wine Fair, edición CABA; y en este 2026 sumó Malbec Treasures, una feria especializada en la cepa que representa al país en el mundo que se realizará en el mes de abril; y retoma su clásica Feria de Vinos de Lujo.

Moules Marinières: Mejillones al vino blanco, un clásico de la cocina francesa

Foto: Food & Wine

En la cocina costera de Francia, hay platos que destacan por su simplicidad, frescura y elegancia, y los mejillones al vino blanco son un ejemplo perfecto. Conocidos como Moules Marinières, este plato tiene raíces en las regiones del norte de Francia y Bélgica, donde los mejillones se recolectaban directamente del mar y se cocinaban al instante para aprovechar su frescura.

La receta tradicional se prepara con mejillones frescos, un buen vino blanco, ajo, cebolla y hierbas, ingredientes que potencian el sabor natural del marisco sin enmascararlo. El resultado es un plato profundamente aromático, ligero y reconfortante, que celebra la calidad del producto y la cocina sin artificios.

Históricamente, los Moules Marinières eran una comida de pescadores, sencilla y rápida de preparar, que luego se fue incorporando a la gastronomía urbana de Francia. Hoy en día, se sirve tanto en brasseries tradicionales como en restaurantes modernos, y se acompaña casi siempre con papas fritas, pan crocante o baguette para aprovechar cada gota del sabroso jugo de cocción.

Y, por supuesto, una copa de vino blanco acompaña a la perfección: en Francia un Sancerre o un Muscadet realzan la mineralidad y frescura del plato, mientras que en Argentina un Torrontés aporta aromas florales y frutales que juegan con la delicadeza de los mejillones, creando un maridaje que es tanto historia como placer contemporáneo.


Ingredientes

1 kg de mejillones frescos (con cáscara)
100 ml de vino blanco seco (aprox. ½ copa grande)
1 cebolla pequeña o 1 echalote, picada finamente
2 dientes de ajo, picados
1 cucharada de manteca
1 cucharada de aceite de oliva
Perejil fresco picado, al gusto
Pimienta negra, al gusto

Nota: los mejillones pierden agua al cocinarse,así que 1kg alcanza para dospersonas como plato principal


Preparación

  1. Limpiar los mejillones: retirar barbas, limpiar bien la cáscara y desechar los que estén abiertos y no se cierren al golpearlos suavemente.
  2. En una olla amplia, calentar la manteca y el aceite de oliva y rehogar la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes.
  3. Agregar los mejillones y verter el vino blanco.
  4. Tapar y cocinar a fuego medio-alto durante 4–5 minutos, hasta que los mejillones se abran. Desechar los que no se abran.
  5. Espolvorear perejil fresco y pimienta negra al gusto. Mezclar suavemente.
  6. Servir rápidamente, con pan crocante para mojar en el jugo.


    Para disfrutar plenamente de los Moules Marinières, nada mejor que acompañarlos con un vino blanco que resalte su frescura y sabor marino. Tanto un Sancerre francés, con su mineralidad y elegancia, como un Torrontés argentino, con su perfil aromático y floral, son opciones que elevan la experiencia, haciendo de cada bocado y sorbo un verdadero placer.

Sancerre Domaine François Cotat – Les Monts Damnés
Domaine François Cotat
Sancerre, Valle del Loira – Francia
Este Sancerre es un vino seco, profundo y elegante,
elaborado 100 % con Sauvignon Blanc de viñedos
antiguos situados en el prestigioso y legendario sitio
“Les Monts Damnés”.
En nariz es complejo, con notas florales, cítricos maduros
y fruta blanca, junto a una mineralidad marcada por el
suelo de las “terres blanches”.En boca es suave y fresco
al inicio, con un cuerpo vibrante, acidez bien integrada
y una salinidad y tensión mineral.

Colomé Torrontés de la Bodega Colomé
Del Alto Valle Calchaquí, Salta, Argentina
Este Torrontés expresa todo lo que amamos de esta
variedadargentina: aromas florales a jazmín y notas
cítricas, que aportan un perfil perfumado y fresco.
En boca aparece fresco, redondo y de buen cuerpo, con
una sensación equilibrada y un final largo que lo hace
muy agradable de beber.

Es un vino que va de maravilla con mariscos: lo
aromático, las notas florales y la acidez refrescante
realzan el sabor de los mejillones.

Un cariñoso saludo a María, con quien tuve la alegría de disfrutar este plato varias veces en París. Recuerdo especialmente esos momentos compartidos alrededor de una mesa, agradecidas por la simpleza y el encanto de la cocina francesa. Y, si la memoria no me falla, también en Deauville, donde los mejillones saben aún más a mar y a felicidad.

Porque al final, de eso se trata la gastronomía: de platos sencillos que se vuelven memorables cuando se comparten, y de vinos que acompañan momentos que quedan para siempre en la memoria.