Casa Drummond de Bodega Trivento obtuvo el Best Of Wine Tourism 2027


Casa Drummond, el centro de hospitalidad de Bodega Trivento ubicado en Luján de Cuyo, obtuvo el Best Of Wine Tourism – Global Winner 2027, una de las distinciones internacionales más relevantes del turismo del vino. El reconocimiento fue anunciado durante la ceremonia mundial realizada en el Napier War Memorial Centre, en la región vitivinícola de Hawke’s Bay, Nueva Zelanda.

La ceremonia formó parte de la Asamblea General Anual de Great Wine Capitals Global Network, la red internacional que reúne a regiones vitivinícolas de referencia. En ese marco, un jurado internacional anunció los ganadores globales de los Best Of Wine Tourism, que distinguen iniciativas destacadas por su contribución al desarrollo del turismo del vino.

El premio llega después de que Casa Drummond obtuviera el Oro en la instancia regional de los Best Of Wine Tourism, en la categoría Arquitectura y Paisaje. El nuevo reconocimiento internacional distingue un proyecto que combina la recuperación de un conjunto patrimonial emblemático con una propuesta contemporánea de hospitalidad, integrada al paisaje vitivinícola mendocino.

“Este Best Of Wine Tourism – Global Winner 2027 tiene un significado muy especial. Nos sentimos parte de un legado que comenzó con aquellos pioneros que hicieron grande al vino de Mendoza, y tenemos la responsabilidad de proyectarlo al mundo. Casa Drummond une esas dos miradas: recuperar nuestra historia para contar, sobre todo, el presente y el futuro del vino argentino. Felicitaciones a Fernanda Vila y a todo el equipo de Trivento que lo hizo posible”, expresó Marcos Jofré, CEO de Bodega Trivento.

Por su parte, Fernanda Vila, gerente de Turismo y Hospitalidad de Bodega Trivento, destacó el valor del reconocimiento para el equipo y la visión que guía el desarrollo del espacio: “Ser reconocidos como Global Winner representa un enorme orgullo para todo el equipo. Casa Drummond fue concebida como un espacio donde la arquitectura, el paisaje y el vino dialogan de manera natural. Que esta propuesta sea valorada entre las mejores del mundo nos impulsa a seguir desarrollando experiencias auténticas que conecten a nuestros visitantes con Mendoza y su cultura vitivinícola”.


Una recuperación patrimonial

Ubicada en Mayor Drummond, Luján de Cuyo, la propiedad reúne una residencia de estilo neocolonial californiano construida en 1940, jardines históricos, viñedos y una bodega dedicada a la elaboración de vinos de alta gama, entre ellos su Malbec con Denominación de Origen Controlada (D.O.C.).

Bodega Trivento adquirió Casa Drummond en 2021 y emprendió un proceso de restauración y revitalización que buscó preservar su identidad arquitectónica y su valor histórico, incorporando al mismo tiempo nuevos espacios destinados a recibir visitantes. La intervención permitió recuperar un sitio representativo de la historia vitivinícola de Mendoza y transformarlo en un espacio de encuentro entre el patrimonio, el vino y la cultura local.

Actualmente, Casa Drummond ofrece visitas guiadas, degustaciones y experiencias gastronómicas que invitan a descubrir la diversidad de los terruños mendocinos y conocer el proceso de elaboración de los vinos de la bodega.

El Best Of Wine Tourism – Global Winner 2027 reconoce el alcance internacional de esta iniciativa y pone en valor una manera de concebir el turismo del vino en la que la arquitectura, el paisaje y la memoria se integran a una experiencia contemporánea.

Con este galardón, Casa Drummond fortalece la presencia de Mendoza en el mapa mundial del enoturismo y destaca el potencial de la Argentina para ofrecer experiencias que conectan su identidad vitivinícola con visitantes de todo el mundo.


Acerca de Bodega Trivento

Fundada en 1996 en Mendoza, Trivento es un referente indispensable del vino en el mundo. Reconocido como el vino argentino N°1 en el mundo en ventas en valor (2020-2025), Trivento combina continua inversión tecnológica e innovación con una profunda identidad de su terruño.

Con el propósito de ser el vino argentino que acompaña e inspira en cada etapa de la vida, la bodega se apoya en la excelencia enológica y en un modelo de negocio comprometido con el desarrollo sostenible. Trivento está adherida al Pacto Global de las Naciones Unidas (Agenda 2030) y desde 2021 cuenta con la certificación como Empresa B, destacando por su impacto positivo en el cambio climático, la educación, el cuidado del suelo y la integridad empresarial. Hoy, la compañía integra a 370 colaboradores y posiciona al vino argentino en los mercados más exigentes del mundo.

Tallarines con langostinos para celebrar la pasta

Foto: Pinterest – Home chef recipes

Las pastas son protagonistas de innumerables platos y forman parte de la tradición gastronómica de distintas culturas, especialmente de la italiana. Frescas o secas, largas o cortas, ofrecen infinitas posibilidades para combinar ingredientes, sabores y texturas.

¡Qué ricas son las pastas, y cuánto más cuando las acompañamos con buenos ingredientes! Hoy te proponemos preparar unos tallarines con crema de langostinos, una receta sabrosa y delicada, ideal para disfrutar de una buena comida.

Y, como en Vinos y Pasiones nos encanta descubrir qué vino acompaña mejor cada plato, también te compartimos algunas sugerencias para completar esta combinación.


Ingredientes

– 300 grs. de tallarines (pasta seca, se calcula 150 grs. por persona)
– 1 cebolla
– 1 ajo
– 250 gr. de langostinos
– Crema de leche o nata 125 ml
– pimienta a gusto
– ralladura de cáscara de limón
– aceite de maiz o girasol c/n
– aceite de oliva virgen extra para el emplatado
– sal a gusto y con moderación


Preparación

1- Lo primero que vas a hacer es pelar los langostinos. Nosotros compramos langostinos ya pelados y le quitamos la vena que tienen en el lomo.
2- Picá la cebolla, el ajo
3- Podés preparar la olla con abundante agua con un poco de sal para la pasta y ponela al fuego
4- En una sartén grande con una cucharada de manteca y un chorrito de aceite de maiz salteá la cebolla, el ajo, sal pimentá y agregá si deseás alguna hierba seca.
5- Luego incorporá los langostinos, ni bien cambien de color, apagá el fuego y reservá.
6- Si el agua de la olla está hirviendo poné los tallarines, una vez que los pongas revolvé.  Cuando estén al dente, escurrila  y mezclala con la salsa, agregá la crema, calentá un poco y listo.
5- Emplatá y agregá aceite de oliva virgen extra por encima. Queda riquísimo!!

Sugerimos maridar con vinos blancos, acá te pasamos dos ideas.

Vernaccia di San Gimignano DOCG
De Santa Lucía, en San Gimignano, en la región de Toscana, Italia.
Italia, en una de las denominaciones históricas del vino italiano.
Elaborado con la variedad blanca Vernaccia, característica de
San Gimignano.
Es un vino blanco seco, fresco y frutado, con notas
florales, cítricas y un característico final almendrado.
En boca se destaca por su frescura y buena acidez, cualidades
que lo convierten en una excelente opción para acompañar
pescados, mariscos y pastas con salsas suaves.


Nacha Pinot Noir Rosé
De la Bodega Chacra en el valle del río
Negro, en la provincia con el mismo nombre.
Elaborado con uvas Pinot Noir provenientes del viñedo
Barda, este rosado de producción orgánica y biodinámica
se caracteriza por su frescura y delicadeza.
En nariz presenta notas de frutas rojas, como cerezas y frutillas.
En boca es seco, ligero y equilibrado, con buena acidez
natural y un final fresco y sutil.

«Una de las mejores cosas de la vida es que debemos interrumpir regularmente cualquier labor y concentrarnos en la comida.»

                                                                                                        Luciano Pavarotti

Chile y sus regiones del vino

Viñedos de Cachapoal


Para comprender los vinos de Chile, primero es necesario conocer el territorio en el que nacen. Su particular geografía, la diversidad de climas y la influencia de la cordillera de los Andes y del océano Pacífico contribuyen a explicar la variedad de estilos que ofrece su vitivinicultura.
Chile se extiende a lo largo del extremo suroccidental de América del Sur, entre la cordillera de los Andes, al este, y el océano Pacífico, al oeste. Es un país de extraordinaria longitud y una franja de territorio relativamente angosta, con importantes variaciones de relieve, temperatura y precipitaciones de norte a sur. Estas diferencias tienen una influencia directa en las condiciones de cultivo de la vid.

Mapa: Winefolly

La cordillera de los Andes constituye uno de los elementos fundamentales para comprender la vitivinicultura chilena. Sus montañas influyen en las temperaturas, la circulación de los vientos y la disponibilidad de agua, mientras que la altitud permite encontrar condiciones particulares para el cultivo en determinadas zonas. Por su parte, el océano Pacífico ejerce una importante influencia moderadora en las áreas costeras, donde las brisas y las temperaturas más frescas pueden favorecer una maduración más lenta de las uvas y contribuir a conservar su acidez.


Clima

El clima también cambia de manera significativa a lo largo del país. En el norte predominan las condiciones áridas y semiáridas, mientras que en la zona central se encuentran amplias áreas de clima mediterráneo, con veranos secos y precipitaciones concentradas principalmente en los meses de invierno. Hacia el sur, las lluvias aumentan y las condiciones se vuelven más frescas y húmedas, aunque existen diferencias entre localidades y zonas de cultivo.
La vitivinicultura se concentra principalmente en la zona central, aunque se ha extendido hacia áreas del norte y del sur, donde los productores exploran nuevas condiciones de cultivo y diferentes expresiones de las variedades. Para interpretar esta diversidad, resulta útil observar el territorio de este a oeste: las zonas próximas a los Andes, las áreas interiores situadas entre las cordilleras y los sectores cercanos al océano Pacífico presentan condiciones que pueden dar lugar a vinos muy diferentes.


Historia de la vitivinicultura

La historia del vino en Chile se remonta al siglo XVI, cuando los conquistadores españoles introdujeron la vid en el territorio. Su cultivo estuvo vinculado tanto a las necesidades religiosas de la Iglesia católica, que requería vino para celebrar la misa, como al consumo cotidiano de la población colonial.
En los alrededores de Santiago comenzaron a establecerse viñedos que, con el tiempo, se extendieron hacia otras zonas del territorio. Durante los primeros siglos, la producción se destinó principalmente al mercado interno, aunque también existió un comercio con regiones vecinas.
Las técnicas de cultivo y elaboración se mantuvieron durante mucho tiempo ligadas a las tradiciones traídas desde España. La uva se cosechaba manualmente, se pisaba en lagares y el mosto fermentaba en recipientes que también se utilizaban para conservar el vino. La vitivinicultura fue adquiriendo importancia económica y cultural. Durante el período colonial, las restricciones comerciales impuestas por la Corona española condicionaron el desarrollo de los mercados para los vinos locales.
Sin embargo, una transformación decisiva comenzó a mediados del siglo XIX, cuando el crecimiento económico de Chile y la apertura comercial favorecieron las inversiones en vitivinicultura. Familias empresarias comenzaron a importar variedades europeas, especialmente francesas, incorporaron equipamiento y contrataron especialistas extranjeros.
Se construyeron bodegas y se adoptaron técnicas de elaboración que buscaban mejorar la calidad y la conservación de los vinos. En este contexto surgieron algunas de las grandes bodegas históricas del país, como Viña Carmen, fundada en 1850, y posteriormente Santa Rita, Concha y Toro y Undurraga. Esta etapa marcó el paso de una producción predominantemente tradicional hacia una industria vitivinícola más moderna.

La influencia francesa fue especialmente importante en la incorporación de variedades y conocimientos técnicos. Cabernet Sauvignon, Merlot, Sauvignon Blanc y Chardonnay, entre otras cepas, comenzaron a ocupar un lugar destacado en los viñedos chilenos. Entre las variedades introducidas desde Burdeos se encontraba el Carmenère, cuya historia terminaría convirtiéndose en uno de los episodios más singulares de la vitivinicultura del país.
Durante décadas, muchas plantas de Carmenère fueron confundidas con Merlot. El 24 de noviembre de 1994, el ampelógrafo francés Jean-Michel Boursiquot reconoció la verdadera identidad de aquellas vides durante una visita a los viñedos de Viña Carmen, en el valle del Maipo. El hallazgo permitió recuperar para la vitivinicultura internacional una variedad que se consideraba prácticamente desaparecida en su lugar de origen, Francia. A partir de entonces, el Carmenère comenzó a ganar protagonismo y se convirtió en una de las variedades emblemáticas de Chile.
Hacia fines del siglo XX, nuevas inversiones, la incorporación de tecnología y una mayor orientación hacia los mercados internacionales impulsaron otra etapa de transformación. La modernización de las bodegas, el control de las temperaturas de fermentación, el desarrollo de nuevos estilos y la exploración de diferentes zonas de cultivo contribuyeron a ampliar la diversidad y mejorar la proyección internacional de los vinos chilenos.

En la actualidad, Chile combina una larga tradición vitivinícola con una industria dinámica, que continúa explorando sus territorios y variedades. Su historia permite comprender cómo una actividad introducida durante la colonización evolucionó hasta convertirse en una de las expresiones más reconocidas de la cultura y la producción agrícola del país.


Denominaciones de origen

Chile cuenta con un sistema de zonificación vitícola que permite identificar el origen geográfico de sus vinos. Este marco está regulado por el decreto 464, que establece las denominaciones de origen y organiza el territorio vitivinícola en regiones, subregiones, zonas y áreas. Su objetivo es reconocer la procedencia de las uvas y establecer las condiciones para que esa información pueda figurar en las etiquetas.
La normativa chilena distingue tres categorías de vinos: los vinos con denominación de origen, elaborados a partir de uvas procedentes de las zonas vitícolas reconocidas y sujetos a los requisitos establecidos; los vinos sin denominación de origen, que pueden elaborarse con uvas provenientes de distintas zonas del país; y los vinos elaborados con uvas de mesa.

Para utilizar una denominación geográfica en la etiqueta, al menos el 75 % del vino debe proceder de uvas del lugar indicado.
El sistema permite reconocer grandes regiones vitivinícolas y avanzar hacia zonas más específicas. Esta diferenciación resulta especialmente interesante en Chile, donde la influencia del océano Pacífico, la cordillera de los Andes, los valles interiores y las variaciones climáticas contribuyen a una notable diversidad de estilos.

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Elaboración de los vinos espumantes: de la vid a la burbuja

Hay vinos que acompañan momentos. Y hay otros que los transforman en recuerdos. Los vinos espumantes pertenecen a este último grupo: están ligados a celebraciones, encuentros, brindis compartidos y también a instantes íntimos donde una copa alcanza para decir mucho.

Detrás de cada burbuja hay decisiones, tiempos de espera y un trabajo minucioso que comienza en el viñedo y continúa en la bodega. Comprender cómo se elabora un espumante no solo despierta curiosidad, sino que profundiza el disfrute y la conexión con el vino.

En esta nota te invitamos a descubrir, paso a paso, cómo nacen los vinos espumantes, qué métodos existen y por qué cada estilo expresa una manera distinta de entender el vino y el placer de beberlo.

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Bodega Familia Schroeder celebra el Día del Espumante


Cada cuarto viernes de octubre se festeja el Día Internacional del Espumante, una fecha para difundir el consumo de una de las bebidas más elegantes y glamorosas. Desde la Patagonia Argentina, Bodega Familia Schroeder es una gran impulsora, con la primera champañera de la región. Para celebrar a los espumantes propone las 4 líneas que forman parte de su portfolio: Deseado, Rosa de Los Vientos, H. Schroeder y Schroeder Brut Nature.


El lugar de los espumantes en la bodega

Los espumantes ocupan un lugar muy importante dentro de la identidad de Bodega Familia Schroeder. Actualmente representan aproximadamente el 30% de la producción, unas 400.000 botellas.

El terroir de San Patricio del Chañar tiene una gran incidencia en la calidad de estos espumosos. Se refleja en vinos base de muy buena acidez, complejidad frutal/mineral y estructura, muy aptos para segundas fermentaciones que culminan en productos de buen paladar, burbuja fina y persistente.


El método charmat


Las cuatro líneas de espumantes que desarrolla Bodega Familia Schroeder se realizan en su champañera, bajo el método charmat.
El método Charmat preserva y potencia las características propias del vino base, especialmente la frescura, los aromas primarios y el carácter frutal.

Una de las principales ventajas de este método es que la segunda fermentación y la toma de espuma se realizan en tanques presurizados, lo que permite controlar variables como la temperatura, la presión y el tiempo de contacto con las lías.


“Arraigados al sistema Charmat, ofrecemos productos de un interesante y complejo perfil frutal (fruta blanca, roja, floral), como así también de sutiles dejos de frutos secos y crianza sobre levaduras. Siendo la primera fábrica de espumosos de la Provincia, estamos muy contentos de poder ofrecer una amplia gama de estilos y productos para diferentes consumidores  y ocasiones”. Señala Mariano Dieletti, enólogo de la bodega.

Línea Deseado:  joven y versátil

La línea Deseado se distingue por su perfil fresco, frutal y aromático, con marcada expresión de flores y fruta fresca. Son espumosos de carácter joven, fáciles de disfrutar y pensados para un consumo más descontracturado, ideales para quienes buscan una propuesta versátil y vibrante.

Deseado Rosé

Espumante elaborado por método Charmat, con burbuja fina y persistente. Es 90% torrontés riojano y 10% malbec. Presenta notas frutales y florales, dulzura natural del mosto y equilibrio gracias a su guarda sobre borras.

Deseado Torrontés

Este espumoso es 100% torrontés riojano. Se caracteriza por  aromas intensos a flores blancas y frutas tropicales. De gran frescura en boca y dulzura natural que lo convierte en un espumante expresivo y fácil de beber.


Deseado Extra Brut

Un espumante 40% Chardonnay,  40% Pinot Noir y 20% Sauvignon Blanc. Es de color amarillo pálido con destellos dorados, burbuja muy fina y persistente.  En nariz es elegante y complejo, con notas frutales, florales y delicados toques de pan y frutos secos. En boca resulta fresco, cítrico y cremoso, con un largo final.


Línea Rosa de Los Vientos: complejidad y elegancia

Esta línea  propone un perfil de mayor complejidad y elegancia, gracias a sus seis meses de contacto con las lías, que aportan volumen en boca y delicadas notas de panificación. Sin perder frescura ni expresión frutal, se enriquece con la presencia del Pinot Noir, que suma aromas de frutos rojos y un carácter distintivo.

Rosa de Los Vientos Rosé Nature de Pinot Noir

Elaborado por método Charmat, es 100% Pinot Noir. De color rosa delicado, con burbuja fina y persistente. En nariz despliega notas de frutos rojos frescos y sutiles matices de panificación. En boca es fresco, con buena acidez, volumen y un final elegante.


Línea H. Schroeder: un homenaje al fundador de la bodega

La línea H. Schroeder representa un paso más en términos de complejidad y elaboración, con espumantes creados a partir de distintas combinaciones de Pinot Noir y Chardonnay. Su nombre rinde homenaje a Herman Heinz Teodoro Schroeder, fundador de la bodega, y refleja el espíritu pionero y la búsqueda de excelencia.

H. Schroeder Extra Brut

Espumante 50% Pinot Noir 50% Chardonnay, elaborado  mediante técnicas tradicionales, con vinos base de baja graduación alcohólica y fermentación controlada. Permanecen de 8 a 10 meses sobre lías, lo que aporta estructura, textura y complejidad, manteniendo frescura y equilibrio.


H. Schroeder Brut Nature

De carácter más seco y sofisticado es 80% Pinot Noir, 20% Chardonnay. Con crianza sobre lías de 8 a 10 meses. Presenta notas delicadas de panificación, volumen en boca y un perfil elegante, sin perder la frescura y expresión frutal del Pinot Noir y la fineza del Chardonnay.

H. Schroeder Brut Rosé

Elaborado con 90% Pinot Noir y 10% Chardonnay. Presenta un delicado color rosado, burbuja fina y persistente. En nariz se destacan los frutos rojos frescos junto a sutiles notas de panificación. En boca es elegante, fresco y equilibrado, con buena acidez y volumen, reflejando la complejidad que caracteriza a la línea.


Línea Schroeder:  El sello distintivo de la bodega

La línea Schroeder es el emblema de los espumosos de la bodega y representa una elaboración de mayor complejidad dentro del portfolio. Se realiza mediante el método Charmat lungo, con más de 12 meses de contacto con finas lías. Este tiempo de crianza aporta volumen, textura y complejidad, sin perder frescura ni la expresión varietal.

Schroeder Brut Nature

Espumante 60% Pinot Noir y 40% Chardonnay, elaborado exclusivamente con el mosto flor de racimos enteros, sin despalillar, lo que le otorga estructura y elegancia. Tras una fermentación controlada y un largo período de crianza sobre lías, desarrolla delicadas notas de panificación, buena acidez y un perfil sofisticado. En boca es voluminoso, fresco y equilibrado, con un final persistente.



Portfolio de Bodega Familia Schroeder

Saurus Estate (compuesta por siete varietales: Pinot Noir, Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Pinot Noir Rosé, Chardonnay y Sauvignon Blanc, y un Red Blend), Saurus Select (seis varietales Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Malbec, Merlot, Chardonnay y Sauvignon Blanc, más un blend de tintas), Barrel Fermented (Cabernet Franc, Malbec, Pinot Noir y Chardonnay) y Familia Schroeder (dos blends de tintas más cuatro varietales: Merlot, Malbec, Pinot Noir y Cabernet Sauvignon).
Y cuatro líneas de espumantes: Deseado, Rosa de los Vientos, H. Schroeder y Schroeder.

Datos de contacto:

WhatsApp: 299 4548920

Página web: www.familiaschroeder.com