Cómo catar un vino: guía práctica paso a paso



Catar un vino consiste en observarlo, olerlo y probarlo con atención para comprender sus características y, sobre todo, disfrutarlo más plenamente. Esta guía te acompaña desde lo más simple hasta cómo interpretar lo que percibís en la copa.


1. Elección de la copa

La copa adecuada permite que los aromas y sabores se perciban mejor. Para vinos blancos, busca copas más estrechas; para tintos, copas más anchas que faciliten la oxigenación.


2. Temperatura del vino


Cada tipo de vino tiene su temperatura ideal:

  • Blancos y rosados: 8–12 °C
  • Tintos jóvenes: 14–16 °C
  • Tintos robustos y añejos: 16–18 °C

3. Ambiente de cata


Busca un lugar con buena iluminación, sin olores fuertes que puedan interferir con la percepción de aromas del vino.

La cata de vinos consta de 3 pasos. Antes claro está, vamos a descorchar.  Lo primero a hacer es observar el corcho y olerlo. 
Luego nos servimos un poco en la copa que siempre, siempre la vamos a tomar del tallo o el pie para no calentar el vino.


Fase visual


Quienes estamos dotados de este maravilloso sentido, lo primero que hacemos es observar el vino.
Vas a tomar el vino por el tallo de la copa, así no calentás el vino con la temperatura de la mano, y vas a inclinar la copa unos 45 grados, contra un papel, servilleta o mantel de fondo blanco. De este modo, vas a poder dilucidar si el vino es joven o tiene sus años.
Recordá que el color tiene relación con la edad del vino. Los vinos blancos cuando son jóvenes se ven colores amarillo pálidos o verdosos, cuando ganan en edad se perciben amarillos ámbar o caramelo. En el caso de los vinos tintos tienden a mostrar rojos brillantes y vivaces dentro de la gama de los violáceos o rubí. Cuando son vinos de varios años, su colores van del granate, al teja y hasta pueden llegar a los marrones.

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En esta fase vamos a hablar de la intensidad del color, esto puede deberse a la variedad de uva utilizada, los trabajos que se realizan en el viñedo y en la bodega. Entonces ¿Cómo hacemos para ver la intensidad? Eso se ve nuevamente inclinando la copa a unos 45 grados, colocando tu mano abajo y según cómo se observen los dedos a través de la copa se clasificará la intensidad como baja, media o alta.
Cuando hablamos de reflejos en los tinos cómo se puede ver en la figura se ven en el borde o en el arco superior y en los blancos en la parte que se le dice arco o herradura de la parte inferior de la copa.
Finalmente en esta fase debés haber escuchado hablar de las lágrimas o piernas que es el nombre que se les da a las gotas del vino que caen por las paredes de la copa.


Fase olfativa


El sentido del olfato tiene dos vías: una es la nasal directa que es lo que aspiramos por la nariz y la retronasal, desde la cavidad bucal, cuando tragamos el vino.
A la hora de oler un vino, hacemos una primera nariz que es acercar la nariz a la copa y hacer tres inspiraciones profundas.
En esta etapa se analiza la limpidez del vino, en la primera nariz, si el vino no tiene algún defecto (de tenerlo no se continúa con la cata).

Luego vamos a girar la copa para que el vino se oxigene y libere más aromas.
Volvemos a oler y aquí podemos apreciar otros aromas.
Se evalúa la intensidad, es decir la potencia aromática del vino. Se describe como baja, media o alta.
Vas a detenerte en la complejidad o carácter del vino. Puede ser un vino simple, de complejidad media, media-alta o complejo. 
En cuestión de aromas hablamos de aromas primarios: los que son de la uva, secundarios los que provienen de la elaboración y fermentación en barrica y los aromas terciarios: propios de la evolución en botella y la crianza en madera, en las barricas.
En los vinos blancos vas a encontrar aroma o notas a frutas blancas, como ananá, aroma a cítricos, pueden haber notas florales. En los tintos frutas rojas ciruelas, frutillas o moras y paso a paso vas a ir descubriendo otros sabores.
Cuando el vino tiene paso por barrica se distinguen aroma a cedro, tostado, algo de vainilla.


Fase gustativa


Y aquí viene la parte más interesante.
La lengua detecta cuatro clase de sabores: el dulce, el ácido, el salado y el amargo. Y cabe destacar que la sensibilidad de lo dulce y de lo ácido es muy variable en las personas y en los catadores.
En el proceso de catar, se distinguen tres etapas: el ataque que sucede en los primeros segundos, la evolución o los cambios en las sensaciones y el final de boca que es cuando se termina de catar el vino y aún después de ser arrojado o escupido.
El dulce se siente en la punta de la lengua, el salado en los bordes, el ácido en los costados y el amargo en la parte posterior.
Buscá el equilibrio entre el sabor inicial y el retrogusto (es el conjunto de sensaciones gustativas y aromáticas que perduran en la boca y la garganta después de tomar un poco de cualquier bebida).
Un vino es equilibrado cuando el alcohol, la acidez y los taninos se integran de un modo uniforme.

Por último, practicá, practicá y practicá, olé todo, y sobre todo, presta atención a cada aroma. No somos de oler los alimentos y hacerlo es un gran entrenamiento. Olé todo, los perfumes, las verdulerías, a que huele tu ciudad, olé tu cocina, un perfume, las especias. Andá con los sentidos despiertos.

Aprender a catar un vino no significa buscar respuestas correctas, sino desarrollar el propio criterio y la sensibilidad. Con el tiempo, cada copa se vuelve una experiencia más consciente, más placentera y más personal.


¡Entrená tu nariz!


Si te interesa profundizar en la cata y entrenar el paladar con mayor seguridad, podés conocer el eBook de Cata de Vinos, donde desarrollo cada fase con más detalle, ejemplos prácticos y ejercicios simples para aplicar en casa. Es un material pensado para quienes disfrutan del vino y quieren entender mejor lo que sucede en la copa.

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¡Qué tengas un gran día! ¡Muchas gracias por tu linda compañía!

Vendimia: Un ritual de pasión y tradición


Foto: Acovi Asociación de Cooperativas vitivinícolas Argentinas


La vendimia es más que un momento en el calendario: es un ritual que une tierra, historia y pasiones. A través de siglos de tradición vitivinícola, la vendimia se ha convertido en símbolo de renovación, trabajo colectivo y celebración de la abundancia. Cada año, cuando los racimos maduros son cuidadosamente recogidos bajo el sol, se pone en movimiento un ciclo que une al viñedo con la bodega y a la gente con sus raíces. Esta festividad, profundamente arraigada en la cultura argentina, transforma la simple cosecha de uvas en una experiencia colectiva donde lo agrícola se entrelaza con lo social, lo espiritual y lo festivo.

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¡Feliz día del trabajador vitivinícola!


Foto: Bodega Mil Suelos

Hoy celebramos con orgullo y reconocimiento a cada persona que forma parte de la gran familia del vino en Argentina —aquellos que con su trabajo, pasión y dedicación hacen posible que cada copa cuente una historia.

Gracias a vos —viticultor, cosechador y a todos las personas que forman esta cadena— por poner el cuerpo, la experiencia y el corazón en cada etapa del proceso. Desde el cuidado de la vid en el viñedo, pasando por la fermentación, hasta la llegada de cada botella a la mesa, tu labor es el alma de nuestra cultura vitivinícola.

Argentina tiene una tradición vitivinícola que se expande por más de 19 provincias, y detrás de cada vino hay miles de manos que trabajan para que nuestra bebida nacional siga creciendo y siendo admirada en el mundo.

Reconocer su esfuerzo incansable,
Celebrar su compromiso con la calidad y la identidad del vino argentino,
Y agradecer el entusiasmo que transmiten en cada racimo, en cada fermentación y en cada copa compartida.

¡Salud por vos, tus manos y la pasión que da vida a los vinos!

Gouda: tradición, sabor y maridajes




El queso Gouda es uno de los clásicos que conquista paladares en todo el mundo. Su presencia en tablas, en sándwiches y en platos distinguidos lo convierte en un producto versátil y profundamente relacionado con la cultura gastronómica europea. Ahora ¿qué hay detrás de este queso icónico? Su historia, sus cualidades organolépticas y sus maridajes con vinos y otras bebidas merecen ser contados con atención y pasión.

Un origen antiguo con identidad propia

Aunque hoy en día el nombre Gouda se reconoce globalmente, no debe confundirse con Den Haag ni con Rotterdam: su origen se remonta a la ciudad de Gouda, en la provincia de Holanda Meridional, situada en un paisaje plano de pastos y canales que desde la Edad Media fue ideal para la producción de leche de vaca y, por ende, de queso, en los Países Bajos (Netherlands). Allí, desde al menos el siglo XII, se comercializaban quesos en mercados que se convirtieron en un punto de encuentro para productores y consumidores, consolidando la reputación del queso que llevaba el nombre de su lugar de intercambio.
La presencia de ríos como el Gouwe y el IJssel facilitó el transporte de productos y consolidó a Gouda como un punto estratégico de comercio entre Ámsterdam y Róterdam.

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Wine Enthusiast distinguió a Alejandro P. Bulgheroni con el Lifetime Achievement Award en Nueva York


Alejandro P. Bulgheroni fue distinguido con el Lifetime Achievement Award durante la gala de los Wine Star Awards organizada por la publicación estadounidense Wine Enthusiast, celebrada el lunes 26 de enero de 2026 en The Glasshouse (Nueva York).

El reconocimiento celebra una trayectoria marcada por una visión global, la construcción de proyectos de largo plazo y un compromiso sostenido con la excelencia, valores que Wine Enthusiast destacó al anunciar esta distinción.

En su mensaje tras recibir el premio, Bulgheroni expresó:

Siento que cada bodega, cada destino, refleja una filosofía de herencia, cultura y lujo sostenible. Cada una de estas bodegas comparte el mismo espíritu: crear vinos que reflejen el alma del lugar, elaborados con un profundo respeto por la naturaleza, la innovación, la tradición y la hospitalidad.” —Alejandro P. Bulgheroni

Los Wine Star Awards reconocen cada año a las figuras y organizaciones más influyentes del mundo del vino y las bebidas, celebrando su impacto, innovación y contribución al crecimiento de la industria a nivel internacional.

Con una mirada integral sobre el rol cultural y social del vino, Bulgheroni impulsa un portafolio internacional de 15 proyectos/estates en regiones vitivinícolas de referencia, consolidando una plataforma global enfocada en origen, calidad y desarrollo sostenible.

El verdadero éxito no se mide por estrellas o premios, sino por los recuerdos que dejamos en quienes nos visitan: el silencio de los viñedos, la calidez de nuestra gente y la huella de nuestras raíces.” —Alejandro P. Bulgheroni

Además de reconocer su contribución al mundo del vino, la distinción pone en primer plano una visión que integra hospitalidad y experiencia. Para la familia de Alejandro P. Bulgheroni, la coherencia entre lo que se produce y lo que se vive en cada bodega es parte esencial de la excelencia: del viñedo al visitante.


Acerca de Alejandro Bulgheroni Family Vineyards (ABFV):

Presente en seis países y con más de 1.150 hectáreas cultivadas, Alejandro Bulgheroni Family Vineyards (ABFV) es la materialización de una visión: unir tradición, naturaleza y comunidad a través del vino.

Desde la Patagonia a Garzón, del Valle de Napa a Toscana, y de Burdeos al resto de sus destinos, cada bodega del grupo expresa su origen con autenticidad y respeto por la tierra. Guiado por la filosofía de su fundador, Alejandro Pedro Bulgheroni, ABFV busca crear vinos que emocionen, reflejen el alma del lugar y dejen una huella duradera en quienes los disfrutan.