Locro argentino: historia, tradición y el sabor del 25 de Mayo


“El pueblo quiere saber de qué se trata».
Pocas frases resumen tan bien el espíritu del 25 de Mayo.

Cada año, esta fecha nos invita a volver a nuestras raíces, a recordar aquel momento en que un grupo de hombres y mujeres comenzó a imaginar una patria diferente. La Revolución de Mayo fue mucho más que un hecho histórico: fue el inicio de una transformación profunda, el deseo de decidir nuestro propio destino.

En aquella Plaza de la Victoria, la actual Plaza de Mayo, comenzó a gestarse el Primer Gobierno Patrio y una nueva etapa para nuestra historia.

Mariano Moreno decía:

‘Los pueblos deben estar siempre atentos a la conservación de sus intereses y derechos y no deben fiar más que de sí mismos’.

Una frase intensa, que refleja la fuerza y las convicciones de aquella época.

Y como toda celebración argentina, el 25 de Mayo también se vive alrededor de la mesa. El locro, con sus sabores profundos y tradicionales, forma parte de nuestra identidad y de esos encuentros que reúnen familia, memoria y cocina patria.

Por eso hoy, en Vinos y Pasiones, queremos compartir una receta inspirada en Jimena Monteverde para homenajear nuestras tradiciones y celebrar esta fecha tan especial.

Ojalá te animes a prepararlo. Y, sobre todo, ojalá nunca perdamos la capacidad de soñar, transformar y construir.

¡¡Feliz 25 de Mayo!!


Celebrá, disfrutá y animate a transformar.
El espíritu de Mayo también vive en quienes se animan a cambiar, a construir y a soñar un futuro mejor.

Moreno, Belgrano, Castelli y Monteagudo fueron protagonistas de una revolución que marcó nuestra historia. Hoy, cada uno de nosotros puede generar pequeñas revoluciones cotidianas: en la familia, en el trabajo, en los afectos y en la manera de mirar la vida.

Te deseamos un hermoso 25 de Mayo.
Y ojalá nunca pierdas la capacidad de transformar y dejarte transformar.

A mí, Agustín y sus hijos me cambiaron la vida 💛

¡FELIZ 25 DE MAYO! ¡Y que VIVA LA PATRIA!

¡Locro delicioso y argento hasta el fondo de la cacerola para festejar!

Ingredientes
– 1 Kg de carne de vaca
– 1 Kg de carne de cerdo
– 300 g. de panceta ahumada o seca
– 1 K de maíz blanco
– 1 cebolla rallada
– 500 gr de porotos de manteca
– 3 o 4 choclos
– 3 chorizos (nosotros pusimos uno)
-2 chorizos colorados (opcional)
– 2 cucharadas de pimentón
– 1/2 calabaza mediana/sal y pimienta

Preparación
1-La noche anterior dejá el maíz blanco  los porotos en remojo con agua, cubrilos en su totalidad:
2-Al otro día, colá el maíz y los porotos (si querés guardá el agua para regar las plantas, así aprovechás y la madre natura te lo agradece).
3-Llená una cacerola (nosotros usamos dos) con agua hasta la mitad, agregale sal, la cebolla rallada, el maíz y los porotos escurridos y lavados (no evites este paso pueden tener impurezas. Dejá que la preparación se cocine durante media hora.
4- Cortá en cubos la carne de vaca y de cerdo (sacale la grasa, un poco), la panceta y tené preparada la calabaza cortada en cubos y los chorizos.
5- Por otro lado, poné agua a hervir en una cacerola chica cuando rompa el hervos, colocá los chorizos frescos. Mantenelos en cocción durante 15 minutos. Luego retiralos y dejalos enfriar.
6- Una vez fríos cortalos en rodajas (así quedan desgrasados y no se desarman)
7-Ahora sí a las legumbres que tenés cocinándose, incorporales la carne cortada y la panceta, dejalas en el el fuego otros 20 minutos. Después agregá los chorizos frescos o uno (ja,ja), los colorados (si querés), la calabaza y el choclo (lo desgranamos, podés cortarlo en rodajas).
8- por último dos cucharadas gordas de pimentón.
9- Bajá el fuego a mínimo y prestá atención con la sal, porque en las cociones largas se concentra.
10- Dejá el locro se espese y esté riquísimo. Recién ahí apagá el fuego y obvio descorchate un excelente vino.

11- Disfrutalo y enamorate de nuestra cultura, nuestro país y su gente.

Desierto-25-Cab-Franc-2012

Desierto 25 Cabernet Franc
De la Bodega Del Desierto
Un Cabernet Franc patagónico elegante
y expresivo, de color rojo rubí con reflejos
violáceos. En nariz presenta aromas de frutas
rojas, especias y sutiles notas herbales
características de la variedad.
En boca es fresco, equilibrado y de taninos
amables, con un final persistente.
Ideal para acompañar carnes grilladas,
empanadas y pastas con personalidad.

Domingo Molina Petit Verdot
De la Bodega Dommingo Molina
Intenso y profundo, este Petit Verdot
del valle Calchaquí. Despliega aromas de frutas
negras maduras, especias y delicados aportes de
madera. En boca tiene estructura, carácter y
gran persistencia. Un vino ideal para maridar
con locro, ya que su potencia acompaña muy
bien los sabores tradicionales y especiados de
este plato patrio.


 

 

El Juicio de París: la cata que cambió el vino para siempre


El 24 de mayo de 1976 ocurrió uno de los acontecimientos más revolucionarios de la historia vitivinícola moderna. Lo que comenzó como una simple degustación entre vinos franceses y californianos terminó derrumbando siglos de supremacía europea y redefiniendo el mapa mundial del vino.
Aquel evento pasó a la historia como el “Juicio de París”, una cata a ciegas que sorprendió al mundo entero cuando vinos estadounidenses vencieron a algunas de las etiquetas más prestigiosas de Francia.

Y desde entonces, el vino nunca volvió a ser igual.


El día que Francia fue sorprendida

El llamado Juicio de París fue una histórica cata a ciegas realizada en el hotel InterContinental de París, organizada por Steven Spurrier, un comerciante inglés radicado en Francia y fundador de la Académie du Vin.

Con motivo del bicentenario de la independencia de Estados Unidos, Spurrier decidió organizar una degustación comparativa entre grandes vinos franceses y vinos californianos, que en aquel entonces eran prácticamente desconocidos para la élite europea.
Junto a su socia Patricia Gallagher, viajó personalmente a California para seleccionar las etiquetas que participarían de la competencia. Paradójicamente, el propio Spurrier estaba convencido de que los vinos franceses ganarían sin dificultad.
La degustación se realizó completamente a ciegas: las botellas fueron cubiertas para ocultar las etiquetas y evitar cualquier influencia del prestigio o del origen.

Lo que parecía una elegante degustación terminó convirtiéndose en uno de los mayores terremotos de la historia del vino.


¿Quiénes integraban el jurado?

El jurado estaba compuesto por algunas de las figuras más prestigiosas del mundo gastronómico y vitivinícola francés: sommeliers, críticos, chefs y propietarios de restaurantes reconocidos.
Porque en aquella cata histórica ocurrió algo inesperado:
los jueces no sabían qué vino estaban degustando.
Sin etiquetas, sin prestigio, sin nombres famosos, la degustación se volvió completamente objetiva, era a ciegas.

Y allí estuvo la verdadera revolución:
por primera vez, solo habló el vino.

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Día Nacional de la Olivicultura: Historia, territorio y sabor

El 24 de mayo se celebra el Día Nacional de la Olivicultura en Argentina, conmemorando que en esta fecha, en el año 1591, se radicó el primer asentamiento español en la ciudad de Aimogasta, La Rioja. En ese lugar se encuentra un olivo declarado árbol histórico nacional, símbolo del arraigo de esta noble planta en nuestras tierras.


El origen del olivo en Argentina

El olivo llegó a América con los colonizadores españoles en el siglo XVI. En el territorio que hoy es Argentina, los primeros ejemplares se plantaron en la región de Cuyo durante el período colonial, especialmente en La Rioja, San Juan y Mendoza. El clima seco y los suelos pedregosos ofrecieron condiciones ideales para su desarrollo. Desde entonces, la olivicultura ha evolucionado y se ha consolidado como una de las actividades agrícolas más importantes del país.

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Chardonnay: del mundo a la Argentina


La Chardonnay tiene su origen en la región de la Bourgogne, en Francia, una de las zonas vitivinícolas más prestigiosas del mundo y cuna de algunos de los grandes vinos blancos de la historia. Su nombre proviene del pequeño pueblo de Chardonnay, ubicado en la región de Mâconnais, al sur de Borgoña.
Durante siglos, esta variedad fue cultivada y perfeccionada por monjes cistercienses y benedictinos, quienes jugaron un rol fundamental en el desarrollo de la vitivinicultura europea. Gracias a la observación de los suelos, el clima y el comportamiento de las viñas, comenzaron a identificar cómo una misma variedad podía expresar perfiles completamente diferentes según el terroir.

Durante muchos años, se convirtió en una de las variedades blancas más importantes de Francia, especialmente en zonas como Chablis, Côte de Beaune y Champagne, donde participa en la elaboración de algunos de los espumosos más prestigiosos del mundo.
Con el paso del tiempo existieron diferentes teorías sobre su origen genético, hasta que estudios realizados en la Universidad de California en Davis confirmaron que la Chardonnay nació del cruce natural entre Pinot Noir y Gouais Blanc, una antigua variedad blanca cultivada por campesinos en Francia durante la Edad Media.
Su enorme capacidad de adaptación permitió trascender rápidamente las fronteras francesas y se expandiera hacia distintos países productores. Hoy se encuentra presente en regiones vitivinícolas de Europa, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Chile, Sudáfrica y Argentina, entre muchas otras.

Versátil y expresiva, esta variedad logró posicionarse como una de las grandes referencias del vino blanco a nivel mundial, capaz de ofrecer desde vinos frescos y minerales hasta estilos más complejos, untuosos y con gran potencial de guarda.

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Un Nombre. Una Historia. Una Visión


Gustavo Bertagna Wines es un proyecto enfocado en capturar la esencia de uno de los terruños más fríos y elevados de Mendoza. En San Pablo, Valle de Uco, Gustavo Bertagna encontró un lugar para desarrollar una idea sencilla, auténtica y de mucha dedicación: hacer vinos que hablen con claridad de su origen.

Respetar la tierra, la familia y el tiempo es el alma del proyecto. “Esa es la filosofía que tengo como enólogo. No se trata solo de crear vinos de alta gama. Este es un proyecto familiar en el que tratamos de mostrar algo que está hecho con mucho amor, que es simple y, a la vez, es único”, explica Bertagna.

La experiencia y la pasión de Gustavo se traducen en vinos con carácter, identidad y elegancia. “Hacer vinos es mi manera de contar una historia: se revela la madurez pausada de las uvas, cultivadas en un entorno natural excepcional donde el frío y los suelos calcáreos permiten una evolución lenta y precisa”. El enfoque parte de una premisa clara: “Buscamos un lujo austero: una enología de baja intervención, respetando la uva y tratando de mostrar un paisaje en un vino”, afirma el enólogo.

Cada etiqueta de Gustavo Bertagna Wines nace del equilibrio entre la tradición vitivinícola y una búsqueda constante de innovación. Con solo cuatro etiquetas, el porfolio está integrado por dos líneas, Interpretación y Estado Puro. Cada una tiene un perfil diferente, donde el enólogo traduce un lugar especial en una y en la otra deja que se exprese genuinamente. Pinot Noir es la única variedad tinta en ambas líneas, mientras que Chardonnay es la protagonista en las etiquetas de blancos.

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