Francia y sus regiones del vino

Saint Emilion, Bordeaux

Hablar del vino en Francia es hablar de identidad, de paisaje y de tradición. La vitivinicultura francesa tiene raíces que se hunden en la antigüedad, cuando los griegos, alrededor del siglo VI a.C., introdujeron las primeras vides en la actual Provenza, a través del puerto de Massalia (hoy Marsella). Más tarde, fueron los romanos quienes expandieron el cultivo de la vid por gran parte del territorio, comprendiendo rápidamente el enorme potencial de estas tierras para la producción de vino.

Durante la Edad Media, los monasterios jugaron un rol clave en el desarrollo vitivinícola. Monjes benedictinos y cistercienses no solo cultivaron viñedos, sino que observaron con meticulosidad los suelos, las exposiciones solares y los microclimas. Gracias a ellos comenzó a gestarse el concepto de terroir, esa idea tan francesa que entiende al vino como la expresión única de un lugar. En Borgoña, esta observación detallada dio origen a la delimitación de parcelas que aún hoy definen algunos de los vinos más prestigiosos del mundo.

Con el paso de los siglos, el vino se consolidó como parte fundamental de la cultura francesa. En la corte, en las ciudades y en el campo, el vino era símbolo de estatus, de celebración y vida cotidiana. Ya en los siglos XVII y XVIII, regiones como Burdeos comenzaron a estructurar su comercio internacional, exportando vinos a Inglaterra, Países Bajos y otros mercados europeos, sentando las bases del prestigio global que aún conserva.

El siglo XIX trajo consigo uno de los mayores desafíos: la filoxera, una plaga que devastó los viñedos franceses. Este momento crítico obligó a replantear prácticas vitícolas, injertar sobre portainjertos americanos y modernizar técnicas de cultivo. De esta crisis nació una vitivinicultura más consciente y organizada, que luego daría lugar, en el siglo XX, al sistema de denominaciones de origen controladas (AOC), creado para proteger la identidad y calidad de los vinos según su procedencia.

Hoy, Francia sigue siendo un faro para el mundo del vino. Sus estilos y normas han influenciado a países productores de todos los continentes. Pero más allá del prestigio, lo que define a la vitivinicultura francesa es ese profundo respeto por la tierra, por la tradición y por la transmisión de saberes de generación en generación.


El clima: el gran arquitecto del vino francés

Es difícil entender el vino francés sin detenernos en su clima. Francia posee una diversidad climática notable, y es justamente esa variedad la que le permite ofrecer estilos tan distintos, desde espumosos vibrantes hasta tintos de gran estructura y blancos delicados.

En términos generales, el país se mueve entre tres grandes influencias: el clima oceánico, el continental y el mediterráneo. En el oeste, cerca del Atlántico, el clima oceánico aporta temperaturas moderadas y lluvias regulares, como ocurre en Burdeos, donde estas condiciones favorecen una maduración lenta y equilibrada de las uvas. Hacia el interior, en Borgoña o Champagne, predomina un clima continental, con inviernos fríos, veranos cálidos y marcadas amplitudes térmicas, que permiten vinos de gran frescura y precisión aromática. Más al sur, el clima mediterráneo se hace sentir en zonas como el Ródano Sur o Provenza, con mayor insolación, veranos secos y vientos que ayudan a mantener sanos los viñedos.

Esta combinación de climas se traduce en una enorme riqueza estilística. La latitud también juega un papel fundamental: muchas regiones francesas se encuentran cerca del límite norte para el cultivo de la vid, lo que explica la búsqueda constante de equilibrio entre madurez y acidez. Por eso, cada vendimia es un desafío y una aventura distinta, donde el clima marca el carácter del año.

Además, factores como la cercanía a ríos, montañas y mares generan microclimas únicos. El Loira, el Ródano, el Garona o el Mar Mediterráneo no solo embellecen el paisaje, sino que influyen directamente en la temperatura, la humedad y la ventilación de los viñedos. Es en esta interacción entre clima, suelo y saber humano donde nace el famoso terroir francés.

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Syrah: historia, origen y la leyenda detrás de una uva emblemática

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La Syrah, también conocida como Shiraz en algunos países, es una de las uvas más fascinantes y reconocidas del mundo del vino. Su historia está rodeada de misterio y relatos populares que han contribuido a su encanto.
Una de las leyendas más difundidas sostiene que esta uva habría sido utilizada en la Última Cena, aunque no existe evidencia histórica que lo respalde. Lo que sí se sabe es que en la región de Judea hace más de dos mil años se cultivaban otras variedades locales, mientras que la Syrah como tal se consolidó mucho después.

Los estudios genéticos modernos han determinado que la Syrah es fruto del cruce entre dos antiguas uvas francesas: la Dureza y la Mondeuse Blanche.
Con el tiempo, esta cepa se expandió por el mundo, adaptándose a climas cálidos y fríos, y adoptando en países como Australia el nombre de Shiraz. Este recorrido global convirtió a la Syrah en un símbolo de elegancia y potencia, capaz de crear vinos que despiertan pasiones y que se reconocen instantáneamente por su carácter distintivo.

Ha sido utilizada como uva de corte, es decir para blends. Da vinos bastante concentrados en color y especiados.
Es una de las variedades que se da muy bien en Francia, en el Ródano, en el valle del Hermitage, en la Côte-Rôtie, se lo usa como corte con la cepa blanca Viognier, y en Chateauneuf du Pape. Es protagonista dentro de los blends GSM Grenache, Syrah y Mourvedre.
Es una de las cepas emblemáticas de Australia. Se lo cultiva también en Estados Unidos (Napa Valley), Nueva Zelanda, Sudáfrica, Uruguay, Chile, en España, Italia, Portugal,

Aquí en nuestro país, la Syrah se ha adaptado de manera notable y se encuentra cultivada en numerosas provincias, cada una con condiciones que le aportan matices propios.

En San Juan, la uva prospera en valles soleados con suelos pedregosos y clima árido, lo que da lugar a vinos intensos, concentrados y con gran estructura, los Syrahs del Valle del Pedernal destacan por su altitud, que favorece un gran contraste térmico entre el día y la noche, aportando frescura, complejidad aromática y elegancia a los vinos.
En Mendoza, los departamentos de Barrancas y Valle de Uco producen ejemplares que combinan potencia y suavidad gracias a sus suelos variados y su exposición solar óptima.

Más al norte, en Jujuy, la Quebrada de Humahuaca ofrece viñedos con altitudes extremas, generando Syrahs de alta acidez, marcada mineralidad y sabores únicos que reflejan su terroir andino.
Salta y Tucumán, con sus alturas y climas secos, aportan vinos aromáticos y concentrados, mientras que Catamarca y La Rioja ofrecen suelos desérticos y amplitudes térmicas que potencian los sabores de la fruta madura y las especias.

En La Pampa, Neuquén y Río Negro, las condiciones de clima más frío y vientos constantes permiten vinos con marcada acidez y buena estructura, además de beneficiarse con la combinación de riego controlado, amplitud térmica y suelos variados, resultando en ejemplares elegantes, con taninos firmes y aromas profundos.
Así, cada región contribuye con su impronta, demostrando la versatilidad de la Syrah en la diversidad de climas y paisajes argentinos.


Características organolépticas


Los vinos de Syrah destacan por su intensidad aromática y complejidad. En nariz, suelen presentar frutas negras maduras, pimienta, especias y delicadas notas florales que recuerdan a la violeta. En boca, su estructura puede variar: algunos ejemplares son suaves y aterciopelados, mientras que otros son potentes, con taninos firmes y gran capacidad de envejecimiento. Esta diversidad permite que la Syrah acompañe con maestría desde carnes rojas y guisos hasta platos especiados y quesos maduros.


Maridajes

La versatilidad de la Syrah también se refleja en sus maridajes. Los clásicos combinan perfectamente con carnes rojas asadas, estofados, cordero y embutidos, donde sus taninos y cuerpo equilibran la intensidad de los sabores.
Armoniza de manera excelente con guisos especiados, platos a la parrilla y quesos maduros, realzando las notas frutales y especiadas del vino. Avanzando hacia opciones menos tradicionales, la Syrah puede acompañar platos con salsas a base de frutos rojos, carnes de ciervo o cerdo ahumado, e incluso algunas preparaciones con curry o especias dulces que complementan su perfil aromático.

Esperamos te haya gustado conocer más sobre esta uva tan particular y que pronto tomes alguno de los tantos vinos que la tiene como varietal o corte.


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Sabores de Carnaval: recetas internacionales para celebrar

Foto: Chiacchiere- https://www.cuochemabuone.it/


El Carnaval es una de las fiestas más alegres del calendario: música, encuentros, color y la excusa perfecta para compartir una mesa.

Durante los carnavales en Argentina, cada región celebra con su propia identidad gastronómica. En el norte, los sabores tradicionales como los tamales y las empanadas son infaltables en estas fechas. En cambio, en el litoral toman protagonismo las recetas de raíz guaraní, como el chipá, junto con los clásicos pescados de río, que suelen formar parte del menú típico carnavalero. Y más allá del lugar, hay algo que se repite en todo el país: los puestos callejeros repletos de dulzuras coloridas, desde algodón de azúcar y confites hasta pochoclos y manzanas acarameladas.

Para sumar inspiración y darle un toque distinto a la celebración, estas recetas internacionales son una gran idea. Algunas son platos emblemáticos del Carnaval en sus países de origen y otras se volvieron tradicionales por su carácter popular, familiar y festivo.

A continuación, una selección de recetas del mundo para celebrar el Carnaval en casa.


Tortas fritas (Uruguay): el clásico rioplatense

En Uruguay, las tortas fritas son un símbolo de hogar, encuentro y tradición. Aunque suelen asociarse a los días de lluvia, también aparecen en celebraciones populares y reuniones familiares, porque son fáciles de hacer, económicas y muy rendidoras.

Son discos de masa frita, dorados y crujientes, que se sirven recién hechos con azúcar, dulce o incluso con queso, según la costumbre de cada familia.

Cómo se sirven tradicionalmente

  • Espolvoreadas con azúcar
  • Con dulce de leche
  • Con mate, como merienda compartida

Tip

En una reunión de Carnaval, funcionan perfecto como cierre de la tarde o como mesa dulce informal.


Feijoada (Brasil): el guiso emblema

La feijoada es una de las preparaciones más representativas de la cocina brasileña y, sin dudas, una de las más asociadas al Carnaval. Se trata de un guiso intenso y sabroso a base de porotos negros cocidos lentamente con diferentes cortes de cerdo.

Lo que la convierte en un plato ideal para estas celebraciones es su carácter comunitario: se cocina en cantidad, se comparte en familia o con amigos, y se disfruta con una mesa llena de acompañamientos.


Cómo se sirve tradicionalmente

  • Arroz blanco, para equilibrar el plato
  • Farofa (harina de mandioca tostada)
  • Rodajas de naranja, que aportan frescura
  • Salsa picante o vinagreta

Versión en Argentina

La feijoada se puede preparar perfectamente con ingredientes locales. Para lograr un resultado bien tradicional, se puede utilizar panceta, chorizo colorado, bondiola, costillitas o cortes similares.

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Día de los Enamorados: Celebrá con vino y momentos inolvidables


Hoy, en el Día de los Enamorados, nos detenmos a pensar en esos pequeños momentos que hacen que el amor se sienta en la vida cotidiana… y, por supuesto, en la copa de vino que compartimos.

Si estás buscando ideas para celebrar con intención y disfrutar de cada instante, en Vinos y Pasiones compartí algunas propuestas que inspiran a vivir este día de manera mágica.

Te invitamos a descubrirlas y contarnos cómo vas a brindar hoy.


Abrazar a tu amor


Cuantas veces damos por sentado lo que nos ama nuestra pareja, no prestamos atención a tantos gestos que nos brinda, así sean pequeños o grandes. Algún regalo material o espiritual. Agradecer por estar, por acompañarnos.
Vale lo mismo si estás soltero/a. Agradecer y ser gentil con vos mismo/a.



Degustación o catas de vinos

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Bodega Puerta del Abra presenta Bravento, una nueva línea que invita a explorar Balcarce


Entre las sierras de Balcarce, al sur de la provincia de Buenos Aires, Bodega Puerta del Abra presenta Bravento, su nueva línea de vinos jóvenes, frescos y bi-varietales, pensada para dar a conocer la expresión de este lugar que ya demuestra su potencial.

“Es una línea que surge con un objetivo muy claro: acercar nuestros vinos a más personas, invitarlas a descubrir lo que puede dar este lugar. Con esta línea buscamos expresar frescura, identidad y honestidad. Una real puerta de entrada: a nuestro paisaje, a nuestro clima, a nuestra forma de trabajar y de entender el vino. Balcarce es un terruño que todavía se está contando a sí mismo dentro del mapa vitivinícola argentino, y Bravento es parte de la historia que estamos escribiendo”. Expresa Mariana Boero, enóloga de la bodega.

Bravento, (viento fuerte) surge de la fuerza de la naturaleza y el viento desafiante que forma parte del paisaje cotidiano. La garza chiflón, que sobrevuela los viñedos, acompaña este espíritu y se convierte en símbolo de la línea.

Con Bravento, Puerta del Abra busca abrir un nuevo horizonte para la región y acercar al consumidor la identidad que la bodega viene construyendo, combinando investigación, profesionalismo y sensibilidad en cada decisión.

Bravento Tinto 2025

Cabernet Franc · Tannat

Fruta negra madura y notas herbales. En boca es equilibrado, con buen cuerpo y final persistente.


Bravento Rosado 2025

Pinot Noir · Tannat

Aromas de cereza y frutilla. Fresco, amable y de buena textura.


Bravento Blanco 2025

Chardonnay · Riesling

Notas de durazno, pera y cítricos. Fresco, vivaz y de final largo.

Cada botella de Bravento es un paso más en la historia vitivinícola de Balcarce, una región que comenzó a escribir su propio camino en el vino argentino.

Disponible en venta directa de bodega con beneficio lanzamiento, para más información ingresar a https://tienda.puertadelabra.com.ar/


El paisaje detrás del vino

Ubicada a 50 kilómetros del mar, Puerta del Abra es una bodega pionera en una región hasta hace pocos años ajena al mapa vitivinícola argentino. Aquí, el viento constante, la humedad y el clima templado a frío desafían cada añada y definen un carácter singular en los vinos.

Los viñedos crecen al pie del Sistema de Tandilia, sobre suelos antiguos y diversos, con marcada presencia de calcáreo. Este entorno da lugar a expresiones distintas en cada temporada, tanto en vinos blancos como en tintos, reflejando la identidad de un terruño en plena exploración.