El Curanto, deliciosa tradición en Colonia Suiza

Foto: Esencia Patagonia


¿Qué es el curanto? 


El curanto es una comida que se cocina bajo tierra.
En San Carlos de Bariloche es muy renombrado y se debe a que la familia Goye  lo trajo desde Chile a la maravillosa localidad de Colonia Suiza en el 1900.


Cómo se prepara

El preparado de esta delicia lleva su tiempo y dedicación.
Dentro de la costumbre, los cocineros lo preparan a la vista de todos, ya que está pensado para que coman varias personas. Se hace un hoyo en la tierra de aproximadamente 15 centímetros de profundidad. Se disponen piedras de la zona en el fondo, se las calienta  y encima se ponen hojas de Nalca, Maqui u otras plantas nativas.
Luego se van incorporando trozos de carnes de cordero, de vaca, pollo y embutidos. Después se van agregando verduras y legumbres: como papas, batatas, rodajas de calabaza y hasta manzanas. Se incorporan además hojas aromáticas y  se cubre todo con grandes lienzos previamente humedecidas para conservar el calor que emana de las piedras encendidas. Finalmente toda esta preparación se tapa con abundante tierra.

Posterior a una espera de dos horas se comienza a destapar el curanto y se ven humeante las carnes, verduras y legumbres que se cocinaron al mismo tiempo.Conviene averiguar en el centro de informes de San Carlos de Bariloche horarios, para saborear un curanto. Suele ser los sábados.
Informes: infoturismobrc@gmail.com – TEL 0294 4429850

Cómo maridaje podemos sugerir:

Saurus

Saurus Cabernet Sauvignon Select
de la Bodega Familia Schroeder
que se encuentra en la provincia
de Neuquén. Un vino con notas a
frutos rojos, algunas notas a pimienta.
En boca se presenta frutado, fresco
y con final medio.
40 % del vino pasó por barrica de
roble francés por 6 meses.

Merlotchacra

Chacra Mainqué Merlot
De la Bodega Chacra.de la
provincia de Río Negro.
En nariz muy aromático, notas
a frutas rojas, en boca con
buena estructura y muy elegante.
Con 24 meses de paso por
barrica de roble francés

Probar el curanto es una experiencia que una vez en la vida tenés que hacerla y claro maridarlo con vinos patagónicos.

¡Muchas gracias por tus visitas! Es un placer que seas nuestro lector apasionado.

Locro, delicia para disfrutar todo el invierno


Hay sabores que nos reúnen alrededor de la mesa y forman parte de nuestra identidad.
El locro es un plato que atraviesa generaciones, celebra nuestras raíces y nos invita a compartir.

En Vinos y Pasiones te contamos su historia, sus ingredientes y por qué sigue siendo uno de los grandes símbolos de la gastronomía argentina.

Compartimos la receta del locro.


Ingredientes

– 1 Kg de carne de vaca
– 1 Kg de carne de cerdo
– 300 g. de panceta ahumada o seca
– 1 K de maíz blanco
– 1 cebolla rallada
– 500 gr de porotos de manteca
– 3 o 4 choclos
– 3 chorizos (nosotros pusimos uno)
– 2 chorizos colorados (opcional)
– 2 cucharadas de pimentón
– 1/2 calabaza mediana/sal y pimienta


Preparación


1-La noche anterior dejá el maíz blanco  los porotos en remojo con agua, cubrilos en su totalidad:
2-Al otro día, colá el maíz y los porotos (utilizá el agua para regar las plantas, así aprovechás y la Pacha te lo agradece).
3-Llená una cacerola (nosotros usamos dos) con agua hasta la mitad, agregale sal, la cebolla rallada, el maíz y los porotas escurridos y lavados (no evites este paso pueden tener impurezas. Dejá que la preparación se cocine durante media hora.
4- Cortá en cubos la carne de vaca y de cerdo (sacale la grasa, un poco), la panceta y tené preparada la calabaza cortada en cubos y los chorizos.
5- Por otro lado, poné agua a hervir en una cacerola chica cuando rompa el hervos, colocá los chorizos frescos. Mantenelos en cocción durante 15 minutos. Luego retiralos y dejalos enfriar.
6- Una vez fríos cortalos en rodajas (así quedan desgrasados y no se desarman)
7-Ahora sí a las legumbres que tenés cocinándose, incorporales la carne cortada y la panceta, dejalas en el el fuego otros 20 minutos. Después agregá los chorizos frescos o uno, los colorados (si querés), la calabaza y el choclo (lo desgranas, y podés cortarlo en rodajas).
8- Por último dos cucharadas de pimentón.
9- Bajá el fuego a mínimo y prestá atención con la sal, porque en las cocciones largas se concentra.
10- Dejá el locro se espese y esté riquísimo. Recién ahí apagá el fuego y descorchate un excelente vino.

TannatSieteVacas

Para maridar este locro, te sugerimos
Siete Vacas Tannat, de la Bodega
Las Arcas de Tolombón que se encuentra en
la localidad de Colalao del Valle, provincia
de Tucumán.
Un vino en nariz bien frutado, en boca
con cuerpo, con taninos redondos
típicos del norte de nuestro país.
Cómo si de algún modo, los colores de
los cerros, la fuerza calchaquí (cómo
dice en la bodega) se hiciera presente en
cada sorbo.
Disfrutalo y luego nos contás.

L'Amitie2

Otra encantadora sugerencia es
L’Amitie Blend 2018
Un blend de 40% Malbec Los Zazos de Tafi
del Valle (Tucuman), 30% Malbec de Cafayate
Ladera Este (Salta), 15% Cabernet Franc
de Lorohuasi – Cafayate (Salta).
15% Merlot de Rio Seco – Cafayate (Salta)
«Es el primer vino del emprendimiento
familiar, el nombre es para celebrar la Amistad,
el más puro de los sentimientos.»
Son palabras de su enólogo Paco Puga, alguien
que conoce el terruño Calchaquí como la palma
de su mano.

Esperamos te haya gustado esta entrada y que tengas un hermoso día de la Independencia.
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Quinoa: historia, nutrición y versatilidad en la cocina cotidiana

Imagen ilustrativa. Fuente: Pinterest.

Mucho antes de que la quinoa formara parte de recetas modernas o de propuestas gastronómicas contemporáneas, ya ocupaba un lugar central en la alimentación de los pueblos andinos.
Su cultivo se remonta a más de 5.000 años en regiones que hoy corresponden a Perú y Bolivia. Para las civilizaciones prehispánicas, especialmente el Imperio Inca, no era solo un alimento: era un símbolo de sustento y equilibrio con la tierra. De hecho, se la conocía como “chisaya mama”, que puede traducirse como “la madre de todos los granos”.

En un entorno geográfico desafiante, con grandes amplitudes térmicas y suelos difíciles, la quinoa demostró una capacidad de adaptación extraordinaria. Esa resiliencia la convirtió en un cultivo esencial, capaz de garantizar alimento donde otros no prosperaban.
Con la llegada de los colonizadores españoles, su cultivo fue desplazado en favor de otras especies traídas de Europa. Sin embargo, la quinoa logró mantenerse viva en las tradiciones agrícolas locales, transmitida de generación en generación.

Hoy, siglos después, la quinoa ocupa un lugar propio en la cocina actual. No como una novedad, sino como la revalorización de un ingrediente con historia, identidad y una notable capacidad de adaptación a las formas de comer contemporáneas.

La palabra quinoa proviene del quechua y suele asociarse a la idea de “grano madre”, reflejo del lugar central que ocupaba en la alimentación de las civilizaciones andinas. Durante el Imperio Inca, era considerada un alimento sagrado y no solo formaba parte de la dieta cotidiana, sino que también se utilizaba con fines rituales y medicinales.
En tiempos más recientes, su valor nutricional ha sido ampliamente reconocido a nivel internacional. En 2013, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) declaró el Año Internacional de la Quinoa, destacándola como un cultivo para contribuir a la seguridad alimentaria.

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Tomatican, un plato delicioso y sencillo que celebra a la región de Cuyo

Hoy compartimos con vos la receta del Tomatican, un plato típico de la región de Cuyo.
Es ideal si querés comer rico y estás con poco tiempo.


Origen del Tomaticán

Lleva muy pocos ingredientes tomates, cebollas y huevo. Ya en el siglo XVII se lo elaboraba y tuvo que ver con los conquistadores europeos que llegaron a estas tierras. Es muy sabroso y nace de la fusión de la gastronomía francesa y la de los pueblos originarios.
Los Huarpes – los pueblos que habitaron la zona de Cuyo. (que lengua huarpe significa desierto) usaban mucho el tomate, que ellos lo llamaban Tomati, de allí el nombre.
Muchos críticos gastronómicos expresan que tiene una influencia de Francia.

Hay historias que relatan que este plato desde bastante tiempo atrás era típico entre los días de cosechas, dado que los peones saboreaban esta preparación debajo de los árboles y con rodajas de pan. Las migas del pan que ayudaban a comer el guiso caían en el plato. Se dice que por este motivo algunas familias le agregan pan rallado. 

Este plato también es muy característico de nuestro país hermano Chile.
¡Vamos a la preparación!

Ingredientes para dos personas

– 7 tomates maduros
– 2 cebollas blancas
– 1 cebolla de verdeo
– 2 ajos
– Sal
– Pimienta
– 2 huevos
– Pan dos rodajas


Preparación


1- Cortá la cebolla
2- Cortá en cubos pequeños el tomate y reservá.
3- En una sartén con aceite de oliva virgen extra (podés reemplazarlo por aceite neutro: o de maiz o de girasol) y una cucharada de manteca, salteá la cebolla y los dos ajos enteros (luego los retirás)
4- Una vez la cebolla esté dorada, agregá los tomates cortados.
5- Cociná a fuego medio por 15 minutos, condimentá con orégano, sal y pimienta (retirá los ajos).
6- Hacé dos huecos y en cada uno agregale los huevos.
7, Listo, emplatá y decorá con una rodaja de pan y a disfrutar.

Para el maridaje sugerimos un Malbec o un Chenin Blanc

Piedrainfinita3

Zuccardi Piedra Infinita Supercal Malbec
de la Bodega Zuccardi Valle de Uco
Un vino que proviene de una parcela de
Paraje Altamira, catalogado como vino de
suelo. En boca se percibe salino.
Fermentado en piletas de hormigón y con
crianza en barricas de 500 litros.
Los suelos se encuentran a 1100 msnm, en
el extremo sur del Valle de Uco. Su nombre
hace referencia a un suelo aluvial rocoso,
con piedra desde la superficie, cubierta
de gran cantidad de calcáreo.

El Montchenot Chenin Blanc se presenta con
un color amarillo pálido y reflejos verdosos.
En nariz despliega aromas frescos de
manzana verde, cítricos como limón y pomelo,
con leves matices herbáceos y un delicado
fondo floral. En boca es seco, de cuerpo
ligero, con una acidez vibrante y
refrescante. Su paso por boca es franco,
con un final persistente.
Este vino joven conserva toda la expresividad
varietal del Chenin Blanc, resultando ideal para
acompañar platos frescos y ligeros. Su frescura y ligereza
lo hacen perfecto para realzar el Tomaticán.


¡Esperamos te haya gustado la entrada que te animes y prepares la receta!

«Cualquier cosa que la mente del hombre puede concebir y creer, puede ser conseguida.»

                                                                                                                Napoleon Hill


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Chupín de surubí: un sabor del Litoral

Foto: Pinterest


El chupín de surubí es uno de los platos más emblemáticos del litoral argentino, especialmente en provincias como Corrientes, Chaco y Misiones, donde las aguas del río Paraná y sus afluentes proveen este pescado de gran relevancia gastronómica y cultural. El surubí, con su carne firme, baja cantidad de espinas y sabor suave pero definido, se ha convertido en protagonista de la cocina regional, apreciado tanto en mesas familiares como en festividades populares.

La palabra chupín tiene raíces en la tradición criolla y hace referencia a un guiso caldoso de pescado acompañado de vegetales y condimentos, reflejando la fusión de influencias europeas —como los guisos españoles e italianos— con la riqueza de productos locales. Este plato es un testimonio vivo de cómo la gastronomía del litoral se nutre de la abundancia del río y de la creatividad de quienes han transmitido sus recetas de generación en generación. En la ribera del Paraná, el chupín se sirve en reuniones familiares, festivales tradicionales y peñas, simbolizando no solo la comida, sino también la identidad cultural, el ritmo de la vida junto al río y la memoria de comunidades que han hecho del Paraná parte de su historia cotidiana.

Receta tradicional de chupín de surubí

Ingredientes (para 4 personas):

  • 1 kg de surubí cortado en postas*
  • 3 cebollas grandes
  • 2 morrones (rojo y verde)
  • 3 tomates maduros o 1 lata de tomates perita
  • 2 papas medianas
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 vaso de vino blanco seco
  • Aceite de oliva o girasol, cantidad necesaria
  • Sal, pimienta y ají molido a gusto
  • Perejil fresco para decorar

Preparación:

  1. En una olla profunda, sofreír la cebolla y el ajo picados en aceite.
  2. Incorporar los morrones en tiras y los tomates pelados y picados. Cocinar hasta formar una salsa.
  3. Añadir las papas en rodajas y la hoja de laurel, mezclando bien.
  4. Verter el vino blanco y un poco de agua caliente o caldo de pescado para cubrir parcialmente. Condimentar.
  5. Cuando las papas estén casi cocidas, agregar las postas de surubí. Cocinar a fuego lento unos 10-15 minutos sin remover demasiado para que no se desarmen.
  6. Finalizar con perejil fresco picado. Servir caliente, idealmente acompañado de pan casero.

El resultado es un guiso perfumado, sabroso y nutritivo, donde el pescado se integra con las verduras en un caldo rico y fragante.

*Nota: las postas son los cortes transversales del cuerpo del pescado, generalmente de unos 2 a 3 cm de espesor, que incluyen carne y espina central.


Maridajes sugeridos

El chupín, al ser un guiso de pescado con cuerpo y especias, se beneficia con vinos frescos aunque de cierto volúmen. Dos opciones ideales:

Vulliez-Sermet Chardonnay
De la Bodega Vuillez Sermet se presenta
con un color amarillo pálido con reflejos
verdosos, brillante y atractivo. En nariz
despliega aromas frescos a frutas blancas
como manzana y pera, con notas cítricas
En boca es untuoso y equilibrado,
con una acidez fresca donde persisten sabores
frutales.
Es un vino versátil que marida de manera
excelente con pescados de río, mariscos,
carnes blancas, pastas con salsas suaves
y quesos semiduros, también como aperitivo.


Alonso Sáenz Cintura de Avispa Rosado
De la Bodega Alonso Sáenz
De color rosa tenue, brillante y limpio.
En nariz destacan aromas
a frutas rojas frescas como frutilla y cereza,
acompañados de delicadas notas florales y un
sutil toque cítrico que aporta frescura.
En boca es ligero y refrescante, con una acidez
vibrante que realza la fruta.
Gran opción para acompañar ensaladas, ceviches,
pescados grillados, pastas con vegetales, quesos
suaves y todo tipo de platos de verano, así como
para disfrutar al comienzo de una comida.


Animate a preparar este delicioso chupín de surubí y disfrutar un sabor auténtico del Litoral. ¡Gracias por visitar nuestro blog y acompañarnos en este viaje!


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