Bœuf Bourguignon: un clásico de la Bourgogne para cocinar con tiempo

Foto: https://juliasalbum.com/


El Bœuf Bourguignon, uno de los grandes clásicos de la cocina francesa, es uno de ellos. Carne vacuna, vino tinto, verduras, hierbas y una cocción lenta que transforma ingredientes sencillos en un plato profundo, aromático y reconfortante.
Su nombre ya nos cuenta parte de su historia: Bœuf Bourguignon significa, literalmente, “carne de vaca a la borgoñona”. Y Borgoña, una de las grandes regiones vitivinícolas de Francia, es protagonista no solamente en la copa, sino también en la olla.

Porque en este plato el vino no aparece como un simple acompañamiento: forma parte de la preparación y de su identidad.


Un plato ligado a Borgoña

Borgoña es una tierra estrechamente vinculada al Pinot Noir, aunque también a una gastronomía que encontró en sus vinos uno de sus grandes aliados.

El Bœuf Bourguignon nació como una preparación campesina, asociada a la necesidad de aprovechar cortes de carne más firmes mediante una cocción prolongada. Con el tiempo, esta preparación sencilla fue ganando reconocimiento hasta convertirse en uno de los platos emblemáticos de la cocina francesa.
Tiempo, fuego lento y vino. La cocción prolongada permite que la carne se vuelva tierna y que los sabores se integren lentamente. El vino aporta acidez, aromas y profundidad, mientras que las verduras, las hierbas y el fondo de cocción completan el conjunto.


¿Por qué vino tinto?

El vino no está solamente para “dar sabor”. Su acidez ayuda a equilibrar la preparación y sus compuestos aromáticos participan de la construcción del plato. Tradicionalmente, el Bœuf Bourguignon se prepara con vino tinto de Borgoña, especialmente asociado al Pinot Noir.

Podemos buscar un vino argentino que tenga buena acidez, frescura y una expresión frutal equilibrada, evitando vinos excesivamente alcohólicos, muy dulces o con una crianza madera demasiado dominante.
Y hay una regla sencilla que siempre nos gusta recordar:

No hace falta cocinar con un vino costoso, aunque sí con un vino que esté en buenas condiciones y que tenga características que te gusten.


Bœuf Bourguignon: la receta

Ingredientes

  • 800 g de carne vacuna, cortada en cubos grandes
  • 750 ml de vino tinto
  • 150 g de panceta
  • 2 zanahorias
  • 1 cebolla
  • 2 dientes de ajo
  • 200 g de champiñones
  • 1 cucharada de harina
  • 1 cucharada de extracto de tomate
  • 1 hoja de laurel
  • Tomillo fresco
  • 500 ml aproximadamente de caldo de carne
  • Aceite de oliva
  • Sal y pimienta

Preparación

– Cortar la carne en cubos grandes y secarla muy bien. Una superficie seca permite que la carne se dore correctamente.

– En una olla de fondo grueso, dorar la panceta cortada en pequeños trozos. Retirar y reservar.

– En la misma olla, incorporar la carne en tandas, sin amontonar los trozos. Dorarla por todos sus lados. No buscamos cocinarla completamente, sino desarrollar esos sabores que aparecen con el dorado.

– Retirar la carne, agregar la cebolla y la zanahoria cortadas. Cocinar unos minutos y sumar el ajo.

– Volver a incorporar la carne y la panceta. Espolvorear con la harina y mezclar.

– Agregar el extracto de tomate y luego incorporar el vino tinto.

– Desglasar bien el fondo de la olla, recuperando todos esos sabores que quedaron adheridos durante el dorado.

– Agregar el caldo, el laurel y el tomillo. La carne debe quedar prácticamente cubierta por el líquido.

– Llevar a una cocción suave y cocinar lentamente, con la olla tapada, durante aproximadamente dos horas y media a tres horas, hasta que la carne esté muy tierna.

– Mientras tanto, saltear los champiñones por separado y agregarlos hacia el final de la cocción.

– Probar y rectificar sal y pimienta.

Como ocurre con muchos guisos y preparaciones de cocción lenta, el Bœuf Bourguignon puede resultar incluso más sabroso después de unas horas de descanso, cuando los sabores terminan de integrarse.

– Servir el Bœuf Bourguignon bien caliente, acompañado por papas, puré, pasta o un buen pan. Disponer la carne y las verduras en el plato y cubrir con una cantidad generosa de la salsa.

– Un poco de tomillo fresco puede aportar color y aroma al momento de servir.


¿Con qué acompañarlo?

El Bœuf Bourguignon pide acompañamientos sencillos que permitan disfrutar de su protagonista: papas, puré, pasta o un buen pan, perfectos para acompañar la carne y aprovechar la intensidad y profundidad de la salsa.

Para beber, el maridaje tradicional es un Pinot Noir de Borgoña, aunque también podemos explorar otras alternativas francesas y argentinas.

La Ridetto
De la bodega Dominio de la Frenezza,
La Ridetto es un blend compuesto por 55 % Cabernet Franc,
35 % Pinot Noir y 10 % Syrah. Su diversidad varietal aporta
fruta, especias y estructura, que encuentran un buen diálogo
con la intensidad de la carne, la panceta y la profundidad de
la salsa. El Cabernet Franc suma estructura y notas especiadas;
el Pinot Noir aporta frescura y elegancia, mientras que la
Syrah contribuye con mayor amplitud y carácter. Una propuesta
argentina para un plato de origen francés: una manera diferente
de llevar el Bœuf Bourguignon a la copa.


Saint-Joseph Rouge
De E. Guigal
Vamos al norte del Ródano con un Syrah que ofrece fruta negra, notas especiadas y una estructura que acompaña muy bien la intensidad de la carne, la panceta y la concentración de una cocción lenta.
La Syrah, además, suma un perfil especiado.
Si bien el Pinot Noir continúa siendo el maridaje tradicional
por el origen borgoñón del plato, este Saint-Joseph propone un tinto con más presencia, capaz de acompañar su carácter reconfortante y profundo.




El Bœuf Bourguignon es, en definitiva, una de esas preparaciones que nos recuerdan que cocinar también es darle tiempo a los ingredientes para que encuentren su lugar. Un plato nacido en Bourgogne, donde el vino no acompaña solamente: forma parte de la historia, de la identidad y del sabor de la receta.

Ragù Napoletano: el sabor de Nápoles que se cocina lentamente

Foto: Vinos y Pasiones. Ragù napoletano elaborado por Pepe di Roma


Hablar de ragù napoletano es hablar de cocina italiana, además de tiempo, paciencia y tradición.
Aunque la palabra ragù tiene origen francés —deriva de ragôut, término utilizado para referirse a un guiso—, en Italia adquirió distintas formas según cada región. En Nápoles, esta preparación se convirtió en uno de los grandes clásicos de la cocina familiar.

El ragù napoletano se cocina lentamente durante varias horas, a fuego muy bajo, hasta que la carne queda tierna y la salsa se vuelve intensa, espesa y profundamente sabrosa. Tradicionalmente, la carne puede servirse como segundo plato, mientras que la salsa se utiliza para condimentar la pasta.

Durante mucho tiempo, preparar ragù fue un ritual de los domingos: la olla al fuego desde temprano, el aroma que invadía la casa y la familia reunida alrededor de la mesa.
Y quizás ahí esté una de las claves de esta receta: el ragù no se apura. Necesita tiempo para transformarse en algo mucho más grande que la suma de sus ingredientes.

Por eso, preparar un ragù napoletano es recuperar una manera de cocinar y de compartir: lentamente, alrededor de una mesa y con ganas de disfrutar.

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Chocotorta, versión diferente para el recuerdo

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Hay sabores que tienen el poder de llevarnos directamente a la infancia.

Y la chocotorta es, para muchos, uno de ellos.

Hoy, en el Día del Niño, recuperamos una receta que publicamos hace algunos años: una versión diferente de la clásica chocotorta, ideal para compartir y volver a esos sabores que forman parte de nuestros recuerdos.

Una receta de Felicitas Pizarro que hemos preparado varias veces en reuniones familiares y que siempre fue un éxito.

Para disfrutar, compartir y volver, aunque sea por un ratito, a esos sabores de la infancia.

¡Hacela en 5 pasos!

Porque también de eso se trata la gastronomía: de historias, momentos y emociones alrededor de una mesa.


Ingredientes

– 160 grs. de galletitas de chocolate
– 1 cucharada de azúcar
– 100 grs. de manteca derretida
– 500 grs. de queso crema
– 500 grs. de dulce de leche
– 2 huevos
– 4 cucharadas (40 gramos) de fécula de maíz. A nosotros nos resulta que sean colmadas, así toma consistencia.
– agua, cantidad necesaria para disolver la fécula de maíz.


Preparación


1- Procesá las galletitas. Agregales el azúcar y la manteca derretida. Formá una masa arenosa mezclando bien.

2-Enmantecá y enhariná una tortera (recomendamos sea de los moldes desmoldables) y cubrila con esta masa. Enfriá unos minutos en la heladera.

3- En un bol mezclá el queso crema a temperatura ambiente y el dulce de leche. Integralos bien, sin que queden grumos. Agregales los dos huevos y mezclá. Por último, poné a fécula de maíz previamente disuelta en un poco de agua.

4- Volcá la preparación en la tortera y llevá a horno medio por unos 45 minutos.

5- Cuando esté cocida, retirá deja enfriar y serví en porciones.

Les va a encantar a todos y, además, es una versión diferente de la clásica chocotorta.

Que disfruten de esta receta, de los sabores que nos llevan a la infancia y, sobre todo, de compartirla alrededor de una mesa.

Muchas gracias por acompañarnos siempre en Vinos y Pasiones.

Budín de zanahoria: una receta fácil, casera y deliciosa

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En Vinos y Pasiones nos gusta mirar hacia adelante, y a la vez volver a aquellas recetas que forman parte de nuestra historia.

Este budín de zanahoria es una de ellas. Lo compartimos por primera vez hace algunos años y hoy lo recuperamos porque las recetas simples, caseras y sabrosas nunca pasan de moda.

Vinos y Pasiones es vino, también es gastronomía, cocina, mesa y disfrute. Todo aquello que nos invita a compartir y a saborear esos pequeños momentos que hacen especial una comida.

Hoy volvemos a esta receta sencilla y deliciosa. ¿La preparamos?

Ingredientes

– 3 zanahorias medianas
– 125 g. de azúcar
– 3 huevos
– 1 pocillo de aceite
– 1 cucharita de canela en polvo (si no te gusta reemplazá con una de esencia de vainilla)
– ralladura de cáscara de limón (opcional)
– 1 taza y 1/2 de harina leudante
– 2 cucharitas de maicena (le da consistencia y amalgama la humedad de la zanahoria)

Preparación

1- Procesá las zanahorias, o rallalas bien finitas.
2- En un bol disponé los huevos, de a uno (rompelos en un recipiente aparte), si uno está mal te arruina la preparación, con el azúcar y batí hasta que se unan.
3- Agregá el aceite, la canela y la ralladura de cáscara de limón, mezclá.
4- Incorporá la zanahoria procesada o rallada y uní todo, luego de a poco andá agregando la harina con la maicena, previamente tamizada y hacé movimientos envolventes.
5- Enmantecá y enharina un molde de budin o de torta y poné la preparación ahí.
6- Con el horno previamente calentado llevá la preparación por 45 minutos o hasta que esté seca. Te das cuenta porque a la vista no está blando y si pones un dedo muy suavemente hay resistencia. Si no te das cuenta así, introducí un palito de brochette y si sale seco, ya está.

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Para acompañar este budín de zanahoria, nuestra propuesta es
Las Perdices Sweety Dulce, de la Bodega Las Perdices. que
se encuentra en Vistalba en Luján de Cuyo, Mendoza.

Este espumante de 50% Torrontés, 30% Viognier y 20%
Sauvignon Blanc, en nariz presenta notas frescas a frutas
blancas, en boca es dulce con buena acidez, un espumante
delicado y con final prolongado, te va a encantar.
Te aconsejamos tomarlo entre 7 y 9 grados de temperatura.


La otra opción ya que te animaste con el budín de zanahoria es el Saint Felicien Semillón Doux de la Bodega Catena Zapata.
La otra opción, ya que te animaste con el budín de zanahoria, es Saint Felicien Semillón Doux, de Bodega Catena Zapata.
Se trata de un vino dulce natural. Como dato interesante, este tipo de vinos en Francia se encuentran dentro de la categoría de los “vins moelleux”.Está elaborado con uvas de Semillón afectadas por Botrytis cinerea, un hongo conocido también como podredumbre noble. El 20% del vino pasó por roble francés durante 15 meses.
En nariz presenta un perfil complejo, con algunas notas de miel y vainilla. En boca es dulce, con buena permanencia y notas almibaradas.

Siempre que bebas alcohol, hacelo responsablemente.

¡Muchas gracias por tu compañía y visita a Vinos y Pasiones!
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El Curanto, deliciosa tradición en Colonia Suiza

Foto: Esencia Patagonia


¿Qué es el curanto? 


El curanto es una comida que se cocina bajo tierra.
En San Carlos de Bariloche es muy renombrado y se debe a que la familia Goye  lo trajo desde Chile a la maravillosa localidad de Colonia Suiza en el 1900.


Cómo se prepara

El preparado de esta delicia lleva su tiempo y dedicación.
Dentro de la costumbre, los cocineros lo preparan a la vista de todos, ya que está pensado para que coman varias personas. Se hace un hoyo en la tierra de aproximadamente 15 centímetros de profundidad. Se disponen piedras de la zona en el fondo, se las calienta  y encima se ponen hojas de Nalca, Maqui u otras plantas nativas.
Luego se van incorporando trozos de carnes de cordero, de vaca, pollo y embutidos. Después se van agregando verduras y legumbres: como papas, batatas, rodajas de calabaza y hasta manzanas. Se incorporan además hojas aromáticas y  se cubre todo con grandes lienzos previamente humedecidas para conservar el calor que emana de las piedras encendidas. Finalmente toda esta preparación se tapa con abundante tierra.

Posterior a una espera de dos horas se comienza a destapar el curanto y se ven humeante las carnes, verduras y legumbres que se cocinaron al mismo tiempo.Conviene averiguar en el centro de informes de San Carlos de Bariloche horarios, para saborear un curanto. Suele ser los sábados.
Informes: infoturismobrc@gmail.com – TEL 0294 4429850

Cómo maridaje podemos sugerir:

Saurus

Saurus Cabernet Sauvignon Select
de la Bodega Familia Schroeder
que se encuentra en la provincia
de Neuquén. Un vino con notas a
frutos rojos, algunas notas a pimienta.
En boca se presenta frutado, fresco
y con final medio.
40 % del vino pasó por barrica de
roble francés por 6 meses.

Merlotchacra

Chacra Mainqué Merlot
De la Bodega Chacra.de la
provincia de Río Negro.
En nariz muy aromático, notas
a frutas rojas, en boca con
buena estructura y muy elegante.
Con 24 meses de paso por
barrica de roble francés

Probar el curanto es una experiencia que una vez en la vida tenés que hacerla y claro maridarlo con vinos patagónicos.

¡Muchas gracias por tus visitas! Es un placer que seas nuestro lector apasionado.