Ñoquis de papa que me hacen acordar a mi abuela



Hay recetas que alimentan. Y hay otras que, además, guardan recuerdos. Cada vez que preparo ñoquis de papa, vuelvo por un rato a la cocina de la casa de mis padres, ayudando a mi abuela a amasar, mientras los aromas anticipaban el almuerzo familiar.

Hubo un tiempo en que no tenía ganas de cocinar, de a poco fui recuperando ese placer. Mucho tuvo que ver conocer a Agustín. Vos también podés redescubrir el gusto por la cocina.

Los ñoquis me traen recuerdos de mi abuela Mela, de mi infancia y adolescencia. Algunos domingos, me invitaba a pasar porciones de masa por el tenedor para darles forma. Para mí, ese simple gesto era entrar en un mundo mágico y cálido. Cocinaba con tanto esmero y cariño que ese fue uno de sus mayores legados: el amor por la cocina.

En una enorme tabla de madera, ella de un lado y yo del otro, nos dedicábamos con paciencia a esa deliciosa tarea. Había otros familiares en la casa, sin embargo en ese momento solo existíamos mi abuela, yo, la masa, el cuchillo, el tenedor y ese clima de amor por lo que hacíamos.

Hacer ñoquis es muy sencillo.

Ingredientes para los ñoquis

– 1/2 kilo de papas
– 1 taza y 1/2 de harina (mejor que sea 0000)
– 1 huevo
– 4 cucharadas de queso rallado
– 1 cucharada de manteca
– 1 cucharita de nuez moscada
– 1  cucharita de sal
– pimienta a gusto


Ingredientes para la salsa

Nos gusta hacerla nosotros, dale no es difícil. Sino querés comprala hecha
_4 o 5 tomates
– 1 cebolla
– 1 ajo
– 1 cucharada de manteca
– aceite de oliva
– 1 o dos hojas de laurel
– sal y  pimienta a gusto


Preparación de la salsa

Así como los ñoquis me hacen acordar a mi abuela, la salsa a mi papá, porque siempre la preparaba él, como hoy en día lo sigue haciendo.

1- Picá los tomates o trituralos, a tu gusto. Por otro lado en una sarten o cacerola a fuego medio a bajo, poné la manteca junto al aceite de oliva (así no se quema la manteca) y agregá la cebolla finamente picada, el ajo,  y la sal.
2- Una vez salteados, -ojo que el ajo no se queme sino da sabor amargo- incorporá los tomates. Poneles el azúcar y la sal y las hojas de laurel u otro condimento que a vos te guste.
3- Cociná a fuego medio-suave, removiendo de vez en cuando, durante unos 35 a 40 minutos aproximadamente, para que el tomate se vaya concentrando a medida que se va cocinando. Lo mejor es hacerlo sin apuro para que el tomate se cocine mejor, cuanto más lento lo hagas y más tiempo lo mantengas en la sartén, mejor resultado vas a obtener. A mi me gusta ponerle un chorro de vino tinto, fijate, eso sí dejá el alcohol se evapore.
4- Luego reservá y concentrate en la preparación de la masa.


Preparación de la masa

1- Herví las papas con la cáscara, es mejor porque no absorben tanta agua. Para ver cómo están pinchá con un tenedor.

2- Si están tiernas. Retiralas del agua y dejalas entibiar.

3- Cuando estén tibias las pelas con los dedos, vas a ver que la cáscara sale fácil. Colocalas en un bol hacé un puré con el pisa papas, lo más homogéneo que logres.
Añadile la manteca junto con el huevo, el queso rallado, la sal y la nuez moscada (si tenés, sino no te compliques, pimienta).

4- Por último incorporá de a poco la harina hasta formar una masa tierna y que no se pegue en los dedos. Si necesitás más harina, agregá un poco más, pero cuidado no te pases porque sino quedan duros y ahí sí que te vas a acordar de nosotros.

5- Cuando la masa esté lista, tomá porciones y formá rollos con las manos. Cortá con un cuchillo y luego pasalos por un tenedor, o con la tabla para marcarles el acanalado, siempre espolvoreando con harina para que  no se peguen. A medida que los vas haciendo dejalos en una asadera con harina.

6- Para hervirlos, poné bastante agua en una cacerola y agregá sal. Una vez que rompe el hervor, los echás y cuando suben (fijate que suban varios), los retirás con un colador.

7- Servilos con la salsa que te sugerimos o con la que a vos más te encante.

Disfrutalos y después nos contás
Para maridar te sugerimos estos vinos:

Matervini Canota Malbec de la Bodega Matervini
Un vino que expresa con autenticidad el carácter
de un lugar único. Proveniente de viñedos de
altura en Canota, Las Heras, refleja la riqueza
de un paisaje donde el clima y los suelos
imprimen una identidad singular.
Elegante, profundo y de gran equilibrio,
invita a descubrir una faceta diferente del
Malbec argentino, demostrando que el
origen puede ser el verdadero protagonista
de cada copa.
Temperatura de servicio: de 16 a 18°.

Salentein Numina Syrah de la Bodega Salentein
Un vino de gran personalidad, elegante y equilibrado,
pensado para quienes disfrutan descubrir
etiquetas con identidad. Expresa con claridad
el carácter del Valle de Uco, combinando
intensidad, complejidad y una textura
sedosa. Es un vino que invita a disfrutarlo
con calma, acompañando una buena comida
o una conversación entre amigos, y que
refleja el compromiso de Bodegas Salentein
con la calidad y la expresión de su origen.
Temperatura de servicio: de 16 a 18°.



Nos encanta nos visites!

«El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación.»

                                                                          Cicerón


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Maridajes de quesos y vinos

Foto: https://blog.borderio.com

Maridar queso con vino es una de las combinaciones más deliciosas y sofisticadas que existen. Sin embargo, muchas veces no sabemos cómo elegir el vino ideal para resaltar las características de los quesos o viceversa. Cuando se logra el maridaje perfecto, los sabores se complementan y se elevan, creando una experiencia sensorial única. Pero, ¿cómo hacerlo correctamente?

En este artículo, te ayudamos a descubrir las mejores combinaciones, desde las clásicas hasta algunas opciones más atrevidas, para que puedas sorprender a tus invitados o disfrutar de una velada perfecta con tus quesos y vinos favoritos.
¡Seguí leyendo y convertite en un experto en maridajes!


¿Qué tener en cuenta al maridar queso y vino?

Para entender cómo lograr un buen maridaje, es importante conocer algunas reglas básicas y considerar las características tanto del queso como del vino. La textura, el sabor y la intensidad de ambos elementos juegan un papel crucial en la elección adecuada. Aquí te dejamos algunas pautas generales que pueden ayudarte:

Aventura en los contrastes: Si bien la armonía es importante, a veces los contrastes pueden ser una sorpresa agradable. Un queso azul con un vino dulce como un Oporto o un Malamado (Malbec a la manera de Oporto de Zuccardi Wines) puede ofrecer un maridaje fascinante.

Equilibrio entre intensidad y textura: Un vino robusto como un Cabernet Sauvignon puede desentonar con un queso suave, mientras que un vino ligero y afrutado como un Sauvignon Blanc puede complementar perfectamente un queso fresco.

Apreciación de la acidez: La acidez del vino, especialmente en vinos blancos y espumosos, puede cortar la cremosidad de los quesos más grasos, creando un balance perfecto en el paladar.


Maridajes Clásicos: quesos y vinos que nunca fallan

  1. Quesos duros y tintos robustos: Si estás disfrutando de un queso curado o semi-curado como el Manchego, un Parmesano o un Goya (provincia de Corrientes), un vino tinto con cuerpo como un Malbec, un Cabernet Sauvignon o un Tempranillo será el compañero ideal. La estructura del vino resalta la intensidad del queso, creando un maridaje equilibrado.
  2. Quesos cremosos y vinos frescos: Los quesos cremosos como el Brie o el Camembert, con su suavidad y textura rica, se maridan perfectamente con vinos blancos frescos como el Chardonnay o el Sauvignon Blanc. La acidez y frescura de estos vinos contrastan con la cremosidad de los quesos, ofreciendo una experiencia refrescante.
  3. Los quesos de cabra, frescos o ligeramente madurados, se caracterizan por su acidez marcada, notas herbales y una textura que puede ir desde cremosa hasta más firme según su estacionamiento. Para acompañarlos, nada mejor que vinos blancos aromáticos y vibrantes como un Sauvignon Blanc, un Torrontés o incluso un Albariño.
    Si el queso de cabra está más maduro o presenta corteza enmohecida, podés optar por un Chenin Blanc o un Viognier, que aportan mayor volumen en boca y notas florales que armonizan de forma elegante.
  4. Quesos azules y vinos dulces: El queso Roquefort (Francia), queso Azul, o el Gorgonzola (Italia), con su sabor fuerte y picante, se complementa maravillosamente con vinos dulces como el Sauternes o el Oporto. El dulzor del vino suaviza la potencia del queso y crea un contraste espectacular en el paladar.


Maridajes atrevidos: Rompiendo las reglas

No tengas miedo de experimentar. A veces, un maridaje no convencional puede ser la clave para una experiencia memorable. Aquí te dejamos algunas ideas para salir de lo tradicional:

  • Vino espumoso y queso curado: Aunque es común ver vinos espumosos con quesos frescos, ¿por qué no probarlo con quesos curados como el Sardo Argentino, Grana Padano o el Pecorino? Las burbujas del espumoso corta la intensidad salada de los quesos, creando una combinación sorprendente.
  • Vino rosado y quesos ahumados: Los vinos rosados, frescos y afrutados, pueden combinar muy bien con quesos ahumados como el Provolone ahumado o el Gouda. La fruta del vino y el toque ahumado del queso se equilibran perfectamente.

Consejos para un maridaje perfecto

Variedad de quesos: Ofrecé una variedad de quesos y vinos para explorar diferentes combinaciones. Esto puede convertir una simple cata en una experiencia divertida.

Probá antes de servir: Si estás organizando una comida, probá los maridajes antes para asegurarte de que la combinación funciona. Más allá que cada maridaje es subjetivo, lo que para una persona resulta interesante para otra puede que no.

Temperatura de servicio: Asegurate de servir tanto el queso como el vino a la temperatura adecuada. El queso debe a temperatura de servicio de unos 16-18ºC para liberar sus aromas, y el vino debe estar servido a la temperatura correcta según su tipo.

Acompañamientos para una tabla de quesos perfecta

Una buena tabla de quesos no solo destaca por la variedad de quesos que ofrece, sino también por los acompañamientos que la hacen más divertida al paladar. Aquí te dejamos algunas ideas para darle ese toque especial:

Panes y galletitas

Incluir diferentes texturas es clave. Ofrecé una selección de panes frescos (de campo, masa madre) junto con galletitas neutras, para no opacar el protagonismo de los quesos.

Frutos secos y semillas

Nueces, almendras, avellanas o pistachos aportan un contraste crocante ideal para quesos cremosos y de pasta dura.

Frutas frescas y deshidratadas

Las uvas y los higos frescos son clásicos que combinan a la perfección con quesos semicurados y azules. También quedan genial otras frutas frescas como peras o manzanas, y frutas deshidratadas como orejones o dátiles.

Miel y mermeladas

Una buena miel artesanal aporta un contraste dulce que realza los quesos intensos, mientras que mermeladas de frutos rojos o chutney de cebolla hacen que cada bocado sea una experiencia única.

Otros detalles para darle un plus

Si querés ir un paso más allá, incorporá aceitunas marinadas, tomate confitado o unas ramas de romero para darle color y aroma a tu tabla.

Consejo final

Recordá que menos es más: no hace falta saturar la tabla, sino pensar en crear variedad de sabores y texturas para acompañar cada queso. El secreto está en la armonía de todos los elementos para convertir tu tabla de quesos en una experiencia irresistible.

Aclaración: es probable que reconozcas todas las cepas arriba mencionadas. Sin embargo, el queso Parmesano sugiere maridarlo con un Chianti, que no es una cepa, sino un vino que se da muy bien en la zona de la Toscana, en Italia. La cepa con la cual está elaborado  es la Sangiovese en un 85 a 100 %, muchas veces se le agrega parte de la Cabernet Sauvignon.
En Argentina se elaboran vinos con la Sangiovese.

Te compartimos el video de Remy (en la película Ratatouille) cuando le da de probar queso y fruta a su hermano.

Esperamos te haya gustado esta «petite» entrada y si vas a comer un rico queso que lo disfrutes mucho y maridalo con algunas de las variedades aquí sugeridas.

«El vino siembra poesía en los corazones»

Dante Alighieri

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Polenta cremosa con bondiola braseada: receta y maridaje

La polenta es uno de esos platos que reconfortan desde el primer bocado. Cremosa, sabrosa y muy versátil, encuentra en la bondiola braseada una combinación perfecta para los días más frescos.

Aunque suele asociarse al invierno, en más de una oportunidad Agustín la preparó durante el verano en la Costa Atlántica. Es que hay jornadas en las que el clima invita a disfrutar de un plato caliente, y esta receta siempre fue un éxito en la mesa familiar.

La bondiola se cocina lentamente en el horno, desarrollando todo su sabor casi sin intervención. Mientras tanto, la polenta solo requiere unos minutos de atención para lograr esa textura cremosa que la hace irresistible. El resultado es un plato ideal para compartir y, por supuesto, para acompañar con un buen vino.

Historia de la polenta

La polenta tiene sus raíces en el norte de Italia, donde durante siglos fue un alimento esencial en la mesa de las familias campesinas. Elaborada originalmente con otros cereales y, más tarde, con harina de maíz, llegó a la Argentina de la mano de la inmigración italiana y se convirtió en uno de los platos más representativos de la cocina casera.
Con el tiempo, cada región y cada familia incorporó su propio estilo. En esta versión, la clásica polenta cremosa se acompaña con bondiola braseada y vegetales al horno, una combinación que aporta intensidad de sabor y la convierte en una propuesta ideal para disfrutar en los días más frescos, especialmente junto a un buen vino tinto.

Ingredientes

– Bondiola 1 Kilo (o la que consigas)
– Vino tinto un chorrito (opcional)
– Puerros 2 unidades
– Zanahoria 1 unidad
– Papa 1 unidad  
– Cebollas 2 Unidades
– Aceite de oliva c/n 
– Aji molido 1 cda
– Laurel 2 hojas
– Ajo 1 diente
– Perejil fresco picado c/n
– Pimentón 1 cda
– Polenta 1 taza
– Leche o agua 3 tazas
– Queso cremoso 100 gramos
– Sal y pimienta c/n
– Perejil c/n


Preparación

1- En una sartén caliente con aceite de oliva sellar la bondiola hasta dorar por ambos lados, condimentar con sal, pimienta y romero.
2- Llevar a una fuente para horno aceitada junto con la zanahoria, la papa, cortados en trozos, los puerros, las cebollas y el ajo picados.3 – Condimentar con sal, pimienta, laurel, y agregar el chorrito de vino.
4 -Tapar con papel aluminio y llevar a un horno 170 ° C por 1 hora y 30′.

Para la polenta (4 porciones)
5- Calentar agua y la leche con dos cucharadas de manteca (podes no ponerlas)
6- Agregar la polenta en forma de lluvia y revolver a fuego bajo por unos 20 minutos. Añadir más líquido de ser necesario.
7- Agregar el queso cremoso, mezclar y condimentar con sal y pimienta.


A emplatar

8- Retirar la bondiola del horno..
9- Servir la polenta cremosa y encima una rodaja de bondiola. Decorar con perejil y vegetales.

Consejos para que salga perfecta

– Dejarla reposar antes de cortarla.

– Para este riquísimo plato te sugerimos dos vinos tintos:

– No dejar de revolver la polenta.

– Agregar el queso al final.

– Cocinar la bondiola lentamente.

Maridaje recomendado

Piloto de Prueba Blend de De Piloto Wines. Dos amigos haciendo vinos en Cafayate, provincia de Salta.
Un delicioso blend de 55 % Malbec, 30 % Cabernet Sauvignon y un 15 % de Tannat.
De color rojo intenso. En nariz aroma a frutas rojas y negras, fresco, leves notas especiadas.
En boca entrada suave, taninos firmes, buen cuerpo. Con final largo y frutado.
Elaborado con uvas de Cafayate. Del enólogo Emile Chaumont y el viticultor Daniel Guillén.



Angélica Zapata Cabernet Franc Alta de la Bodega Catena Zapata, ubicada en Luján de Cuyo, provincia de Mendoza.
De color rojo profundo. En nariz notas a fruta negra, cassis, de vainilla, pimienta negra. En boca, entrada amable, con excelente estructura en boca, muestra frutos rojos maduros con dejos a eucalipto y pimienta negra.
Rico vino de muy buen equilibrio y elegancia. Final persistente y estructurado.


La cocina y el vino tienen el poder de reunir personas y crear momentos inolvidables. Ojalá esta receta llegue también a tu mesa y te invite a disfrutar de una experiencia llena de sabores, aromas y buenos encuentros.

Locro, delicia para disfrutar todo el invierno


Hay sabores que nos reúnen alrededor de la mesa y forman parte de nuestra identidad.
El locro es un plato que atraviesa generaciones, celebra nuestras raíces y nos invita a compartir.

En Vinos y Pasiones te contamos su historia, sus ingredientes y por qué sigue siendo uno de los grandes símbolos de la gastronomía argentina.

Compartimos la receta del locro.


Ingredientes

– 1 Kg de carne de vaca
– 1 Kg de carne de cerdo
– 300 g. de panceta ahumada o seca
– 1 K de maíz blanco
– 1 cebolla rallada
– 500 gr de porotos de manteca
– 3 o 4 choclos
– 3 chorizos (nosotros pusimos uno)
– 2 chorizos colorados (opcional)
– 2 cucharadas de pimentón
– 1/2 calabaza mediana/sal y pimienta


Preparación


1-La noche anterior dejá el maíz blanco  los porotos en remojo con agua, cubrilos en su totalidad:
2-Al otro día, colá el maíz y los porotos (utilizá el agua para regar las plantas, así aprovechás y la Pacha te lo agradece).
3-Llená una cacerola (nosotros usamos dos) con agua hasta la mitad, agregale sal, la cebolla rallada, el maíz y los porotas escurridos y lavados (no evites este paso pueden tener impurezas. Dejá que la preparación se cocine durante media hora.
4- Cortá en cubos la carne de vaca y de cerdo (sacale la grasa, un poco), la panceta y tené preparada la calabaza cortada en cubos y los chorizos.
5- Por otro lado, poné agua a hervir en una cacerola chica cuando rompa el hervos, colocá los chorizos frescos. Mantenelos en cocción durante 15 minutos. Luego retiralos y dejalos enfriar.
6- Una vez fríos cortalos en rodajas (así quedan desgrasados y no se desarman)
7-Ahora sí a las legumbres que tenés cocinándose, incorporales la carne cortada y la panceta, dejalas en el el fuego otros 20 minutos. Después agregá los chorizos frescos o uno, los colorados (si querés), la calabaza y el choclo (lo desgranas, y podés cortarlo en rodajas).
8- Por último dos cucharadas de pimentón.
9- Bajá el fuego a mínimo y prestá atención con la sal, porque en las cocciones largas se concentra.
10- Dejá el locro se espese y esté riquísimo. Recién ahí apagá el fuego y descorchate un excelente vino.

TannatSieteVacas

Para maridar este locro, te sugerimos
Siete Vacas Tannat, de la Bodega
Las Arcas de Tolombón que se encuentra en
la localidad de Colalao del Valle, provincia
de Tucumán.
Un vino en nariz bien frutado, en boca
con cuerpo, con taninos redondos
típicos del norte de nuestro país.
Cómo si de algún modo, los colores de
los cerros, la fuerza calchaquí (cómo
dice en la bodega) se hiciera presente en
cada sorbo.
Disfrutalo y luego nos contás.

L'Amitie2

Otra encantadora sugerencia es
L’Amitie Blend 2018
Un blend de 40% Malbec Los Zazos de Tafi
del Valle (Tucuman), 30% Malbec de Cafayate
Ladera Este (Salta), 15% Cabernet Franc
de Lorohuasi – Cafayate (Salta).
15% Merlot de Rio Seco – Cafayate (Salta)
«Es el primer vino del emprendimiento
familiar, el nombre es para celebrar la Amistad,
el más puro de los sentimientos.»
Son palabras de su enólogo Paco Puga, alguien
que conoce el terruño Calchaquí como la palma
de su mano.

Esperamos te haya gustado esta entrada y que tengas un hermoso día de la Independencia.
 ¡Muchas gracias por todas tus visitas!

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Chipa casero: tradición, sabor y el placer de compartir


Hay recetas que no pasan de moda porque hablan de quiénes somos. Hoy compartimos esta nota sobre el chipá y el mate.Porque detrás de una receta también hay territorio, tradición, aromas, encuentros y cultura gastronómica.

El chipa no es solo un bocado delicioso: es una herencia cultural viva del pueblo guaraní, compartida con amor en cada ronda de mate. Crujiente por fuera, suave por dentro y con un aroma inconfundible a queso, este pan sin gluten elaborado a base de almidón de mandioca tiene raíces profundas en el noreste argentino, Paraguay y el sur de Brasil.

Su historia se remonta a las comunidades originarias guaraníes que utilizaban la mandioca como base alimentaria. Con la llegada de los jesuitas en la época colonial, este alimento ancestral se fusionó con técnicas europeas, dando origen a la receta que hoy conocemos y amamos.
Forma parte del repertorio diario de la gastronomía regional, y suele encontrarse en panaderías, estaciones de colectivo o ferias, listo para acompañar un buen mate y una charla compartida.

Hoy quisimos rendir homenaje a estos panes de queso elaborados con harina de mandioca. Cada vez que preparo chipa, vuelvo a esos días de playa junto a Agus y sus hijos. Son recuerdos sencillos que el tiempo transforma en pequeños rituales, de esos que permanecen en la memoria.

El chipa invita a bajar el ritmo, poner la pava y disfrutar del placer de compartir. Podés acompañarlos con unos mates. Una combinación simple y entrañable.


Ingredientes

-2 tazas de almidón de mandioca
– 1 taza de fécula (harina) de maiz
– 2 huevos
– 4 cucharadas de leche
– 1 cucharadita de sal fina
– 2 cucharadas de manteca
– 1 taza de queso Mar del Plata rallado


Preparación

1- Mezclá el almidón de mandioca, junto con la fécula de maiz en un bol. Armá una corona y agregá en el centro los huevos, la leche, la sal y la manteca derretida (a fuego bajo).
2- Mezclá con la punta de los dedos, el almidón de mandioca tiene una textura particular y requiere un poco de paciencia.
3- Agregá el queso y, si es necesario, un poco más de leche. Mezclá hasta lograr una preparacion homogenea.
4-Tomá porciones y formá bolitas. Disponelas en una placa enmantecada. Horneá por 15 minutos. La casa va a oler a queso y quizá los vecinos te tocan la puerta.
5-Disfrutalo solo o en bella compañía.


¿Sabías qué…?

  • El chipa es naturalmente libre de gluten, ideal para celíacos.
  • En Paraguay se celebra el Día Nacional del Chipa cada 18 de agosto.
  • Existen muchas variantes: chipa so’o (rellena con carne), chipa guazú (tipo pastel), chipa caburé (cocida al fuego en ramas), entre otras.

La opción más tradicional es el mate, una combinación que forma parte de la cultura del Litoral.
Si querés llevar esta receta a otro contexto, un espumante Brut o un Chardonnay joven son excelentes alternativas: su frescura equilibra la intensidad del queso y hacen que cada bocado resulte aún más disfrutable.

Mientras el chipa se hornea, dejá que suene un chamamé. Nuestra elección Kilómetro 11. La música fue compuesta por el célebre Mario del Tránsito Cocomarola (con la colaboración de Félix Vallejo), y la letra pertenece al escritor y periodista Constante José Aguer.

Ojalá esta receta encuentre un lugar en tu mesa y te invite a crear nuevos recuerdos. Porque, al final, compartir también es una forma de cocinar.