Ruta del Vino Tucumano: un viaje de sabores, historia y paisajes que enamoran

Dieciocho son los productores que durante unos 100 kilómetros en el Valle Calchaquí tucumano brindan un maridaje especial entre la historia ancestral, la cultura de la Pachamama, un escenario natural incomparable y la vanguardia en la elaboración de vinos.

El turismo enológico en la provincia de Tucumán va desde Tafí del Valle hasta el Corredor de la Ruta 40 en el valle Calchaquí donde se celebra la historia y la cultura del trabajo en terruños que revelan la Ruta del Vino Tucumano.

La Ruta del Vino trepa desde los 1750 msnm hasta los 3000, y ofrece suelo franco arenoso a pedregoso, permeable, suelto, limpio y profundo, con una amplitud térmica que imprime la concentración de aromas, azúcares y colores; vientos que aseguran la sanidad de las uvas y una diversidad de cepas que sintetizan el mundo del vino. Claro que, entre las barricas, el Malbec y el Torrontés, están presentes en esta área vitivinícola de los valles donde aseguran que la exposición al sol es uno de los principales condimentos con 350 días soleados.

La variedad de emprendimientos vitivinícolas en esta propuesta, muestra también la historia de los pueblos originarios, lo ancestral, lo español y jesuita. En el valle Calchaquí existen viñedos desde fines del siglo XVI, una historia vitivinícola de muchos años.

En general, en estos viñedos, se trabaja la tierra en forma orgánica, con abonos naturales de guano y orujo. El riego es por goteo, con aguas de alta montaña o pozos profundos.


Vanguardia y tendencia 

La bodega Luna de Cuarzo, creada por la primera mujer tucumana que desarrolló su emprendimiento vitivinícola; La Bodega de Los Amaichas, única del país y la tercera bodega del mundo en ser administrada y dirigida por una comunidad de un pueblo originario; junto a la historia de una familia italiana que se enamoró de este terruño y emprendió con su Finca Albarossa una propuesta de hospedaje boutique para disfrutar de los viñedos, son parte del encanto de este recorrido.

Para Silvia Gramajo hablar de su finca, de su bodega Luna de Cuarzo (RN 40, km 4305, Colalao del Valle), es hablar de su pasión en la vida. Nacida en San Miguel de Tucumán, un día decidió cambiar todo y hacia 2011 se instaló en estos suelos cubiertos de cuarzo, donde y dado que “la luna, cuando sale, es blanca como el cuarzo. Por eso elegimos este nombre para la bodega Luna de Cuarzo”, cuenta. 

Los expertos definen a los suelos calchaquíes como sanos, buenos, con mucho sol y buen clima, razón por la cual “los vinos son perfumados, intensos, aromáticos que casi no necesitan barrica”, explica Silvia Gramajo y se refiere al paso por barrica de roble que se acostumbra para darle intensidad a los vinos de calidad y reflexiona: “Por algo los pueblos originarios florecieron en este valle”, dice.

“En Luna de Cuarzo hacemos todo nosotros. Son dos hectáreas y media de viñas, muy cuidadas, con técnicas orgánicas, algo biodinámico, con cosecha en luna llena y algunas plantas aromáticas como el burrito, el paico, lavandas, romero y jarilla que brindan sus aromas persistentes “, cuenta la dueña de la bodega.

De Italia a los valles 

Quizás fue todo lo que percibió en el 2010 la familia de Giacomo Spaini junto cuando llegaron a este recorrido y se enamoraron de este terruño. Diseñaron su proyecto vitivinícola en unas 13 hectáreas con cepas Malbec y Cabernet Franc, luego con un torrontés ligero. Hoy llegan a unas 120 hectáreas al pie del cerro de La Mina (4762 msnm) donde se construyó la Finca Albarossa con su hotel boutique, una piscina y donde, “pusimos olivos alrededor del hotel porque está relacionado con este cultivo en Italia”, dice el dueño que desde el establecimiento, en el kilómetro 4282 de la RN 40, cerca de Colalao del Valle, de Amaicha del Valle y de la Ciudad Sagrada de Los Quilmes, producen sus vinos y las botellas se lucen con las etiquetas creadas por el artista tucumano Enrique Salvatierra.

Además de los vinos, las fincas y los viñedos, en este recorrido se conocen los artesanos ceramistas, los textiles, las travesías en 4×4, cabalgatas, senderismo y podemos decir que las propuestas llegan literalmente hasta el cielo, porque a tan sólo 24 Km. de la Ruta Nacional 40 sobre la RP 307, está Ampimpa con su Observatorio, uno de los mejores para conocer los astros.

Experiencia ancestral 

Sobre la importancia del terruño en el Valle Calchaquí, es en la bodega Comunitaria Los Amaicha (Ruta Provincial 307 km 115, Amaicha del Valle), donde se expresa la riqueza ancestral de este suelo. Gabriela Balderrama quien junto con Micaela Lera recibe a los visitantes, cuenta que este emprendimiento es único en la Argentina y el tercero en el mundo por ser una bodega administrada y dirigida por una comunidad de un pueblo originario, en este caso de Amaicha del Valle, que se rige con una organización integrada por un consejo de ancianos y un cacique hoy, Miguel Flores.

Son 40 productores de uva de distintos pueblos del valle como Amaicha del Valle, Los Zazos, Ampimpa, Encalilla, El Paso, Colalao del Valle, hasta la Ciudad Sagrada de Los Quilmes quienes participan en esta bodega donde se procesan entre 16 mil y 18 mil kilos por vendimia para elaborar “un vino muy natural”, dice Balderrama y aclara que es casi orgánico. En cuanto al riego, siempre esperamos que el deshielo traiga agua”, comenta.

“La gente que visita la bodega se emociona mucho con el trabajo de la comunidad Amaicha, y con la celebración de la Pachamama que se realiza en agosto “es muy importante y en momentos como estos tiempos difíciles, es una gran paz interior que uno vuelve a sentir”, reflexiona.

Cómo llegar a la Ruta del Vino Tucumano

Desde San Miguel de Tucumán, por Ruta Provincial 307 hacia Tafí del Valle, por la Cuesta del Infiernillo hasta Amaicha del Valle, y acceso a Ruta Nacional 40 rumbo Norte hasta Colalao del Valle.

Los Amaicha: la fuerza ancestral

La comunidad de Amaicha del Valle tiene la fuerza que le imprime la historia y ostenta la propiedad de sus tierras desde el principio de los tiempos. Tras la llegada de los españoles lograron mantener la propiedad de sus tierras mediante Cédula Real de 1716.

Fue hacia 2015 cuando surgió el proyecto y en 2016 fundaron este emprendimiento, la primera bodega dirigida por un pueblo originario y la tercera en el mundo.

Cada 1ro de agosto se celebra la Pachamama, la veneración a la Madre Tierra que se realiza cada año. Desde el principio de la pandemia, el pueblo mantuvo los cuidados preventivos y aplicando los protocolos, de manera que en la actualidad se puede visitar, se recorre la finca, se conocen los cuidados de los viñedos y el proceso del vino y hasta su degustación para lo cual cuentan con una sala especial, aunque en este momento se desarrolla al aire libre.

Una de las personas con más experiencia en este proyecto es Gabriela Balderrama quien recibe a los visitantes y cuenta que en la finca y en la bodega todos aprendieron el trabajo que desarrollan.

“Buscamos cuidar las plantas para que sirvan muchos años, dice Gabriela Balderrama y explica que los vinos se conocen con la marca “Sumak Kawsay”, en lengua Ka Kan, que en castellano significa “Buen Vivir”. Son elaborados con uva Criolla y con Malbec, con el que buscamos tener un Malbec auténtico, que mantenga las propiedades de esta cepa, pero con las características de la zona, aroma, sabor y buen cuerpo”, explica Balderrama quien detalla además que el cuidado de las plantas también reside en obtener un rinde de entre un 20 o 30 por ciento de producción de fruta respecto de lo que exigen otros viñateros a sus vides.

La bodega fue diseñada con el concepto ancestral de recintos circulares de piedra y cuenta con un área de recepción, otra de degustación, la sala de elaboración y cava, y recibieron el reconocimiento de la “Marca Tucumán” que otorga el Instituto de Desarrollo Productivo tucumano.

De vinos y quesos

La finca Luna de Cuarzo fue diseñada “dentro de la Pacha”, dice su dueña, la experta Graciela Gramajo, y describe que su bodega es subterránea, no sólo la cava sino también la sala de elaboración donde “veneramos las propiedades de la tierra y nuestra deidad la Pachamama, de la cual somos parte y respetamos”.

“En el Valle Calchaquí el paisaje es parte del enoturismo. La tierra, el clima, el sol son tan especiales que se logra mucha calidad en los vinos, no cantidad, sino calidad”, puntualiza.

Con las líneas de vinos de autor que elaboran en esta bodega como “Faustino del Pozo y Desata, se logró un Torrontés con mucho perfume y un Cosecha Tardía que es un boom de muy alta calidad”, cuenta.

En cuanto a la línea “Bio” (por su producción biodinámica que se rige con los ciclos de la luna), el Torrontés es seco y el “13. Malbec”, el nombre se debe a que se guarda durante 13 lunas en tanque”. 

Vale destacar que en el Valle de Choromoro (Ruta 311, km 3 – Trancas) hay proyectos agronómicos con mucho potencial vitivinícola.

“Hay una tendencia muy fuerte en la juventud que gusta de los vinos menos complejos. En los Valles, los vinos casi no necesitan pasar por barrica, son perfumados, intensos, aromáticos, tanto que en el concurso Vino Sub 30 logramos la medalla de Oro en la cosecha tardía y en Mendoza, logramos la medalla Gran Oro para nuestro Torrontés seco”.

Claro que en la zona también son famosos los quesos tafinistos. Surgidos con recetas de varios siglos, de cuando se instalaron los jesuitas en Tafí del Valle, hoy cada estancia elabora su queso y son ideales para maridar con los Malbec. En este caso muchos eligen el Luna de Cuarzo Gran Reserva, un vino de guarda donde, dicen, que se sienten los secretos calchaquíes.

Vinos y bodegas para conocer

Caminando, degustando o hasta en bicicleta son las diversas opciones para conocer las fincas, las uvas, los vinos y vivir la experiencia de recorrer la Ruta del Vino Tucumano en las diferentes épocas del año, desde la vendimia, la poda en invierno y el raleo. Pero también conocer a sus hacedores, los propios dueños de cada finca y los expertos que acompañan para contar los datos, los encantos y la pasión de este producto de la tierra.

Bodega Cerro El Pelao (Tafí del Valle).

Bodega y viñedos Fortaleza (Tafí del Valle).

Bodega Los Zazos (Amaicha del Valle).

Bodega Comunitaria Los Amaichas (Ruta 307 kilómetro 115, localidad el Tío/ Amaicha del Valle).

Finca Albarossa (Ruta 40, km 4282 – Colalao del Valle).

Estancia Rural Río de Arena (Ruta 40, km 4305 – El Bañado).

Finca La Churita (Ruta 40, km 4306 – Colalao del Valle).

Finca La Orilla (Ruta 40, km 4307 – Colalao del Valle).

Altos La Ciénaga (Ruta 40, km 4307 – Colalao del Valle).

Bodega y viñedos Luna de Cuarzo (Ruta 40, km 4307 – Colalao del Valle).

Chico Zossi (Ruta 40, km 4308 – Colalao del Valle).

Las Arcas de Tolombón (Ruta 40, km 4313 – Colalao del Valle).

Bodega Vertientes Tintas (Av. Cesareo Segura s/n – camino principal al dique Los Zazos – Amaicha del Valle).

Como llegar a la Ruta del Vino Tucumano

Desde San Miguel de Tucumán, por Ruta Provincial 307 hacia Tafí del Valle, por la Cuesta del Infiernillo hasta Amaicha del Valle, y acceso a Ruta Nacional 40 rumbo Norte hasta Colalao del Valle.

Para más información: https://www.tucumanturismo.gob.ar/files/folleto-ruta-del-vino.pdf

Tucumán invita a quedarse, a recorrer con calma, a disfrutar el vino y la comida en el mismo lugar donde nacen. Porque aquí, el vino no es solo una bebida: es una forma de contar la historia del norte argentino.

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Elaboración de vinos tintos: proceso completo desde la uva hasta la botella


El vino tinto es el resultado de un proceso apasionante donde la ciencia, la técnica y la sensibilidad se encuentran. Cada botella guarda la historia de su viñedo, de las decisiones del enólogo y del tiempo que le dio forma.

En esta nota te invitamos a descubrir cómo se elabora un vino tinto, paso a paso: desde la cosecha de la uva hasta su embotellado, explorando qué sucede en cada etapa y cómo influye en el color, el aroma y la textura del vino final.


Cosecha: el punto de partida


Todo comienza en el viñedo. La madurez de la uva es clave: el momento de la cosecha se define según el equilibrio entre azúcares, acidez, taninos y aromas.

La vendimia puede ser manual —ideal para vinos de alta gama, donde se seleccionan solo los racimos óptimos— o mecánica, más rápida y eficiente para grandes superficies. Una vez recolectadas, las uvas se trasladan con cuidado a la bodega, evitando roturas y oxidaciones.


Recepción y selección en bodega

Al llegar a la bodega, las uvas se pesan, se registran y —en algunos casos —pasan por una mesa de selección, donde se eliminan hojas, restos vegetales o racimos dañados. Este paso asegura que solo la mejor materia prima continúe en el proceso.
Este paso no lo tienen todas las bodegas, salvo las que elaboran vinos de alta calidad.
Las uvas son colocadas en una cinta en movimiento y el personal va seleccionando las mejores. Se quitan ramas que hayan quedado, las que están en mal estado y las que no crecieron.


Despalillado y estrujado

El despalillado separa los granos del raspón (la parte leñosa del racimo). Aunque algunos enólogos optan por conservar una pequeña proporción para aportar estructura y frescura, en la mayoría de los tintos se retira completamente para evitar notas vegetales o astringentes.

Luego se realiza el estrujado, que rompe suavemente las bayas sin aplastar las semillas, liberando el jugo y los compuestos que darán origen al mosto.


Maceración y fermentación alcohólica

Luego el siguiente paso es trasladar las uvas a un depósito, cuba o tanque de acero inoxidable, también son muy utilizadas las piletas de cemento o bines de plásticos para llevar a cabo microvinificaciones.
Este recipiente no debe ser llenado del todo, puesto que cuando se produce la fermentación (ebullición) la masa aumenta de volumen y va a ocupar parte de este espacio vacío.
En esta fase, el mosto y los hollejos (pieles) permanecen juntos dentro de los tanques de fermentación. Allí ocurre la maceración, el proceso mediante el cual se extraen los pigmentos, taninos y aromas de la piel de la uva.

Simultáneamente, gracias a las levaduras, se lleva a cabo la fermentación alcohólica, transformando los azúcares naturales del jugo en alcohol y dióxido de carbono.

El control de la temperatura es fundamental: suele mantenerse entre 24 y 28 °C para conservar los aromas y lograr una buena extracción. Durante este tiempo se realizan remontajes o bazuqueos, que ayudan a mantener el sombrero de pieles húmedo y en contacto con el mosto.
Toda uva por dentro (pulpa) – no tiene color. Entonces se va a necesitar de las pieles para extraer el color del vino.
Es el momento en el cual la pulpa entra en contacto con las pieles. La maceración del vino es fundamental para la extracción de aromas, color y taninos.
Los taninos que se encuentran en los escobajos, las semillas y en los hollejos aportan astringencia, sabor y complejidad al vino. Son antioxidantes naturales que en parte ayudan a conservar el vino. El proceso de fermentación lleva entre 10 y 14 días.
Remontaje: Se emplea en la elaboración de vinos tintos. El anhídrido carbónico que se desprende cuando ocurre la fermentación, produce que las pieles de las uvas se eleven y forman, lo que se llama el sombrero. Esta masa da color y taninos al futuro vino. En esta acción se bombea líquido de abajo del tanque y se lo echa sobre este sombrero, así se logra un color parejo del mosto.
Battonage: Es un trabajo que consiste poner en suspesión las lías (levaduras muertas que se depositan en el fondo) removiendo el vino con un bastón (batôn en francés) para beneficiarlos de todas sus propiedades. SI bien se utiliza más en blancos, hay enólogos que lo emplean en tintos.

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Los antocianos, las sustancias que le dan color a la uva


Quien se adentra en el mundo del vino pronto descubre que detrás de cada color hay una historia. No todos los tintos son iguales, y esa gama que va del rubí al violáceo, del granate al teja, tiene un protagonista clave: los antocianos.


¿Qué son los antocianos?

Los antocianos son compuestos fenólicos pertenecientes a la familia de los flavonoides. Son pigmentos naturales que se encuentran principalmente en las pieles u hollejos de las uvas tintas. En contacto con el mosto durante la maceración, estos compuestos se disuelven y dan al vino su característico color.

El término antociano fue propuesto en 1927 por el farmacéutico alemán Adolf T. Lewandoski (1804–1881), quien lo utilizó para describir el pigmento azul presente en la col lombarda (Brassica oleracea). Desde entonces, el nombre se aplica a una amplia familia de pigmentos vegetales que colorean desde las flores hasta las frutas y, por supuesto, el vino.

Además, su tonalidad puede variar según el pH, la variedad de uva y las condiciones del viñedo. En ambientes más ácidos, el vino presenta tonos más rojizos; en medios menos ácidos, los colores viran hacia el azul o el violáceo.


Dónde se encuentran y cómo actúan

En las uvas tintas, los antocianos se concentran en la piel, mientras que la pulpa suele ser incolora (excepto en variedades tintoreras). Durante la maceración, cuando el mosto permanece en contacto con las pieles, los antocianos se liberan y se combinan con otros compuestos fenólicos, como los taninos.
El resultado es un vino con mayor estructura, color e intensidad aromática.


Factores que influyen en su concentración

La cantidad de antocianos en una uva depende de múltiples factores:

  • La variedad: cepas como Malbec, Cabernet Sauvignon o Syrah suelen tener una alta concentración de antocianos.
  • La madurez: cuanto más madura está la uva, más pigmentos acumula.
  • La exposición solar: la luz favorece su desarrollo, por eso los viñedos bien expuestos suelen producir vinos más intensos en color.
  • El manejo del viñedo: prácticas como la poda, la densidad de plantación o el riego influyen en la formación de estos compuestos.


El color como identidad

El color del vino es una carta de presentación. Nos habla de la variedad, del clima y del estilo del productor. Un tinto joven y vibrante, de tono violáceo, refleja juventud y frescura; mientras que los tonos teja o ambarinos delatan la evolución del vino en la botella.
En algunos laboratorios se analiza la concentración de antocianos para confirmar la variedad de uva o evaluar la calidad del vino.


Antocianos y salud

Diversos estudios científicos asocian los antocianos con propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, ya que ayudan a neutralizar los radicales libres. Sin embargo, es importante recordar que el vino se disfruta mejor por placer y cultura, no por sus posibles beneficios. Como siempre, el consumo moderado es la mejor elección.


En la copa: una invitación a observar

La próxima vez que sostengas una copa de vino, detenete un instante a mirar su color. Pensá que esos reflejos intensos o profundos son el resultado del trabajo de la naturaleza, del sol, del viñedo y de los antocianos. Ellos son los artistas silenciosos que pintan cada copa con matices únicos.

Los antocianos son mucho más que pigmentos; son parte esencial de la identidad del vino, uniendo ciencia, arte y emoción en cada botella.

¡Qué tengas un día muy emprendedor!


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La Bodega Valle de la Puerta celebra el día de la Madre con el Torrontés Naranjo

“Un homenaje a todas las madres”

En la vida, como en los cítricos, las madres son fuente de frescura, vitalidad y múltiples propiedades que nos acompañan en cada etapa. Por eso, en su día, nada mejor que honrarlas con un vino que refleje su esencia: el Torrontés Naranjo de Bodega Valle de La Puerta.

Al igual que una madre, este vino combina fortaleza y delicadeza. Posee la frescura de un blanco, pero con la estructura y el carácter de un tinto, gracias a su fermentación en contacto con hollejos y semillas, un proceso que realza su profundidad y complejidad. Es un tributo a aquellas que, con sabiduría y dedicación, logran equilibrar fortaleza y ternura.

Javier Collovati – ingeniero agrónomo y Winemaker de Valle de La Puerta- , nos invitan a descubrir este varietal único:

“Es un vino de color salmón, anaranjado pálido, limpio y con reflejos cobrizos. En nariz, despierta elegantes aromas a durazno blanco y frutas cítricas, con sutiles notas de miel, ruda y jazmín. En boca, es suave y dulce, con una textura sedosa y una frescura que lo hace vibrante y especial.”

Este Torrontés Naranjo es versátil y se adapta a todos los momentos. Ideal para acompañar una mesa compartida, marida a la perfección con quesos, carnes a la brasa, pescados, langostinos o arroz con vegetales.

Un compañero ideal para celebrar en familia y convertirse en el regalo perfecto para brindar por esas mujeres que, como él, dejan una huella imborrable.

Por su fuerza, dulzura y esa magia que todo lo transforma… ¡Salud por ellas!

Más información:

 www.valledelapuerta.com
 Facebook: @bodegavalledelapuerta
Instagram: @bodegavalledelapuerta
@agenciatradepress

Susana Balbo – El poder de las manos comprometidas con Octubre Rosa



En el marco de la campaña Octubre Rosa, Susana Balbo se suma nuevamente a la concientización sobre la lucha y prevención del cáncer de mama. Durante todo el mes de octubre, por cada botella de CRIOS Rosé de Malbec 2025 vendida, la bodega de la primera enóloga argentina contribuirá con una donación a FundaVita, organización sin fines de lucro dedicada al apoyo de pacientes oncológicos y la investigación del cáncer.

“Nuestra etiqueta especial de CRIOS Rosé de Malbec es el reflejo de la importancia que le damos en Susana Balbo a cultivar lazos sólidos con nuestra familia, la comunidad y el entorno”, afirma Ana Lovaglio Balbo, Directora de Marketing de la bodega. “Como una bodega fundada por una mujer, colaborar con Octubre Rosa es un compromiso que ya es parte de nuestra historia. Fomentar la prevención mediante controles anuales es esencial y queremos transmitir ese mensaje a través de este vino que, este mes, se viste especialmente con una etiqueta que simboliza nuestro apoyo y compromiso con la salud femenina”.

Los fondos recaudados con la venta de CRIOS Rosé de Malbec serán destinados a fortalecer los programas de FundaVita. Además, la fundación utiliza parte de los recursos para adquirir equipamiento y realizar mejoras en los hospitales públicos, garantizando un entorno adecuado para el tratamiento de los pacientes.

Diego Nazar Dobson, Director General de FundaVita, señala: “Un año más, FundaVita y la bodega Susana Balbo nos unimos con profundo compromiso en la campaña Octubre Rosa. Esta alianza significa mucho para nosotros, pues es una oportunidad de recordar y sensibilizar sobre la importancia de la prevención y el diagnóstico temprano del cáncer de mama. Ver el apoyo y la solidaridad de la comunidad nos inspira y nos alienta a seguir trabajando. Juntos, es la mejor forma de lograr grandes y significantes transformaciones en la vida de las personas que están atravesando este tipo de cáncer, como así también trabajar por un futuro con mayor conciencia, prevención e importancia de la detección temprana que se traduce en salvar vidas».

En el mes de octubre, CRIOS Rosé de Malbec se presenta con una etiqueta exclusiva para Octubre Rosa, que incorpora un corazón, elemento del código marcario de la bodega que representa los tres pilares de Susana Balbo: el coraje de innovar y liderar, los lazos con la familia, la comunidad y el entorno y la pasión por la calidad. Esta edición especial busca captar la atención y promover la importancia de la prevención mediante controles anuales.

Desde 2020, Susana Balbo ha destinado los fondos recaudados en la campaña Octubre Rosa a apoyar diversas iniciativas de FundaVita, que incluyen la adquisición de prótesis y la realización de talleres recreativos para pacientes. La campaña fue especialmente relevante durante la pandemia, cuando la fundación continuó brindando asistencia a los hospitales públicos.

FundaVita trabaja desde 1995 en la prevención del cáncer, el apoyo a la investigación y el acompañamiento a pacientes oncológicos. Durante octubre, la organización intensifica sus esfuerzos en la comunicación y concientización sobre la prevención del cáncer de mama, que es la principal causa de muerte oncológica en mujeres, aunque puede ser curable si se detecta a tiempo.

CRIOS Rosé de Malbec es elaborado con uvas del Valle de Uco y se caracteriza por su frescura y delicadeza. El vino tiene un precio sugerido de $11.241 y está disponible en vinotecas y en la tienda online de Susana Balbo. @susanabalbowines

La línea se completa con CRIOS Malbec, CRIOS Cabernet Sauvignon, CRIOS Red Blend, CRIOS Cabernet Franc, CRIOS Torrontés, CRIOS Chardonnay y CRIOS Dulce Natural.