Gen del Alma

20170629_130841Andrea y Gerardo se presentaron en CAVE y nos dieron una charla exquisita de su amado proyecto Gen del Alma, de su filosofía de vida, nos trajeron paisajes del Valle de Uco.
Andrea es enológa, tímida para hablar, dicho por ella, sin embargo nos contó con lujo de detalles como es el día a día de la bodega y cómo va elaborando esos preciados vinos.
Lo cierto es que cuando algo apasiona, no hay timidez que valga y las palabras salen a veces con más intensidad.

Entre los dos fueron hablando de su proyecto, en el cual está involucrada toda la familia. Los Michelini son un clan de cuatro hermanos que están con el vino y dos hermanas que son docentes.
Andrea nos cuenta con esa tonada mendocina, que todo comenzó cuando en el 2004 el matrimonio, decide comprar tierra, en Gualtallary.
En el 2011 nació Super Uco, el proyecto de los cuatro hermanos que eligieron la mejor tierra para el arte de hacer vinos, con los mejores ingredientes, mucho amor por la tierra, por la naturaleza y las mejores uvas, claro.
Andrea: “Me recibí en el 2008 de enóloga y mi tesis se basaba en la cofermentación.”
“De ahí no paramos”- comentó Gerardo. “No habíamos hecho cofermentación y lo comenzamos a incorporar en nuestras vinificaciones.”
Andrea enfatiza y Gerardo asiente que la cofermentación resultó ser un tercer vino. Se puede crear un vino que sea protagonista.
“Así es como el vino tiene su fama y se logra todo lo que se desea expresar.
De este modo se consigue una homogenización (la polimerización).
Entonces nace el vino Ji,ji,ji como la picardía, la rebeldía y después creamos Otra Piel.
Queremos lograr un vino donde que se desprenda un poco la frutosidad y que la acidez prevalezca”, concluye Gerardo.
El primer vino que crearon es el Gene y su etiqueta es un árbol. Ambos nos contaron que eligieron ese nombre por ser el origen el comienzo de ese proyecto.

Juegan mucho con la época de cosecha. Una cosa es el Pinot Noir y otra el Malbec.
Gerardo nos cuenta que la enología es un oficio.
Andrea: “Una cosa es la teoría, otra cosa es la práctica – a mi me pasa algo similar con la sommellerie-. En el hacer diario podés ver cuanto aplicaste.”
“La idea con el Ji,Ji,Ji – comenta Gerardo, es hacer travesuras no encerrarse a sólo el Malbec que es nuestra cepa”. (refiriéndose a que aquí en Argentina es donde mejor se da). Los nombres nacen antes que los vinos y en general tienen que ver con canciones del rock nacional. Otra piel es de una canción de Cerati.”

Ellos estuvieron en la Bourgogne en donde les decían que el tanino es dulce y distinguían a los vinos argentinos, aunque no podían discernir si eran de los Chacayes, de Gualtallary, de la provincia de Mendoza.
“De pronto la marca JI,Ji,Ji comenzó a andar muy bien y hubo que hacer más botellas.
Tenemos menos formación que ellos (por los viticultores franceses). Nos vamos formando el paladar y tenemos una obsesión con el tanino seco. Pisamos la uva con el pie y buscamos la expresión del terroir.”- agregó Gerardo.

El primer vino que catamos, fue un excelente Ji,Ji,Ji Chenin 2017, muy fresco, con exquisita acidez en boca.
Gerardo: “Queremos reivindicar la Chenin, acá en Argentina se usa mucho para corte de espumante, y  casi no se emplea como varietal.
La primera vez que elaboramos la Chenin fue en el 2015. Sin embargo, años atrás había mucho Chenin, en Villa Seca, en Valle de Uco.
El año 2017 hubo más botritis. Fue todo un desafío porque comúnmente maceran el racimo entero, con el escobajo y es un riesgo.
La idea es que la Chenin conserve la acidez que luego se siente en boca.”

Los dos sostienen que cada año hay que leer la viña, observar qué es lo que les puede ofrecer.
“El clima es un factor muy importante. En Europa- dice Gerardo- saben cómo fue cada cosecha, se acuerdan cómo fue el clima tal año. Nosotros acá nos cuesta más.”

Luego pasamos al segundo vino al Ji,Ji,Ji Malbec 2017. Un exponente con muy buena acidez. Característica que permite que el vino tenga potencial de guarda.
Andrea nos habló de la maceración carbónica, práctica muy asociada a los vinos de la Bourgogne y a los vinos jóvenes  Nos indicó que esta maceración se lleva a cabo en piletas de hormigón epoxipadas (con epoxi) que la tapa es de cemento y es muy difícil para quitarla.
Gerardo: “Somos muy críticos con nuestros vinos, estamos en permanente búsqueda.”
El tercer vino fue un Chardonnay solamente diferente a lo que conocemos. También con acidez marcada, fresco muy interesante. Un vino a decir de ellos que admite carne. Tiene muy buen volumen.

El otro vino que probamos fue Otra Piel Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon y Malbec 2015.
Gerardo: “No usamos ni levaduras, ni tartárico para corregir la acidez, no agregamos para clarificar. El vino pasa en tanque con frío durante 15 días. Se ve el precipitado (las borras).”
Andrea: “La filtración es muy sutil con cartucho muy suave para filtrar.”
Gerardo: “Es una virtud que no esté filtrado, si lo probás vas a ver que bien ácido.”

La charla cada vez estaba más interesante y entonces nos compartieron que tiene unas ánforas enterradas en la tierra en una finca cerca de la bodega Zorzal. Tienen 5 ánforas de aproximadamente 1500 litros. El vino blanco permanece un mes en ánfora.
Andrea: “Este blanco hay que servirlo como si fuera un Pinot Noir y con más temperatura claro que no quiere ser un vino naranja, por eso hay que tener cuidado con el escobajo.”
Luego de un mes lo quitan, el escobajo tiene la particularidad de quitarle la frutosidad al vino.

Gerardo: “La otra piel son los vinos de la negación (no podemos remontar, no puedo meter la cabeza, porque hay carbónico, no puedo hacer pisoneo. Entre risas, el no es la expresión más pura.
Hacemos el vino como lo hacían antes, sin electricidad.
Sentimos la historia del vino como fundacional. Antes el vino lo hacían los inmigrantes. Nosotros no tenemos esa experiencia que fue transmitida de padres a hijos.”

Los últimos vinos fueron: Crua Chan Malbec 2015 de Altamira y el Cru Chan Malbec 2015 de Gualtallary.

La Milonguita

La Milonguita
Foto: El Ángel del Vino

Es la nueva bodega de Gerardo y Andrea data de 1952. Un lugar de encuentro en donde reciben varias personas que van a vendimiar. Este año nos contaron que recibieron más de 12 personas y varios extranjeros. Un espacio que se ha convertido en la celebración del vino.

Andrea y Gerardo no paran en esto de comunicar el vino y Gerardo dice: “El carbónico es peligroso para todo aquel que trabaja en una bodega, te desmaya enseguida.”

La duda de la fermentación
Otra pregunta que siempre nos hacemos quienes estamos del lado en el cual no hacemos los vinos es cuánto puede durar una fermentación.
Andrea: “Cuando la temperatura es elevada en 3 dìas termina y si la temperatura es de 8º puede durar un mes. En las ánforas, el vino está regulado por la temperatura de la tierra de 20º y la fermentación puede ser entre 7 y 10 días.
El 2017 fue un año de maceraciones cortas. A la vez nos dijeron que el 2017 va a ser un año para años de guarda.
Crua Chan lo criamos en fudres (son más grandes que las barricas). Pisamos por tres o cuatro días. Ahí tenemos un torpedo que quita el sombrero. Luego tienen crianza de un año en barrica. No realizamos ni rellenos ni desborres.”

Andrea y Gerardo nos cuenta que es un momento muy lindo cada vez que hacen cortes, un instante de descubrimiento, ven si hay Brett, cómo se expresa cada vino.
Posteriormente ambos comenzaron a explicar las características de los suelos de Altamira. Mucha piedra, calcáreo y el vino resultante es con más redondez, pareciera que el vino se expande en la boca. En cambio Gualtallary presenta una nota a granito o mineralidad, en nariz, sobre todo.
Así Gerardo agregó: “Preferimos trabajar la poda, nos duele tirar la uva.”

Finalmente probamos el vino ícono de la bodega, Seminare, un vino con 100% Malbec elaborado en los huevos de concreto.
Gerardo: “Quisimos hacer un vino ícono con todo lo contrario a lo que tiene un vino ícono. Es como un elástico que se tensa y ese es el postulado de la nada. Pusimos uva, la pisamos. Hicimos maceración postfermentativa de 5 a 6 meses.
La ánfora es mucho mejor que el huevo, ya que tiene un cuello y ahí es donde se ubica el sombrero (la mezcla de pieles de la uva), para quitarlo es mucho más fácil. Luego el vino está un año en barrica.
Con Seminare quisimos demostrar el punto más alto de la búsqueda, la nariz más austera.”

El seminario fue divinamente instructivo. Tanto Andrea como Gerardo, como hacedores del vino realmente le están dando un impulso gigante a la actividad y lo comunican con mucho amor y pasión. ¡¡Dan ganas no sólo de seguir probando vinos de Argentina, sino también de hacerlos!!

“El vino es una cosa maravillosamente apropiada para el hombre si, en tanto en la salud como en la enfermedad, se administra con tino y justa medida”                                                                             
                                                                                                          Hipócrates 460 – 377 a.C.

¡Un placer seas nuestro lector apasionado. Muchas gracias por tu visita!

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