El Este de Mendoza: Historia, viñas y una nueva mirada sobre una tierra fértil


Foto: Wines of Argentina

El Este de Mendoza – conformado por los departamentos de San Martín, Junín, Rivadavia, La Paz y Santa Rosa– es una de las regiones vitivinícolas más extensas y, a la vez, menos visibilizadas del mapa del vino argentino. Con cerca de 70.000 hectáreas cultivadas, esta zona combina la fuerza de la tradición, el peso de la historia y una energía joven que hoy impulsa una verdadera revolución silenciosa enológica.

Tierra de próceres, tierra de vino

No es casual que el General San Martín haya elegido estas tierras para construir su chacra y establecer su hogar rural. Buscaba un espacio de paz y productividad para el descanso tras una vida consagrada a la libertad de los pueblos. Esa elección no fue azarosa: aquí encontró un suelo fértil, agua en abundancia y una comunidad laboriosa.

Su legado permanece vivo en cada rincón del Este. La ruta sanmartiniana conecta postas coloniales como la Chacra de Los Barriales, el imponente Museo de las Bóvedas, el evocador Paseo de la Patria y otros sitios históricos que invitan a recorrer no solo paisajes, sino también los valores que marcaron la identidad nacional: coraje, trabajo y visión de futuro.


Viñas que resisten y se reinventan

En esta región floreció una de las zonas más productivas de la vitivinicultura argentina, gracias a su clima seco, sus suelos profundos y la cultura del trabajo transmitida de generación en generación.

Durante décadas, el Este fue sinónimo de volumen, con una fuerte presencia de uvas rosadas como Cereza, Criolla Grande y Moscatel. También se destaca la blanca Pedro Giménez, variedad emblemática que aún hoy sigue siendo clave por su versatilidad, rusticidad y fuerte arraigo en las prácticas tradicionales.

Pero en los últimos años, esta realidad comenzó a transformarse: una nueva generación de enólogos está poniendo en valor ese patrimonio olvidado y buscando extraer de él todo su potencial expresivo. No es una moda, es una toma de conciencia sobre el valor del origen, del trabajo rural y del cuidado de las viñas viejas.

Nombres como Matías Morcos, Emiliano Rico, Dante Gentile, Lucas Niven, Santiago Vignoni y Alejandro Vigil apuestan por el Este no solo como zona de producción, sino como territorio de expresión, donde las uvas criollas, bien interpretadas, pueden ofrecer vinos frescos, honestos y con identidad.


El Este, para recorrer y sentir

Más allá del vino, esta región ofrece una experiencia profunda y auténtica para quien se atreva a salirse del circuito tradicional. Caminar sus senderos rurales, descubrir bodegas familiares con historia y corazón, dejarse llevar por los aromas de un almuerzo casero bajo una parra o emocionarse en una fiesta vendimial con raíces comunitarias… todo eso es el Este mendocino.

Aquí, la hospitalidad es una bandera. La gente abre las puertas de sus casas, de sus viñas y de sus recuerdos. Cada copa servida cuenta una historia. Cada paisaje, seco, amplio, luminoso, guarda secretos que solo se revelan con el tiempo.

Una región que merece ser redescubierta

El Este mendocino pide ser apreciado en toda su autenticidad y con el corazón abierto. Es una tierra que resiste, que se reinventa y que late al ritmo de su historia, de su gente y de sus vinos.

Hoy, mientras crecen los proyectos enológicos, se multiplican las rutas del vino alternativo y se fortalece el enoturismo, esta región se prepara para un nuevo capítulo: uno donde la memoria y la innovación se dan la mano, para brindar por todo lo que fue, y todo lo que aún puede ser.

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España y sus regiones del vino

Foto: Vinos de Galicia – Rias Baixas

España es uno de los países con mayor tradición vitivinícola del mundo y el tercer país más grande de Europa.
Se extiende desde los Pirineos que forman la frontera con Francia al norte, hasta el estrecho de Gibraltar al sur, que se encuentra a solo 15 kilómetros de África.

La vid ya existía en la península Ibérica entre los años 4.000 y 3.000 a.C. Fueron los fenicios, al fundar Gadir (actual Cádiz) en el año 1.100 a.C., quienes impulsaron el cultivo y comercio del vino. Más adelante, griegos, cartagineses y romanos ampliaron la superficie cultivada y perfeccionaron las técnicas.

En la Edad Media, los monasterios jugaron un rol clave en la conservación del saber vitivinícola. Ya en el siglo XII, regiones como Jerez y Cataluña comenzaron a destacarse como productoras.

A partir del siglo XIV, la viticultura española adquirió peso propio y calidad exportable.
En 1492, con la unificación del reino bajo los Reyes Católicos y el descubrimiento de América, se abrieron nuevas rutas comerciales. Cádiz y Málaga florecieron como puertos exportadores. El vino de Jerez, conocido como «sack», se volvió muy apreciado en Inglaterra.

La guerra entre España e Inglaterra en el siglo XVI cortó el comercio, que solo se reanudó con vigor a mediados del siglo XVII. Jerez y Málaga vivieron entonces un renacimiento que se vio interrumpido por conflictos posteriores.
A medidados del 1800 los comerciantes velven a levantar las ruinas y, los vinos de Jerez y Málaga recuperaron esplendor.
Aquí compartimos un recorrido por algunas de las regiones más emblemáticas.


El clima y su influencia en la vitivinicultura

España es un país de gran diversidad climática debido a su ubicación geográfica y su variada orografía. Esta diversidad influye directamente en las características de sus vinos, ya que el clima determina el ciclo de la vid, la maduración de la uva y el estilo final de los vinos. En términos generales, España presenta tres grandes tipos de clima que afectan las diferentes regiones vitivinícolas.

El clima mediterráneo es predominante en la costa este y sureste, caracterizado por inviernos suaves y veranos cálidos y secos. Esta condición favorece la producción de vinos con buena concentración de fruta y cuerpo. En el norte, especialmente en regiones como La Rioja, predominan los climas atlánticos o oceánicos, con temperaturas más moderadas, lluvias más frecuentes y una mayor humedad, lo que aporta frescura y acidez a los vinos. Por último, el interior de España presenta un clima continental, con inviernos fríos y veranos muy calurosos, condiciones que producen uvas con altos niveles de azúcar y vinos potentes y estructurados.

Esta variedad climática es una de las grandes fortalezas de España como país vitivinícola, ya que permite cultivar una amplia gama de variedades de uva y elaborar estilos de vino muy diversos, desde blancos frescos y aromáticos hasta tintos robustos y complejos, adaptados a cada terroir específico.


Clasificación de los vinos españoles

Vino de Pago (VP): Vinos provenientes de una finca o viñedo específico con características únicas, reconocidos oficialmente por sus cualidades excepcionales. son una calidad superior de vinos españoles. Tienen su propia denominación de origen. Esto significa que son únicos y exclusivos.

Vino de Mesa: Es la categoría más básica. Son vinos sin indicación geográfica específica, generalmente sin controles estrictos de calidad ni límites de variedades. Suelen ser vinos jóvenes y sencillos, destinados al consumo cotidiano.

Vino de Calidad con Indicación Geográfica (VCIG): Vinos procedentes de zonas con condiciones vitivinícolas favorables, que aún no alcanzan la denominación DO. Es una categoría intermedia que garantiza una calidad básica y una procedencia concreta.

Denominación de Origen (DO): Vinos producidos en regiones delimitadas que cumplen estrictas normativas sobre variedades autorizadas, rendimientos, métodos de cultivo y elaboración. Estos vinos reflejan las características propias del terroir y la tradición local.

Denominación de Origen Calificada (DOCa): Es la máxima distinción otorgada a regiones con una larga trayectoria de calidad constante y reconocimiento internacional. Solo dos regiones poseen esta categoría: La Rioja y Priorat. Los controles son aún más rigurosos que en la DO.


Galicia


La historia vitivinícola de Galicia, en el noroeste de España, está profundamente entrelazada con su identidad cultural y geográfica. Esta región, de clima atlántico y suelos graníticos, ha desarrollado desde la época romana una viticultura adaptada a sus condiciones húmedas, escarpadas y verdes.
En la Edad Media, fueron los monasterios los principales impulsores del cultivo de la vid, estableciendo viñedos en terrazas o “socalcos” que todavía hoy dibujan el paisaje. Galicia ha sabido mantener vivas sus variedades autóctonas, gracias al trabajo de pequeños productores y cooperativas que desde el siglo XX impulsaron una renovación cualitativa.
Con la llegada de la modernización en los años 80 y el reconocimiento de sus primeras Denominaciones de Origen, Galicia se consolidó como una tierra de vinos frescos, minerales, con fuerte personalidad y enorme proyección internacional, especialmente en blancos como el Albariño. Hoy, combina con orgullo tradición, biodiversidad y técnicas contemporáneas, posicionándose como uno de los grandes tesoros vitivinícolas de España.

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Riquísima y fácil tarta de ricota, te va a fascinar


Te compartimos la receta de un clásico de nuestra pastelería. Esta tarta cuando era adolescente la hacía mucho y nos encantaba a todos.
Nos basamos en la receta de Mauricio Asta para el Gourmet.
Hacela, te va a encantar. Cómo siempre decimos, es organizarse, dedicar un poco de tiempo y el resultado: la mejor tarta de ricota.

Ingredientes


– Azúcar 100 gr.
– Esencia de vainilla 1 cda
– Harina 300 gr
– Huevo 1 unidad
– Manteca 200 gr
– Yema 1 unidad


Para el relleno


– Azúcar impalpable c/n
– Marsala 3 cdas
– Queso crema 75 gr
– Ricota 500 gr
– Sal 1 pizca
– Huevos separados 4 unidades
– Harina 1 cucharada
– Esencia de vainilla 1 cucharita
– Ralladura de 1/2 limón
– Azúcar 100 gr
– Crema 50 gr

Preparación


1- Realizar un arenado con la harina, la manteca fría y el azúcar. Ayudate de un cornet para no transmitir el calor de tus manos.
2- Añadí la yema de huevo, esencia de vainilla, seguí uniendo, acá sí ayudate con tu mano o utilizá procesadora.
3- Dejá descansar la masa en la heladera.

El relleno


4- En un bol mezclá la ricota, la ralladura de limón, el Marsala, la esencia de vainilla, la crema de leche y el queso crema.
5- Añadí el azúcar, la harina y las yemas.
6- Batí las claras a punto nieve con una pizca de sal. Luego – equilibrá densidades – es decir poné un poco de las claras en la mezcla anterior y con movimientos suaves y envolventes incorporalas al relleno, después incorporá del todo.


Armado

7- Dividí la masa en dos, estirala y colocá los bordes en un molde desmoldable de 24 cm enmantecado y enharinado. La masa es quebradiza no te preocupes que la unís facilmente. Luego estirá la otra mitad de masa y poné la base.
8- Añadí el relleno a la masa,
9- Cociná a horno 180 ° por 40 minutos o más. El relleno tarda en tomar consistencia, tranquila, tranquilo.
10- Una vez cocida, esperá que enfríe, desmoldala, espolvoreala con azúcar impalpable. Decorá como más te guste.

Esta espectacular tarta va muy bien con el mate, el té, café o mate. Si querés degustarla como postre puede resultar un buen acuerdo de un espumante o vino dulce.


Una de nuestras sugerencias es un Ladran Sancho
espumante dulce natural.
De Tordos Wines, 100 % Torrontés. Del Valle Calchaquí,
provincia de Salta. Espumante dulce equilibrado
y con buena acidez. Método Charmat.
Temperatura de servicio: entre 6 y 8 grados.


LaborumTo

Laborum Torrontés de Otoño
De la Bodega El Porvenir , ubicada
en Cafayate en el Valle Calchaquí, provincia de Salta.
Un vino bien frutado con notas a durazno.
En boca con buena acidez y final agradable.
Temperatura de servicio:
entre 11 y 13 grados.


Esperamos te haya gustado esta entrada, que hagas la receta y que nos cuente cómo te fue.
Nosotros estamos felices de ver todas las visitas a nuestro blog y que seas nuestro lector/a apasionado/a.

¡Qué siempre veas el lado dulce y positivo a la Vida!

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Las viñas viejas y el encanto de los vinos elaborados con ellas

Viñasantiguassalta


Las viñas antiguas o viejas son  las que poseen unos cuarenta años en adelante. Es la que podés observar en la foto, que se encuentra camino a la Bodega Colomé, en la provincia de Salta . Por el contrario, una planta de vid adulta es aquella que tiene unos 15 años.

En los primeros años de la vid, la planta busca expandir sus raíces para conseguir los nutrientes del suelo. Trabaja para desarrollar sus sarmientos y sus hojas. Al conjunto de esas hojas se denomina canopia. En esa etapa, la producción no está tan equilibrada cómo si lo está en una planta con muchos años. De este modo, muchos de los vinos que provienen de viñas con poca edad son elaborados como vinos jóvenes para ser consumidos en el año.
Conforme van pasando los años – cómo sucede con las personas- la planta se va equilibrando, produce menos y las cepas ya se encuentran a sus anchas en el suelo y con el clima.

Viñas Viejas, Old Vines, Vieilles Vignes

Algunos enólogos les gusta comunicar en las etiquetas que el vino fue elaborado con viñas antiguas. Es por eso, que de un tiempo atrás ahora se suelen observar términos como Old Vines, viñas viejas en las etiquetas. En nuestro país hay algunos vinos que son elaborados de este modo. Otro factor muy importante es la fertilidad del terroir, el tipo de nutrientes que tiene. De esta manera las viñas viejas van a aguantar mejor el estrés hídrico y van a precisar de menos curaciones ( aquí en Argentina, reciben muy pocas por la sanidad del suelo).
Las viñas viejas, con el correr de los años demuestran la posibilidad de resiliencia (capacidad de pasar por momentos difíciles). Ofrecen rendimientos menores, aunque una muy buena calidad.
Lo que pierden en cantidad, lo ganan en carácter. Al tener raíces más profundas, las viñas viejas alcanzan capas del suelo inaccesibles para cepas jóvenes. Esto les permite absorber minerales y agua en forma más estable, incluso en años de clima extremo. El resultado son vinos más estructurados, complejos y con una identidad marcada.

Valorando el patrimonio

Existen en la Argentina casos de viñedos antiguos que, aunque sus uvas no se emplean para vinificar vinos, son atesorados por su valor histórico y cultural. Hay un sector que se denomina «el museo», son los viñedos de la Finca La Merced, que pertenecen a la Bodega Etchart  en Cafayate, alli hay plantas de Torrontés y Criolla con 154 años de antigüedad.
Poner en valor esas viñas es parte de nuestra historia, nuestra identidad cómo país viticultor. Es algo que no sólo quienes están en esta apasionante actividad deben hacer, sino todas las personas que comunican y que son embajadores y embajadoras de nuestra cultura.

Cuidarlas es honrar nuestra historia

Muchas de estas viñas han sobrevivido décadas de abandono, crisis económicas o cambios de tendencia. Preservarlas es, también, un acto de respeto por quienes las plantaron y cuidaron. Son parte viva de nuestro patrimonio vitivinícola, y merecen ser valoradas, vinificadas y compartidas.

¿Y vos conocés alguna viña antigua?

Esperamos te haya gustado esta entrada. Muchas gracias por todos tus comentarios y aportes que nos hacés en las redes.

«A veces tocar fondo es una maravillosa oportunidad para rehacer tu vida.»

                                                                                                                    J. K. Rowling

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Día Internacional del Albariño

El 1 de agosto se celebra el Día Internacional del Albariño, una cepa blanca que ha sabido conquistar tanto a los amantes de los vinos frescos y aromáticos como a los paladares más exigentes de la alta gastronomía. Su día internacional coincide con el inicio de la tradicional Festa do Albariño en Cambados, en la provincia de Pontevedra, Galicia, una de las regiones más emblemáticas en la producción de este vino blanco que expresa con claridad el espíritu atlántico.

Un poco de historia: por qué el 1 de agosto

El origen de esta celebración se remonta a 1953, cuando dos amigos bodegueros gallegos decidieron hacer una competencia informal para ver quién elaboraba el mejor vino de Albariño. Con los años, esa apuesta entre colegas se convirtió en una fiesta popular que hoy convoca a miles de visitantes en la localidad de Cambados, considerada la capital mundial del Albariño. La Festa do Albariño fue oficializada en 1977 y desde entonces se ha consolidado como una de las ferias vitivinícolas más importantes de España. Así, el 1 de agosto fue adoptado como fecha de referencia internacional para homenajear esta variedad tan particular.

Características del Albariño

El Albariño es una variedad de uva blanca originaria del noroeste de España, especialmente cultivada en la Denominación de Origen Rías Baixas. También ha encontrado una excelente adaptación en Portugal, bajo el nombre de Alvarinho, y en otras regiones del mundo como California, Uruguay y el sur de Brasil.

Se trata de una uva de piel gruesa, con racimos pequeños y compactos. Los vinos elaborados con Albariño son intensamente aromáticos, con notas de frutas de carozo como durazno blanco, cítricos, flores blancas y un característico fondo mineral y salino que refleja el clima atlántico y los suelos graníticos donde suele cultivarse.

En boca, el Albariño se presenta fresco, con acidez marcada, cuerpo medio y una textura untuosa que lo hace sumamente versátil para maridar. Su perfil combina muy bien con gastronomías costeras, platos especiados y preparaciones cremosas.

Maridajes que realzan su carácter

El Albariño es uno de esos vinos que se luce tanto con platos clásicos como con combinaciones inesperadas. Si bien suele asociarse con productos del mar, su equilibrio entre acidez y textura permite pensar en maridajes creativos, tanto tradicionales como contemporáneos.

Algunas sugerencias:

  • Mariscos frescos y pescados blancos a la plancha
  • Ceviches, tiraditos y sushi
  • Quesos suaves como el de cabra o quesos gallegos
  • Arroces con frutos de mar
  • Tapas con aceite de oliva, albahaca y aceitunas
  • Humita cremosa, al plato o en chala, como guiño a nuestra cocina regional
  • Mollejas a la parrilla con un toque de limón: una combinación por contraste, donde la acidez del Albariño equilibra la untuosidad de las mollejas y realza sus sabores


Un vino fresco y vibrante

Aunque su estilo fresco y vibrante lo convierte en el compañero ideal de los días cálidos, el Albariño es un vino que se disfruta todo el año. Su expresividad, su identidad marcada y su versatilidad gastronómica lo han transformado en un verdadero embajador de Galicia y un referente de los vinos blancos a nivel internacional.

En esta fecha, desde Vinos y Pasiones celebramos la riqueza de las uvas blancas, la conexión entre el vino y el territorio, y el placer de brindar con un vino que nos habla del mar, del viento y de la cultura vitivinícola atlántica.

Abrir una botella de Albariño es también una invitación a viajar con los sentidos. Hoy es un buen día para descubrirlo, redescubrirlo y compartirlo.

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