Buenos hábitos de un bebedor responsable

Tomarvino



Te compartimos un enfoque de Maria Laura Ortiz, sommelier internacional certificada, consultora, líder en vinos. Además es cocinera, entendida en maridajes, bartender, perfumista, diseñadora de tes y técnica en aceites de oliva.

Todos tenemos hábitos, desde ya al menos nosotros vamos por los buenos.
En el arte de beber un vino, sucede lo mismo siempre hay que ir por los hábitos que hagan disfrutar aún más la experiencia y cuidarnos a nosotros y a nuestros seres queridos.
Además recordar que alcohol está prohibido para los menores de 18 años.
Vamos!!

1- Beber responsablemente
No tenés que hacerlo en exceso, siempre comé algo antes, tomá mucha agua y otra cosa super importante: si bebés nunca conduzcas.

2 – Comprar en una tienda especializada
Se venden vinos en diversos sitios, en supermercados, almacenes, por Internet.
Lo mejor es comprar vinos en lugares especializados, en vinotecas, donde haya sommeliers que puedan explicarte las características del vino, con qué podés maridarlo, otros detalles que a vos te importen. Además en estos espacios sabés que el vino fue guardado correctamente.

3- Conservar en un lugar indicado
Un lugar indicado para un vino es donde haya baja temperatura, que no tenga grandes variaciones de temperaturas, que tenga algo de humedad.
Así que una vez que hayas comprado el vino, nada de guardarlo en la «bodeguita» de la cocina, donde están todos los calores y aromas intensos.
Aquí tenés más información sobre guardarlos correctamente.

4- Servir a la temperatura correcta
Donde vayas o donde estés como buen bebedor tenés que saber qué la temperatura con la cual se sirve el vino influye mucho en apreciarlo en su totalidad.
Por eso es importante sepas que cada vino dependiendo si es espumante, tranquilo, blanco, tinto o fortificado tiene su temperatura adecuada.
– Espumantes: de 6 a 8 °
– Blancos jóvenes de 7 a 10 °
– Blancos de guarda (comercializados en general como roble) de 10 a 12°
– Rosados de 10 a 12°
– Tintos de 16 a 18 °
– Tintos de guarda 18 a 20 °
– Cosechas tardías de 8 a 12°
– Fortificados de 18 a 20 °

De modo más sencillo, los espumantes y blancos pueden ser bebidos bastantes frescos.
En el caso de los tintos, no te guíes por lo que se ha escuchado por años a «temperatura ambiente» porque esa temperatura puede ser de 20, 30 o más grados (sobre todo en los veranos deArgentina) sea el vino que sea, no lo vas a disfrutar.
Refrescá los tintos en una frapera con hielo o dales un toque de heladera.

5- Elegir la copa adecuada
Parece un detalle no relevante, sin embargo lo es.
Para los espumantes la copa flauta viene muy bien, sino copa de vino blanco, que son más pequeñas que las de tintos.
Los vinos blancos a veces liberan más rápido los aromas, además se sirve menos cantidad para evitar que gane temperatura.

6- Vino con borras o sedimentos
Es lo que le queda al vino al fondo de la botella.
Sacate de la cabeza que al vino le sucede algo malo. Es el resultado de vinos que han sido poco intervenidos en su elaboración, es decir que no han sido filtrados, clarificados o estabilizados. Lo mejor, si tenés un decanter ponelo allí y sino tené cuidado al servir la última copa que las borras no vayan en ésta.

7- Un buen acuerdo, un buen maridaje
Ya hemos hablado en el blog sobre qué platos son los indicados para cada estilo de vino.
Es la hora de la verdad en el disfrute del vino, quien es buen bebedor en general le gusta el buen comer.
Si bien no hay pautas fijas, tiene mucho que ver cómo fue cocinado el alimento, algo muy bueno es dejarse guiar por la intuición. Cómo en las parejas o matrimonios es importante que comida y bebida se complementen y no que uno tape al otro.

8- Moderación por favor
Tanto para vos como para quien esté compartiendo el momento, no tomen en exceso.

9- La compañía
Con quien beber ese vino que elegiste o estuviste guardando es todo un tema cuando no tenés la persona que te acompañe en eso.
Muchos años bebí vino y lo disfruté y no en todas las ocasiones tenía la persona con quien apreciarlo, aún hoy en día de todas formas disfruto tomar una copa de vino sola.
Calma todo llega. Igual, cuando la gente se entera que te gusta el buen beber es muy probable comiencen a consultarte y por ende querer compartir con vos esos bellos momentos.
Demás está decir que beber un buen vino con amigos, familia o con tu sweetheart resulta una experiencia casi perfecta.
Ortiz también sugiere, con lo cual estamos muy de acuerdo: un excelente libro o un hermosa película.

Hasta aquí hábitos de un bebedor responsable. Seguramente vos ya aplicás varios de ellos. ¡Salud!

Esperamos te haya gustado la entrada y nos encontramos la próxima
¡Muchas gracias por tu linda compañía!

Vinos dulces, vinos mágicos, elixires inolvidables

Vinosdulces



Hoy vamos a hablar de los vinos dulces. Hay vinos dulces en casi todas las regiones vitivinícolas del mundo.
Pueden ser blancos, rosados, tintos, vinos tranquilos y espumantes.
Claro que están los que se elaboran de forma sencilla y también los que llevan una gran dedicación y tiempo. Todos tienen en común la cantidad de azúcar


Cómo son los vinos dulces

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, son el producto obtenido por la fermentación parcial de la uva fresca y madura o del mosto de uva fresca proveniente de la Vitis Vinífera, cuya fermentación incompleta se debe al empleo de procesos físicos en el momento de su elaboración.

Cómo se originan

Los vinos dulces nacen por error, por accidente. Se necesitaban vinos que pudieran soportar las travesías en barco.
Son vinos que se interrumpe su fermentación con alcohol y así les queda azúcar residual.
Veamos su clasificación:


Vinos Dulces naturales o VDN


Nos ha sucedido que, muchas personas que rechazan los vinos secos, por parecerles «fuertes», tánicos o alcohólicos, aceptan los dulces.
Para su elaboración es necesario uvas maduras o sobre maduras, esto se va a lograr a través de una vendimia tardía.
Luego que las uvas son cosechadas y pasan a la prensa comienzan con la fermentación alcohólica. En medio de la fermentación, cuando todavía hay azúcar que no se convirtió en alcohol, se le agrega alcohol vínico, que detiene la fermentación y eleva el grado de alcohol final.
Este proceso se llama encabezado o fortificado, por eso a los vinos dulces también vas a escuchar que se los denomina encabezados o fortificados.

Cuánto antes se detenga la fermentación alcohólica, más azúcar residual quedará (porque menos azúcares se habrán convertido en alcohol) entonces se va a conseguir un vino más dulce.
De acuerdo al nivel de dulzor deseado por el enólogo se verá cuando se corta la fermentación.
Hay varios ejemplos de los VDN en nuestro país: Álamos Dulce Natural, Altosur Dulce Natural, Amalaya Dulce, Domaine Malbec Dulce Natural, Callia Dulce, Santa Julia Chenin Dulce Natural, Trapiche Dulce Natural de Semillón y varios más.

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Uva Carignan, la variedad de taninos rugosos

Hoy es el día de la uva Cariñena o Carignan como se la conoce en Argentina.
Es una variedad muy antigua . Se cree que se originó en Cariñena, Aragón, España. Y que desde allí fue llevada a Italia, Francia, y a América.
Se cultiva en  Argentina, Uruguay, Chile, México, hasta Sudáfrica y China

Las características de la Cariñena la hacen una uva perfecta para un blend o coupage, ya que aporta estructura, intensidad y textura.

Por eso, esta variedad de uva se mezcla con Cabernet Sauvignon, Garnacha, Merlot, Syrah y Tempranillo, lo que ofrece como resultado vinos intensos, de color profundo, mucho cuerpo y alta graduación alcohólica. –

En la Denominación de Origen Rioja se la conoce bajo el nombre de Mazuelo, en Cataluña, ya sea en la D.O. Priorat, Montsant o Tarragona, recibe el de Samsó. En Francia, donde su cultivo es muy extenso, se la conoce como “Carignan”. 
Maridajes o acuerdos

Carnes Asadas: La Cariñena tiene taninos firmes y buena acidez, por lo que marida maravillosamente con carnes rojas a la parrilla o costillas de cordero asadas. Su robustez equilibra los sabores intensos y ahumados.

Estofados y Guisos: Un estofado de ternera con hierbas mediterráneas o un guiso de cordero con especias resalta el carácter especiado y frutal de la Cariñena. La acidez del vino refresca el paladar y armoniza con la untuosidad del plato.

Platos con Salsas a Base de Tomate: Las notas frutales de esta uva son perfectas para combinar con pasta a la boloñesa o lasagna. La acidez del vino complementa el sabor del tomate y las carnes rojas o embutidos.

Quesos Maduros: Quesos como el manchego curado, el pecorino o un cheddar envejecido armonizan muy bien con los taninos y la estructura del vino. Los sabores intensos del queso resaltan las notas especiadas de esta variedad.

Embutidos y Charcutería: Una tabla de jamones curadossalames y chorizos secos combina de maravilla, especialmente por los toques especiados y la buena acidez del vino, que ayuda a cortar la grasa de los embutidos.

Platos de Cocina Mediterránea: La Cariñena es ideal con moussaka o berenjenas a la parmesana. Los sabores mediterráneos y las hierbas como el romero, tomillo y orégano encuentran en este vino un gran complemento.

Perfumes del vino: aromas primarios, secundarios y terciarios

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Catar un vino es realizar el ejercicio intelectual de estar atentos que tiene esta noble bebida para ofrecernos. Cuando nos disponemos a realizar esta experiencia, de evaluación sensorial, estamos haciendo la práctica de evocar, medir, analizar e interpretar un vino o cualquier otra bebida o alimento.

Hoy vamos a hablar de los aromas que a medida que cates un vino vas a ir descubriendo.

Aromas primarios, secundarios y terciarios.

Sabemos que las primeras veces no es fácil distinguirlos.
La clave, es no desistir y cuando tomes una copa de vino (siempre por el tallo), acerques bien la nariz e inspires para ver qué sentís. Cerrá los ojos, inspirá y volvé a hacerlo. Es un modo de ir entrenando el olfato.

La primera nariz en la cata de un vino la hacés sin agitar la copa. Luego vas a girar la copa suavemente, desde la mesa, o si te animás, con la copa elevada. Y ahí en «la segunda nariz», vas a sentir otras fragancias.

Aromas primarios: son los aromas propios de la variedad de la uva, y se sienten más en los vinos jóvenes. Aroma a fruta, notas florales a jazmín y vegetales. Se perciben en los vinos blancos notas a ananá, pera, algunos cítricos. En tintos, aromas a violetas, ciruela, frutas rojas, frutillas, moras, algo de pimienta. Todo tiene que ver con la memoria olfativa de cada persona. Si no sabés a qué huelen las moras u otras frutas, claramente no vas a distinguir este aroma.

Aromas secundarios: son los típicos de la fermentación alcohólica y de la fermentación maloláctica (cuando el mosto pasa de tener el ácido málico al ácido láctico) que no sucede en todos los vinos, eso lo decide el enólogo. Estos aromas le dan cierta estructura al vino.
Vas a sentir aromas lácticos, o a levadura, manteca o mantequilla, algo de crema o nata.

Aromas terciarios: son los aromas que le otorga la crianza en madera, es decir cuando el vino tiene una guarda por barrica de roble francés, americano, fudres o toneles (los bien grandes). A estos aromas se los denomina a veces como el bouquet.
Sólo en algunos vinos blancos que han pasado por madera, aroma a flores secas, coco, y en los tintos aromas a tostado, ahumado, a vainilla, notas balsámicas: a pino, a eucalipto.
La lista sigue, quisimos hacerlo sencillo para empezar a entrenar tu nariz.
Tips sencillos de qué sentir al catar un vino.
Cómo todo en la vida, tenés que darte tiempo, es de a poco. Un entrenamiento, que la mayoría de las veces es apasionante.

Una buena sugerencia, puede ser que lleves notas de cata, cómo hacemos los sommeliers o como muchos amantes del vino. Eso ayuda a modo de guía y a ir creando tu propio registro de aromas.
Lo más recomendable es entrenar la vista, el olfato y el gusto; cuantos más vinos puedas ir probando, mejor se aprenderá a catar.
Finalmente dejate llevar por tu intuición.

«El mundo está lleno de pequeñas alegrías, el arte consiste en saber distinguirlas.»
                                                                                                                                 Li Po

¡Siempre es un placer que nos visites, te esperamos en la próxima entrada!
¡Muchas gracias!

Malbec, la cepa que en Argentina encontró su lugar en el mundo

El Malbec ha hecho un gran recorrido, hoy es su día y cómo tal le dedicamos esta entrada.

El Malbec vino de Francia, de la zona sudoeste, de Cahors, de donde es oriunda.
Cepa insignia, cepa adorada, estrella. Los enólogos les gusta porque dicen es muy noble, se adapta, y pareciera “colabora” con su hacedor. Da mucho, se brinda y de ella salen excelsos vinos que nos hacen brillar en el mundo entero.
Argentina hoy tiene la mayor extensión de superficie plantada de Malbec del mundo.

El Malbec llegó a suelo argentino en 1852 traída por Michel Aimé Pouchet, un año más tarde, en 1853 y un 17 de abril se crea por instancia de Domingo Faustino Sarmiento el proyecto para crear la primera quinta agronómica.
Fue un antes y un después. este hecho fue uno de los determinantes que el Malbec se posicionara como una de las cepas más renombradas.

Filoxera
A fines del siglo XIX se produce una enfermedad para la vid, alrededor de una década más tarde que el Malbec llegara a nuestro país. Esta enfermedad ataca a su raíz, así muchas vides en Europa quedaron diezmadas

Argentina: donde el Malbec encontró su lugar en el mundo
Hoy en día, #elMalbec es quien mejor muestra cómo fue creciendo la actividad vitivinícola en la Argentina.
Aunque es una cepa de origen francés Argentina es el país con más superficie plantada y con las plantas más antiguas.

Este uva se cultiva en las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Mendoza, San Juan, Córdoba, Buenos Aires, La Pampa, Neuquén y Río Negro.
Con ella se producen vinos simples y complejos. Se adapta mucho. Su uva es generosa y los taninos redondos. Claro que todo depende del suelo, el clima, la latitud, altitud y la mano del hombre.

Actualmente el Malbec ha vuelto a estar presente en su país de origen en las ferias internacionales o en concursos o simplemente por exportación.
Hoy el Malbec está en boca de todos, en ambos sentidos, por degustarlo y porque se habla muy bien de él.
Este vino es ideal para carnes rojas, carnes a la parrilla, pastas con salsa de tomate, quesos duros. Debe ser servido entre 16 a 18º. En todo caso siempre antes de tomar un vino tinto ponelo un rato en la heladera o lo ideal es enfriarlo en una frappera con hielo y agua.

Esperamos te haya gustado esta entrada, te deseamos que celebras el Día Internacional del Malbec con quien quieras y con el vino que más te guste.

¡Qué tengas un día espectacular!

Muchas gracias por leernos y por visitarnos, para nosotros es un honor tenerte como lector.

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