Chupín de surubí: un sabor del Litoral

Foto: Pinterest


El chupín de surubí es uno de los platos más emblemáticos del litoral argentino, especialmente en provincias como Corrientes, Chaco y Misiones, donde las aguas del río Paraná y sus afluentes proveen este pescado de gran relevancia gastronómica y cultural. El surubí, con su carne firme, baja cantidad de espinas y sabor suave pero definido, se ha convertido en protagonista de la cocina regional, apreciado tanto en mesas familiares como en festividades populares.

La palabra chupín tiene raíces en la tradición criolla y hace referencia a un guiso caldoso de pescado acompañado de vegetales y condimentos, reflejando la fusión de influencias europeas —como los guisos españoles e italianos— con la riqueza de productos locales. Este plato es un testimonio vivo de cómo la gastronomía del litoral se nutre de la abundancia del río y de la creatividad de quienes han transmitido sus recetas de generación en generación. En la ribera del Paraná, el chupín se sirve en reuniones familiares, festivales tradicionales y peñas, simbolizando no solo la comida, sino también la identidad cultural, el ritmo de la vida junto al río y la memoria de comunidades que han hecho del Paraná parte de su historia cotidiana.

Receta tradicional de chupín de surubí

Ingredientes (para 4 personas):

  • 1 kg de surubí cortado en postas*
  • 3 cebollas grandes
  • 2 morrones (rojo y verde)
  • 3 tomates maduros o 1 lata de tomates perita
  • 2 papas medianas
  • 2 dientes de ajo
  • 1 hoja de laurel
  • 1 vaso de vino blanco seco
  • Aceite de oliva o girasol, cantidad necesaria
  • Sal, pimienta y ají molido a gusto
  • Perejil fresco para decorar

Preparación:

  1. En una olla profunda, sofreír la cebolla y el ajo picados en aceite.
  2. Incorporar los morrones en tiras y los tomates pelados y picados. Cocinar hasta formar una salsa.
  3. Añadir las papas en rodajas y la hoja de laurel, mezclando bien.
  4. Verter el vino blanco y un poco de agua caliente o caldo de pescado para cubrir parcialmente. Condimentar.
  5. Cuando las papas estén casi cocidas, agregar las postas de surubí. Cocinar a fuego lento unos 10-15 minutos sin remover demasiado para que no se desarmen.
  6. Finalizar con perejil fresco picado. Servir caliente, idealmente acompañado de pan casero.

El resultado es un guiso perfumado, sabroso y nutritivo, donde el pescado se integra con las verduras en un caldo rico y fragante.

*Nota: las postas son los cortes transversales del cuerpo del pescado, generalmente de unos 2 a 3 cm de espesor, que incluyen carne y espina central.


Maridajes sugeridos

El chupín, al ser un guiso de pescado con cuerpo y especias, se beneficia con vinos frescos aunque de cierto volúmen. Dos opciones ideales:

Vulliez-Sermet Chardonnay
De la Bodega Vuillez Sermet se presenta
con un color amarillo pálido con reflejos
verdosos, brillante y atractivo. En nariz
despliega aromas frescos a frutas blancas
como manzana y pera, con notas cítricas
En boca es untuoso y equilibrado,
con una acidez fresca donde persisten sabores
frutales.
Es un vino versátil que marida de manera
excelente con pescados de río, mariscos,
carnes blancas, pastas con salsas suaves
y quesos semiduros, también como aperitivo.


Alonso Sáenz Cintura de Avispa Rosado
De la Bodega Alonso Sáenz
De color rosa tenue, brillante y limpio.
En nariz destacan aromas
a frutas rojas frescas como frutilla y cereza,
acompañados de delicadas notas florales y un
sutil toque cítrico que aporta frescura.
En boca es ligero y refrescante, con una acidez
vibrante que realza la fruta.
Gran opción para acompañar ensaladas, ceviches,
pescados grillados, pastas con vegetales, quesos
suaves y todo tipo de platos de verano, así como
para disfrutar al comienzo de una comida.


Animate a preparar este delicioso chupín de surubí y disfrutar un sabor auténtico del Litoral. ¡Gracias por visitar nuestro blog y acompañarnos en este viaje!


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10 poderosos consejos al cocinar con vino

 


Fiona Beckett es una renombrada periodista del periódico inglés The Guardian y excelente crítica gastronómica de la revista Decanter.
Escribe además en Matching Food & Wine, una guía con interesantísima información sobre regiones vitivinícolas, vinos, otras bebidas, maridajes y entrevistas realmente exquisitas. Sino lees inglés, no importa date igual una vuelta por su página que bien vale el esfuerzo, algo siempre se entiende y además practicás el idioma.
En esta entrada, te compartimos una guía de 10 consejos que ella ha escrito a la hora de cocinar con la bebida de Baco o de Dioniso, el dios que más quieras.


1-El vino que vas a utilizar para cocinar debe ser «tomable»

Con ésto, Fiona se refiere a que tiene que ser de buena calidad. Por sobre todo el vino tiene que ser fresco, no que esté guardado hace semanas, entre 4 y 5 dìas está bien, más a nuestro entender no.
Recordá el vino es un alimento y como tal pierde propiedades. Obviamente no «corked», es decir no con aroma a «corcho» o lo que es conocido como TCA, tricloroanisol, un defecto que lo trae el corcho o que puede venir de la bodega. Defecto que sucede en el 5 % de los vinos.


2- No utilices el vino que usualmente consumas

Nosotros decimos, si vos querés claro que sí, a lo que se refiere Beckett es que puede ser un vino que quizá no sea el que estés acostumabrado a beber. Ella consume Grenache (Garnacha) o Zinfandel. En el mercado argentino encontramos vinos con Garnacha, otra cepa puede ser Bonarda o nuestro famoso y bien querido Malbec. No aconsejamos Cabernet Sauvignon porque es una cepa tánica y podría hacer que la preparación resulte fuerte.


3- No emplees vinos que sean los más económicos o que pertenezcan a etiquetas de baja calidad.

Un término medio va a estar bien, varias veces en la vida hay que tratar de optar por la opción más equilibrada, vos lo sabés mejor que nosotros, querido lector.

4- No emplees el vino más caro

Fiona lo ve «razonable» si vas a cocinar con muy poco vino, de este modo y para no abrir otra botella, cómo dirían los españoles: «venga».


5- Si cocinás un guiso o estofado

Podés echar mano a uno que no sea caro, sin embargo si es para deglasar (procedimiento por el cual se agrega líquido a una preparación, olla o sartén para levantar y recuperar todos los sabores que quedaron sellados) inclusive para no abrir otra botella, puede ser el mismo que vas a beber.


6- Los vinos que mejor se adaptan

Los que no tienen paso por madera, como el Pinot Grigio y los no tan tánicos como el Merlot. Vinos como el Gewürztraminer el Riesling son menos flexibles, aunque pueden resultar deliciosos si querés agregarle a una salsa cremosa. Beckett dice: «sentite libre para experimentar», estamos de acuerdo, we agreed. En blancos, nosotros utilizamos Torrontés o Chardonnay para «levantar» unos mejillones o langostinos (se van a poner contentos)…Agua a la boca.


7- Los vinos fortificados

El Marsala, el Madeira, el Sherry, el OportoSon geniales para cocinar. Una pequeña cantidad añade fuerza a la preparación, complejidad y una dulzura agradable.


8- Reducir vino en una cocción a fuego lento

Según el tipo de vino, se acentuarán la frescura de su acidez, la firmeza de los taninos o el toque de dulzura natural. Es una técnica muy útil cuando se busca sumar complejidad y profundidad a una salsa o guiso.


9- Una carne marinada con vino va a hacerla más tierna

Aunque  va a cambiar el sabor y darle unas notas a «carne de caza» si permanece más de dos horas. Fiona sugiere que descartes la marinada, excepto la vayas a usar al cocinar, off course.


10- En recetas que se caracterizan por llevar una buena cantidad de vino

Vas a necesitar otros ingredientes como por ejemplo: fondos de cocción, caldos, pasta de tomate concentrada o cremas para balancear. Un fondo de cocción de pollo hecho en casa o de vegetales es lo más, un boom.
Una espectacular idea es colocar en el freezer lo que te quedó de vino en una cubetera, luego ponelos en una bolsa para tenerlos listros y agregarlos a un preparación, una idea super!


Tip: Un buen ejemplo de cómo usar vino en la cocina es un risotto con Torrontés argentino. Este vino blanco, único en el mundo, se caracteriza por sus notas florales (jazmín, azahar) y cítricas que aportan frescura y un perfume inconfundible. Al incorporarlo en la cocción del arroz, el Torrontés potencia la cremosidad natural del risotto, realza los sabores de los vegetales o mariscos, y deja una textura sedosa en boca.

La clave está en agregar el vino al comienzo de la cocción, después de nacarar el arroz con un poco de manteca o aceite de oliva. Se deja reducir para que el alcohol se evapore, quedando solo los aromas y sabores que se integrarán con el caldo. El resultado es un plato elegante, con equilibrio entre la untuosidad del arroz y la frescura del vino.

Nosotros cocinamos con vino. Somos más de incorporar poca cantidad. Nos encanta hacerlo en la salsa fileto, la salsa bolognesa, al arroz, en el risotto, luego de sellarlo agregarle vino blanco.

A mi particularmente me encanta a algún que otro budín (de chica hacía mucho budín Marsala), a cualquier carne que forme parte de un guiso, un poco de vino le va muy bien.
Mi mamá hacía un postre con vainillas y un vino fortificado. Ya de chica los sabores que me acompañaron fueron de elaboraciones a base de vino.

Cómo aconseja Fiona, experimentá, y nosotros agregamos, jugá. La cocina tiene mucho de experimentar. Creenos, hay un antes y un después, cuando empezás a cocinarte y a cocinar para tus seres queridos.

Esperamos te hayan servido estos tips y que nos cuentes que es el plato que más te gusta cocinar con vino.

Recordá, que lo mejor está por venir en todos los órdenes de tu vida.

¡Muchas gracias!

Riquísimo pastel de papas para arrancar suspiros

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¿A quien no le gusta el pastel de papas? Pastel de papas es sinónimo de ponerle calidez y amor de cocina casera, es una delicia nacional, bien argenta. Es alimento no sólo para el cuerpo sino para el alma.
¿Vemos la receta? Obviamente es una base, vos podés ponerle tu toque.

Ingredientes para el relleno


-Carne picada 750 grs
-2 cebollas
-1 o 2 cebollas de verdeo
– 1/2 morrón o pimiento rojo
– 1 ajo
–  2 cucharadas de pimentón
– Pimienta a gusto
– Comino depende si te gusta. Sino ponele poco
– Aceite de oliva
– 1 taza de vino blanco

Para el puré


– 750 grs. de papas
– 2 cucharadas de manteca
– leche c/n, nosotros ponemos un chorrito
– 2 huevos
– aceite de oliva c/n
– nuez moscada, si tenés o alguna hierba ají molido o estragón

Preparación


1- Cociná las papas con la piel hasta que se puedan atravesar con el cuchillo.
2-Dejalas enfriar, pelalas y  hacé un puré con la manteca, la leche y un poco de sal.
3-Por otro lado, picá la cebolla, la de verdeo, el ajo y el morrón y en una sartén doralos en aceite de oliva. Luego, incorporá la carne picada, salpimentá a gusto, y condimentá con el comino y el ají molido. Agregá también el perejil.
4-Desglasá con vino blanco y dejá evaporar el alcohol hasta que la carne se cocine.
5-Enmantecá el recipiente que más te guste y disponé la carne.
6- Cubrí con el puré de papas y espolvoréa con pan rallado y queso rallado.
7- Colocá el pastel en el horno precalentado y cociná por aproximadamente 25 minutos o hasta que la superficie del puré esté dorada.
8- Serví y decorá con ramita de perejil o romero y también un poco de pimentón. O con lo que quieras, podés crear!
9- ¡A disfrutar! Te va a encantar y todos van a querer más.

Acordate de llevar una dieta variada.
Y definitivamente este pastel si querés podés maridarlo con un Malbec
con cuerpo o con un Cabernet Sauvignon.
Las sugerencias son:

Ruca Malen Capítulo Uno
Cabernet Sauvignon de la Bodega Ruca Malen.

Pasa entre 10 y 12 meses en
piletas de hormigón y tanques de acero inoxidable.
Sin contacto con madera.
Se presenta con un color rojo rubí profundo y reflejos
violáceos, brillante y atractivo. En nariz y boca combina
aromas y sabores de frutos negros maduros como
ciruelas, con sutiles notas de pimiento rojo asado,
pimienta negra y un delicado toque especiado.
Con taninos firmes. Es un vino equilibrado, de buena
acidez y final persistente.

El otro vino puede ser Lindaflor Malbec de
la Bodega Monteviejo.  


Un vino complejo y elegante.
Con microvinificación en barricas de roble francés de 225 lts, se utiliza 5% de racimos enteros durante la fermentación, con la finalidad de acentuar el frescor del vino. Durante este proceso se rotan las barricas y se realiza pigeage en forma manual.
Presenta aromas frutales, teniendo una madera bien integrada y tipicidad propia de los Malbec que recuerdan a ciruelas frescas, y sutiles notas florales.

Esperamos te haya gustado esta entrada, qué tengas un gran día!

¡Muchas gracias por tu dulce y cálida compañía en este hermoso recorrido!

Crème Brûlée: Historia y receta de la clásica crema francesa

Cremebrulee


La crème brûlée, que en francés significa «crema quemada», es un postre emblemático de la gastronomía francesa con raíces que se remontan al siglo XVII.
Aunque Francia es la más reconocida por su versión refinada, hay preparaciones similares en otros países: la “Trinity Cream” en Inglaterra y la “Crema Catalana” en España, donde también se caramelizaba la superficie con azúcar. Su característica distintiva es el contraste entre la crema suave y sedosa y la capa crujiente de azúcar caramelizado, lo que la convierte en un clásico irresistible de restaurantes y hogares de todo el mundo.


Ingredientes


– 250  ml  crema de leche o nata
– 250 ml. de leche
– 70 gr de azúcar
– 4 yemas de huevo
– esencia de vainilla


Preparación

1- Calentá sin hervir la leche y la crema de leche.
2- Batí las yemas con el azúcar y agregá la vainilla.
3- A la  leche y la crema, incorporá las yemas ya batidas. Volcá la preparación en recipientes individuales.
4- Cociná en el horno a 120 grados durante media hora a una hora hasta que la crema coagule.
5- Dejá que se enfrié, cubrí los recipientes con papel film, llevalos a la heladera por aproximadamente tres horas.
6- Cuando estés por servir espolvoreá con azúcar y quemá con un soplete o plancha hasta que quede una costra crocante, hasta que el azúcar se convierte en caramelo.

Nuestra sugerencia de maridaje es

Amalaya

Amalaya Blanco Torrontés Dulce natural
85 % y 15 % de Riesling.
Fresco y dulce ideal para este postre.
Amalaya en lengua indígena quiere
decir «esperanza de un milagro».
La Bodega Amalaya se sitúa en los
Valles Calchaquíes, en la localidad
de Cafayate, en la provincia de Salta.

SalenteinLateHarvest



Salentein Single Vineyard Late Harvest de
Sauvignon Blanc  
                                                                               
En nariz con notas a durazno y miel.
En boca untuoso, fresco con buen equilibrio.
De la bodega Salentein, en Valle de Uco.
Con uvas que provienen de viñedos a una
altura de 1235 metros sobre el nivel del mar,
en Tupungato, provincia de Mendoza.


«El Corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás el perdón».
                                              Honoré de Balzac


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Pasta frola para despertar suspiros


Hay sabores que no solo se saborean, sino que también nos transportan a momentos y recuerdos. La pasta frola es uno de esos dulces: un clásico que combina historia, cultura y tradición.

Origen

La pasta frola es un dulce de masa quebrada con relleno, típicamente dulce de membrillo, aunque también puede llevar dulce de batata, membrillo con nuez, dulce de leche o frutas.
Su origen se remonta a Italia, donde se conocen como crostata o torta crostata.
Los inmigrantes italianos llevaron la receta a América del Sur, especialmente a Argentina, Uruguay y Paraguay, donde se popularizó y se adaptó a los gustos locales.

Historia y evolución

En Italia, los pasteleros genoveses crearon la crostata con una masa quebrada llamada pasta frolla, utilizada tanto para platos salados como dulces. Con la llegada de la caña de azúcar, la receta se transformó en dulce, incorporando frutas, mermeladas y crema pastelera, y se caracterizó por sus tiras decorativas.

Al llegar a América, la receta se adaptó a los productos locales: el relleno de membrillo y batata se consolidó como tradicional, dando lugar a la versión que conocemos hoy en día, presente en hogares, panaderías y confiterías de Argentina.


Un dulce que despierta recuerdos

Más allá de su sabor, la pasta frola es un símbolo de fusión cultural y tradición familiar. Cada porción evoca tardes de merienda, charlas compartidas, el placer de lo simple y delicioso.

Hemos hecho esta receta unas cuántas veces y sale exquisita. La versión es de Jimena Monteverde, de su libro «Cualquiera puede cocinar».
A veces el tiempo no alcanza para dedicarnos a la cocina, ¿no te pasa? Sin embargo eso no significa que tengamos que perdernos de disfrutar ricos platos y dulzuras irresistibles.
Por eso, te compartimos esta receta fácil, deliciosa y perfecta para darse un gusto en cualquier momento.

¡Anímate a prepararla! Vas a ver que es bien sencilla y el resultado es puro amor en cada bocado.

Ingredientes


– 150 grs. de manteca
– 250 grs. de harina común
– 150 grs. de harina leudante
– 150 grs. de azúcar
– 1 cda. de ralladura de limón
– 1 cda. de esencia de vainilla
– 1 huevo
– 1 yema
– 8 cucharadas de leche
– 1/2 kilo de membrillo o batata (sabemos que en España no se consigue). Que sea
membrillo entonces!
– 8 cucharadas de agua

Preparación


Para la masa
1-Batí en un bol la manteca bien blanda con el azúcar, hasta formar una crema
2- Luego incorporá la esencia de vainilla, la ralladura de limón, la yema y el huevo e integrá bien todos los elementos.
3- Agregá las dos harinas y las cucharadas de leche.
4- Con la ayuda de una espátula o con la mano, formá la masa.
5- Una vez lista reservá en la heladera.

Para el relleno


1-Calentá el membrillo en el mircrondas o en una cacerola, junto con el agua hasta que se derrita (a fuego bajo que no se te queme).
2- En una mesa espolvoreada con harina estirá la masa del tamaño de la tartera (no te olvides de los bordes).
3- Enrollá con el palo la masa y desenrollala sobre la tartera, presiona con los dedos la masa. Si se te rompe, unila, no te hagas problema.
4- Reservá masa para las tiras.
5- Enseguida volcá el membrillo sobre la masa y con una cuchara esparcí, el dulce.
6- Finalmente estirá el bollo de masa que guardaste y cortá tiras sw un centímetro de ancho, ponelas sobre el membrillo, dejando 2 o 3 centímetros entre cada una. Repetí la operación, aunque en sentido contrario, formando el enrejado típico.
7- Una vez que finalizaste con las tiras podés pincelarlas con huevo batido.
8- Llevá a horno moderado por 30 o 40 minutos.
9- Disfrutala, no te van a quedar ni las migas!

«Las personas a quienes les gusta comer siempre son las mejores.»
                                                                                                  Julia Child

¡Muchas gracias por compartir nuestras entradas!


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