Fácil y deliciosa terrina de pollo

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Te proponemos una terrina sencilla, sabrosa y que te va a encantar. Puede ser el plato que lleves a casa de un familiar, o de tus amigas/os.

Nos inspiramos en Beatriz Chomnalez, una excelente cocinera argentina que es un ejemplo en lo que hace. Es la gran referente de los cocineros. Comenzó a estudiar de grande en Paris, Francia, en la escuela de cocina de Varenne y en Le Cordon Bleu. Con 86 años escribió su primer libro: «Lo que cocino». Una mujer significativa y admirable. ¿No te gustaría tenerla de hermana, de tía o de abuela? Un lujo de la cocina argentina. Para mi cumpleaños mi familia me regaló su libro con recetas deliciosas.
Aclaramos que esta es nuestra versión de terrina de pollo, no es la que publica Beatriz.

Ingredientes
– 2 pechugas
– 1 zanahoria
– 1 o 2 ajos, depende si te gusta o no ( hay personas que le escapan)
– 1 tomate perita
– aceite de oliva c/n
– sal c/n
– 100 grs. de hongos secos (previamente hidratados)
– 1 morrón (opcional)

Ligue
– Crema de leche 200 cc
– 3 huevos
– Queso de rallar 100 grs.

Procedimiento
1-Salteá los ajos y la cebolla en aceite de oliva. También el morrón, acordate que en la cocina vos podés poner de tus conocimientos o intuiciones. Salpimentá y reservá.
2-Procesá el pollo en procesadora o en minipimer.
3-Uní los ajos, la cebolla, el morrón, la zanahoria y el tomate cortados en cubos pequeños al pollo. Rectificá con un poco más de sal, pimienta y procesá un poco más.
4-Incorporá a la preparación anterior el ligue: los tres huevos (rompelos en un recipiente aparte de a uno, si alguno estuviera mal lo desechas y no te arruina la preparación), el queso de rallar y la crema.
5- Uní todo, prendé el horno, enmantecá un molde de budín y volcá la preparación.
6- Llevá a horno medio por 40 minutos aproximadamente. Vas a ver se empieza a separar de los bordes.
7- Una vez fría, desmoldá y decorá con lo que gustes. Pueden ser tomates cherry, hojas de romero o albahaca.


Catena Zapata Adrianna Vineyard White
Bones Chardonnay
De la Bodega Catena Zapata.
Un vino de parcela con mineralidad y
equilibrio.
Este Chardonnay proviene de la parcela White
Bones en el viñedo Adrianna, en Gualtallary
(Valle de Uco, Mendoza). Es 100 % Chardonnay
con crianza en barricas de roble francés que
le aporta estructura, elegancia y profundidad,
sin perder su acidez vibrante y mineralidad
propias de su origen de altura.


Otronia Brut Nature Rosé
Un rosado espumante elegante, fresco y con
gran acidez. Este espumante rosado 100 % Pinot
Noir proviene de Bodega Otronia, en la Patagonia
argentina.
Elaborado con método tradicional y crianza
prolongada sobre lías, ofrece suaves burbujas,
acidez vibrante, y un perfil aromático con
fruta roja fresca, notas florales y delicadeza

¡Qué tengas una tarde deliciosa!

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Riquísima mousse de salmón y langostinos

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Te compartimos esta deliciosa y suave mousse de salmón y langostinos. Requiere algo de tiempo, sin embargo resulta ser sencilla y práctica.
Además, es una opción apta para celíacos, perfecta para sorprender en cualquier ocasión especial o para disfrutar con un buen espumante rosado.

En esta nota, también te presentamos dos espumantes rosados que maridan a la perfección con esta preparación elegante y refrescante:

¡No te la pierdas!

Ingredientes

– salmón rosado 400 grs.
– langostinos 250 grs
– cebolla chica 1
– ciboulette picado 2 cucharadas (cebollín o cebollino)
– gelatina sin sabor 2 sobres o si la conseguís en hojas que sean 6
– queso crema dos cucharadas panzonas- aceite de oliva c/n
– sal y pimienta c/n

Preparación

1- En una sartén con aceite de oliva cociná el salmón, cuando está dorado del lado de la piel, dalo vuelta para que se haga de la otra parte, salpimentá.

2- Una vez cocido, dejá que se enfríe.

3- Quitale la piel, cortalo en trozos, ponelo en una procesadora o licuadora, incorporá la cebolla y el ciboulette.

4- Hidratá la gelatina dos sobres en 15 cuacharadas de agua fría primero, luego llevá a fuego hasta que hierva, que no se queme.

5- Cuando está listo este proceso, agregá de a poco la gelatina a la mezcla. Ayudate un poco más con la licuadora.

6- Incorporá el queso crema y mezclá hasta que la preparacion esté homogenea.

7- En una budinera, humedecela y poné papel film que salga por los extremos, así es más fácil para desmoldar. Volcá la preparación ahí.

8-Llevá a frío hasta que esté firme, aproximadamente dos horas.

9- Desmoldá con cuidado en una linda bandeja o fuente.

10- Podés decorar con alcaparras, tomates cherry o trozos de salmón ahumado.

Para el maridaje sugerimos un espumante de

Alta Vista Atemporal Rosé,
de la Bodega Altavista
Elaborado 90% Pinot Noir y 10 % de
Chardonnay.
En nariz es bien aromático y en boca
las burbujas se presentan finas, notas
a frutos rojos y algunas notas lácticas,
untuoso y de volumen. Con 14
meses de contacto con las lías.

Otra buena opción para acompañar esta
mousse, podría ser

Escorihuela
Gascón Pequeñas Producciones Rosé
Extra Brut
. De la Bodega Escorihuela Gascón.
100 % Pinot Noir, método champenoise.
En nariz notas a frutos rojos y pan brioche.
Un buen acuerdo para la mousse, tiene contacto
con las borras. Temperatura de servicio: 8 grados.
A disfrutar de los espumantes con esta mousse
con la que vas a sorprender!


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Paella: aromas y sabores a mar

Foto: Pinterest

Nos fascinan los mariscos y los pescados.
Hay platos que no se cocinan solo con ingredientes, sino con tiempo, memoria y fuego compartido. La paella es uno de ellos y su historia comienza en Valencia, en la costa mediterránea de España, donde el arroz encontró su lugar entre la huerta, el mar y la vida al aire libre.
Nació alrededor de una paellera apoyada sobre leña, mientras el arroz absorbía lentamente los sabores que ofrecía el entorno. No era una receta cerrada ni solemne: era lo que había, lo que daba la tierra, lo que llegaba del puerto y lo que reunía a la familia o a los amigos alrededor del mismo fuego.

Curiosamente, paella no es solo el nombre del plato, sino también del recipiente que le da forma y sentido. Esa sartén amplia y baja —la paella— permite que el arroz se extienda, se impregne del caldo y logre esa textura tan característica que distingue a este plato emblemático de la cocina mediterránea. Con el paso del tiempo, el nombre del recipiente y el de la preparación se fundieron, y la paella pasó a ser sinónimo de encuentro, celebración y disfrute compartido.

Hoy existen tantas paellas como cocinas y regiones: de mar, de campo, mixtas, tradicionales o reinterpretadas. Cada una cuenta una historia distinta, pero todas conservan ese espíritu original: el de un plato que invita a detenerse, a servir al centro y a disfrutar sin apuro, como se disfrutan las cosas simples y bien hechas.

Ingredientes
– 2 Cebollas
– 2 zanahorias
–  1 Morrón colorado
– 2 ajos
– 3 tomates
– Tubos de calamar 500 grs
– dos tazas de arroz bomba
– azafrán si tenés en hebras buenísimo, sino condimento para arroz a gusto
– Caldo de verduras y pescado 1 litro y 1/2
–  Gatuzo o merluza
– Mejillones 1/2 kilo
– Langostinos crudos 1/2 kilo
–  Perejil picado
– Aceite de oliva
– Sal
– Pimienta negra molida

Preparación
1-En la paellera o sartén grande, salteá con un poco de aceite de oliva los tubos de calamares limpios secos, cuando están cocidos, retiralos.
2- En la misma paellera o sartén con oliva, transparentá la cebolla, el morrón o pimiento, el tomate rallado, las zanahorias, el ajo y salpimentá.
3- Incorporá  el arroz y saltealo hasta que se torne translúcido o nacarado (se entiende?). Agregá el azafrán y el caldo de verduras , hasta un centímetro por encima del nivel del arroz.
4- Bajá el fuego y evitá mover demasiado el arroz para  que no se libere el almidón.
5- DistribuÍ las piezas de merluza dentro de la preparación del arroz. Rectificá el agregado de caldo.
6-Incorporá los mejillones, los langostinos que estaban reservados. Al probar el arroz tendría que estar “al dente”.
7- Apagá el fuego, tapá la paellera y dejá reposar unos minutos.
8- Espolvoreá con el perejil picado y serví.
9-Disfrutá y saboreá este plato que es tan español. Un abrazo a todos los españoles del mundo. Linda y noble gente!
¡Salud!
Nota: la capa tostada que queda debajo del arroz se llama «socarrat», a muchas personas les encanta. Es el arroz tostado.

Te sugerimos maridar con vinos blancos, rosados o espumantes

Albariño de Viña Las Perdices
Elaborado con uvas de Agrelo, este
albariño se presenta expresivo y elegante.
En nariz ofrece fruta de carozo como
damasco, notas de manzana,
cítricos frescos y un perfil herbal
bien definido, donde aparece el hinojo.
En boca es equilibrado, fresco y envolvente,
con una acidez amable que lo hace muy
gastronómico.
Una excelente opción para paellas que combinan
mariscos y verduras, o versiones más suaves y aromáticas.

Polígonos Verdejo de Zuccardi Wines
Un blanco fresco y expresivo, ideal para
acompañar paellas mixtas o con verduras.
En nariz despliega aromas cítricos de limón y
pomelo. De color: Amarillo claro con reflejos verdosos.
En nariz aromas intensos cítricos, hierbas frescas
y toques minerales. En boca es fresco, vertical y
con acidez marcada, dejando una sensación vibrante en boca.

¡Que tengas un día lleno de alegría y optimismo!
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El Mate, ese sentimiento que se bebe

Mate argentino disfrutado frente al mar, parte esencial de la cultura, los viajes y las tradiciones locales.

El mate es una infusión muy especial para millones de personas… y Agustín y yo no somos la excepción. Cada 30 de noviembre celebramos el Día Nacional del Mate, en honor a Andrés Guacurarí Artigas, ex comandante general de la provincia de Misiones entre 1811 y 1821, quien impulsó la producción y distribución de la yerba mate.

Es más que una bebida: es testigo de nuestra cultura, nuestras emociones y nuestros vínculos. Y no es solo argentino; en Uruguay, Brasil y Paraguay también lo disfrutan con pasión.

Un amor que aparece en el momento justo

Tal vez empezaste a tomarlo de grande. Quizás si no sos de Argentina, al principio te parece extraño—muchos creen que tomamos algún tipo de “alucinógeno” o algo raro. Nada más lejos.

El mate es como el té o el café: para entenderlo hay que observarlo, que te lo expliquen… y animarse a probarlo. Al principio puede resultar amargo, pero cuando le agarrás la mano aparece el encanto. Y ahí te das cuenta: acá hay algo especial.
En nuestro país, donde al tango se lo define como “un sentimiento que se baila”, el mate es, sin dudas, “un sentimiento que se bebe”.

Cada persona tiene su historia, aunque hay algo en común: llega, se instala y se queda. Se mete en las mañanas, en las charlas, en las pausas y en la vida cotidiana. Sin pedir permiso, se convierte en compañía.
Para describir el sentimiento de tomar mate sobran las palabras. Es nuestra identidad, lo que nos une. En el país en donde al tango se le dice «un sentimiento que se baila», y nosotros creemos el mate, es un sentimiento que se bebe».

Aunque cada uno tiene su propia historia con el mate, hay algo que se repite: aparece en algún momento y se vuelve parte de la vida cotidiana. Tiene esa magia simple de instalarse en nuestras mañanas, en los trabajos, en las charlas y en cada pausa necesaria. Sin darnos cuenta, se convierte en un compañero constante y en un gesto que nos une.

El mate en nuestra vida

En casa nos acompaña todos los días. Y cuando hemos ido de vacaciones con los hijos de Agustín, ellos también se suman a la ronda matera.

Es una bebida inclusiva, transversal, que hoy está tan presente en el trabajo como nunca antes. Se coló en reuniones, oficinas y aulas. Su presencia suaviza, conecta y acorta distancias entre líderes, equipos y compañeros. En el recreo, en un descanso, en una charla improvisada… siempre aparece.

El ritual que todos respetamos


– Llenar 2/3 del mate con yerba.

– Muchos lo sacuden boca abajo para quitar el polvo.

– El agua no debe hervir: si hierve, quema la yerba (algo difícil de explicar fuera del país).

– Se pone la bombilla y se ceba con suavidad, cuidando un sector.

– Un buen cebador “hace rendir” la yerba y va rotando los sectores cuando se lavan.

Compartir: el corazón del mate

El mate más rico es el que se pasa de mano en mano.
Viene con amigos, familia, mañanas, tardes y viajes. En Lisboa me acompañó mientras trabajaba, y recuerdo la desesperación cuando se nos acababa la yerba—eran otros tiempos, y conseguirla era difícil y carísimo. Cada visitante argentino traía un paquete como si fuera una contraseña secreta.

Me acompañó en Londres, Milán, Rímini, Gotemburgo, Rusia… El mate no tiene fronteras en Israel, por ejemplo, donde muchos inmigrantes vivieron en Argentina adoptaron la costumbre.

No hay nada más lindo que volver de un viaje, llegar a casa y preparar “los mates de bienvenida”.
O los mates de la mañana con tu amor, esos que marcan el inicio del día y dicen sin palabras un te amo, un gracias o un acá estoy.

El cebador: un rol clave


Es la persona que ceba, es decir que sirve el mate. Lo prepara, lo cuida, se preocupa que a todos los integrantes de la ronda, le llegue a tiempo y en condiciones. Está atento o atenta a quien desea seguir tomando o quien ya no.
Es el encargado de convidarte un mate, si recién llegás, es el que «vela» por el mate. Es el que se la banca, porque muchas veces recibe críticas, y aún así sigue firme ahí con su labor.

El famoso “gracias”


Se dice gracias cuando ya no querés tomar más mate, no antes. Es muy común que si están tomando mate y vos llegás, aunque no seas del lugar, te lo ofrezcan. Es que el que toma mate convida (si bien para muchas personas sea antihigiénico). Entonces ¿qué hago digo sí o no? It’s up to you, vos sabrás.


El lenguaje del mate


Aunque hoy casi no se usa, existe un lenguaje según cómo está cebado. A mí me encanta, y confieso que cuando veo un mate espumoso, muy dulce o muy caliente… algo interpreto.

Mate con leche: estima
Mate con café: ofensa perdonada
Mate muy caliente: estoy muriendo de amor por tí.
Mate frío: me sos indiferente
Mate muy dulce: Que esperás para hablar con mis padres.
Mate amargo: llegás tarde estoy comprometida
Mate lavado: a tomar mate a otro lado.
Mate espumoso: te quiero con todas las de la ley
Mate frío: no puedo amarte soy de otro o indiferencia.


Con qué lo acompañamos

El mate casi nunca se toma solo y ahi sí que la lista de las delicias es muy, muy amplia.Desde pastelitos de dulce de membrillo y batata, bizcochitos de grasa, chipa, facturas, tortitas negras, tortas fritas, todo tipo de budines, galletitas de azúcar, medialunas de manteca y de grasa, palmeritas dulces, cuernitos de grasa y los productos siguen.

Receta: Budín húmedo de yerba mate

Foto: Foodit

(Del libro El libro de la Yerba Mate, Ed. Del Nuevo Extremo)
La receta queda impecable; en las vacaciones hice una versión con un saquito de té de manzana y quedó riquísimo.

Ingredientes


– Harina 0000 230 grs.
– Polvo para hornear 7 grs.
– Manteca 80 grs.
– Azúcar 240 grs.
– Huevo 3
– Crema de leche 120 cm3
– Sal un pizca
– Cáscara de limón 1 cucharada
– Yerba Mate 35 grs. en  polvo

Preparación


1- Batí los huevos con la sal y el azúcar hasta que se forme espuma.
2- Aparte, infusioná la crema con la yerba procesada y tamizada (polvo de mate), agregá la manteca fundida y reservá a temperatura ambiente.
3- Incorporá el polvo de hornear y la harina, previamente tamizados a la mezcla de huevos, hacelo en forma envolvente.
4- Incorporá la manteca y la crema que tenías reservada con la ralladura de cáscara de limón.
5- En un molde de budín enmantecado y enharinado, disponé la preparación y llevá a horno precalentado.
6- Cociná por 20 minutos a horno 180°
7- Esta receta la podés ver en el sitio de la sommelier Karla Johan
8-Cuando esté fría desmoldá y cubrí con chocolate blanco.

Hasta acá, un pequeño resumen de lo que significa el mate para nosotros, los argentinos.
Si querés conocer más, en Fans del mate podés encontrar muchísimos datos y curiosidades.

Un saludo muy grande a las dos sommeliers de mate que conocemos a Valeria Trapaga y a Karla Johan. Sus trabajos, amor por el mate y dedicación a difundir nuestra cultura son realmente inspiradores.

Fuentes consultadas:  Sabanes Ricardo – Manual del Mate – 1° Edición. Buenos Aires Emecé editores, 2005.
http://yerbamateargentina.org.ar/

“Generalmente creemos que el amor es algo que te va a dar el otro. Cuando, en realidad, el amor es lo que yo doy, lo que yo comparto. Todos somos energía amorosa y nos damos cuenta de esto cuando la compartimos.” 

                                                                                                                          Laura Esquivel

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Ñoquis de papa que me hacen acordar a mi abuela


Esta vez te invitamos a preparar unos deliciosos ñoquis de papa. Son fáciles de hacer, así que olvidate del mito de que requieren mucho esfuerzo.

Hubo un tiempo en que no tenía ganas de cocinar, de a poco fui recuperando ese placer. Mucho tuvo que ver conocer a Agustín. Vos también podés redescubrir el gusto por la cocina.

Los ñoquis me traen recuerdos de mi abuela, de mi infancia y adolescencia. Algunos domingos, me invitaba a pasar porciones de masa por el tenedor para darles forma. Para mí, ese simple gesto era entrar en un mundo mágico y cálido. Cocinaba con tanto esmero y cariño que ese fue uno de sus mayores legados: el amor por la cocina.

En una enorme tabla de madera, ella de un lado y yo del otro, nos dedicábamos con paciencia a esa deliciosa tarea. Había otros familiares en la casa, sin embargo en ese momento solo existíamos mi abuela, yo, la masa, el cuchillo, el tenedor y ese clima de amor por lo que hacíamos.

Hacer ñoquis es muy sencillo.

Ingredientes para los ñoquis

– 1/2 kilo de papas
– 1 taza y 1/2 de harina (mejor que sea 0000)
– 1 huevo
– 4 cucharadas de queso rallado
– 1 cucharada de manteca
– 1 cucharita de nuez moscada
– 1  cucharita de sal
– pimienta a gusto


Ingredientes para la salsa

Nos gusta hacerla nosotros, dale no es difícil. Sino querés comprala hecha
_4 o 5 tomates
– 1 cebolla
– 1 ajo
– 1 cucharada de manteca
– aceite de oliva
– 1 o dos hojas de laurel
– sal y  pimienta a gusto

Para la salsa

Así como los ñoquis me hacen acordar a mi abuela, la salsa a mi papá, porque siempre la preparaba él, como hoy en día lo sigue haciendo.

1- Picá los tomates o trituralos, a tu gusto. Por otro lado en una sarten o cacerola a fuego medio a bajo, poné la manteca junto al aceite de oliva (así no se quema la manteca) y agregá la cebolla finamente picada, el ajo,  y la sal.
2- Una vez salteados, -ojo que el ajo no se queme sino da sabor amargo- incorporá los tomates. Poneles el azúcar y la sal y las hojas de laurel u otro condimento que a vos te guste.
3- Cociná a fuego medio-suave, removiendo de vez en cuando, durante unos 35 a 40 minutos aproximadamente, para que el tomate se vaya concentrando a medida que se va cocinando. Lo mejor es hacerlo sin apuro para que el tomate se cocine mejor, cuanto más lento lo hagas y más tiempo lo mantengas en la sartén, mejor resultado vas a obtener. A mi me gusta ponerle un chorro de vino tinto, fijate, eso sí dejá el alcohol se evapore.
4- Luego reservá y concentrate en la preparación de la masa.

Preparación de la masa

1- Herví las papas con la cáscara, es mejor porque no absorben tanta agua. Para ver cómo están pinchá con un tenedor.

2- Si están tiernas. Retiralas del agua y dejalas entibiar.

3- Cuando estén tibias las pelas con los dedos, vas a ver que la cáscara sale fácil. Colocalas en un bol hacé un puré con el pisa papas, lo más homogéneo que logres.
Añadile la manteca junto con el huevo, el queso rallado, la sal y la nuez moscada (si tenés, sino no te compliques, pimienta).

4- Por último incorporá de a poco la harina hasta formar una masa tierna y que no se pegue en los dedos. Si necesitás más harina, agregá un poco más, pero cuidado no te pases porque sino quedan duros y ahí sí que te vas a acordar de nosotros.

5- Cuando la masa esté lista, tomá porciones y formá rollos con las manos. Cortá con un cuchillo y luego pasalos por un tenedor, siempre espolvoreando con harina para que  no se peguen. A medida que los vas haciendo dejalos en una asadera con harina.

6- Para hervirlos, poné bastante agua en una cacerola y agregá sal. Una vez que rompe el hervor, los echás y cuando suben (fijate que suban varios), los retirás con un colador.

7- Servilos con la salsa que te sugerimos o con la que a vos más te encante.

Disfrutalos y después nos contás

Para maridar podemos sugerir estos vinos:

Graffigna


Centenario Malbec, de la Bodega Graffigna
de la provincia de San Juan. De la zona
más fresca de San Juan, el valle de Pedernal.
Un vino que en nariz frutado y con notas
a vainilla y café.
En boca un vino rico, equilibrado, estuvo
seis meses el 50 % del vino en barrica
de roble francés.


Quara

Otra opción puede ser Finca Quara Merlot
de Finca Quara, así probás vinos del norte del país y
te «salís» del Malbec.
Este vino es del Valle de Cafayate en la provincia de Salta.
Un vino joven y con caracter, van a ir muy bien con los ñoquis.
Temperatura de servicio: de 16 a 18°.




Nos encanta nos visites!

«El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de los manjares, sino por la reunión de los amigos y por su conversación.»

                                                                          Cicerón


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