Día del Ingeniero Agrónomo: homenaje a Gabriela Celeste


En el Día del Ingeniero Agrónomo, celebramos a Gabriela Celeste, una profesional clave en la vitivinicultura argentina. Ingeniera agrónoma, enóloga, pionera y apasionada, su trabajo ha marcado una diferencia en el mundo del vino. Conocé su historia y su enorme aporte al sector.

En el Día del Ingeniero Agrónomo rendimos homenaje a una mujer que admiramos profundamente y que está dejando una huella invaluable en la vitivinicultura argentina: Gabriela Celeste.

Gabriela es ingeniera agrónoma y enóloga. Su historia es una combinación de vocación, pasión y espíritu pionero. Discípula directa de Michel Rolland, uno de los enólogos más influyentes del mundo, fue elegida por él para acompañarlo como socia fundadora de la consultora Eno Rolland, nacida en 1999, que hoy es una referencia clave en la enología del Nuevo Mundo. Desde entonces, Gabriela lidera esta consultora, asesorando proyectos vitivinícolas con una mirada estratégica y comprometida.

Una profesional inquieta, creativa y cercana

Gabriela no se detiene. Es multifacética, arriesgada, apasionada de la vida. Se define por su filosofía de ir siempre por más, con libertad, optimismo y templanza. Confía en la gente y mantiene una actitud generosa y accesible, algo que quienes la conocen destacan con admiración.

En paralelo a su trabajo como asesora, en 1999 dio vida a su propio proyecto de vinos de alta gama: Escarlata, una marca personal que fue relanzada con fuerza en 2014 y que expresa su sensibilidad, conocimiento y estilo.

Apostar a compartir el saber

Celeste, siempre fiel a su vocación de formar y acompañar, está actualmente trabajando junto a Marcelo Canatella en Vanguarvid. En 2021, fundó fundaron esta plataforma de capacitación online, libre y gratuita, destinada a estudiantes, profesionales y apasionados por el vino y la viticultura.

Vanguarvid es un espacio valioso donde el conocimiento se comparte sin barreras, contribuyendo a la formación de quienes buscan profundizar en el mundo del vino y la viticultura desde cualquier lugar del mundo.

Una referente que inspira

Gabriela Celeste es una de esas mujeres que transforman. Por su experiencia, su sensibilidad y su forma de vincularse con el mundo del vino, se ha convertido en una referente ineludible. Su nombre merece ser celebrado no solo hoy, sino cada vez que hablamos de innovación, compromiso y pasión en el vino argentino.

Para saber más sobre su trabajo:

LinkedIn: Gabriela Celeste
Instagram / Facebook: @gabrielaceleste15

Bodega Noemia: La joya patagónica de Hans Vinding Diers y sus Malbecs de culto

Foto gentileza: Andres Rosberg

De las grandes alianzas, las buenas uniones salen maravillosos resultados. Así fue como la condesa Noemí Marone Cinzano y Hans Vinding Diers,  decidieron aunar pasiones y encontraron un viejo viñedo de Malbec y lo recompusieron.
Se aquerenciaron en la localidad de Mainqué, en el Valle Azul, provincia de Río Negro y crearon en el 2001 la Bodega Noemía.
Continuaron juntos en este hermoso proyecto por 18 años, actualmente Hans, su mujer y sus hijos son los únicos dueños. La condensa sigue con sus proyectos propios en Europa.


De Stellenbosch a la Patagonia: la travesía de Hans

Stellenbosch es un sitio renombrado de Sudáfrica en donde se establecieron los padres de Hans para trabajar en la bodega de un amigo en Rustenburg. Allí nació Hans y su hermano y vivieron en Sudáfrica hasta que Hans tuvo cuatro años.
Corría el 1973 y la familia se muda a otra meca del vino, Bordeaux. Ese mundo tan especial del vino lo abrazó durante su infancia.
Teniendo 18 años sus padres lo mandaron a hacer vino a Australia, a otro gran lugar  en donde creó vinos junto a  Murray Tyrrell, más conocido como «el rey de Hunter Valley», en su bodega Tyrrell’s Wines.
Hans se enamoró de una australiana, quien a su vez lo hizo interesar en el mundo del vino.
Después de dos años volvió a Graves, a Francia, a trabajar en el Chateau de su padre. Allí estaba su primo Peter Sisseck (hacedor del prestigioso Pingus) con quien trabajaron los viñedos codo a codo. El resto del año Hans partía a otro destino vitivinícola a aprovechar otra cosecha y ampliar sus conocimientos.

Con mucha experiencia y trabajando en una empresa inglesa, en 1998 le proponen hacer un joint venture con vinos de Argentina.
Hans aceptó creyendo que era en Mendoza y al final resultó ser en la Patagonia, desde la  Bodega Canale lo habían convocado. Allí realizó el Marcus Reserva en 1998 y luego continuó haciendo consultoría.

El hallazgo de Mainqué: amor a primera vista con el Malbec

Fue en el 2000 que este danés intrépido, explorador y curioso encontró el famoso viñedo del 1932 en Mainqué, un paraje de la provincia de Río Negro.
Con la ayuda de Marcelo Mirás y Oscar Ferrari inspector del INV, conocieron unos viñedos extraordinarios en donde Hans probó la uva de Malbec y fue amor a primera vista.  Lo que lo enamoró fueron esos viñedos antiguos, con el paso del tiempo marcado en cada viña. Viñedos de 1932, un lujo.
Después de mucho trabajo de campo, investigación, más trabajo y la ayuda de Noemí -su prima -hicieron Malbecs que les trajo muchas alegrías.
Los vinificaron a modo de juego, esas «picardías», las embotellaron y las llevaron a una feria muy conocida en Europa. El vino de esas botellas no pasó desapercibido y emocionó a muchas personas influyentes del vino.

Así fue que las botellas de Malbecs, dos años después de todo ese proceso las mostró en una feria en el 2003 y ese fue un antes y un después en la historia de Noemía. Fue un instante en que la vida dió un giro de 360°.
Ese viñedo, de 1932 de donde había creado Malbecs increíbles hizo que se enamorara del lugar, y aún habiendo hecho más de 48 cosechas en muchísima zonas del globo, no sólo en Uruguay y en Chile, sino también en Sudáfrica, España, Hungría, Portugal y Francia, eligió la hermosa Patagonia argentina para elaborar vinos excepcionales.

Canales, riego y el alma del valle


Cesare Cipolletti era un ingeniero hidráulico italiano que vino a la Argentina cuando en 1888 lo contrataron en Mendoza para el régimen de riego. El motivo fue construir las tomas de riego de los ríos Tunuyán y Mendoza.
Luego fue convocado por el gobierno de San Juan para realizar el dique derivador La Puntilla en el río San Juan.
Realizó estudios importantes en las cuencas del río Limay, Río Negro y Neuquén. Fue el creador del sistema de riego del Alto Valle de Río Negro. Gracias a él, el agua llegó a muchísimas chacras para regar miles de hectáreas.

Mainqué y un terroir muy especial


Si hay algo que destaca en esta región son las largas horas de luz que recibe la uva, además de la marcada amplitud térmica y la calidad del agua.
Sus suelos son fabulosos, fluviales, pobres y con algo de calcáreo.
La bodega cuenta con certificaciones Orgánicas y Biodinámicas, como resultado del trabajo realizado en la viña y en la bodega. En cada práctica se tiene mucho cuidado y se le imprime  mucho respeto, logrando actividades no invasivas y naturales.

Las viñas están plantadas principalmente con Malbec, hay algunas parcelas de Pinot Noir y de Cabernet Sauvignon.
El sistema de riego es por inundación de aguas del Río Negro hasta 4 veces al año, a través de un ingenioso sistema de canales que datan de hace casi dos siglos atrás.

Biodinámica en acción: respeto profundo por la tierra


La biodinámica, tal como se practica en Bodega Noemía, se basa en los principios filosóficos y agrícolas de Rudolf Steiner, pensador austríaco nacido en 1861, fundador de la antroposofía. Steiner fue un visionario que entendía la agricultura como una actividad profundamente conectada con la tierra, el cosmos y la espiritualidad. En 1924, ofreció una serie de conferencias para agricultores preocupados por el empobrecimiento del suelo y la pérdida de vitalidad de los alimentos, y así nació el concepto de agricultura biodinámica, incluso antes de que existiera formalmente la agricultura orgánica.

Para Steiner, el campo no debía considerarse como una simple fábrica de productos, sino como un organismo vivo, en el que suelo, plantas, animales, seres humanos y cosmos están en permanente interacción. Esta visión holística transformó el modo de concebir la relación con la tierra.
En Noemía, estos principios se aplican con coherencia y respeto:
Se utilizan preparados biodinámicos —composts elaborados con materiales naturales como estiércol, cuarzo o plantas medicinales— que fortalecen el suelo y revitalizan los cultivos. También se rige el trabajo de la viña por un calendario astronómico, el cual determina los momentos ideales para sembrar, podar, cosechar o embotellar, siguiendo la posición de la luna y otros astros.

Entre las prácticas más simbólicas se encuentra la enterración de cuernos de vaca rellenos de estiércol en otoño, que luego se desentierran en primavera. El humus obtenido se utiliza como abono para nutrir la viña, con una profunda carga simbólica y energética.

La biodinámica no solo evita el uso de productos químicos, sino que propone una relación respetuosa y espiritual con la tierra, fomentando la biodiversidad y el equilibrio natural. En Noemía, esta filosofía no es una moda, sino un compromiso real con la vida, el terroir y el futuro del planeta.

Un equipo con alma

Cada una de las personas que conforman el equipo de la bodega son esenciales y eso es lo desde Noemía se proyecta y transmite. Cada una de estas personas son el apoyo para llevar a cabo los vinos y la filosofía de esta bodega.
Cada día, ellos y ellas son los encargados desde que, sale el sol hasta que se esconde, de velar por los viñedos, los suelos y el cuidado de cada planta para lograr los vinos que tanto se aprecian en Argentina y en el mundo.
Noemía, Mainqué y sus vinos están catalogados como uno de los mejores del país.
Noemía tiene un halo especial, los viñedos y el terroir abrazan al universo y nos brindan unos vinos maravillos con sólo tomarlos te enamorás de la Patagonia al primer sorbo.

¡Gracias por leer!
Si esta historia te emocionó tanto como a nosotros, te invitamos a dejar tu comentario y compartirla con quienes también aman el vino y sus historias.
¡Salud por los vinos que nos conectan con la tierra y con la vida!

¡Qué tengas un día espléndido!

Viña Cobos, la perspectiva de un soñador

Cobos

Viña Cobos es el resultado de una visión audaz: la de un enólogo que vio en el terroir mendocino el potencial para crear algunos de los mejores vinos del mundo. Desde sus comienzos, esta bodega ha sido sinónimo de excelencia, innovación y respeto por la tierra.
Ubicada en Perdriel, Luján de Cuyo, en un entorno donde los Andes parecen custodiar los viñedos, Viña Cobos se impone no solo por la calidad de sus vinos, sino por su arquitectura sobria y elegante, su compromiso con la sustentabilidad y una filosofía que prioriza la autenticidad del terruño.

Paul Hobbs y Viña Cobos: un sueño que se convirtió en legado

Detrás de cada muro de la bodega se percibe el carácter de su fundador, Paul Hobbs: precisión, serenidad, sensibilidad. Es un espacio donde todo está pensado para que el vino hable por sí solo. Hobbs logró posicionar a esta bodega como un faro dentro del mapa vitivinícola nacional e internacional.

La historia de Paul Hobbs en Argentina comenzó mucho antes de que existiera Viña Cobos. Su interés por los vinos del Nuevo Mundo lo llevó a explorar distintas regiones, y fue en Mendoza donde encontró una conexión especial.
Con una sólida formación en viticultura y enología en California, Hobbs fue parte de equipos míticos como el de Robert Mondavi y Opus One. Su inquietud lo llevó más lejos. En lugar de quedarse en lo conocido, se animó a apostar por una tierra que aún estaba en plena transformación.
Fascinado por el terroir y su cultura, Paul Hobbs decidió iniciar su propio proyecto en Argentina. Así nació Viña Cobos en 1997, fundado junto a Andrea Marchiori y Luis Barraud —quienes también habían trabajado en California— con el objetivo de elaborar vinos de alta gama. La Finca Marchiori, con viñedos de más de 80 años, da origen a sus etiquetas más emblemáticas: Cobos Malbec y Cobos Volturno.

No vine a enseñar, vine a aprender”, suele decir Hobbs. Y esa humildad, combinada con una mirada precisa, le permitió crear una bodega argentina con proyección global, sin perder el alma local.
Paul Hobbs fue nombrado como «el Steve Jobs del mundo del vino»- por la revista Forbes de Estados Unidos-.
Asesora a más de treinta bodegas y por medio de Paul Hobbs Wines representa viñedos en California, Francia y Armenia.


Una bodega pensada para destacar el vino

Viña Cobos se construyó con un propósito claro: elaborar vinos de excelencia en un entorno donde el diseño y la funcionalidad acompañen, sin distraer. La arquitectura de la bodega es moderna y discreta, con materiales nobles y espacios silenciosos.
Las instalaciones combinan tecnología de última generación con procesos manuales: desde la cosecha hasta la selección de uvas, todo se hace con cuidado extremo. Las barricas, mayormente de roble francés, se integran al paisaje de manera casi escultórica.
Viña Cobos posee viñedos en Perdriel y Las Compuertas – en Luján de Cuyo – en Los Árboles y Los Chacayes (Tunuyán), Villa Bastías (Tupungato) y La Consulta (San Carlos) en el Valle de Uco.

Vinos con identidad: precisión y elegancia

El porfolio de Viña Cobos está compuesto por etiquetas que reflejan una búsqueda constante de pureza y expresión del lugar. Las líneas principales son:

Felino
Frutados, ágiles y accesibles. Pensados para el disfrute cotidiano, pero con la impronta técnica de Hobbs. El Malbec, el Cabernet Sauvignon y el Chardonnay de esta línea son grandes aliados para quienes recién se inician en el mundo Cobos.

Bramare
Significa «anhelar» en italiano, y representa el corazón del proyecto. Son vinos de parcelas seleccionadas de Luján de Cuyo y Valle de Uco. Con mayor concentración, paso por barrica y potencial de guarda, Bramare expresa el alma del terroir con equilibrio y profundidad.

Cocodrilo Corte
Un blend poderoso, nacido casi por casualidad, que se convirtió en un ícono. Es un vino con estructura, notas especiadas y largo final.

Cobos
La línea ícono, con partidas limitadas y una selección rigurosa de las mejores parcelas. El Cobos Malbec ha sido calificado con 100 puntos por Wine Advocate. Son vinos que combinan intensidad, elegancia y una capacidad de evolución sorprendente.

Viña Cobos representa la madurez del vino argentino. Es la prueba de que el talento, cuando se combina con el respeto por el lugar y la visión a largo plazo, puede transformar un sector y transformar realidades.
Paul Hobbs soñó con crear grandes vinos en Argentina… y lo logró. Por sobre todo: dejó una huella y abrió un camino que hoy siguen muchas bodegas, en busca de identidad, excelencia y proyección internacional.


Más allá del Malbec: la revolución del Cabernet Sauvignon

Tras haber sido uno de los pioneros en posicionar al Malbec argentino en el escenario internacional, Paul Hobbs y su equipo en Viña Cobos se han propuesto un nuevo desafío: elevar al Cabernet Sauvignon argentino a un nivel de reconocimiento global. «Amo el Malbec, pero los consumidores en el mundo quieren más de la Argentina. Y cuando prueban el Cabernet Sauvignon de este país, les encanta», afirma Hobbs.
Para lograrlo, Viña Cobos ha intensificado su enfoque en esta variedad, explorando meticulosamente los terroirs más propicios de Mendoza, especialmente en Luján de Cuyo y el Valle de Uco.

Visitar la bodega es una experiencia íntima y transformadora.
Hay diferentes opciones para descubrir la diversidad de varietales, terroirs y expresiones de cada viñedo.
Las degustaciones permiten recorrer distintas líneas, conocer más sobre las prácticas enológicas, y sentir en cada copa el resultado de décadas de búsqueda y precisión.
Visitas disponibles de lunes a viernes a las 10:00, 12:00 y 15:00 hs; sábados y feriados a las 10:00 y 12:00 hs.

Dónde se encuentra Viña Cobos
Costa Flores s/n y, RN7 – Perdriel, Luján de Cuyo

¿Te gustaría recorrer esta historia en primera persona? Agendá tu visita aquí y viví el alma de Viña Cobos desde adentro.

¡Muchas gracias por tu linda compañía!

Alina Ruiz: Una historia de pasión y compromiso con la gastronomía


En el Día Internacional de la Mujer, queremos rendir homenaje a quien con su pasión y entrega ha dejado una marca en la gastronomía argentina: Alina Ruiz.
Su historia es un viaje de esfuerzo, raíces y amor por la cocina, desde sus inicios en un pequeño pueblo hasta convertirse en una referente de la cocina de kilómetro cero en el Chaco Impenetrable. Su camino nos recuerda que los sueños se construyen con dedicación, autenticidad y un profundo respeto por los productos de la tierra.

Un inicio marcado por la tradición familiar

¿Cómo empezó tu camino en la gastronomía y qué te inspiró a ser cocinera?
«Comenzó desde niña, ya que en mi pueblo era común levantar pedidos de comida durante la semana, que se elaboraban para el fin de semana. Se tomaban pedidos con libreta en mano y un lápiz, puerta a puerta, con clientes que nos conocían de siempre.
Mi inspiración fue mi familia: en casa no se comía nada de un paquete, todo se elaboraba con lo que había en casa o en nuestro campo. Me motivó la misma situación económica que vivía mi familia».

El alma de su cocina: una filosofía de kilómetro cero

¿Cuál es el concepto o filosofía detrás de tu cocina?
«Desde el inicio trabajé con productos de kilómetro cero, sin saber que así se llamaba. Al estudiar, investigar y viajar, entendí el valor de lo que teníamos en nuestro campo. Cocinar con lo que está cerca y con lo que generamos como familia productora es la base de mi propuesta. Nunca tuve una carta fija; siempre ofrecí un menú degustación diario».

¿Tenés algún ingrediente o técnica favorita que siempre incluís en tus platos?
«No, lo favorito es lo que sale en ese momento de la tierra, de los nidos, de los corrales».

Superando desafíos en un contexto adverso

¿Qué desafíos has enfrentado en tu carrera y cómo los superaste?
«Volver de Buenos Aires y abrir un restaurante a puertas cerradas con un menú degustación y maridaje de vinos en 2009, en medio del Chaco Impenetrable, fue un gran desafío. Mantener ese concepto hasta 2017, cuando logré abrir un restaurante con salón y cocina habilitados, sigue siendo un desafío diario, ya que Chaco no es una provincia turística o gastronómica por excelencia. Lo he superado con constancia y amor por mi proyecto».

Un referente de la gastronomía argentina

A lo largo de su trayectoria, Alina ha demostrado que la cocina puede ser un reflejo de identidad y resistencia. Su compromiso con la gastronomía sustentable y con los productores locales ha marcado una diferencia en su comunidad y en la escena culinaria del país.

¿Qué consejo le darías a quienes quieren dedicarse profesionalmente a la cocina?
«Menos redes sociales y más bachas, más cuchillo en mano, más lectura».

El futuro de la gastronomía según Alina Ruiz

¿Cómo ves el futuro de la gastronomía y qué cambios te gustaría ver en el sector?
«Creo que estamos empezando a mirar más hacia adentro, hacia lo que tenemos en el país, y eso es fundamental. Confío en una gastronomía argentina rica y auténtica».

Un legado en la cocina

Alina no solo ha conquistado el corazón de los comensales con sus platos, sino que también deja una huella en la gastronomía argentina. Su historia es un recordatorio de que la pasión, el trabajo constante y la autenticidad pueden transformar un sueño en una realidad.

Además, su compromiso con los productos locales y su respeto por la tradición culinaria la convierten en una referente para futuras generaciones de cocineros. Su camino demuestra que, con perseverancia y amor por lo que se hace, es posible innovar sin perder la esencia. En cada plato, Alina transmite su historia, su tierra y su identidad, convirtiendo su cocina en una verdadera experiencia sensorial y emocional.

Actualmente, se encuentra trabajando en Estancia Lodge Chochoy Mallin, donde está a cargo hasta fines de abril. Luego regresa a su proyecto Anna Restaurante de Campo, un local gastronómico «en el medio del monte», donde se entremezclan la cocina regional, el cuidado ambiental y las delicias gourmet. Se ubica en la Colonia El 44, en un paraje sobre la ruta que lleva al Parque Nacional El Impenetrable.

¡Muchas gracias, Alina, por compartir tu historia y por inspirarnos con tu pasión y dedicación a la cocina.

Vermouth, un aperitivo refrescante y con historia

vermut

En Argentina, tanto la gastronomía como las bebidas ofrecen una amplia variedad de opciones para todos los gustos. Una de las bebidas que ha tenido un resurgimiento notable es el vermut, también conocido como vermouth, vermú o vermut. Esta bebida, que en su momento tuvo gran popularidad, ha regresado con fuerza para quedarse.

Es una bebida a base de vino que se aromatiza con una mezcla de hierbas y especias, lo que le otorga su distintivo sabor. Aunque se elabora a partir de vino, la adición de ingredientes botánicos y edulcorantes hace que no se lo considere estrictamente un vino. Es uno de los aperitivos más importantes y versátiles en la cultura gastronómica.
En sus inicios se tomaba solo, frío, diluído con soda y hasta con gotas de Fernet.
Definitivamente el Vermouth, Vermut o Vermú se metió en la mesa de los argentinos en la cultura de todo un país.
Ideal antes de la pasta del domingo, previo a un partido de fútbol, se convirtió en el aperitivo por excelencia.
¿Qué no se ha hablado con un vermú de por medio? Historias, anécdotas de tías, abuelos, quesos y salamines maridados con el Vermuth.

Recuerdo que desde chica el vermut era parte de las reuniones familiares. Mi papá tenía su propia forma de prepararlo. Me encantaba ver cómo lo hacía con tanto detalle y dedicación, como si fuese un ritual. Con el tiempo, me fui enamorando de su sabor y de todo lo que representaba: una pausa, un momento de disfrute, una excusa para compartir, antesala a los ñoquis de la abuela, los ravioles o cualquiera sea la pasta.

Qué es el Vermouth
Es una bebida que como base tiene vino, sin embargo como en su elaboración se incluye la aromatizacion y la edulcuración, por esa razón no se lo  considera vino.
Es uno de los aperitivos más importantes, se aromatiza con mezclas secretas de hierbas y especias.

Historia del Vermouth
Wermut, Vermouth, Vermut, Vermú o Vermout nombres que de acuerdo a donde sea el país de origen se escribe diferente.
Es una mezcla de hierbas que conquista a quien lo pruebe.
La palabra Wermut es de origen alemán y quiere decir ajenjo, uno de los principales ingredientes de esta bebida y que le da de alguna forma característica aromática.
En el siglo XVII Italia fue la cuna de estas bebidas, actualmente se producen en muchas partes del mundo.
Hay variadas teorías y mitos sobre el origen del vermouth.
Muchos creen nació en Italia, una de las teorías data del 400 a.C. y cuenta que nació en Grecia, cuando Hipócrates (médico de la Antigua Grecia) buscaba curar los dolores de estómago.
En sus investigaciones dio con plantas, hierbas, flores y vino, logrando una bebida muy aromática. Otros médicos también experimentaron con vino y hierbas, aún así estuvieron lejos de lograr la bebida que conocemos hoy.
En el imperio Romano se escribió un libro De Re Coquinaria (un recetario en latín) en donde gracias a lo que estaba escrito aquí el Vermouth pasó de ser una bebida medicinal a convertirse en un aperitivo.

El Wermuth de Torino y Antonio Carpano
No fue quien lo creó sino quien lo popularizó.
Parece ser que el Rey Vittorio Amedeo III de Italia adoptó esta bebida y se convirtió en la bebida de la Corte. De ahí en más se la asociaría a la bebida de los artistas, poetas, condes y escritores.
¿Cómo sucedió ésto?
Carpano trabajaba en la Piazza della Fiera, un negocio de vinos de Luigi Marendazzo, que se encontraba enfrente del palacio real de Torino.
De este modo Carpano trabajando con Luigi empieza a experimentar con vinos y con hierbas.
Carpano se inspiró en su ciudad natal, Bioglio Belese y creó una receta en donde mezcla vino blanco más de 30 hierbas, flores, raíces y  cortezas de diferentes plantas, azúcar y brandy.
Carpano se lo da de probar a Marendazzo, a él le gustó y le da permiso para venderlo en su tienda. Luego lo da a conocer al Duque Vittorio Amedeo III  quien también le gusta mucho y decide de ese momento en adelante tomar ese aperitivo.

Para recordar
El orígen del Vermouth es europeo (Francia, Italia, España).
Lo vas a encontrar en versión roja y blanca. El rojo de origen italiano y tintes dulces. El blanco hecho en Francia, es generalmente más seco y con graduación alcohólica más elevada.
Marcas italianas: Cinzano, Carpano, Gancia, Martini & Rossi, Tribuno. Barbero, Riccadonna.
Marcas francesas: Byrrh, Saint Raphaël Dubonnet, Ambassadeur, Gaudin, Lillet.

La Fuerza
Hay muchas marcas de Vermouth argentino. Una de ellas es La Fuerza, un vermut y bar argentino creado por cinco amigos con variada experiencia en bebidas y gastronomía. Ellos son: Martín Auzmendi, Agustín Camps, Julián Díaz y los hermanos Sebastián y Miguel Zuccardi.
Incansables, investigadores hasta la médula, encontraron en la flora autóctona que se agarra bien fuerte a la tierra, al pie de los Andes y así emplean a la jarilla, la perilla, la artemisia mendozana, entre otras. Además la receta incluye cortezas, flores o hierbas de diversos lugares de nuestra Argentina y del mundo, aunque haciendo foco en el alma de Mendoza, ahicito nomás, al pie de los Andes.
Un punto de partida para conocer más la tierra y la fuerza de la Cordillera de los Andes.

«La Fuerza nació imaginando crear una bebida con identidad propia y con esa identidad propia ligada a una tradición.»
Fuerza es lo que tienen estos «mosqueteros enogastronómicos» que con pasión, garra e investigación concretaron una idea y que vos podés probar abriendo una botella de su vermú.

El Bar
Este simpatiquísimo bar con ventanales y mesas en la vereda, se encuentra en una esquina con postales que parecen de otro tiempo. Gente tomando vermut con aceitunas, lupines y papas fritas, servidos en un triolet. Un panorama bien de rioba.
Donde está: Av. Dorrego 1409, barrio Chacarita.
Horario: De martes a sábado, de 18 hasta la medianoche.
Vale la pena visitarlo y disfrutar de un rico vermú.

¿Con qué Vermú vas a brindar hoy?

¡Muchas gracias por tus visitas!
Siempre que bebas, hacelo responsablemente.

Y ya que lo mencionamos, ¡Fuerza en todo lo que emprendas!