“Entre Ríos, Entre Viñas”: dos días para celebrar los vinos de la provincia


Para revalorizar y honrar la historia vitivinícola de Entre Ríos, los próximos 12 y 13 de septiembre se desarrollará en la provincia un viaje de aromas, sabores y sentidos: llega la 5º Edición de “Entre Ríos, Entre Viñas”, encuentro que se celebrará en Bodega Robinson, Concordia.


Degustaciones, charlas y otras actividades

Allí, los visitantes podrán degustar vinos de Bodega Vulliez SermetBodega los Aromitos,  Bodega Alonso Saénz,  Bodega Cinco Ceibos, Bodega Los pioneros, Finca Los BayosBodega Altos del PalmarEcovert CampagneCabañas del viñedoFisolo Viñedo y Bodega BoutiqueViñas entrerrianas, Familia Lugea CouraultColinas de Baco y Pampa Azul, entre otros proyectos de la provincia. 

Durante los dos días del encuentro, se ofrecerán charlas para que los asistentes puedan conocer más sobre el enoturismo en la provincia, el patrimonio histórico vitivinícola de Entre Ríos, el uso de ⁠levaduras autóctonas y el potencial exportador de las bodegas locales.

También habrá visitas guiadas por Bodega Robinson, música en vivo, stands de emprendedores con productos de la ruta del vino y un salón con food trucks.

Las entradas para “Entre Ríos, Entre Viñas” están disponibles a través de Passline (link de entrada para el viernes / link de entradas para el sábado

El renacimiento de Bodega Robinson

En pleno auge vitivinícola en la Argentina, los hermanos Alberto y Horacio Robinson fundaron la bodega en 1890 en Villa Zorraquín. Tenía una extensión de más de 500 hectáreas y muy rápidamente se convirtió en líder de la provincia. 

En ese momento Entre Ríos cultivaba más cepas que Mendoza y San Juan, y Concordia era el tercer puerto de mayor movimiento de la Argentina. 

De hecho, Robinson contaba con 29 cubas hechas de algarrobo, de cinco mil litros cada una, y ocho ánforas de material revestidas interiormente con cerámica vitrificada para estacionar los vinos. 

Además del vino de mesa, producía blancos y rosados y grappa. En Buenos Aires había largas filas en las tiendas Harrods y Gath & Chaves para comprar su exclusivo vino “de postre”.

En 1936 se promulgó en Argentina la ley de zonificación de la producción. Hasta ese momento, Entre Ríos era una de las provincias más importantes del país en la elaboración de vinos, y contaba con casi 4000 hectáreas de viñedos registradas y más de 114 bodegas.

Esta ley prohibió la producción de vinos en suelo entrerriano y recién en 1998, cuando fue derogada, ese escenario se revirtió.

La bodega siguió funcionando hasta los años ´50, aunque en la clandestinidad. Y recién hace tres décadas volvió a tomar vida cuando Emilio Negri la compró y la fue restaurando poco a poco, con ayuda de su hijo Agustín, respetando lo que había quedado (la inconmovible estructura original, las ánforas y las cubas) e incorporando cosas que fue comprando sin saber qué destino les daría. 


Sobre la Asociación de Vitivinicultores de Entre Ríos (AVER):

Es la Asociación que nuclea a los productores de vinos de Entre Ríos que promueven la siembra y cosecha de la vid en la provincia. Además, de la elaboración, el almacenamiento, la crianza y el embotellamiento de vinos originados en la provincia. También fomentan la capacitación técnica, la cooperación entre productores y el estado. Asimismo, impulsan actividades formativas y contribuyen a la mejora de calidad de vida en zonas rurales. Por otro lado, son los defensores de la sostenibilidad ambiental y paisajística del cultivo de la vid y fomentan la conservación de cultivos tradicionales aunque también invitan a la permanente modernización.

Santiago Mayorga en el Día del Enólogo: “El rol del enólogo argentino es único en el mundo”


El Día del Enólogo, que cada año se celebra en Argentina el 7 de septiembre, rinde homenaje a quienes transforman la uva en vino y, al mismo tiempo, imprimen carácter a una de las bebidas más ligadas a la cultura del país. En esa doble función, hacedor y narrador, se mueve Santiago Mayorga, enólogo principal de Nieto Senetiner, que este año comparte su visión sobre el presente y futuro de la vitivinicultura.

“Es una profesión que honra a quienes cuidan y transforman algo tan noble como la uva en vino, y que refleja la diversidad de estilos e historias detrás de cada botella”, sostiene Mayorga, ingeniero agrónomo devenido en enólogo. Su recorrido comenzó en 2003 junto a su padre, con asesorías en viñedos y viajes formativos por Sudáfrica, y se enriqueció con maestros como Annabelle Sielecki y colegas como Roberto González, además de la inspiración temprana de su propio padre. Hoy, reconoce que la figura del enólogo cambió de manera radical, dejó de estar asociada sólo al laboratorio para convertirse también en embajador y comunicador del vino.

El desafío, explica, es mantenerse actualizado en un mercado dinámico, capaz de interpretar tendencias globales y al mismo tiempo preservar la identidad de los varietales y los terroirs argentinos. “La diferencia en Argentina es que el enólogo tiene un rol visible. El consumidor reconoce su nombre en la etiqueta y eso genera una conexión especial”, apunta.

En Nieto Senetiner, Mayorga impulsa lo que define como una historia en movimiento: una bodega con más de 130 años de trayectoria que se actualiza constantemente. Desde la renovación de su portafolio en 2020, el lanzamiento de la línea Nieto Senetiner Patrimonial, hasta la expansión en el Valle de Uco con la línea Don Nicanor, la marca busca dialogar con nuevas generaciones sin perder sus raíces, entendiendo sus formas de acercarse al vino y su situación de consumo. En ese camino se destacan innovaciones como vinos naranjos, criollas ligeras y cocktails listos para servir, junto con clásicos como el Malbec de Villa Blanca, emblema de la casa.

De cara al futuro, proyecta un vino argentino cada vez más diverso y consolidado en la alta gama. “Tenemos un enorme potencial en variedades blancas y tintos ligeros, pero el Malbec seguirá siendo nuestra carta de presentación. También vemos crecer alternativas de bajo o cero alcohol, o el vermouth, siempre con un horizonte sustentable”, concluye.

En un día que homenajea a quienes dan identidad al vino argentino, la voz de Santiago Mayorga recuerda que la enología es tanto técnica como relato, un oficio que transforma la uva, pero también la manera en que los argentinos nos contamos al mundo a través de una copa.

Acerca de Nieto Senetiner

Con más de 130 años de historia, Nieto Senetiner es referente por su trayectoria y calidad. Reconocida por estar en constante evolución, con el compromiso de mantenerse siempre en movimiento.

De calidad excepcional y un portafolio de marcas reconocidas que invita a explorar y descubrir un verdadero ícono del vino argentino.

Crème Brûlée: Historia y receta de la clásica crema francesa

Cremebrulee


La crème brûlée, que en francés significa «crema quemada», es un postre emblemático de la gastronomía francesa con raíces que se remontan al siglo XVII.
Aunque Francia es la más reconocida por su versión refinada, hay preparaciones similares en otros países: la “Trinity Cream” en Inglaterra y la “Crema Catalana” en España, donde también se caramelizaba la superficie con azúcar. Su característica distintiva es el contraste entre la crema suave y sedosa y la capa crujiente de azúcar caramelizado, lo que la convierte en un clásico irresistible de restaurantes y hogares de todo el mundo.


Ingredientes


– 250  ml  crema de leche o nata
– 250 ml. de leche
– 70 gr de azúcar
– 4 yemas de huevo
– esencia de vainilla


Preparación

1- Calentá sin hervir la leche y la crema de leche.
2- Batí las yemas con el azúcar y agregá la vainilla.
3- A la  leche y la crema, incorporá las yemas ya batidas. Volcá la preparación en recipientes individuales.
4- Cociná en el horno a 120 grados durante media hora a una hora hasta que la crema coagule.
5- Dejá que se enfrié, cubrí los recipientes con papel film, llevalos a la heladera por aproximadamente tres horas.
6- Cuando estés por servir espolvoreá con azúcar y quemá con un soplete o plancha hasta que quede una costra crocante, hasta que el azúcar se convierte en caramelo.

Nuestra sugerencia de maridaje es

Amalaya

Amalaya Blanco Torrontés Dulce natural
85 % y 15 % de Riesling.
Fresco y dulce ideal para este postre.
Amalaya en lengua indígena quiere
decir «esperanza de un milagro».
La Bodega Amalaya se sitúa en los
Valles Calchaquíes, en la localidad
de Cafayate, en la provincia de Salta.

SalenteinLateHarvest



Salentein Single Vineyard Late Harvest de
Sauvignon Blanc  
                                                                               
En nariz con notas a durazno y miel.
En boca untuoso, fresco con buen equilibrio.
De la bodega Salentein, en Valle de Uco.
Con uvas que provienen de viñedos a una
altura de 1235 metros sobre el nivel del mar,
en Tupungato, provincia de Mendoza.


«El Corazón de una madre es un abismo profundo en cuyo fondo siempre encontrarás el perdón».
                                              Honoré de Balzac


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La Primavera se viste de Rosado de Montaña -Andeluna Rosé Malbec 2025


Llega la primavera y Andeluna viste la estación de Rosado de Montaña con su Andeluna Edición Limitada Rosé elaborado con uvas Malbec, cosecha 2025. Un vino diferente, proveniente de Gualtallary, una de las zonas más frías de Mendoza, donde la variedad emblemática de Argentina se siente muy a gusto y expresa su tipicidad.

Desde su concepción, Andeluna Edición Limitada Rosé está pensado para ser un vino rosado. “Para elaborar un vino Rosé de muy buena calidad, es muy importante definir con exactitud el punto de cosecha para que la uva tenga un buen nivel de acidez, pero a su vez una correcta concentración de precursores aromáticos”, describe Jimena López Campos, Gerente de Enología de Andeluna. “La sanidad de la uva es primordial. Es necesaria la cosecha manual a muy tempranas horas en la madrugada y un prensado muy suave y rápido para que el color “rosado” del mosto que sale de la prensa sea sutil y delicado. Las temperaturas durante la fermentación fueron bajas de manera de favorecer el perfil frutado y expresivo del vino”.

Andeluna Edición Limitada Rosé – Malbec 2025 es un vino ideal para tomarlo muy fresco, con la primavera. “Hoy hay una tendencia mundial en el consumidor que se inclina por vinos más livianos, más frescos, sobre todo en épocas con temperaturas cálidas”, explica la enóloga.“Ésta fue una vendimia con condiciones climáticas que, a pesar de temperaturas elevadas, nos dio rosados con expresión frutal y equilibrio”.

Andeluna Edición Limitada Rosé – Malbec se distingue por la delicada y elegante presentación, etiqueta de tonos plata y azules – que representa el azul profundo del cielo de Gualtallary, fusionado con los sutiles azules de la cordillera de Los Andes y las gamas de grises de la luna – y cápsula plateada.

Sobre Andeluna

Andeluna elabora Vinos de Montaña. Está ubicada en Gualtallary, uno de los terruños más propicios de la provincia de Mendoza para elaborar vinos de alta gama y con identidad propia. La bodega se encuentra bajo la conducción de la Familia Barale desde el año 2013, siguiendo principios de responsabilidad y sustentabilidad de los recursos, así como también orientando sus vinos a las tendencias internacionales de consumo. La enología está a cargo de Jimena López Campos.

www.andeluna.com.ar / @bodegaandeluna

Andeluna Edición Limitada Rosé – Malbec 2025

FICHA TÉCNICA

Honramos con pasión el suelo, la altura, los Andes y la Luna.

La altura precisa, el aire de la cordillera, el sol, el trabajo de nuestra gente dan a estos vinos elegancia, balance, amabilidad. Este vino representa la magia de su entorno, la expresión de su lugar.

Somos Andeluna. Somos Vino de Montaña

Composición Varietal: 100% Malbec

Vinificación: Selección de granos en forma manual. Prensado Neumático. Desborre previo estático a baja temperatura. Fermentación por medio de levaduras seleccionadas en vasijas de acero inoxidable a temperatura controlada que oscila los 14 ºC. Sin paso por madera ni Fermentación Maloláctica.

Datos Técnicos

ALC: 12,2%
pH: 3,09
AV: 0,19
AZ: 1,80
A.T: 5,90

Notas de Cata: Es un vino de matiz muy elegante rosa violáceo pero muy tenue. De aromas a frutos rojos, y flores blancas, muy intensas. De muy buena entrada en boca, fresco, con una acidez balanceada que invita a seguir tomando.

Maridaje: Solo como aperitivo  o acompañado de una ensalada , quesos suaves o platos mediterráneos. Servir a 7-8 °C.

Gerente de Enología: Jimena López Campos

La herencia vitivinícola de los inmigrantes

Las primeras vides llegaron desde Chile y se plantaron en Santiago del Estero, con la finalidad de tener vino para la misa. De a poco la vid fue viajando a Tucumán, Salta, el Norte y luego a Cuyo. 

Después de siglos la vitivinicultura tuvo su punto de inflexión y se dio con la llegada de los inmigrantes.

El 4 de septiembre se celebra el Día del Inmigrante, una fecha que nos llama a poner en valor la gran ifluencia y contribución que diferentes comunidades extranjeras han hecho al desarrollo de la actividad vitivinícola en nuestra Argentina.
Inmigrantes italianos, franceses, españoles, suizos y alemanes han sabido transformar nuestra tierra en una de las principales productoras de vino a nivel mundial.

Los italianos fueron pioneros en la vitivinicultura argentina, trayendo consigo técnicas de cultivo y vinificación de sus regiones natales, como Piamonte y Toscana. Introdujeron cepas como Nebbiolo, Sangiovese, Barbera, Casavecchia, la Pinot Grigio una uva típica del Norte italiano. y establecieron las primeras bodegas familiares en Mendoza y San Juan, regiones que hoy son el corazón del vino argentino.
Su enfoque en la calidad y el amor por la tierra se reflejan en la pasión con la que generaciones posteriores han continuado este legado. También queda en la arquitectura de las primeras bodegas.
Italianos del Friuli, Piamonte, Toscana aportaron su experiencia y artesanía a las bodegas argentinas. Su inquebrantable atención al detalle y su compromiso con las prácticas tradicionales de vinificación como por ejemplo los passitos han contribuido a forjar la reputación de los vinos argentinos.
A finales del siglo XIX, un grupo de familias provenientes de la región italiana de Friuli llegó a la provincia de Córdoba, trayendo consigo sus costumbres, su idioma y una fuerte tradición agrícola. Se instalaron en la estancia jesuita de Caroya, donde fundaron lo que hoy se conoce como Colonia Caroya, convirtiéndose con el tiempo en uno de los asentamientos friulanos más grandes del mundo.

Los friulanos no solo transformaron la economía local con el cultivo de la vid, sino que también introdujeron técnicas de elaboración de vinos, embutidos, dulces y conservas. Su conocimiento y dedicación dieron origen a una identidad enogastronómica única, que aún hoy define a la región.

La llegada de inmigrantes franceses a fines del siglo XIX marcó un punto de inflexión en la vitivinicultura argentina. Procedentes de regiones vitivinícolas de renombre como Bordeaux y Champagne, introdujeron variedades como Malbec, que encontró en Argentina su lugar en el mundo, la Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot. Su influencia se extiende más allá de las uvas, ya que también trajeron avances en la tecnología de vinificación, ayudando a elevar los estándares de calidad en todo el país. San Rafael se convirtió así en un polo vitivinícola dinámico, donde el encuentro entre tradición francesa y paisaje mendocino sentó las bases para vinos con identidad propia. La influencia de estos inmigrantes no solo se vio en los viñedos, sino también en el desarrollo urbano, la educación agrícola y la formación de generaciones que heredaron un espíritu innovador.
Además, franceses de la Alta Saboya llegaron a Entre Ríos.
Posteriormente un famoso flyingwinemaker francés, de Pomerol llegó al país en 1988 e invitó a sus amigos creando – diez años después – una maravillosa aventura francesa.

Los españoles, especialmente aquellos provenientes de regiones como Galicia y La Rioja, aportaron su vasta experiencia en la viticultura y variedades como Tempranillo, y la Garnacha también contribuyeron a la expansión de la actividad en zonas como La Rioja argentina y otras regiones de Cuyo. Su herencia cultural y su fuerte ética de trabajo siguen siendo una parte esencial de la identidad vitivinícola argentina.
La llegada del ferrocarril a la ciudad de San Juan en 1885 facilitó las comunicaciones y el transporte, a partir de entonces esta provincia ganadera, agrícola y vitivinícola recibió a familias completas de inmigrantes españoles. En su nuevo lugar, se transformaron en una de las mayores colectividades. Se dedicaron a la elaboración de vinos, de pasas y a comercializar el aguardiente.

Aunque en menor número, los inmigrantes suizos jugaron un rol importante en la introducción de prácticas de viticultura sostenible y en el desarrollo de la vinificación. Establecidos principalmente en Mendoza, en el sur del país, y en 1874 en Entre Ríos -Colón y San José-. La tradición del vino llegó de la mano de los colonos, del cantón de Valais que poblaron la provincia y comenzaron con la producción artesanal marcando costumbres en el terruño.
Suizos de Lausana llegaron a San Rafael, Mendoza en 1952.
Luego del 2009 otro grupo de suizos inversores descubrieron esta tierra apasionante como el sitio perfecto para implementar su visión de hospitalidad y servicio. Así nos brindan sus valores alpinos a los Andes.

La influencia alemana en la vitivinicultura argentina se ha centrado en la innovación y la diversificación. Los alemanes, muchos de ellos provenientes de regiones vitivinícolas como el Rhin y Mosela, trajeron consigo un enfoque científico al cultivo de la vid y la producción de vino. Introdujeron cepas blancas como Riesling y Gewürztraminer, que prosperaron en climas más fríos, y sus técnicas modernas contribuyeron a la evolución de la vitivinicultura en regiones como el sur de Mendoza y el Valle de Río Negro.

Los inmigrantes libaneses y turcos en la vitivinicultura argentina es una faceta menos conocida, aunque no menos significativa. Trajeron consigo una rica tradición cultural y un enfoque distintivo en la agricultura.

En 1989 un grupo austríaco compra viñedos y una bodega en Mendoza apostando a los desafíos de hacer vino en Argentina.

La historia de la vitivinicultura argentina es, en gran medida, la vida y pasiones de sus inmigrantes. Cada comunidad ha dejado una marca de amor y respeto por esta gran actividad, compartieron además de sus conocimientos y técnicas, su dedicación y trabajo por el vino.

En este Día del Inmigrante, rendimos homenaje a esos pioneros que, con su labor, han construido la base sobre la cual se levanta hoy la vitivinicultura argentina.

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