Finca Piedra Infinita Gravascal 2022 de Zuccardi Valle de Uco, único vino argentino en conseguir 100 puntos de James Suckling

Este mes se conoció el ultimo reporte sobre vinos argentinos elaborado por James Suckling. Bajo el título “Argentina 2025 Tasting Report: A Wine Journey to the Extremes”, Suckling y su equipo volcaron sus calificaciones luego de haber degustado más de 2.000 vinos elaborados por 60 productores de todas las regiones vitivinícolas del país. En ese marco, el único vino que alcanzó los 100 puntos fue Finca Piedra Infinita Gravascal 2022, de Zuccardi Valle de Uco.

Proveniente de una parcela específica de 0,73 hectáreas, localizada en el extremo noreste de la Finca Piedra Infinita en Paraje Altamira, que se destaca por sus suelos muy pedregosos con gran presencia de granito y calcáreo, el Gravascal 2022 aparece como “un vino profundo y silenciosamente cautivador”. En palabras de Jacobo García Andrade, Senior Editor de JamesSuckling.com, “en boca es firme y preciso, impulsado por una textura pedregosa, con fruta discreta que se revela suavemente detrás de un núcleo salino y sabroso. Intenso y absorbente (…) es excelente ahora, pero ganará complejidad con algo de guarda en botella”.

“La vendimia 2022 fue maravillosa, fresca y de gran equilibrio, y nos dio vinos elegantes, finos y complejos”, recuerda Sebastián Zuccardi. “En particular los Malbec de Paraje Altamira presentan aromas y notas de frutas rojas; muy expresivos y de gran textura y jugosidad”.

Además del Finca Piedra Infinita Gravascal 2022, que alcanzó puntaje perfecto, otros vinos de Zuccardi Valle de Uco registraron excelentes calificaciones en opinión de JamesSuckling.com:

– Finca Agua de la Jarilla 2022 – 99 puntos.

– Finca Piedra Infinita Supercal 2022 – 98 puntos.

– Finca Las Cuchillas 2023 – 97 puntos.

– Finca Las Cerrilladas 2022 – 97 puntos.

– Finca Canal Uco 2022 – 97 puntos.

– Finca Piedra Infinita 2022 – 97 puntos.

– Aluvional San Pablo 2022 – 97 puntos.

– Aluvional Gualtallary 2022 – 97 puntos.

James Suckling nació el 29 de septiembre de 1958 en Los Ángeles, California. Estudió ciencias políticas y periodismo, y en la actualidad, es mundialmente conocido como crítico de vinos y puros habanos gracias a una dilatadísima carrera. Tras ser editor jefe y liderar el departamento europeo de la reputada publicación Wine Spectator, para la que empezó a trabajar cuando contaba con tan solo 800 subscriptores, en 2010 Suckling abandonó dicha empresa para centrarse en su propia página web: JamesSuckling.com. Únicamente escribe sobre vinos a los que otorga más de 90 puntos y reserva los deseados 100 para aquellos grandes vinos que combinan todas las virtudes imaginables en perfecta armonía.
James Suckling y su equipo se enfocan en los grandes vinos del mundo, incluyendo Italia, Bordeaux, Champagne, Australia, Nueva Zelanda, California, Argentina y Chile.

Acerca de Zuccardi Valle de Uco

Desde que plantó su primer viñedo en Mendoza en 1963, la familia Zuccardi ha sido líder en la vitivinicultura argentina, conocida por la innovación y su compromiso al desarrollo sostenible.

Con una rica historia de técnicas visionarias de vinificación y exploración de terroirs de gran altitud en el Valle de Uco, Zuccardi Valle de Uco cultiva vinos de montaña que expresan un verdadero sentido de lugar, reconocidos consistentemente como algunos de los vinos más excepcionales del mundo.

www.zuccardiwines.com

Susana Balbo invita a disfrutar de las vacaciones de invierno


En este receso invernal, Susana Balbo, la bodega de la primera mujer enóloga de la Argentina, invita al público con una experiencia enoturística única en la provincia de Mendoza, una de las regiones más prolíficas del mundo del vino. El programa se destaca por su esencia innovadora y disruptiva, e incluye una gran variedad de actividades tales como menús de almuerzo, degustaciones, actividades “hands-on” y mucho más.

Osadía de Crear, el restaurante de la bodega, ofrece un menú de 4 o 6 pasos maridado con algunos de los mejores vinos de la casa. Su propuesta gourmet, la cual fue recomendada por la Guía MICHELIN en sus ediciones 2024 y 2025 y recientemente galardonado con una Estrella Verde de la reconocida guía, en reconocimiento a la combinación de creatividad, sustentabilidad y una cocina profundamente conectada con su entorno. Osadía de Crear ofrece una experiencia gastronómica creada por Ana Lovaglio Balbo que se caracteriza por la comunión de los productos que brindan las distintas estaciones del año y las técnicas culinarias que permiten realzar el sabor, los aromas y las texturas de dichos productos a su máxima expresión. Esto se refleja en su carta, concebida por la chef Flavia Amad, que se distingue por su audacia y se compone de preparaciones diseñadas para el estímulo de los sentidos.

Además, para quienes visitan la bodega en familia, Osadía de Crear cuenta con un Menú Infantil especialmente pensado para los más pequeños, quienes también podrán entretenerse con juegos al aire libre y disfrutar del amplio jardín de la bodega, donde niñas y niños pueden jugar y divertirse en un entorno seguro y natural, mientras los adultos se relajan y disfrutan de la experiencia gastronómica acompañada por los grandes vinos de Susana Balbo.

CRIOS, el otro espacio gastronómico de la bodega, ofrece una experiencia culinaria renovada centrada en la cocina de fuegos. Se complementa por una arquitectura diseñada para disfrutar del aire libre, de las extraordinarias vistas a los jardines y la imponente Cordillera de Los Andes. Durante el invierno, se dispone de calefactores piramidales para mayor confort de los comensales.

CRIOS presenta dos propuestas gastronómicas destinadas a deleitar tanto a visitantes argentinos como internacionales con su Menú de Fuegos, quienes podrán disfrutar de un menú gastronómico basado en las costumbres culinarias argentinas, disponible en dos formatos. El primero es un menú de pasos que incluye panera, empanadas, diferentes cortes de carne, dos guarniciones a elección y postre, acompañado de una selección de los mejores vinos de Susana Balbo, además de servicio de agua, café y petit four. La segunda opción permite elegir del menú a la carta, con opciones como tabla de quesos y fiambres, ensaladas, vegetales, salsas, distintos cortes de carne, entre otros. Con esta carta, la cocinera mendocina Flavia Amad busca celebrar la esencia de las costumbres argentinas con un enfoque innovador que convierte cada plato en una experiencia gastronómica única.

Si el clima lo permite, CRIOS también ofrece Picnics al aire libre. Quienes elijan esta propuesta descontracturada, para empezar, podrán optar por un dúo de empanadas o una sopa, que varía según la estación. A continuación, podrán elegir entre distintos tipos de sándwiches o ensaladas. Para finalizar, disfrutarán de deliciosos postres. Todo el menú estará acompañado con servicio de agua y una botella de vino de la línea CRIOS. Es la opción ideal para quienes buscan una experiencia relajada y distendida mientras disfrutan del entorno natural del paisaje mendocino.

En los recorridos por la bodega los visitantes pueden descubrir la magia de “La Capilla” –la sala de microvinificación de la bodega–, en donde se encuentran algunos de los recipientes más únicos y especiales. Luego, se puede optar por terminar la visita con una de las degustaciones especiales de la bodega. Cada una de ellas cuenta una historia y toca algún tema relevante para la historia y la filosofía de trabajo de Susana Balbo:

  • Susana Balbo| En síntesis
  • La revolución de los vinos blancos y rosados
  • Nosotros | Vinos de colección y de familia
  • Exploración e innovación | Nuestras ediciones limitadas

Para quienes les apasiona aprender jugando, la bodega ofrece dos actividades “hands-on”:

  • Blending Art: Una invitación para convertirse en enólogo por un día y combinar diferentes uvas con el objetivo de crear tu propio vino de corte.
  • Clases de cocina: Esta experiencia se basa en una alta gastronomía con las más arraigadas técnicas tradicionales de Argentina. El objetivo es enseñar y preparar algunas recetas típicas de nuestro país.

CONTACTO Y RESERVAS

Abierto todos los días | 9 am – 6 pm

Reservas: Turismo: Click aquí / Osadía de Crear: Click aquí /Crios: Click aquí *Las reservas para Crios pueden sufrir modificaciones en caso de mal clima, como lluvias o temperaturas muy bajas.

E-mail: turismo@sbwines.com.ar

WhatsApp: +54 9 261 662 6754 (link aquí)

Dirección: Cochabamba 7801, Agrelo, Luján de Cuyo

El vino rosado en Argentina: técnica, terroir y maridajes para disfrutarlo todo el año

Foto: Riedel


El vino rosado ha dejado de ser una categoría secundaria para posicionarse como una expresión enológica con identidad propia. Fresco, versátil y lleno de matices, el rosado argentino se produce hoy en casi todas las regiones del país, con estilos diversos que reflejan la riqueza de nuestro territorio.

¿Cómo se elabora un vino rosado?

La clave está en el contacto del mosto con la piel de la uva tinta, donde se encuentran los pigmentos y compuestos aromáticos. A diferencia del vino tinto, el rosado busca una extracción breve y controlada para lograr color, frescura y aromas delicados.

Existen tres métodos principales:

  • Prensado directo: las uvas se prensan suavemente y el mosto se separa rápidamente de los hollejos. Se obtienen vinos muy pálidos, frescos y sutiles.
  • Maceración corta: el jugo permanece en contacto con las pieles durante unas horas, extrayendo color y algo de estructura. Es el método más común para rosados frutados y expresivos.
  • Saignée (sangrado): se separa parte del mosto durante la fermentación de un vino tinto. Este mosto, fermentado por separado, da lugar a rosados más intensos y con cuerpo.

Cada técnica da lugar a perfiles distintos, desde los delicados estilo provenzal, hasta rosados con fruta madura, textura y personalidad.

Un vino que habla del terroir

En Argentina, prácticamente todas las regiones vitivinícolas producen rosados. Y eso es una gran noticia, porque cada lugar aporta su carácter al vino.

Norte argentino

En Jujuy y Salta, a más de 2.000 metros de altura, se logran rosados con carácter. Malbec, Tannat y Cabernet Sauvignon dan vinos intensos, florales, con volumen en boca y una acidez que equilibra la fuerza del sol del norte.

Cuyo

La región con mayor historia y volumen de producción vitivinícola. Mendoza ofrece una gran diversidad de estilos. En Valle de Uco y Luján de Cuyo se elaboran rosados frescos y elegantes, mientras que San Rafael, con su clima más cálido, da lugar a vinos de gran expresión frutal. San Juan, por su parte, se destaca con rosados de Syrah, Malbec y Bonarda, con buena estructura y notas florales y especiadas. También San Luis, en su proceso de crecimiento vitivinícola, comienza a ofrecer rosados que reflejan su clima continental y el esfuerzo de pequeños productores.

Patagonia

En La Pampa, Neuquén, Río Negro y Chubut, el clima frío y los suelos pedregosos dan lugar a rosados elegantes, de perfil más etéreo. El Pinot Noir y el Merlot se expresan con fruta roja delicada, notas florales y un toque mineral que aporta identidad.

Centro y litoral

Regiones como Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires están recuperando tradición y apostando por vinos frescos, con una impronta marcada por el clima húmedo y la influencia fluvial en el caso de Entre Ríos y marítima con vinos cercanos al mar. Variedades como Cabernet Frac y Pinot Noir se traducen en rosados ligeros, refrescantes y con marcada acidez natural.

Maridajes para descubrir

El vino rosado es uno de los más versátiles a la hora de maridar. Su frescura, acidez y gama aromática lo convierten en un aliado ideal tanto para platos livianos como para recetas con más estructura.

  • Rosados frescos y ligeros: ideales para ceviches, sushi, ensaladas con frutas, quesos suaves, vegetales grillados.
  • Rosados con más cuerpo y fruta: acompañan muy bien carnes blancas, pastas con salsa rosa, pizzas, tomates, berenjenas asados, empanadas criollas, fiambres.
  • Rosados más especiados: combinan con platos de inspiración asiática, curries suaves, salmón al horno, quesos curados y comidas con un toque picante.

Una nueva forma de disfrutar el vino

El rosado es una invitación a romper prejuicios. No es un vino “de mujeres” ni “de verano”. Es un estilo propio, con identidad, que merece un lugar destacado en la mesa y en la copa.
En Argentina, el avance en calidad y diversidad es evidente, y hoy podemos encontrar rosados para todos los gustos, desde la Quebrada de Humahuaca hasta la Patagonia.

Explorar los rosados es también una forma de redescubrir nuestras uvas, nuestros paisajes y la creatividad de quienes hacen vino con pasión

Cocina Porteña: el libro que retrata la historia viva de nuestros sabores

Foto: Flor Capella

La cocina porteña no nació en un recetario. Nació en la calle, en las casas compartidas por inmigrantes, en los patios de conventillos donde se mezclaban aromas y acentos. Se formó en las cocinas de las fondas de antaño, en las mesas largas de los bodegones, en los cafés de esquina, en las sobremesas extensas de domingos en familia.

Se trata de una cocina que combina ingredientes, herencias y memorias. Una cocina que cuenta la historia de Buenos Aires mejor que cualquier libro de historia.

¿Qué define a la cocina porteña?

La cocina porteña es mestiza, espontánea, adaptada al bolsillo y a la época. Es esa fusión profunda entre la tradición criolla y los sabores traídos por los inmigrantes italianos, españoles, árabes, judíos y franceses. Esa cocina que se transmitió de abuelas a nietos, muchas veces sin recetas escritas, pero con un lenguaje emocional profundo: el del sabor.

En su esencia hay platos que nos siguen acompañando, como verdaderos clásicos de la identidad gastronómica porteña:

  • Milanesa napolitana con papas fritas
  • Buñuelos de acelga: típicos de casas de abuelas, económicos y sabrosos.
  • Revuelto Gramajo, nacido en el Jockey Club, mezcla de papas, jamón, huevo y practicidad
  • Ñoquis del 29, ritual de fin de mes con moneda bajo el plato
  • Lengua a la vinagreta: entrada clásica de bodegón que está resurgiendo en cartas modernas.
  • Pizza al molde con fainá, bien alta, dorada y crocante
  • Empanadas de carne cortada a cuchillo
  • Flan casero con dulce de leche y crema
  • Postre Vigilante, ese maridaje perfecto entre queso y dulce
  • Panqueques con dulce de leche flameados: otro gran final de cena en restaurantes tradicionales.

No se trata solo de comida. Estos platos condensan prácticas sociales, hábitos familiares, códigos compartidos. La cocina porteña habla de cómo comíamos, cómo compartíamos, cómo nos organizábamos en comunidad.

Un libro para volver a las raíces

En este contexto, el libro Cocina Porteña de Julián Díaz y Rodo Reich es una obra clave. Más que un recetario, es una invitación a mirar la ciudad a través de su comida. Con una mirada amorosa y comprometida, los autores recorren el mapa culinario porteño para poner en valor lo popular, lo olvidado, lo entrañable.

Julián Díaz, reconocido por sus proyectos como 878 Bar y Los Galgos, junto a Rodo Reich, periodista y cocinero, logran un relato que mezcla memoria, historia y receta con un lenguaje claro y emotivo. El resultado es un libro que no solo documenta una cocina, sino que la dignifica.

Desde los platos que nacieron en las fondas hasta las reinterpretaciones de chefs actuales, Cocina Porteña nos invita a pensar en qué comemos cuando decimos Buenos Aires. El libro también se propone defender esta cocina frente a modas pasajeras y revalorizarla como parte del patrimonio cultural.

La mirada desde la comunicación gastronómica

Desde nuestro rol como comunicadores, apasionados por la gastronomía y el vino, celebramos profundamente este tipo de publicaciones que nos invitan a maridar no solo platos y etiquetas, sino también emociones, historias y patrimonio.

Una milanesa napolitana puede encontrar su mejor compañero en un Chardonnay que limpie el paladar y resalte la acidez del tomate. Las empanadas de carne cortada a cuchillo en vez del maridaje salteño con Torrontés, podemos optar por un Syrah de cuerpo medio, especiado, con notas de pimienta negra que acompañen la jugosidad de la carne.
Un flan con dulce de leche y crema gana profundidad con una copa de Torrontés tardío o incluso un vino generoso tipo mistela.

Porque los vinos también cuentan historias. Y cuando dialogan con la cocina de un territorio, el resultado no es solo gustativo: es cultural, afectivo, simbólico.


Cocinar para recordar, comer para pertenecer


Hablar de cocina porteña es hablar de quiénes fuimos y de quiénes seguimos siendo. Es una forma de reencontrarnos con el placer de lo simple, lo compartido, lo nuestro.

Vinos y Pasiones se propone justamente eso: celebrar nuestra cultura desde el vino, la mesa, el relato y la memoria. Este año, redoblamos nuestra apuesta por seguir contando historias que nos representen. Y la cocina porteña, sin dudas, es una de ellas.

Bodega Noemia: La joya patagónica de Hans Vinding Diers y sus Malbecs de culto

Foto gentileza: Andres Rosberg

De las grandes alianzas, las buenas uniones salen maravillosos resultados. Así fue como la condesa Noemí Marone Cinzano y Hans Vinding Diers,  decidieron aunar pasiones y encontraron un viejo viñedo de Malbec y lo recompusieron.
Se aquerenciaron en la localidad de Mainqué, en el Valle Azul, provincia de Río Negro y crearon en el 2001 la Bodega Noemía.
Continuaron juntos en este hermoso proyecto por 18 años, actualmente Hans, su mujer y sus hijos son los únicos dueños. La condensa sigue con sus proyectos propios en Europa.


De Stellenbosch a la Patagonia: la travesía de Hans

Stellenbosch es un sitio renombrado de Sudáfrica en donde se establecieron los padres de Hans para trabajar en la bodega de un amigo en Rustenburg. Allí nació Hans y su hermano y vivieron en Sudáfrica hasta que Hans tuvo cuatro años.
Corría el 1973 y la familia se muda a otra meca del vino, Bordeaux. Ese mundo tan especial del vino lo abrazó durante su infancia.
Teniendo 18 años sus padres lo mandaron a hacer vino a Australia, a otro gran lugar  en donde creó vinos junto a  Murray Tyrrell, más conocido como «el rey de Hunter Valley», en su bodega Tyrrell’s Wines.
Hans se enamoró de una australiana, quien a su vez lo hizo interesar en el mundo del vino.
Después de dos años volvió a Graves, a Francia, a trabajar en el Chateau de su padre. Allí estaba su primo Peter Sisseck (hacedor del prestigioso Pingus) con quien trabajaron los viñedos codo a codo. El resto del año Hans partía a otro destino vitivinícola a aprovechar otra cosecha y ampliar sus conocimientos.

Con mucha experiencia y trabajando en una empresa inglesa, en 1998 le proponen hacer un joint venture con vinos de Argentina.
Hans aceptó creyendo que era en Mendoza y al final resultó ser en la Patagonia, desde la  Bodega Canale lo habían convocado. Allí realizó el Marcus Reserva en 1998 y luego continuó haciendo consultoría.

El hallazgo de Mainqué: amor a primera vista con el Malbec

Fue en el 2000 que este danés intrépido, explorador y curioso encontró el famoso viñedo del 1932 en Mainqué, un paraje de la provincia de Río Negro.
Con la ayuda de Marcelo Mirás y Oscar Ferrari inspector del INV, conocieron unos viñedos extraordinarios en donde Hans probó la uva de Malbec y fue amor a primera vista.  Lo que lo enamoró fueron esos viñedos antiguos, con el paso del tiempo marcado en cada viña. Viñedos de 1932, un lujo.
Después de mucho trabajo de campo, investigación, más trabajo y la ayuda de Noemí -su prima -hicieron Malbecs que les trajo muchas alegrías.
Los vinificaron a modo de juego, esas «picardías», las embotellaron y las llevaron a una feria muy conocida en Europa. El vino de esas botellas no pasó desapercibido y emocionó a muchas personas influyentes del vino.

Así fue que las botellas de Malbecs, dos años después de todo ese proceso las mostró en una feria en el 2003 y ese fue un antes y un después en la historia de Noemía. Fue un instante en que la vida dió un giro de 360°.
Ese viñedo, de 1932 de donde había creado Malbecs increíbles hizo que se enamorara del lugar, y aún habiendo hecho más de 48 cosechas en muchísima zonas del globo, no sólo en Uruguay y en Chile, sino también en Sudáfrica, España, Hungría, Portugal y Francia, eligió la hermosa Patagonia argentina para elaborar vinos excepcionales.

Canales, riego y el alma del valle


Cesare Cipolletti era un ingeniero hidráulico italiano que vino a la Argentina cuando en 1888 lo contrataron en Mendoza para el régimen de riego. El motivo fue construir las tomas de riego de los ríos Tunuyán y Mendoza.
Luego fue convocado por el gobierno de San Juan para realizar el dique derivador La Puntilla en el río San Juan.
Realizó estudios importantes en las cuencas del río Limay, Río Negro y Neuquén. Fue el creador del sistema de riego del Alto Valle de Río Negro. Gracias a él, el agua llegó a muchísimas chacras para regar miles de hectáreas.

Mainqué y un terroir muy especial


Si hay algo que destaca en esta región son las largas horas de luz que recibe la uva, además de la marcada amplitud térmica y la calidad del agua.
Sus suelos son fabulosos, fluviales, pobres y con algo de calcáreo.
La bodega cuenta con certificaciones Orgánicas y Biodinámicas, como resultado del trabajo realizado en la viña y en la bodega. En cada práctica se tiene mucho cuidado y se le imprime  mucho respeto, logrando actividades no invasivas y naturales.

Las viñas están plantadas principalmente con Malbec, hay algunas parcelas de Pinot Noir y de Cabernet Sauvignon.
El sistema de riego es por inundación de aguas del Río Negro hasta 4 veces al año, a través de un ingenioso sistema de canales que datan de hace casi dos siglos atrás.

Biodinámica en acción: respeto profundo por la tierra


La biodinámica, tal como se practica en Bodega Noemía, se basa en los principios filosóficos y agrícolas de Rudolf Steiner, pensador austríaco nacido en 1861, fundador de la antroposofía. Steiner fue un visionario que entendía la agricultura como una actividad profundamente conectada con la tierra, el cosmos y la espiritualidad. En 1924, ofreció una serie de conferencias para agricultores preocupados por el empobrecimiento del suelo y la pérdida de vitalidad de los alimentos, y así nació el concepto de agricultura biodinámica, incluso antes de que existiera formalmente la agricultura orgánica.

Para Steiner, el campo no debía considerarse como una simple fábrica de productos, sino como un organismo vivo, en el que suelo, plantas, animales, seres humanos y cosmos están en permanente interacción. Esta visión holística transformó el modo de concebir la relación con la tierra.
En Noemía, estos principios se aplican con coherencia y respeto:
Se utilizan preparados biodinámicos —composts elaborados con materiales naturales como estiércol, cuarzo o plantas medicinales— que fortalecen el suelo y revitalizan los cultivos. También se rige el trabajo de la viña por un calendario astronómico, el cual determina los momentos ideales para sembrar, podar, cosechar o embotellar, siguiendo la posición de la luna y otros astros.

Entre las prácticas más simbólicas se encuentra la enterración de cuernos de vaca rellenos de estiércol en otoño, que luego se desentierran en primavera. El humus obtenido se utiliza como abono para nutrir la viña, con una profunda carga simbólica y energética.

La biodinámica no solo evita el uso de productos químicos, sino que propone una relación respetuosa y espiritual con la tierra, fomentando la biodiversidad y el equilibrio natural. En Noemía, esta filosofía no es una moda, sino un compromiso real con la vida, el terroir y el futuro del planeta.

Un equipo con alma

Cada una de las personas que conforman el equipo de la bodega son esenciales y eso es lo desde Noemía se proyecta y transmite. Cada una de estas personas son el apoyo para llevar a cabo los vinos y la filosofía de esta bodega.
Cada día, ellos y ellas son los encargados desde que, sale el sol hasta que se esconde, de velar por los viñedos, los suelos y el cuidado de cada planta para lograr los vinos que tanto se aprecian en Argentina y en el mundo.
Noemía, Mainqué y sus vinos están catalogados como uno de los mejores del país.
Noemía tiene un halo especial, los viñedos y el terroir abrazan al universo y nos brindan unos vinos maravillos con sólo tomarlos te enamorás de la Patagonia al primer sorbo.

¡Gracias por leer!
Si esta historia te emocionó tanto como a nosotros, te invitamos a dejar tu comentario y compartirla con quienes también aman el vino y sus historias.
¡Salud por los vinos que nos conectan con la tierra y con la vida!

¡Qué tengas un día espléndido!