La provoleta de la foto fue preparada por Pablo Bruno (mi hermano), en uno de esos asados que celebran lo simple y lo delicioso.
La provoleta es un clásico de la gastronomía argentina y un infaltable en las parrilladas. Se trata de un disco de queso provolone cocido a la parrilla, que logra una textura crocante por fuera y cremosa por dentro, ideal para compartir como entrada antes del asado.
Origen e historia
La provoleta fue creada en Argentina a mediados del siglo XX por Natalio Alba, un inmigrante italiano originario de Calabria. Alba se instaló primero en la provincia de Santa Fe y luego en Córdoba, donde trabajó en la industria láctea. Apasionado por el queso y por la cultura argentina del asado, buscó adaptar el provolone italiano a las costumbres locales, dando origen a un nuevo producto: el queso provolone hilado argentino, pensado especialmente para resistir la cocción directa sobre las brasas.
Su idea fue crear un queso que pudiera fundirse sin desarmarse por completo, manteniendo su forma durante el cocinado a la parrilla. Así nació la provoleta, en formato de disco, con un espesor suficiente para lograr una costra dorada en el exterior y un interior suave y elástico.
Alba registró su creación y también impulsó la producción industrial del queso en su planta de Arroyo Algodón, Córdoba. A lo largo del tiempo, el nombre «provoleta» se volvió de uso común en todo el país, incluso más allá del control de marca.
Características de la provoleta
Para todas las personas que aman el queso, este en particular cuenta con un encanto especial. Crocante por fuera y bien cremosa por dentro, es el deleite de muchos asados.
En Argentina y Uruguay, antes de la carne a la parrilla se suele consumir la provoleta, que es el nombre coloquial que remite a la primera marca comercial registrada: Provoleta®, correspondiente al queso Provolone Hilado Argentino creado y patentado por Natalio Alba en 1940. Son pequeños discos (de 10 a 15 cm de diámetro y de 1 a 2 cm de grosor) producidos localmente, que se cocinan hasta que se derriten, ya sea directamente sobre la parrilla, sobre piedras especiales o envueltos en papel de aluminio. Suelen acompañarse de chimichurri o formar parte de una picada.
La provoleta se elabora con queso provolone semiduro, de sabor intenso, con notas ligeramente picantes si está curado. Su formato y consistencia permiten que al asarse conserve su forma y a la vez se funda en el interior.
Maridajes ideales
La provoleta, con su intensidad y textura grasa, necesita vinos con buena acidez y frescura que limpien el paladar y acompañen sus sabores. Algunas combinaciones recomendadas
Torrontés o Viognier: si se prefiere un blanco, estos varietales ofrecen acidez y aromas expresivos que contrastan de manera refrescante con la untuosidad del queso caliente.
Malbec joven: sus notas de frutas rojas y taninos suaves acompañan muy bien la textura fundente del queso.
Cabernet Sauvignon joven y frutado: su carácter fresco y estructurado realza los condimentos como el chimichurri o el ají molido sin competir con el queso.
Syrah joven: ideal si se busca un vino con fruta madura, toques especiados y taninos pulidos que complementen la crocancia exterior de la provoleta.
Receta básica de provoleta a la parrilla
Ingredientes:
- 1 disco de provoleta (provolone hilado argentino)
- Orégano seco
- Ají molido o pimienta
- Chimichurri (opcional)
- Aceite de oliva
Preparación:
- Calentar bien la parrilla.
- Colocar la provoleta sobre una plancha de hierro, cazuela de hierro o directamente sobre la rejilla si se prefiere una costra más crocante.
- Cocinar a fuego medio-alto hasta que los bordes se doren y el centro comience a fundirse. Dar vuelta con una espátula ancha para dorar ambos lados.
- Condimentar con orégano, ají molido y un chorrito de aceite de oliva.
- Servir caliente, acompañada con pan y, si se desea, un poco de chimichurri.
La provoleta no es solo un queso a la parrilla: es un ritual compartido, una deliciosa antesala que despierta los sentidos y abre el apetito para el banquete argentino por excelencia. Con raíces italianas y espíritu criollo, se ganó un lugar permanente en la mesa de los asados, combinando sencillez, sabor y tradición. Porque en cada provoleta bien hecha, hay un homenaje al fuego, al encuentro y a la pasión por la buena comida.
¡Esperamos te haya gustado esta entrada y que pronto disfrutes una deliciosa provoleta a la parrilla!
¿Querés aprender a catar vinos y entenderlo con una mirada profesional y cercana?
Conocé el eBook Cata de Vinos de Vinos y Pasiones y empezá tu recorrido por este mundo apasionante.
Adqurilo aquí: https://mpago.la/2pcfi5D
❤️ ¿Te gustó este contenido?
Si querés apoyarnos para que sigamos creando sobre vinos, cocina y pasiones,
podés invitanos un cafecito virtual. ¡Gracias por ser parte!
👉 https://cafecito.app/vinosypasiones
Descubre más desde Vinos y Pasiones - 10 años
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

