Cocina Porteña: el libro que retrata la historia viva de nuestros sabores

Foto: Flor Capella

La cocina porteña no nació en un recetario. Nació en la calle, en las casas compartidas por inmigrantes, en los patios de conventillos donde se mezclaban aromas y acentos. Se formó en las cocinas de las fondas de antaño, en las mesas largas de los bodegones, en los cafés de esquina, en las sobremesas extensas de domingos en familia.

Se trata de una cocina que combina ingredientes, herencias y memorias. Una cocina que cuenta la historia de Buenos Aires mejor que cualquier libro de historia.

¿Qué define a la cocina porteña?

La cocina porteña es mestiza, espontánea, adaptada al bolsillo y a la época. Es esa fusión profunda entre la tradición criolla y los sabores traídos por los inmigrantes italianos, españoles, árabes, judíos y franceses. Esa cocina que se transmitió de abuelas a nietos, muchas veces sin recetas escritas, pero con un lenguaje emocional profundo: el del sabor.

En su esencia hay platos que nos siguen acompañando, como verdaderos clásicos de la identidad gastronómica porteña:

  • Milanesa napolitana con papas fritas
  • Buñuelos de acelga: típicos de casas de abuelas, económicos y sabrosos.
  • Revuelto Gramajo, nacido en el Jockey Club, mezcla de papas, jamón, huevo y practicidad
  • Ñoquis del 29, ritual de fin de mes con moneda bajo el plato
  • Lengua a la vinagreta: entrada clásica de bodegón que está resurgiendo en cartas modernas.
  • Pizza al molde con fainá, bien alta, dorada y crocante
  • Empanadas de carne cortada a cuchillo
  • Flan casero con dulce de leche y crema
  • Postre Vigilante, ese maridaje perfecto entre queso y dulce
  • Panqueques con dulce de leche flameados: otro gran final de cena en restaurantes tradicionales.

No se trata solo de comida. Estos platos condensan prácticas sociales, hábitos familiares, códigos compartidos. La cocina porteña habla de cómo comíamos, cómo compartíamos, cómo nos organizábamos en comunidad.

Un libro para volver a las raíces

En este contexto, el libro Cocina Porteña de Julián Díaz y Rodo Reich es una obra clave. Más que un recetario, es una invitación a mirar la ciudad a través de su comida. Con una mirada amorosa y comprometida, los autores recorren el mapa culinario porteño para poner en valor lo popular, lo olvidado, lo entrañable.

Julián Díaz, reconocido por sus proyectos como 878 Bar y Los Galgos, junto a Rodo Reich, periodista y cocinero, logran un relato que mezcla memoria, historia y receta con un lenguaje claro y emotivo. El resultado es un libro que no solo documenta una cocina, sino que la dignifica.

Desde los platos que nacieron en las fondas hasta las reinterpretaciones de chefs actuales, Cocina Porteña nos invita a pensar en qué comemos cuando decimos Buenos Aires. El libro también se propone defender esta cocina frente a modas pasajeras y revalorizarla como parte del patrimonio cultural.

La mirada desde la comunicación gastronómica

Desde nuestro rol como comunicadores, apasionados por la gastronomía y el vino, celebramos profundamente este tipo de publicaciones que nos invitan a maridar no solo platos y etiquetas, sino también emociones, historias y patrimonio.

Una milanesa napolitana puede encontrar su mejor compañero en un Chardonnay que limpie el paladar y resalte la acidez del tomate. Las empanadas de carne cortada a cuchillo en vez del maridaje salteño con Torrontés, podemos optar por un Syrah de cuerpo medio, especiado, con notas de pimienta negra que acompañen la jugosidad de la carne.
Un flan con dulce de leche y crema gana profundidad con una copa de Torrontés tardío o incluso un vino generoso tipo mistela.

Porque los vinos también cuentan historias. Y cuando dialogan con la cocina de un territorio, el resultado no es solo gustativo: es cultural, afectivo, simbólico.


Cocinar para recordar, comer para pertenecer


Hablar de cocina porteña es hablar de quiénes fuimos y de quiénes seguimos siendo. Es una forma de reencontrarnos con el placer de lo simple, lo compartido, lo nuestro.

Vinos y Pasiones se propone justamente eso: celebrar nuestra cultura desde el vino, la mesa, el relato y la memoria. Este año, redoblamos nuestra apuesta por seguir contando historias que nos representen. Y la cocina porteña, sin dudas, es una de ellas.

Bodega Noemia: La joya patagónica de Hans Vinding Diers y sus Malbecs de culto

Foto gentileza: Andres Rosberg

De las grandes alianzas, las buenas uniones salen maravillosos resultados. Así fue como la condesa Noemí Marone Cinzano y Hans Vinding Diers,  decidieron aunar pasiones y encontraron un viejo viñedo de Malbec y lo recompusieron.
Se aquerenciaron en la localidad de Mainqué, en el Valle Azul, provincia de Río Negro y crearon en el 2001 la Bodega Noemía.
Continuaron juntos en este hermoso proyecto por 18 años, actualmente Hans, su mujer y sus hijos son los únicos dueños. La condensa sigue con sus proyectos propios en Europa.


De Stellenbosch a la Patagonia: la travesía de Hans

Stellenbosch es un sitio renombrado de Sudáfrica en donde se establecieron los padres de Hans para trabajar en la bodega de un amigo en Rustenburg. Allí nació Hans y su hermano y vivieron en Sudáfrica hasta que Hans tuvo cuatro años.
Corría el 1973 y la familia se muda a otra meca del vino, Bordeaux. Ese mundo tan especial del vino lo abrazó durante su infancia.
Teniendo 18 años sus padres lo mandaron a hacer vino a Australia, a otro gran lugar  en donde creó vinos junto a  Murray Tyrrell, más conocido como «el rey de Hunter Valley», en su bodega Tyrrell’s Wines.
Hans se enamoró de una australiana, quien a su vez lo hizo interesar en el mundo del vino.
Después de dos años volvió a Graves, a Francia, a trabajar en el Chateau de su padre. Allí estaba su primo Peter Sisseck (hacedor del prestigioso Pingus) con quien trabajaron los viñedos codo a codo. El resto del año Hans partía a otro destino vitivinícola a aprovechar otra cosecha y ampliar sus conocimientos.

Con mucha experiencia y trabajando en una empresa inglesa, en 1998 le proponen hacer un joint venture con vinos de Argentina.
Hans aceptó creyendo que era en Mendoza y al final resultó ser en la Patagonia, desde la  Bodega Canale lo habían convocado. Allí realizó el Marcus Reserva en 1998 y luego continuó haciendo consultoría.

El hallazgo de Mainqué: amor a primera vista con el Malbec

Fue en el 2000 que este danés intrépido, explorador y curioso encontró el famoso viñedo del 1932 en Mainqué, un paraje de la provincia de Río Negro.
Con la ayuda de Marcelo Mirás y Oscar Ferrari inspector del INV, conocieron unos viñedos extraordinarios en donde Hans probó la uva de Malbec y fue amor a primera vista.  Lo que lo enamoró fueron esos viñedos antiguos, con el paso del tiempo marcado en cada viña. Viñedos de 1932, un lujo.
Después de mucho trabajo de campo, investigación, más trabajo y la ayuda de Noemí -su prima -hicieron Malbecs que les trajo muchas alegrías.
Los vinificaron a modo de juego, esas «picardías», las embotellaron y las llevaron a una feria muy conocida en Europa. El vino de esas botellas no pasó desapercibido y emocionó a muchas personas influyentes del vino.

Así fue que las botellas de Malbecs, dos años después de todo ese proceso las mostró en una feria en el 2003 y ese fue un antes y un después en la historia de Noemía. Fue un instante en que la vida dió un giro de 360°.
Ese viñedo, de 1932 de donde había creado Malbecs increíbles hizo que se enamorara del lugar, y aún habiendo hecho más de 48 cosechas en muchísima zonas del globo, no sólo en Uruguay y en Chile, sino también en Sudáfrica, España, Hungría, Portugal y Francia, eligió la hermosa Patagonia argentina para elaborar vinos excepcionales.

Canales, riego y el alma del valle


Cesare Cipolletti era un ingeniero hidráulico italiano que vino a la Argentina cuando en 1888 lo contrataron en Mendoza para el régimen de riego. El motivo fue construir las tomas de riego de los ríos Tunuyán y Mendoza.
Luego fue convocado por el gobierno de San Juan para realizar el dique derivador La Puntilla en el río San Juan.
Realizó estudios importantes en las cuencas del río Limay, Río Negro y Neuquén. Fue el creador del sistema de riego del Alto Valle de Río Negro. Gracias a él, el agua llegó a muchísimas chacras para regar miles de hectáreas.

Mainqué y un terroir muy especial


Si hay algo que destaca en esta región son las largas horas de luz que recibe la uva, además de la marcada amplitud térmica y la calidad del agua.
Sus suelos son fabulosos, fluviales, pobres y con algo de calcáreo.
La bodega cuenta con certificaciones Orgánicas y Biodinámicas, como resultado del trabajo realizado en la viña y en la bodega. En cada práctica se tiene mucho cuidado y se le imprime  mucho respeto, logrando actividades no invasivas y naturales.

Las viñas están plantadas principalmente con Malbec, hay algunas parcelas de Pinot Noir y de Cabernet Sauvignon.
El sistema de riego es por inundación de aguas del Río Negro hasta 4 veces al año, a través de un ingenioso sistema de canales que datan de hace casi dos siglos atrás.

Biodinámica en acción: respeto profundo por la tierra


La biodinámica, tal como se practica en Bodega Noemía, se basa en los principios filosóficos y agrícolas de Rudolf Steiner, pensador austríaco nacido en 1861, fundador de la antroposofía. Steiner fue un visionario que entendía la agricultura como una actividad profundamente conectada con la tierra, el cosmos y la espiritualidad. En 1924, ofreció una serie de conferencias para agricultores preocupados por el empobrecimiento del suelo y la pérdida de vitalidad de los alimentos, y así nació el concepto de agricultura biodinámica, incluso antes de que existiera formalmente la agricultura orgánica.

Para Steiner, el campo no debía considerarse como una simple fábrica de productos, sino como un organismo vivo, en el que suelo, plantas, animales, seres humanos y cosmos están en permanente interacción. Esta visión holística transformó el modo de concebir la relación con la tierra.
En Noemía, estos principios se aplican con coherencia y respeto:
Se utilizan preparados biodinámicos —composts elaborados con materiales naturales como estiércol, cuarzo o plantas medicinales— que fortalecen el suelo y revitalizan los cultivos. También se rige el trabajo de la viña por un calendario astronómico, el cual determina los momentos ideales para sembrar, podar, cosechar o embotellar, siguiendo la posición de la luna y otros astros.

Entre las prácticas más simbólicas se encuentra la enterración de cuernos de vaca rellenos de estiércol en otoño, que luego se desentierran en primavera. El humus obtenido se utiliza como abono para nutrir la viña, con una profunda carga simbólica y energética.

La biodinámica no solo evita el uso de productos químicos, sino que propone una relación respetuosa y espiritual con la tierra, fomentando la biodiversidad y el equilibrio natural. En Noemía, esta filosofía no es una moda, sino un compromiso real con la vida, el terroir y el futuro del planeta.

Un equipo con alma

Cada una de las personas que conforman el equipo de la bodega son esenciales y eso es lo desde Noemía se proyecta y transmite. Cada una de estas personas son el apoyo para llevar a cabo los vinos y la filosofía de esta bodega.
Cada día, ellos y ellas son los encargados desde que, sale el sol hasta que se esconde, de velar por los viñedos, los suelos y el cuidado de cada planta para lograr los vinos que tanto se aprecian en Argentina y en el mundo.
Noemía, Mainqué y sus vinos están catalogados como uno de los mejores del país.
Noemía tiene un halo especial, los viñedos y el terroir abrazan al universo y nos brindan unos vinos maravillos con sólo tomarlos te enamorás de la Patagonia al primer sorbo.

¡Gracias por leer!
Si esta historia te emocionó tanto como a nosotros, te invitamos a dejar tu comentario y compartirla con quienes también aman el vino y sus historias.
¡Salud por los vinos que nos conectan con la tierra y con la vida!

¡Qué tengas un día espléndido!

Semillón en Argentina: Vinos con historia, identidad y futuro


El Semillón es una de esas variedades que, cuando la descubrís bien, te cambia la mirada sobre los vinos blancos argentinos.
En esta nota te contamos su historia, por qué está viviendo un renacer y qué estilos podés encontrar hoy.
Y si además querés aprender a catar con más seguridad, al final te dejo mi Ebook pago con una guía práctica paso a paso.

En el vasto mundo de las uvas blancas, pocas tienen una historia tan rica y fascinante como el Sémillon. Aunque en Argentina no es tan conocida como otras variedades, ha jugado un papel crucial en la viticultura del país, especialmente en la región de Mendoza.

De origen francés, oriunda y famosa en Francia, en la región sudoeste, llegó a Argentina a principios del siglo XX y fue una de las primeras cepas blancas cultivadas en la región.
Con ella se elaboran vinos dulces o secos. En unión con la Muscadelle y la Sauvignon Blanc da vinos muy prestigiosos en la localidad de Sauternes, en Bordeaux (Burdeos). Una práctica, que no es tan común en nuestro país. Se deja que la uva se impregne con un hongo (Botrytis Cinerea), o podredumbre noble, el fruto se deshidrata, concentra azúcar y los vinos realizados son elixires increíbles.

El más famoso de todos, es el Chateau d’Yquem, que aparece mencionado en el viaje de Thomas Jefferson por tierras galas entre el 1787 y el 1788.

Jancis Robinson, reconocida escritora de vinos, cuenta que en la mayoría de los viñedos el Semillón “engendra vinos de una gordura fastidiosa o de una tristeza desoladora, pero a veces se transforma, como si la hubieran tocado con una varita mágica, para ofrecer al mundo toda su belleza y transformarse en uno de los vinos blancos más exquisitos”.

El Semillón en Argentina: Historia y renacimiento

Aquí en nuestro país, tuvo su período de apogeo, luego no fue muy respetada, porque se decía que con ella se producía vino de poca calidad.
En el mundo se asocia con otras blancas, según el enólogo Roberto de la Mota, de la Bodega Mendel Wines. Él, realiza un estilo diferente de Semillón. La mayoría de las viñas de Semillón son viejas, con lo cual se puede elaborar vinos realmente únicos y especiales.
Anteriormente se utilizaban para la elaboración de espumantes, hoy en día la tendencia es hacer varietales.
En nuestro país, la Semillón en nariz es bastante frutal, expresiva y en boca presenta un cuerpo interesante, es decir, no es ligera. Esto se da por el clima reinante bien seco. Así estos vinos cuentan con la posibilidad de ser guardados. La diferencia con los franceses o con los australianos es que son más livianos.

En el reino del Malbec, la Semillón se busca que sea gastronómica, quiere decir que sea apta para maridarla.

A los maestros con amor

El Semillón llegó al país de la mano del Malbec. Los predecesores que se encargaron de que esta uva reflotara fueron: Ricardo Santos y Roberto De La Mota.
Los excelentes exponentes en su mayoría, son elaborados con uvas de viejos viñedos que se encuentran en zonas tradicionales de Luján de Cuyo. Algunos son, Nieto Senetiner Semillón DOC, Martino Reserva Semillón Old Vines y Finca La Anita Semillón.

Grandes etiquetas

Tomero Reserva Semillón Bodega Vistalba
Proveniente de viñedos en Los Árboles, Valle de Uco, a 1.200 msnm. Es un vino fresco, con paso parcial por barricas, lo que le da textura y volumen. En nariz presenta fruta blanca, miel y flores, y en boca es largo, con una acidez marcada. Una joya de altura.

Semillón Luigi Bosca de la Bodega Luigi Bosca
Elaborado con viñas plantadas en Finca El Paraíso, en Maipú, este vino refleja la elegancia clásica del Semillón. Fermentado parcialmente en roble francés, es complejo, aromático y con potencial de guarda. Aromas a damascos, heno y notas melosas.

Norton Altura Semillón de la Bodega Norton
Parte de la línea que explora los grandes terroirs mendocinos. Este Semillón viene de Gualtallary, y sorprende por su tensión, acidez y mineralidad. Un blanco distinto, con potencial gastronómico y una expresión moderna.

Solito Va Semillón Solito Va Wines
Una propuesta artesanal y personal del enólogo Leandro Velázquez, con mínima intervención, sin filtrar, fermentado con levaduras indígenas. Es un vino auténtico, vibrante y sin maquillaje, con perfil citrus, herbal y ligeramente turbio, fiel al estilo natural. En boca es vivaz, con una acidez filosa y final persistente. Una joyita para los que buscan blancos con alma.

Bianchi Particular Semillón de Bodegas Bianchi
Proveniente de viñedos antiguos en San Rafael, este Semillón se destaca por su profundidad, notas de miel, manzanilla y frutas maduras, con paso por madera que le otorga una boca cremosa. Un blanco complejo y persistente, ideal para guarda.

Nieto Senetiner Semillón DOC de la Bodega Nieto Senetiner
Una rareza con denominación de origen controlada Luján de Cuyo. Posee un perfil clásico, con aromas a flores blancas, cítricos maduros y un paso elegante por roble. Largo en boca, ideal para maridar platos complejos.

Martino Reserva Old Vines Semillón de Martino Wines
Elaborado con uvas de viñas plantadas en 1938. Perfil delicado, con nariz expresiva de tilo, miel, cítricos y frutas tropicales. En boca es sedoso, fresco y elegante.

Finca La Anita Semillón de Finca La Anita
Desde Agrelo, este vino muestra un Semillón de gran carácter varietal, volumen y persistencia, con notas a pera, pomelo rosado y flores secas.

Vía Revolucionaria Semillón Hulk 2022 de Passionate Wines
Elaborado por Matías Michelini en el Cordón del Plata, Tupungato, este Semillón proviene de una pérgola antigua plantada en 1975. De color amarillo verdoso y turbio, presenta aromas a limón y flores blancas, con aromas a piedra caliza. En boca es crujiente y refrescante. Sin paso por madera, se cría durante 3 meses en huevos de cemento. Ideal como aperitivo, con un potencial de guarda de hasta 10 años.

Patagonia y la Semillón

En el sur argentino se puso Semillón en las botellas en el 1976, la bodega responsable fue Humberto Canale y desde ese momento se relaciona esta cepa con esa tierra encantadora y austral. Algunos entendidos, sostienen que hay viñas de unos setenta años y esto desde ya logra calidad. De esta zona proviene Riccitelli Old Vines Semillón. “En Río Negro, el clima es más fresco y seco que en Mendoza, esto hace alcanzar madurez sin perder acidez mientras que la edad de las viñas asegura equilibrio natural e identidad”, sostiene Riccitelli.
Otros ejemplares patagónicos son Humberto Canale Old Vineyard Finca Milagros Semillón, un homenaje a un viejo viñedo familiar de 1942, y Miras Joven Semillón, creado por el enólogo Marcelo Miras con viñas añejas.


Cata y maridaje

El Semillón se distingue por su color amarillo pálido con reflejos verdosos. Aromas a frutas tropicales como ananá, cítricos, flores blancas, miel y hierbas frescas. Su boca puede ser untuosa, de buen cuerpo, especialmente si tiene paso por barrica.

Maridajes ideales:

  • Pescados blancos al horno como merluza, lenguado, brótola con salsas de manteca, limón o cremas.
  • Pollo asado, al curry suave o con salsa de mostaza y miel.
  • Cerdo glaseado o con chutney de frutas.
  • Risottos cremosos de hongos, limón, o queso parmesano.
  • Pastas con salsa blanca, vegetales asados o pesto de rúcula.
  • Quesos de pasta blanda con algo de maduración: brie, camembert, Saint-Paulin.

Estilo de guarda o de viñas viejas (como Mendel, Humberto Canale, Nieto DOC)
Perfil: complejo, de evolución, con notas de frutos secos, piel de cítrico, cera y especias.

Maridajes ideales:

  • Conejo o aves de caza suave con hierbas.
  • Trucha patagónica con almendras o manteca negra.
  • Tartas saladas de puerros o cebolla caramelizada.
  • Foie gras o paté (en los estilos más evolucionados).
  • Platos a base de hongos silvestres o trufas.

Estilo dulce o botrytizado (como algunos cosecha tardía o inspirados en Sauternes)
Perfil: miel, orejones, flores secas, muy untuoso.

Maridajes ideales:

  • Queso azul o roquefort con frutos secos o peras.
  • Postres con frutas de carozo tarta de damascos o duraznos.
  • Panna cotta con miel o compota de manzanas y jengibre.
  • Dátiles o higos secos, nueces o almendras tostadas.
  • Helado de crema americana o vainilla con toques cítricos.

Así es como la Semillón puede ser responsable para que más vinos blancos argentinos se consuman, sin olvidar la Torrontés, la cepa insignia. Estos vinos reflejan la diversidad y el potencial del Semillón en Argentina, y son una excelente puerta de entrada para redescubrir esta noble cepa.

🍷 ¿Querés catar como un sommelier?
Obtené el E-book «Guía práctica de cata de vinos»
👉 Conseguí tu ejemplar acá

Bodega Valle de la Puerta: Innovación y Sostenibilidad en el Día del Medio Ambiente

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, Valle de la Puerta reafirma su compromiso con una producción vitivinícola y olivícola sostenible, combinando innovación, conservación ambiental y desarrollo comunitario desde La Rioja, Argentina.

Un modelo de producción responsable

Desde hace 31 años, Valle de la Puerta ha implementado prácticas que demuestran que es posible producir vinos y aceites de alta calidad mientras se protege el medio ambiente y se impulsa el crecimiento local.

Conservación de la biodiversidad y protección de polinizadores

Se han creado islas de biodiversidad y hoteles de insectos, estructuras construidas con materiales reutilizados que sirven como refugio para abejas, mariposas y otros polinizadores esenciales. Estas iniciativas no solo fomentan el equilibrio ecológico, sino que también reducen la necesidad de pesticidas al promover el control natural de plagas. En colaboración con el Colegio Secundario de Nonogasta, se construyó el primer hotel de insectos en la «Isla 3», un proyecto que vincula a la comunidad con la conservación ambiental.

Manejo sostenible del suelo y el agua

Mediante técnicas de labranza mínima, se evita la remoción del suelo desde hace más de 20 años en sus 732,8 hectáreas de olivos y 86,1 hectáreas de vides. El uso de mulching (restos de poda triturados) protege el suelo de la erosión y mejora su fertilidad. En cuanto al agua, el sistema de riego por goteo y la instalación de sensores de humedad han permitido un ahorro del 30% en el consumo, mientras que un convenio con el INTA Chilecito monitorea la sostenibilidad de los acuíferos locales.

Economía circular: Residuos que se transforman en recursos

Valle de la Puerta impulsa una gestión eficiente de residuos:

El alperujo (subproducto de la aceituna) se convierte en compost orgánico.

Las botellas plásticas se reciclan en postes y maderas ecológicas.

Los residuos de cartón y papel se donan a la Fundación Garrahan y los desechos orgánicos del comedor se procesan mediante vermicompostaje, completando un ciclo de cero desperdicio.

Compromiso con la comunidad y el desarrollo local:

La agroempresa genera más de 120 empleos directos, donde se prioriza la contratación de mano de obra local, a través de patrocinios, como el Campeonato MTB Chilecito 2024, y alianzas con universidades (UNdeC y Siglo 21), se fortalece el desarrollo social y educativo de la región. Además, organiza visitas guiadas y jornadas de reforestación, como la dedicada al algarrobo nativo, reforzando el vínculo con la comunidad.

Horarios de atención:

Visitas guiadas: Mañanas (10 a 12 hs) / Tardes (14 a 16 hs).

Lunes a sábado: 8 a 18 hs. Domingos: 8 a 12 hs.

Turismo sostenible en La Rioja

La bodega forma parte del Bus Turístico de la Ruta del Vino Riojano, que recorre los paisajes de Chilecito y Famatina.

Salidas: Sábados y feriados, 8:30 y 14:40 hs, desde la Secretaría de Turismo de Chilecito.

Incluye: Visitas guiadas, degustaciones y gastronomía local.

Más información:

Web: www.valledelapuerta.com

Vinos: www.grupobaio.com.ar

Turismo: turismo.larioja.gob.ar

Bodega Malma obtuvo el sello Vitivinicultura Argentina Sostenible

En un contexto global donde los consumidores exigen cada vez más responsabilidad ambiental y social, la sostenibilidad se vuelve una ventaja competitiva clave. Así lo ha entendido Bodega Malma, el único establecimiento de Neuquén que -junto a otras 21 bodegas y 31 fincas de 14 provincias del país- ha logrado el sello Vitivinicultura Argentina Sostenible.

En el marco del programa de Promoción de Sistemas Vitivinícolas Sostenibles -desarrollado por Pymes Exportadoras de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) en articulación con el Consejo Federal de Inversiones (CFI)-, las bodegas contaron con asistencia técnica personalizada y consultores especializados que acompañaron la implementación de sistemas de gestión sostenibles, junto con auditorías externas que validaron los procesos.

“Este programa ha sido un gran desafío para las empresas, que se comprometieron voluntariamente a mejorar sus procesos. Hoy ese esfuerzo se traduce en mayor competitividad en un mundo cada vez más exigente”, resaltó Adolfo Brennan, miembro del directorio de COVIAR a cargo de la unidad ejecutora de Pymes Exportadoras.

De Neuquén al mundo, sostenibles

Bodega Malma nació en 2004 con el proyecto vitivinícola de San Patricio del Chañar, una región que se destaca por sus vinos de alta calidad y que se comparten a nivel mundial: actualmente, el establecimiento de la familia Viola exporta el 55% de su producción a Estados Unidos, Reino Unido y Brasil como principales mercados.

“Seguimos en el camino de transformarnos en una bodega 100% sustentable y acompañar la fuerte tendencia internacional en materia de mitigación del cambio climático. Amamos a la Patagonia, lugar único que elegimos para plantar nuestros viñedos: toda nuestra estrategia está pensada no solo desde el negocio sino también desde nuestro impacto en el entorno que habitamos”, deja en claro Ana Viola, CEO del establecimiento , que en 2022 obtuvo la certificación del Protocolo de Sustentabilidad.

Siguiendo esa línea, a través del sello VEG Argentina, la bodega también logró la certificación vegana como garantía del cumplimiento de procesos y estándares de elaboración de productos que no contienen ingredientes de origen animal o derivados animales.

La bodega

Con su arquitectura como una síntesis entre una avanzada tecnología vitícola y la estética del paisaje patagónico, la bodega posee una organización en forma lineal que se integra a las 127 hectáreas de viñedos a través de distintos taludes, que la emparentan con las formaciones montañosas de la región conocidas como bardas.

El espacio total tiene una superficie de 5800 m², conformados por las oficinas, el restaurant, la cava, el centro de visitas, Casa Malma y mini casas que permiten hospedarse siguiendo una tendencia de sustentabilidad con un concepto minimalista que respeta el medioambiente y se enfoca en el detalle y el confort.

El proyecto requirió el diseño de un sistema de irrigación de vanguardia que reencausó el agua de deshielo del río Neuquén para regar las chacras: para ello se construyó un canal de 20 kilómetros de largo, con siete plantas de bombeo y centrales de filtrado en cada chacra, con mangueras de riego por goteo localizado, computarizado y automatizado que permite la administración rigurosa de este preciado recurso.

Los suelos patagónicos son muy permeables y las raíces de las vides crecen en profundidad en busca de nutrientes y minerales. Los vientos y las brisas constantes mantienen los viñedos sanos y contribuyen a la concentración en la fruta, al color y a la estructura por generar una piel más gruesa en las uvas.

Las escasas precipitaciones y la baja humedad relativa colaboran con la sanidad de la fruta, mientras que la gran amplitud térmica entre el día y la noche durante el periodo de maduración favorece el equilibrio entre la acidez y el azúcar en las uvas.

Entre los varietales plantados se encuentran principalmente Pinot Noir, Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Chardonnay, pero también se cuenta con pequeños lotes de otras variedades a partir de las cuales se elaboran partidas especiales.

Más información en: www.bodegamalma.com 
FB | TW | IG @malmawines
Ruta 7. Picada 15. San Patricio del Chañar. Neuquén. Patagonia Argentina