Valle Azul: la joya oculta de la vitivinicultura patagónica


Ubicado en el Alto Valle del Río Negro, Valle Azul es un enclave vitivinícola que ha logrado posicionarse como referente en la producción de vinos de alta gama.
Fundada el 31 de enero de 1971 como comunidad autónoma, esta localidad ha sabido aprovechar su terroir único para cultivar variedades de uvas que expresan la esencia de la Patagonia.

Un terroir excepcional

El suelo de Valle Azul es singular: suelto, arenoso y con abundante piedra calcárea. Con un alto contenido de carbonato de calcio y registros volcánicos, ofrece una mineralidad única.
A este factor se suma el clima árido y las temperaturas extremas, que dan lugar a uvas de baja producción pero de gran concentración y calidad.

Variedades que expresan identidad

Las bodegas de Valle Azul cultivan una amplia gama de variedades adaptadas a su terroir distintivo. Entre las principales se encuentran:

  • Tintas: Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc, Pinot Noir.
  • Blancas: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Semillón, Riesling.

Cada variedad refleja el carácter patagónico y permite elaborar vinos de alta gama, con perfiles aromáticos y gustativos singulares.

Vinos de autor: la visión de Felipe Menéndez

Un nombre clave en la proyección internacional de Valle Azul es Bodega Ribera Del Cuarzo, liderada por Felipe Menéndez.
En 2018, Felipe adquirió tierras que pertenecían a la condesa italiana Noemí Marone Cinzano. Allí creó el Ribera del Cuarzo Puro, un blend de Merlot y otras variedades, considerado uno de los vinos más caros de Argentina.

Formado por el Dr. Nicolás Catena Zapata, Felipe trabajó junto al enólogo Ernesto Bajda durante 12 años en Catena Zapata. Esa experiencia le permitió forjar una visión clara: desarrollar una bodega en un terroir remoto y único de la Patagonia, donde la innovación se combina con la tradición.

Mirando al futuro

Valle Azul vive un crecimiento sostenido y mantiene un fuerte compromiso con la sustentabilidad. Todo indica que se perfila como una de las regiones vitivinícolas más prometedoras de la Patagonia.

Su historia, su terroir excepcional y la pasión de sus protagonistas convierten a Valle Azul en un destino obligado para quienes buscan descubrir los secretos mejor guardados del vino argentino.

Si querés seguir conociendo más sobre terroirs únicos y proyectos que marcan tendencia en la vitivinicultura argentina, seguí leyendo nuestro blog Vinos y Pasiones.


¡Brindemos juntos!
Hacé clic en el botón SUSCRIBIRSE que ves a la derecha y sumate a la comunidad de Vinos y Pasiones para recibir gratuitamente nuestros contenidos en tu mail.

Te agradecemos que nos dejes comentarios y sugerencias para seguir mejorando.

❤️ ¿Te gustó este contenido?
Si querés apoyarnos para que sigamos creando sobre vinos, cocina y pasiones, podés invitarnos un cafecito virtual acá: https://cafecito.app/vinosypasiones

¡Gracias por ser parte de esta comunidad!

Bodega Noemia: La joya patagónica de Hans Vinding Diers y sus Malbecs de culto

Foto gentileza: Andres Rosberg

De las grandes alianzas, las buenas uniones salen maravillosos resultados. Así fue como la condesa Noemí Marone Cinzano y Hans Vinding Diers,  decidieron aunar pasiones y encontraron un viejo viñedo de Malbec y lo recompusieron.
Se aquerenciaron en la localidad de Mainqué, en el Valle Azul, provincia de Río Negro y crearon en el 2001 la Bodega Noemía.
Continuaron juntos en este hermoso proyecto por 18 años, actualmente Hans, su mujer y sus hijos son los únicos dueños. La condensa sigue con sus proyectos propios en Europa.


De Stellenbosch a la Patagonia: la travesía de Hans

Stellenbosch es un sitio renombrado de Sudáfrica en donde se establecieron los padres de Hans para trabajar en la bodega de un amigo en Rustenburg. Allí nació Hans y su hermano y vivieron en Sudáfrica hasta que Hans tuvo cuatro años.
Corría el 1973 y la familia se muda a otra meca del vino, Bordeaux. Ese mundo tan especial del vino lo abrazó durante su infancia.
Teniendo 18 años sus padres lo mandaron a hacer vino a Australia, a otro gran lugar  en donde creó vinos junto a  Murray Tyrrell, más conocido como «el rey de Hunter Valley», en su bodega Tyrrell’s Wines.
Hans se enamoró de una australiana, quien a su vez lo hizo interesar en el mundo del vino.
Después de dos años volvió a Graves, a Francia, a trabajar en el Chateau de su padre. Allí estaba su primo Peter Sisseck (hacedor del prestigioso Pingus) con quien trabajaron los viñedos codo a codo. El resto del año Hans partía a otro destino vitivinícola a aprovechar otra cosecha y ampliar sus conocimientos.

Con mucha experiencia y trabajando en una empresa inglesa, en 1998 le proponen hacer un joint venture con vinos de Argentina.
Hans aceptó creyendo que era en Mendoza y al final resultó ser en la Patagonia, desde la  Bodega Canale lo habían convocado. Allí realizó el Marcus Reserva en 1998 y luego continuó haciendo consultoría.

El hallazgo de Mainqué: amor a primera vista con el Malbec

Fue en el 2000 que este danés intrépido, explorador y curioso encontró el famoso viñedo del 1932 en Mainqué, un paraje de la provincia de Río Negro.
Con la ayuda de Marcelo Mirás y Oscar Ferrari inspector del INV, conocieron unos viñedos extraordinarios en donde Hans probó la uva de Malbec y fue amor a primera vista.  Lo que lo enamoró fueron esos viñedos antiguos, con el paso del tiempo marcado en cada viña. Viñedos de 1932, un lujo.
Después de mucho trabajo de campo, investigación, más trabajo y la ayuda de Noemí -su prima -hicieron Malbecs que les trajo muchas alegrías.
Los vinificaron a modo de juego, esas «picardías», las embotellaron y las llevaron a una feria muy conocida en Europa. El vino de esas botellas no pasó desapercibido y emocionó a muchas personas influyentes del vino.

Así fue que las botellas de Malbecs, dos años después de todo ese proceso las mostró en una feria en el 2003 y ese fue un antes y un después en la historia de Noemía. Fue un instante en que la vida dió un giro de 360°.
Ese viñedo, de 1932 de donde había creado Malbecs increíbles hizo que se enamorara del lugar, y aún habiendo hecho más de 48 cosechas en muchísima zonas del globo, no sólo en Uruguay y en Chile, sino también en Sudáfrica, España, Hungría, Portugal y Francia, eligió la hermosa Patagonia argentina para elaborar vinos excepcionales.

Canales, riego y el alma del valle


Cesare Cipolletti era un ingeniero hidráulico italiano que vino a la Argentina cuando en 1888 lo contrataron en Mendoza para el régimen de riego. El motivo fue construir las tomas de riego de los ríos Tunuyán y Mendoza.
Luego fue convocado por el gobierno de San Juan para realizar el dique derivador La Puntilla en el río San Juan.
Realizó estudios importantes en las cuencas del río Limay, Río Negro y Neuquén. Fue el creador del sistema de riego del Alto Valle de Río Negro. Gracias a él, el agua llegó a muchísimas chacras para regar miles de hectáreas.

Mainqué y un terroir muy especial


Si hay algo que destaca en esta región son las largas horas de luz que recibe la uva, además de la marcada amplitud térmica y la calidad del agua.
Sus suelos son fabulosos, fluviales, pobres y con algo de calcáreo.
La bodega cuenta con certificaciones Orgánicas y Biodinámicas, como resultado del trabajo realizado en la viña y en la bodega. En cada práctica se tiene mucho cuidado y se le imprime  mucho respeto, logrando actividades no invasivas y naturales.

Las viñas están plantadas principalmente con Malbec, hay algunas parcelas de Pinot Noir y de Cabernet Sauvignon.
El sistema de riego es por inundación de aguas del Río Negro hasta 4 veces al año, a través de un ingenioso sistema de canales que datan de hace casi dos siglos atrás.

Biodinámica en acción: respeto profundo por la tierra


La biodinámica, tal como se practica en Bodega Noemía, se basa en los principios filosóficos y agrícolas de Rudolf Steiner, pensador austríaco nacido en 1861, fundador de la antroposofía. Steiner fue un visionario que entendía la agricultura como una actividad profundamente conectada con la tierra, el cosmos y la espiritualidad. En 1924, ofreció una serie de conferencias para agricultores preocupados por el empobrecimiento del suelo y la pérdida de vitalidad de los alimentos, y así nació el concepto de agricultura biodinámica, incluso antes de que existiera formalmente la agricultura orgánica.

Para Steiner, el campo no debía considerarse como una simple fábrica de productos, sino como un organismo vivo, en el que suelo, plantas, animales, seres humanos y cosmos están en permanente interacción. Esta visión holística transformó el modo de concebir la relación con la tierra.
En Noemía, estos principios se aplican con coherencia y respeto:
Se utilizan preparados biodinámicos —composts elaborados con materiales naturales como estiércol, cuarzo o plantas medicinales— que fortalecen el suelo y revitalizan los cultivos. También se rige el trabajo de la viña por un calendario astronómico, el cual determina los momentos ideales para sembrar, podar, cosechar o embotellar, siguiendo la posición de la luna y otros astros.

Entre las prácticas más simbólicas se encuentra la enterración de cuernos de vaca rellenos de estiércol en otoño, que luego se desentierran en primavera. El humus obtenido se utiliza como abono para nutrir la viña, con una profunda carga simbólica y energética.

La biodinámica no solo evita el uso de productos químicos, sino que propone una relación respetuosa y espiritual con la tierra, fomentando la biodiversidad y el equilibrio natural. En Noemía, esta filosofía no es una moda, sino un compromiso real con la vida, el terroir y el futuro del planeta.

Un equipo con alma

Cada una de las personas que conforman el equipo de la bodega son esenciales y eso es lo desde Noemía se proyecta y transmite. Cada una de estas personas son el apoyo para llevar a cabo los vinos y la filosofía de esta bodega.
Cada día, ellos y ellas son los encargados desde que, sale el sol hasta que se esconde, de velar por los viñedos, los suelos y el cuidado de cada planta para lograr los vinos que tanto se aprecian en Argentina y en el mundo.
Noemía, Mainqué y sus vinos están catalogados como uno de los mejores del país.
Noemía tiene un halo especial, los viñedos y el terroir abrazan al universo y nos brindan unos vinos maravillos con sólo tomarlos te enamorás de la Patagonia al primer sorbo.

¡Gracias por leer!
Si esta historia te emocionó tanto como a nosotros, te invitamos a dejar tu comentario y compartirla con quienes también aman el vino y sus historias.
¡Salud por los vinos que nos conectan con la tierra y con la vida!

¡Qué tengas un día espléndido!

Wapisa y su bodega submarina: vinos criados en el mar argentino

Foto: Bodega Wapisa

Se conoce que muchos vinos tienen crianza en diferentes maderas o materiales, como ser: barro, cerámica y cemento. Materiales que cuentan con variados tamaños.
Actualmente se contempla conservar vinos en el océano. Esta práctica comenzó gracias a un hallazgo ocurrido en el 2010. En ese momento varias botellas de Champagne fueron descubiertas en el fondo del mar en un buque, en el archipiélago de Aaland, entre Suecia y Finlandia. Muchas de esas botellas eran de Veuve Clicquot (la casa de Champagne ubicada en Reims), algunas fueron devueltas y otras fueron abiertas con la gran sorpresa de constatar que el líquido estaba en buenas condiciones y bebible.

Esto generó que tanto enólogos, como especialistas y sommeliers entiendan que la evolución del vino en el mar hace que esta bebida envejezca más rápidamente que si lo hiciera en barrica, fudre, tonel o en otros materiales. Sostienen, que tres años de envejecimiento en una bodega equivalen a un año en el mar, además que es guardado en condiciones muy óptimas.


Vinos con el mar de testigo


El ambiente marino es un sitio bastante ideal para la guarda de los vinos, porque brinda temperaturas bajas, constantes y no hay ni ruidos, ni luz, factores que muchas veces juegan en contra de la evolución del vino.
Wapisa (ballena en yámana, lengua de los pueblos originarios de Tierra del Fuego) la bodega que se ubica en la localidad de San Javier, provincia de Río Negro eligió aventurarse a con este tipo de crianza y el éxito no demoró en llegar.

Luego de investigaciones en la zona, los dueños de Wapisa se unieron a Claudio Barbieri de Cota Cero – empresa de buceo -comenzaron a trabajar con la agencia local sobre respeto del ecosistema submarino y dieron inicio a este gran proyecto. Para eso, se construyeron jaulas de acero inoxidable y se colocaron cierres de cera especiales para los corchos de las botellas.
Así 1.500 botellas de Malbec 2017 fueron sumergidas en el Golfo San Matías, a 10 metros. En agosto del 2020 se descorcharon y se realizó la primera cata.
El resultado y el añejamiento del vino fue maravilloso. Después de ocho meses cobijado por el mar, el vino estaba más complejo, con aromas secundarios y terciarios. Conservaba su expresión frutal y con un final prolongado. Sumado a que presentaban unas notas minerales y un punto de salinidad excelente.

Todavía hay mucho por seguir investigando, de todas formas ésta acción ya fue el punto de partida para una manera distinta de conservar el vino.

Patricia Ortiz y Jorge Lascano son los propietarios de la finca Los Acantilados de la Bodega Wapisa, un terreno de 120 hectáreas de viñedos situados en San Javier, Viedma, a tres kilómetros del río Negro y a 30 de la costa atlántica.

Ahora ya sabés que el vino puede ser guardado en las profundidades del mar y aún así expresar sus mejores aromas y sabores.

¿Querés aprender a catar vinos y entenderlo con una mirada profesional y cercana?
Conocé el eBook Cata de Vinos de Vinos y Pasiones y empezá tu recorrido por este mundo apasionante.
Adqurilo aquí: https://mpago.la/2pcfi5D

¿Te gustó este contenido?
Si querés apoyarnos para que sigamos creando sobre vinos, cocina y pasiones, podés invitarnos un cafecito virtual acá: https://cafecito.app/vinosypasiones

Bodega Meseta, vinos y espumantes en el valle de Río Negro


La Bodega Meseta inicia en el año 2000 como proyecto familiar bajo la dirección del enólogo Miguel Angel Naceli, el cual viajó desde Mendoza hasta el Valle del Río Negro en el año 1982,  prestando sus servicios de asesoramiento en distintas bodegas de la zona.

Tras varias elaboraciones en Patagonia y convencido de las bondades agroecológicas de la región, decidió junto a su esposa y compañera de vida crear el proyecto Bodega MESETA, Vinos y espumantes.

Las primeras variedades elaboradas fueron: Malbec, Cabernet Sauvignon, Chardonnay Semillón y espumantes fermentados en botellas por el método tradicional.

En los años 2002 y 2006 MESETA participó en la competencia «Vinos malbec al mundo» ganando medalla de plata en dichos años.

Más tarde en 2011 incorporó el Pinot Noir y por último en 2018 el vino rosado Trousseau, un vino rojo, fino, dulce, variedad única de Río Negro.

Bodega MESETA con el paso del tiempo modificó etiquetas y se incorporó a las nuevas herramientas de marketing digital tales como instagram.

¡Muchas gracias por todas tus visitas y comentarios!

Bodega Humberto Canale, distinción patagónica

La Patagonia tiene un encanto particular, mágico y a sólo 10 kilómetros de General Roca se encuentra la Bodega Humberto Canale, bodega tradicional en la región.

Todo comenzó cuando Humberto Canale (tío abuelo de Guillermo Barzi Canale) en recorrida por estas tierras, compró 400 hectáreas en un terreno realmente inhóspito e importó las herramientas necesarias para dar el puntapié a la vitivinicultura del Alto Valle de Río Negro.
En 1909 fundó este gran establecimiento centenario en la Patagonia. Fue todo un pionero, ya qué apostó a una zona cuando nadie había pensado en ella y sentó las bases el uso consciente de las aguas del río.


Referentes en la Patagonia

Luego de más de cinco décadas dirigiendo la bodega familiar Humberto Canale, Guillermo Barzi hoy está acompañado por la siguiente generación, la que se encuentra comprometida a respetar los mismos valores humanos y éticos que han guiado a la empresa a lo largo de los años.
En la bodega hay vides de 45 años. Las variedades de uva que producen son Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Merlot, Malbec, Cabernet Franc en tintas, Sauvignon Blanc, Semillón, Torrontés, Viognier y Riesling en blancas.
Bodega Humberto Canale hace foco especialmente en el Merlot y el Pinot Noir cosechados en el Alto Valle en este clima han desarrollado características especiales y únicas, respecto a los cosechados en otras zonas. La sequedad de la región, sobre todo las noches frías y los días soleados previos a la cosecha proporcionan la madurez ideal de la uva para cada vino.

En el 2020 fueron la primera bodega de la Patagonia en ganarse el certificado de sustentabilidad de Bodegas de Argentina y también un moderno sistema de paneles solares para las instalaciones de la bodega, que permite generar el 30% de la energía eléctrica que requiere su funcionamiento. 

Elaboran la línea de vinos Marcus, Marcus Gran Reserva, Íntimo, Íntimo Family Reserve, Humberto Canale Estate, Humberto Canale Extra Brut (espumante) y el Humberto Canale Blush. Su winemaker es Horacio Bibiloni.


Ofrecen visitas guiadas, recorrido por los viñedos, bodega, degustación de vinos y almuerzo entre viñedos.
Ubicación:  Chacra 186. General Roca.
Consultá días y horarios de visitas al whatsapp: +54 (0298) 4549396.

Esperamos te haya gustado la publicación y que vuelvas pronto a visitarnos.

«El secreto del cambio es enfocar toda tu energía, no en luchar contra lo viejo, sino en construir lo nuevo».
Sócrates