Alina Ruiz: los sabores del Chaco llegan a lo más alto

Foto: Diaro La Voz de Chaco

Hay cocinas que hablan de un lugar. La de Alina Ruiz habla del Chaco. Y esa mirada, construida durante más de quince años, recibió uno de los grandes premios de la gastronomía argentina: Anna Restaurante de Campo fue elegido ganador del Prix Baron B – Édition Cuisine 2026, entre tres proyectos finalistas de distintas regiones del país.

Desde Juan José Castelli, en el corazón del Chaco, Alina creó junto a su familia Anna Restaurante de Campo, una propuesta gastronómica donde la tierra, el monte y los productos locales ocupan el centro de la escena.
Su cocina nace en Finca Don Miguel, donde producen buena parte de los alimentos que utilizan en Anna y trabajan junto a productores y comunidades de la zona. Frutas, hierbas, animales de campo y productos del monte chaqueño se convierten allí en una cocina profundamente ligada a los ciclos de la naturaleza y a los saberes de la región.

Para Alina, el concepto de kilómetro cero no es una tendencia. Es una forma de vida que comenzó a construir hace más de quince años, cuando decidió regresar a su Chaco natal después de formarse como cocinera en Buenos Aires. Desde entonces, hizo de su lugar de origen la fuente de inspiración de una iniciativa que busca poner en valor aquello que la región produce y conserva.
Anna funciona como una extensión de la finca: lo que ofrece la tierra marca el rumbo de la cocina. Por eso no hay una carta rígida. El menú cambia con las estaciones y con la disponibilidad de cada producto.

Para la competencia, Alina eligió como protagonista al cabrito chaqueño, un producto profundamente arraigado a la cultura gastronómica de la región. Su propuesta busca expresar algo más, además de preparar un buen plato, de contar todo lo que hay detrás de un ingrediente: un paisaje, una comunidad, una historia y una forma de vivir. Y quizás allí esté una de las grandes fortalezas de su cocina.

En un momento en que la gastronomía argentina vuelve la mirada hacia sus territorios y sus propios productos, historias como la de Anna Restaurante de Campo recuerdan que la identidad gastronómica no se construye solamente en las grandes ciudades, sino incluso en el campo, junto a los pequeños productores, en los saberes que pasan de una generación a otra y en productos que muchas veces conocemos poco y que todavía tienen mucho por contar.

El Prix Baron B – Édition Cuisine reconoce justamente esa mirada: proyectos que encuentran en su territorio una fuente de inspiración y logran transformarla en una experiencia gastronómica con identidad.

Alina Ruiz lo hizo desde el Chaco. Y ahora su cocina, sus productos e historia tienen una nueva oportunidad para llegar mucho más lejos y a nuevos públicos.

¡Felicitaciones, Alina, por esta enorme distinción!

Que este reconocimiento sea una puerta para descubrir un Chaco que también se cuenta a través de sus sabores, sus productos y sus cocineros.


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