El enólogo que marida el vino con el rock

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Foto: Los Andes

Un enólogo que marida el vino con rock.
Marcelo Pelleriti es mendocino, por sus venas corren varias pasiones: una es su familia, y las otras dos el vino y el rock. Su mujer suele organizar el espacio de arte en la bodega. Tienen dos hijos, uno baterista y su hija que es la que le canta canciones de Cerati al oído.

Es el único enólogo que su vino recibió 100 puntos Parker, un vino que elaboró en Francia en le Chateau La Violette 2010 y 100 % Merlot.
Marcelo lidera la bodega Monteviejo del grupo Clos de los Siete en Valle de Uco. Aquí en Argentina tiene el proyecto junto a su amigo Pedro Aznar. En Vinos y pasiones hemos hablado del proyecto de ambos que disfrutan juntos: Abremundos.
Marcelo llega a la Violette en el 2001. Tuvo la posibilidad de entrevistarse con Michel Rolland para trabajar en Chateau Le Gay y Montviel, las bodegas de Catherine Pere Vergé en Bordeaux.

Desde el primer momento hubo muy buena química entre los dos. Se entendieron y comenzaron a trabajar juntos.

Monteviejo
Catherine Pére Vergé fue una mujer famosísima en el Pomerol, en la margen derecha en Bordeaux – cuna de vinos de excelencia y rodeados por los viñedos de mayor renombre -. Catherine ha sido conocida como “la dame de Pomerol”. Una productora con todas las letras. Montviel fue una de las primeras bodegas que compró. Michel Rolland le habló de la Argentina, no sólo a ella a otros colegas franceses también.  Así Chaterine decidió venir a nuestro país en el 2001 con la idea de hacer vinos como en Francia.
Según Fabricio Portelli- periodista especializado en vinos-, ella podría haber invertido en cualquier parte del mundo. Sin embargo eligió Argentina. Conoció a Marcelo, quien enseguida se convirtió en su mano derecha, lo nombró gerente y enólogo de la bodega. Al año siguiente fundó la bodega Monteviejo. La bodega se encuentra en Valle de Uco en Vista Flores, zona que está al sur de Mendoza y que es conocida como el «corazón» de Valle de Uco.

Su vida transcurre entre Francia y Argentina. Ama lo que hace y siempre que puede explica la diferencia de elaborar un vino en un país con trescientos años de historia y otro vino aquí en Valle de Uco, con diez años de historia y una tierra con un potencial increíble.

Cada vez que emprende viaje deja a cargo a su enólogo Juan Ubaldini, que ya tiene varias cosechas en su haber. Así de este modo él puede viajar a Francia y hacerse cargo de la cosecha que lidera la familia Peré Vergé.

Marcelo da cátedra, lo he visto en CAVE, en Monteviejo y otra vez en CAVE y se nota que hacer vino le apasiona y del modo en que transmite sus conocimientos encanta.
Tiene además de Ojo de Agua dueño del artista Dieder Mieter.

Raíces mendocinas
Marcelo Pelleriti nació en 23 de octubre en 1969. A los cinco años ya hacía vino patero con su abuelo. Vivió el campo, su abuelo italiano fue quien le iba transmietiendo la cultura del vino. Un hombre que se levantaba temprano y que hacía de todo.
Pelleriti de chico tocaba la guitarra y le gustaba sacar las canciones de Seru Girán y de Dire Straits.
Decidió estudiar enología y con mucho sacrificio por que en ese entonces llegar a la facultad de Enología no era fácil.

Es sabido por los enólogos – los hacedores del vino – que cuando trabajan en la cosecha y lo hacen entre los 25 y 60 añós van a tener unas 35 cosechas.
Y así hace Pelleriti, dedica parte de su tiempo a cosechar en Argentina y la otra mitad lo hace en Europa. Trabaja con la familia Peré Vergé, lidera Chateau La Violette, Le Gay y Montviel, una maravilla!

Rock, rock y fin de cosecha
Luego de una cosecha y de un asado, surgió la idea de hacer un festival de rock y
juntar a varios músicos en pleno Valle de Uco. Se instaló un equipo de música y comenzó a llegar gente alrededor de 150 a 200 personas o más. Así nació Wine Rock Tour en el que cada año más gente quiere sumarse. Hoy en día el festival se publica en Rolling Stone.
En unos de los últimos espectáculos se hicieron presentes 1500 personas.
En este festival han participado figuras como Jaime Torres, Los Pericos, Pedro Aznar , Los Enanitos Verdes, Catupecu Machu, músicos con los cuales Pelleriti hace vino.
Marcelo está en todas, ya que no quiere dejar nada librado al azar y más cuando

Rock
Foto: Winesur

en el medio está el alcohol. En un artículo de La Nación, comentó que
están trabajando en coordinación con Wine Moderation para que quien sea el conductor designado lleve una pulsera identificatoria y que tome sólo lo permitido. El dia del rock hay mucha gente es un evento que hay bastante alcohol y por eso es imprescindible hacer un control de alcoholemia.

Marcelo, tiene varias pasiones. Habla con mucho amor de su familia, su país y sus vinos.
En la bodega, cuando realicé el viaje de estudios, nos hicieron una recepción espectacular, maridada con sus excelentes vinos. Pelleriti es un anfitrion de pura cepa. Escucharlo hablar siempre es motivo de celebración porque lo hace con mucha pasión. Recuerdo no nos queríamos ir, nos hizo sentir como en casa y nos regaló un vino.

Gracias Marcelo, por contribuir al engrandecimiento del vino argentino.
Por ser un apasionado del vino y así entusiasmar a la gente con la cultura argentina.

“Cuando todo parezca ir en tu contra, recuerda que el avión despega contra el viento”.
                                                                                                                             Henry Ford

¡Muchas gracias por visitarnos!

Museo del Vino, patrimonio vitivinícola argentino

Museo
Foto: elportaldemendoza.com

Se encuentra en la provincia de Mendoza, en la región de Cuyo. En lo que se denomina la primera zona, localidad de Coquimbito, Maipú, a 15 kilómetros de la ciudad de Mendoza.
Un museo que tiene alrededor de 6.000 piezas originales. Piezas que tienen que ver con el pasado vitivinícola, con las máquinas, lagares, vasijas y sentires de los inmigrantes que trabajaron la  tierra en busca del fruto de la vid.
El museo es uno de los más grandes de América Latina en este tema, algunas de sus piezas datan del 1600.

Un inmigrante pionero de la vitinicultura
Felipe Rutini, italiano, llegó a Mendoza con la idea de crear un parque, sin embargo se moría de ganas de plantar vides. Su padre, Francisco Rutini elaboraba vinos de forma casera en Ascoli Piceno, en la región de Le Marche, Italia. Su hijo cuando emigró decidió fundar una bodega en la provincia de Mendoza, a la que llamó “La Rural”. Lo hizo en el 1885. Ese mismo año llegó el ferrocarril a la zona, con lo cual, el transporte se hizo mucho más ágil y la incipiente industria se fortaleció.
Rutini a su vez, plantó vides en el Valle de Uco. Fue pionero e innovador en lo que tuvo que ver con técnicas de elaboración y procesos.
En 1990 la bodega fue totalmente renovada sin dejar de lado el diseño original.
Así los vinos de La Rural se posicionaron como marca haciéndose famosos y como sello de calidad.
En octubre de 2008 se fundó otra bodega en el Valle de Uco y al siguiente año ya estaba elaborando vinos. En esta bodega es donde se crean diferentes líneas de Rutini Wines (Felipe Rutini, Apartado, Antologías, Encuentro, Colección Rutini y Trumpeter (Reserva y Clásico) en sus viñedos ubicados en Tupungato, La Consulta y Altamira.
Tecnológicamente hablando la bodega es una de las más preparadas del Valle de Uco. Su enólogo Marinao de Paola.

Un museo con más de 130 años de historia
Funciona en el edificio de la que fue la casa de don Felipe. Fueron meses y años que se trabajó arduamente trabajando en la reestructuración del edificio y en la conservación del patrimonio.
La colección fue iniciada por el hijo de Francisco Rutini, hijo primogénito de Felipe Rutini. Y cómo eran tiempos en que nadie osaba cuestionarse el legado o negocio familiar, el encargado de seguir con la labor y tarea, fue el nieto de Francisco, Reina Rutini.
Una de las primeras veces que estuve en Mendoza, visité este museo. Es verdaderamente un viaje al mundo vitivinícola de aquel entonces. El edificio en
sí es bellísimo. Es un homenaje a todos los inmigrantes que forjaron la industria  vitivinícola del país.
De este modo, se puso el valor un espacio que es rico en historia vitivinícola.

Museo fachada
Foto: mendoza.travel

El museo forma parte de las Catedrales del Vino, una idea cultural y turística. Un proyecto en el cual se valora la arquitectura de las bodegas, se resguarda el patrimonio histórico y se privilegian los diseños, la tecnología y el paisajismo. Cuenta con infinidad de materiales referidos al vino, posee un lagar (recipiente en donde se pisa la uva) de cuero de buey, hecho de una sola pieza que era utilizado para aplastar todo el mosto, que después era transportado a las vasijas. Cada paso que das te vas a maravillar de la colección de cestos de mucha antiguedad, utilizados para cosechar las uvas, carruajes, tinajas, prensas, herramientas de toneleros (una figura super importante que se dedica al arte de hacer toneles), encontrás libros, elementos de laboratorio, catálogos enológicos maravillosos, todo tipo de elementos que te transportan a la labor vitivinícola de la Mendoza de entonces.

Este sitio es visitado por cantidades de turistas locales y extranjeros.
Cuenta con un wine bar rodeado de cubas de roble, en donde se pueden degustar los excelentes y diversos vinos de la bodega.
Rutini cultiva y trabaja una importante gama de variedades de uva, concentrándose en en la Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Chardonnay.
Podés visitar el museo del vino de lunes a sábado de 09.00 a 17.30 hs. El último tour guiado sale a las 16.00 hs. Hay visitas guiadas en inglés y en español.
El Museo se halla en la calle Montecasero 2625- Te: (0261) 4972013 -int 125 -museo@bodegalarural.com.ar

Fuente:http://guarda14.com/index.php/article/view?slug=el-museo-del-vino-de-bodega-la-rural-reabre-sus-puertas-totalmente-renovado

Un lugar de puro homenaje y valor a los hombres y mujeres que dibujaron cada viñedo y forjaron el trabajo vitivinícola. Pioneros que abrazaron los racimos y vinificaron el fruto de Baco, creando vinos saboreados por tanta gente y que actualmente viajan por el mundo haciendo conocer el fabuloso terroir argentino.

Que tengas siempre excelentes vinos para degustar.
¡Qué tengas un excelente viernes!

Muchas gracias por leernos.

Saltallary, la unión de dos familias y dos terruños espectaculares

Saltallary
Foto: ozonodrinks.com

Nos encantan los juegos de palabras. Sobre todo si refieren a vinos.
El nombre Saltallary tiene que ver conun vino que inegra dos fuerzas, dos potencias, dos uvas, dos terruños y dos grandes enólogos: Michelini y Dávalos se unieron. La región de Cuyo, la provincia de Mendoza y su terruño Gualtallary y en el norte del país: Salta, con el terroir de Tacuil. Así nació un proyecto en conjunto de 2.400 botellas, que sus hacedores: Matías Michelini, y el winemaker Raúl Dávalos le dieron vida.
Michelini elabora Agua de Roca y Vía Revolucionaria Piel entre varios otros en la Bodega Passionate Wine. La Bodega Tacuil también crea Sauvignon Blanc con su RD de decibeles marcados y de largo final.
A decir de Michelini: “el proyecto empezó siendo un juego”. Un mensaje: cuántas veces por tomarse las cosas en serio, los proyectos demoran más. Claro, cuando los Dávalos probaron el Sauvignon Blanc, Agua de Roca lo encontraban mineral y algo austero. Por el contrario Matías, al catar el caldo de la Bodega Tacuil lo hallaba bastante intenso, puesto que la uva recibe de modo más directo los rayos de sol y están a más altura sobre el nivel del mar. Así, aquello que comenzó siendo una diversión, se convirtió en realidad y los dos genios enólogos hicieron un vino exquisitamente equilibrado, aportando como un matrimonio cada uno, su mejor versión de sí, la mejor expresión de cada Sauvignon Blanc.
La bodega Tacuil queda al sur de la provincia de Salta, en Molinos, Valles

Calchaquíes, una localidad de suelos

BodegaTacuil
Foto: http://www.tacuil.com.ar/

pedregosos. Los viñedos se encuentran
a una altura de 2567 metros, escondida
entre las montañas. Es un valle fértil,
las vides son cuidadas de modo orgánico.
El río Tacuil atraviesa los viñedos y
la bodega exporta vinos a Estados
Unidos y Europa.

 

Gualtallary
Foto: barriogualtallary.com.ar

Passionate Wines es una bodega arraigada en Valle de Uco, provincia de Mendoza. El clima ahí tiene una temperatura con mínimas y máximas de entre 15 y 30°C – de este modo los frutos maduran adquiriendo un equilibrio muy bueno entre el azúcar y la acidez.
Los dos enólogos se reunieron y vieron cómo habían resultado sus vinos, el asunto podría haber quedado ahí, pues no, decidieron amalgamar ideas, sabores, aromas, pasiones.
Debates en el medio sobre cuánta cantidad se pensaba incorporar de cada uno, llegó el momento de tomar una decisión.

Fifty fifty
Y sí, no podía ser de otra manera, cincuenta, cincuenta para este maridaje de Sauvignon Blanc. Cincuenta Gualtallary, cincuenta Tacuil, mitad del vino mendocino y mitad del salteño. «Et voilà», un vino único de dos paisajes.
El crítico Tim Atkin – periodista y master wine- le dio 90 puntos.
Así Saltallary es un vino que aúna familias, terruños, culturas y provincias argentinas!!
Otro ejemplo de cómo se unen ideas o características sale algo maravilloso.

Temperatura de servicio: recordá que siempre que cates un vino blanco tendrás que hacerlo a una temperatura de entre 8 a 10 grados, así el vino va a dar lo mejor de sí.
Maridaje: y un vino de dos potencias va genial con quesos intensos.

¿Y vos, con quién te unirías para hacer una unión de película?

¡Qué tengas un día fresco, chispeante y juguetón!

Espumantes argentinos

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Esta entrada la realizamos cuando llegamos al posteo N° 100, hoy estamos cerca de los 500 y seguimos creciendo.
Igual los números van y vienen, lo que nos importa sos vos como lector, queremos agradecerte de todo corazón por acompañarnos, por estar ahí en cada texto, en cada receta, en cada exquisito vino.
Por creer en nosotros, aportarnos siempre cariñosas y sinceras palabras y por ser
un apasionado.
Lo que más cuesta es el primer paso. Queremos compartir esta celebración con vos, alzar copas por vos, lector querido, lector del mundo.
GRACIAS.
Y por eso hoy queremos emos hablar de los espumantes argentinos.

Espumantes en Argentina
Los espumantes son los vinos que presentan burbujas. El porqué se menciona a la bebida con burbujas espumante o espumoso aquí en nuestro país (Cava en España, Sekt en Alemania, Spumante en Italia) es porque Champagne es una denominación de origen. Por eso, cuando hablamos de la bebida realizada en esa zona de la France, le decimos así.
Según Pablo Lacoste que se hable en Argentina de Champagne es debido a que el francés
Kalles y el alemán von Toll, ambos radicados en la provincia de Mendoza fueron los primeros en crear vinos así.
En cuestión de esta burbujeante bebida, hay varios métodos, los más conocidos son el tradicional, tradicionelle o Champenoise (el más conocido y el más admirado) y el método Charmat.

Los espumantes nacen de vinos tranquilos, preferentemente deben ser vinos que contengan buena acidez, para ello la uva es cosechada antes.
En el método tradicional el vino realiza la segunda fermentación en botella. De este modo el anhídrido carbónico (CO2) permanece en la botella.
A la mezcla se le añade azúcar y levaduras (licor de tiraje). Se forman sedimentos. Para conseguir quitarlos se colocan las botellas con el cuello hacia abajo, en un ángulo de unos 45 grados, sobre pupitres. Durante varias semanas se gira cada botella un cuarto de vuelta, unas dos veces al día, para que los sedimentos se vayan acumulando en el cuello de la botella, junto al tapa corona. Esta acción se denomina removido. Hoy en día la mayoría de las marcas realizan este paso de manera mecánica, en un sistema que se denomina roto pallets. Se hace a mano solo para algunas cuvées de prestigio.

Pupitres
Los sedimentos se congelan y luego se eliminan con el degüelle, es decir se descorcha y el gas despide la parte congelada. En este método tradicional los vinos pasan en botella en contacto con sus levaduras: desde seis, veinticuatro hasta treinta y seis meses.
Finalmente luego del degüelle se añade en la botella un licor con azúcar que se llama licor de expedición. La cantidad de licor de expedición agregada es el que le va a imprimir la cantidad de azúcar en el vino y los espumantes tendrán la categoría del más seco al dulce: Nature, Brut Nature, Extra Brut (probablemente el que más bebas), Brut, Demi Sec y Dulce.

Método Charmat
Se llama así en honor a un francés de apellido Charmat. En vez de fermentar en botella lo hace en tanques de acero inoxidable. Se pone el vino en una cuba y se lo deja fermentar de 10 a 15 días. Después se lo traslada a otro tanque así se estabiliza, se le incorpora el licor de expedición se filtra y se embotella. Desde que se agrega el licor de tiraje hasta su comercialización pasan 21 días

Según Pablo Lacoste el 1er espumante argentino fue el “Champagne KALLES”,
elaborado por Bodega Santa Ana, fundada en 1891 por el francés Charles Kalles en
Guaymallén, Mendoza.
En 1925 la bodega Trapiche posicionó al Monitor. La publicidad decía: El champagne argentino hecho por argentinos, claro ahí nadie hablaba de espumante.
Se elaboraba con uvas blancas Chardonnay, Chenin y Ugni Blanc, las dos últimas muy utilizadas hoy en día, por otorgar frescura y por ser de rendimiento alto.
La bodega Duc de Saint Remy fue una de las pioneras. Importaba Champagne, que luego con la segunda guerra mundial se frenó la importación. Entonces Héctor
Maglione y su hermano Manuel (hijos del primer importador) emprenden la elaboración en Buenos Aires con vinos de San Juan. Con los años, la bodega entró en decadencia y lamentablemente en el 2010 cerró.
Para hablar de los primeros espumantes argentinos podemos viajar a la década del 40 y del 50 en donde ya están la Vieja Bodega Arizu, Nazar Anchorena, Benegas, Trapiche, Toso. Chandon fue otras de las bodegas que se hizo conocida con el espumante.

Cuando se habla de espumantes en la Argentina, no se puede dejar de mencionar a
Pedro Rosell licenciado en enología en Francia, es quien mejor entiende y conoce el espumante argentino. De hecho le dicen “el señor burbujas”. Es un libro abierto.
A los ocho años comenzó a crear sus primeros destilados con cáscaras de naranja, qué mezclaba en un segundo paso con azúcar.

Pedro
Foto: Club Bonvivir

Se graduó de enólogo primero en el Liceo Agrícola y Enológico Domingo F. Sarmiento,
y de ingeniero agronómico en la Facultad de Ciencias Agrarias:
Con una beca del gobierno francés se especializó en el Instituto de Enología de Bordeaux. Ahí su docente fue nada menos ni nada más que Émile Peynaud (el enólogo mas influyente del siglo XX).
Hoy es accionista de la Bodega Cruzat que se encuentra en Agrelo, Mendoza.
Según Rosell “somos grandes consumidores de espumantes y estamos muy bien considerados”.
Ha trabajado exitosamente en bodegas como Navarro Correas, Salentein, Lagarde, Rosell Boher y Cruzat desde 1979.
Pedro es especialista, es la palabra de máxima experiencia cuando de los espumantes se trata. Es detallista, excelente profesor y apasionado. Cuando fui a la bodega Cruzat en el viaje de estudios realmente visitarla siendo él su guía fue un viaje a otra dimensión. Un caballero de las burbujas, un lujo. Comimos como reyes y él mismo había colaborado en los platos. Cuando enseña comunica el vino con tanta pasión, que contagia. Evidentemente la excelencia en todo lo guia y así lo demuestra hasta en su hablar. Algunos de sus alumnos han sido Alejandro Vigil y Sebastián Zuccardi enólogos de renombre.
Otro detalle que prima a la hora de entender la costumbre de nuestros espumantes es que la denominación “Nature” no existe en la región francesa de Champagne. El 90% de los Champagne son Brut, y el “Extra Brut” casi no se usa.
En la elaboración de los métodos hay diferencia. Recordá que los espumantes de
método Charmat son más jóvenes y frutados, los espumantes de método champenoise predominan los aromas a levadura, son de más cuerpo y complejos.
Las uvas que más se utilizan son Chardonnay y Pinot Noir, Sin embargo se emplean además la cepa Viognier cómo la tan nuestra Torrontés.
Hoy hay centenar de espumantes en el mercado, vas a encontrar variedad en las
vinotecas. Es ideal asesorarse porque tenés muchos sommeliers, que se instruyen sobre el tema.

Las Burbujas
Si estás en un cata, la burbuja no se describe a la vista, más allá que siempre son lindas de observar. Se las percibe en boca. En general en el método Champenoise, se nota una burbuja bastante fina y delicada.
Para el maridaje: los espumosos jóvenes, van muy bien como aperitivos y con
pescados, mariscos, y carnes blancas. Los rosé pueden maridar con carnes con
salsas o pastas con acompañamientos más intensos, también con mariscos o con atún rojo.
El método champenoise en nariz se nota notas a pan brioche, frutas secas o pan. Va perfecto con un salmón con salsa de limón o con una trucha arcoiris rellena.

La Ruta del Espumante
Hace unos años se creó este circuito.  Ahora la agencia Kahuak en la provincia de Mendoza, te lleva a visitar la Experiencia Espumantes de Mendoza. Visitan las Bodega Chandon, Bodega Cruzat y para terminar realizan un almuerzo de pasos delicioso en Bodega Séptima. Consultá por las salidas, suelen ser los miércoles y sábados.

Fuente: http://asesoresenvinos.blogspot.com.ar/2010/09/vinos-espumantes-metodo-champenoise-o.html

Cómo última anécdota, una amiga mía, no toma vino, sin embargo cuando le ofrecen un espumante o un Champagne (hemos viajado a Francia juntas) a las burbujas, le dice sí.

Esperamos te haya gustado esta entrada sobre una de las bebidas que dicen: “a las
mujeres nos ponen mimosas”. El hecho de mojarte los labios con un espumante te dibuja una sonrisa, no sólo en el rostro, sino – a nuestro entender- también en el alma.

¡Gracias nuevamente por acompañarnos e inspirarnos. Salud, hoy y siempre. Qué siempre tengas un motivo para alzar una copa en tu vida!

¿Con quién tomarías un espumante?

Cheval des Andes

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Nos encanta publicar y comentar cada seminario impartido en CAVE. Es una forma de transmitir toda esta cultura del vino, su gente, los paisajes y sus hacedores.
Este trata sobre la bodega Cheval des Andes. Un proyecto en común de Château Cheval Blanc 1 er Grand Cru Classé A de Saint-Emilion y la Bodega Terrazas.

Lorenzo Pasquini es su enólogo, en un perfecto español con ciertas «notas» italianas por su lengua madre y francesas por dónde estudió, nos fue contando acerca del entorno y de los viñedos de Cheval.
La bodega se encuentran en Luján de Cuyo, en Las Compuertas, la zona más alta.
La primera vez que Pierre Lurton vino a la Argentina, realizó un viaje de exploración y ese fue el momento en donde empieza a hablar del Malbec.
La finca data del 1929 Pierre Lurton y Roberto de la Mota llegan a ella y encuentran este lugar magnífico.
Lorenzo nos cuenta que la filosofía de Terrazas es hacer vinos elegantes, por su complejidad, por el «susurro de aromas» y por el equilibrio en boca y a la vez porque son vinos (esta frase me fascinó) «que pueden viajar en el tiempo», es decir vinos jóvenes y también que persisten con una excelente calidad.

Pierre Lurton fue pionero y «cojonudo»- dice Lorenzo en un español claro y con acento gracioso.
La altitud de Las Compuertas redunda en los vinos frescos y con buena acidez. El suelo es aluvional, porque el agua trajo sedimentos.
En 1999 se realizó la primera cosecha y posteriormente a partir del 2001 las otras.
La idea es expresar la zona con otra visión, con más frescura, más equilibrio.
Y entonces en un momento Lorenzó mostró bien sus raíces, porque dijo que les gusta cosechar la uva «al dente»; cuando no está del todo madura, claro, diría yo «si capisce».

Habló de la parte técnica, cómo por ejemplo que no hacen pisoneos, un sólo delestage. Los orujos en maceración están entre 20 y 30 días. «No vamos muy lejos en la extracción. se extraen aromas, color. El vino permanece más tiempo en crianza que en el viñedo. Consideramos que la madera es muy buena para el vino».
Lorenzo nos comenta que ellos utilizan madera nueva, que no invade el vino y trabajan con tres toneleros. «Estamos aumentando, la madera nueva y con barricas más grandes de 400 lts».
Con amor por lo que hace por los vinos, nos dice algo tan oído en el ambiente vitivinícola y es que: lo más importante pasa en el viñedo. Ellos no compran uva. Aclaró además el 2016, fue bastante húmedo y por eso deshojaron de ambas partes de la uva.

Los vinos que degustamos fueron Cheval Blanc Malbec 2012, Cheval Blanc Malbec 2010 y Cheval Blanc Malbec 2007.
El enólogo está atrás de los vinos, con ésto quiere significar que no sucede tanto como en Bordeaux se habla del Chateaux.

Casi finalizando Pasquini nos indicó que la añada 2012 es el futuro. Que la cosecha 2007 quedó poco tánica. Explicó que para Bordeaux el 2007 es una cosecha joven, porque están más acostumbrados a guardar el vino.
También se refirió a la añada 2016, como complicada y en un tono cómico expresó: «a mi me dijeron que ésto (por Mendoza) era un desierto». Es verdad, se dice que el 2016 para los vinos, climáticamente hablando fue muy muy húmedo. Lo que conlleva a esperar el momento. Y continúa Lorenzo: «habíamos empezado a cosechar y se largó a llover, paramos, al otro fin de semana volvió a llover, si llueve no se cosecha y así…»

Me fascinó el seminario, una muestra más de los grandes hacedores del vino, de la calidad de este producto en Argentina. De cuánto se ha crecido y cuánto queda por hacer.

SSeminario Lorenzo
Fuente: CAVE

¡Salud! ¡Por los vinazos argentinos y por los que están por venir!
¡Salud y que tengas una noche inolvidable!

¡Muchas gracias por todos los comentarios que nos hacés y por ser nuestro lector/a apasionado/a!