Gérôme Marteau: el renacer de la histórica Bodega La Falda




La plantación de vides en Argentina se relaciona con la religión, ya que un padre, Juan Cedrón trajo los sarmientos para plantar en Santiago del Estero, luego se plantaron en el norte del país, en las zona de Cuyo, que luego prosperaría mucho y otro de los lugares fue la Patagonia.
La historia de la vitivinicultura en la provincia de Río Negro, tuvo su inicio luego del momento en que se desplazó al nativo en la llamada Conquista del Desierto.

Inmigrantes en su mayoría de origen español e italiano vinieron a trabajar las vides, tenían sus tradiciones de la uva grabadas en el ADN. Así supieron que las bondades y el clima de la región eran propicios para el cultivo de Semillón, Sauvignon Blanc y Chardonnay en uvas blancas y en tintas la Pinot Noir, Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon.
Los valles en donde están plantados los viñedos disfrutan de una de las mayores riquezas de agua del país, con ríos a veces más caudalosos que los del centro norte.
Aquí los protagonistas son los ríos Limay, Neuquén y Negro, gracias a ellos se benefician los centros urbanos, se logra energía para los principales centros del país y ni que hablar de paisajes bellísimos.


Para el cultivo de la vid, la amplitud térmica es un hecho muy positivo.
La Patagonia, al encontrarse a menores latitudes cuenta con  una gran amplitud térmica (el clima es muy cambiante, siempre llevate abrigo).
Este factor hace que los vinos sean de un color intenso producto de los fuertes vientos. La uva se defiende de ellos ¿Cómo? Así es, engrosando las pieles. ¿Y dónde está el color de las uvas? Si en los hollejos, en las pieles.
Los vinos cuentan en general con buena acidez natural, la amplitud térmica también les imprime un  buen tenor alcohólico.
Uno de los pioneros en el mundo del vino, fue don Humberto Canale y los abuelos del que hoy es propietario de la Bodega Museo La Falda.

Una bodega con mucha historia, esfuerzo y pasión

El edificio de lo que hoy es bodega Gérôme Marteau data de 1910
Hace años cuando visitamos la bodega Jorge Herzig, nos recibió en la nave principal que da acceso al resto de la bodega, nos comenzó a mostras fotos de antaño y nos contó que su abuelo Bernardo, llega a la Patagonia, proveniente de Alemania en 1906.
Su abuela, Felisa Mercedes Paris pisa la Patagonia en el mismo año.
Ellos se conocieron y en lo que por aquel entonces era la Estación Limay (ahora Cipolletti), se casan y Bernardo funda en 1910 esta bodega.

En 1979 y 1980 hubieron factores climáticos muy hostiles, heladas (propias de la región) y se perdieron tres cosechas.
Casi sin materia prima, empezó una crisis de la vitivinicultura que no se había visto en el valle, sumado al consumo masivo de la cerveza.
El valle pasó de tener 200 bodegas a quedar sólo 25. Una crisis se apoderó de esta hermosa región y transformó lamentablemente y abruptamente la actividad.
Además, la ciudad de Cipolletti fue avanzando y el establecimiento quedó muy cerca, tal es así que de los 1.000.000 de litros de vino al año que se elaboraban y con mas de 120 personas empleadas de forma directa, Herzig se vió obligado a transformar su producción de vinos de forma artesanal.

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Destino y legado familiar hicieron que Jorge cursara estudios para hacerse cargo de la bodega familiar.
Creo que los enólogos buscan que los vinos emocionen, que te hagan pasar un momento mágico. Estos vinos lo logran con el valor agregado de la impronta de una bodega que supo ser grande (fue declarada Patrimonio Histórico de Cipolletti). y se adaptó a los avatares del tiempo y de la economía argentina y aún así brilla y muestra toda su época de esplendor.

Si estás por el Valle, tenés que visitar esta bodega, porque es una forma de honrar a quienes hicieron la actividad vitivinícola desde los comienzos y la hicieron prosperar.

Hoy la Bodega La Falda vive una nueva etapa de la mano del proyecto enoturístico impulsado por Gérôme Marteau. Con mucho respeto por su historia y su identidad original, este nuevo camino busca volver a darle vida al espacio, combinando patrimonio, vino y experiencias que invitan a redescubrirla desde una mirada actual y cercana.

“El vino siembra poesía en los corazones.” 
                                                                  Dante Alighieri


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