Desde Salta, un proyecto que reúne la iniciativa de Jorge Cheruse y el conocimiento enológico de Álvaro Dávalos para explorar nuevas posibilidades de elaboración. Una historia en la que la curiosidad, el origen y la experimentación tienen un lugar protagónico.
En el universo del vino argentino conviven grandes bodegas, emprendimientos familiares y pequeños proyectos que nacen de una inquietud personal. Algunos de ellos encuentran su identidad en el terruño; otros, en la búsqueda de nuevas formas de interpretar las variedades y los procesos de elaboración. Huarizo Wines reúne un poco de ambas cosas.
La idea nació de la iniciativa del sommelier Jorge Cheruse, quien lo lleva adelante junto con Álvaro Dávalos, enólogo salteño perteneciente a una familia con una extensa tradición vitivinícola en el Valle Calchaquí y en la elaboración de vinos de altura.
Hablar de Huarizo Wines es acercarse a Salta y a la riqueza vitivinícola de una región que ofrece condiciones particulares para el cultivo de la vid. La altura, la amplitud térmica, la intensa radiación solar y la diversidad de suelos contribuyen a la identidad de sus vinos.
La propuesta tuvo como punto de partida el deseo de elaborar un vino propio, diferente, que permitiera explorar otras posibilidades y poner en práctica una técnica de elaboración poco habitual en la vitivinicultura argentina: el appassimento.
El arte de concentrar la uva
El término appassimento remite a una antigua práctica de origen italiano, vinculada con la elaboración de vinos de la región del Véneto. Consiste en someter las uvas a un proceso de deshidratación parcial después de la cosecha, antes de comenzar la vinificación.
Durante este período, los granos pierden parte de su contenido de agua y concentran azúcares y otros componentes. El resultado puede dar lugar a vinos de mayor concentración, complejidad aromática y una particular expresión en boca.
Esta técnica fue la elegida para elaborar Huarizo 2019, un blend de Cabernet Sauvignon y Malbec, con una composición de 75% y 25%, respectivamente. Las uvas son de Tolombón, en el Valle Calchaquí.
En aquella elaboración, el proceso de secado se extendió durante diez días. Posteriormente, el vino tuvo una crianza de entre 18 y 19 meses en una barrica nueva de roble francés y continuó su evolución durante doce meses en botella.
Un nombre fuera de lo común
¿Por qué Huarizo? El nombre fue una iniciativa de Álvaro Dávalos y tiene una particularidad: hace referencia al híbrido que resulta del cruce entre una llama macho y una alpaca hembra.
Una elección que representa, de alguna manera, el espíritu de algo singular, poco frecuente y con identidad propia.
La etiqueta fue diseñada por Enio Arroyo, artista costarricense formado en Argentina, con trayectoria en las artes plásticas, la escultura y la escenografía.
Huarizo Wines pone de manifiesto cómo la curiosidad y el conocimiento pueden abrir nuevos caminos dentro de la vitivinicultura argentina.
Porque el vino es eso: una historia de personas, ideas y decisiones que encuentran en cada botella una manera de expresarse.
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