Tabulé fresco para los días cálidos

Foto: Salada de Tabule – Global Society, vía Pinterest

Cuando sube la temperatura, nuestro cuerpo nos pide comidas frescas, livianas y llenas de sabor. Las ensaladas se transforman en protagonistas de la mesa y nos inspiran a jugar con ingredientes sencillos y aromáticos. Hoy te compartimos una receta deliciosa y refrescante: el clásico Tabulé, perfecto para los días cálidos.


Qué es el Tabulé

El tabulé es una ensalada originaria del Mediterráneo Oriental, hecha con ingredientes frescos como perejil, tomate, bulgur (trigo burgol), limón, aceite de oliva y menta fresca. En su forma tradicional, el perejil es la estrella, aportando color, aroma y nutrientes, mientras que el bulgur acompaña sutilmente sin opacar los sabores.


Ingredientes (2 porciones)

  • 8 cucharadas de trigo burgol
  • 1 pepino
  • 1 tomate perita
  • 1 puñado de perejil fresco
  • Unas hojas de menta fresca
  • 12 tomates cherry (para decorar)
  • Jugo de limón
  • Aceite de oliva extra virgen
  • Sal y pimienta


Preparación

  1. Remojar el bulgur: Colocar el trigo burgol en un bol con agua fría durante una hora para que se hidrate y quede ligero.
  2. Escurrir y enfriar: Escurrir bien el bulgur. No es necesario cocinarlo si se hidrató correctamente. Llevarlo a la heladera un rato si se desea bien frío.
  3. Cortar los vegetales: Picar el pepino y el tomate en cubos pequeños.
  4. Picar las hierbas: Lavar y picar finamente el perejil y la menta fresca.
  5. Mezclar todo: En un bol grande, combinar el bulgur, los vegetales y las hierbas. Condimentar con jugo de limón, aceite de oliva, sal y pimienta al gusto.
  6. Presentación: Servir el tabulé en una fuente y decorar con los tomates cherry.

Te sugerimos dos vinos blancos que pueden ser muy buen acuerdo con este tabulé.

Zuccardi Fósil Chardonnay
De Zuccardi Wines. Proviene del
Valle de Uco y refleja con claridad su
terroir: clima frío, suelos calcáreos
que aportan frescura y mineralidad.
En nariz despliega aromas delicados de manzana
verde, pera y un toque sutil herbal. En boca es
vibrante, con acidez marcada, mineralidad y
textura equilibrada, que mantiene su carácter
fresco y seco.
Por qué va con el tabulé: Su frescura realza
la ligereza del plato y la mineralidad acompaña
perfectamente las hierbas frescas como el perejil y la menta.


Susana Balbo Blanco Limited Edition
de Susana Balbo Wines
Gualtallary Torrontés
Este Torrontés de Gualtallary es elegante y complejo.
Sus uvas, cultivadas en suelos pobres y calcáreos,
concentran sabores y aromas que hacen de este
vino una experiencia delicada y expresiva.
Destaca por notas a durazno blanco, melón y
un toque cítrico, con un perfil fresco y equilibrado.
En boca mantiene buena estructura, frescura y
matices herbales sutiles que suman complejidad.
Por qué va con el tabulé: Su perfil aromático y
frutal armoniza con la acidez del limón y la
frescura de las hierbas, creando un maridaje
ligero y refrescante.


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Lo que el vino y la gastronomía nos enseñaron sobre las personas

Foto: Turismo Salta


El vino, la gastronomía y el enoturismo hablan de sabores y territorios, sobre todo hablan de personas.
De encuentros, de historias y de la forma en que elegimos compartir.
De quienes siembran con paciencia.
De quienes cocinan pensando en otros.
De quienes sirven una mesa con atención, aun en días difíciles.
De quienes brindan para celebrar, también para sostenerse.

Este año me volvió a enseñar que el vino no es solo lo que hay en la copa, sino lo que sucede alrededor de ella. Las conversaciones que se habilitan, los silencios compartidos, las historias que se cuentan sin apuro.

La gastronomía me recordó que dar de comer es un acto profundo. Que cocinar es cuidar. Que una mesa bien armada puede ser refugio, encuentro y abrazo. Y que el verdadero lujo no siempre está en lo rebuscado, sino en lo auténtico.

El vino, por su parte, me enseñó a escuchar. A entender que cada botella trae detrás decisiones, tiempos, errores, aprendizajes y sueños. Que no hay vinos iguales, como no hay personas iguales. Y que eso es justamente lo que los hace valiosos.

Aprendí que las personas que trabajan con pasión dejan huella. Que la hospitalidad no se finge. Que el compromiso se siente. Y que cuando hay coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, todo fluye distinto.

También entendí que beber y comer con conciencia no es una moda, sino una forma de estar presentes. Elegir mejor, disfrutar más, compartir con sentido.

Empezamos este nuevo año con la certeza de que el vino y la gastronomía son puentes. Puentes entre culturas, generaciones, emociones y momentos de la vida.

Y que, al final, lo más importante no es qué se sirve en la mesa, sino quiénes se sientan alrededor de ella y cómo nos miramos.

Brindamos por eso.
Por las personas.
Por los encuentros.
Seguir aprendiendo, copa a copa, plato a plato.

Que este 2026 nos encuentre abiertos a las posibilidades, a los encuentros y a seguir compartiendo la buena mesa y excelentes vinos.
Un abrazo grande y muy buen comienzo de año.

Bienvenido, 2026.

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Año Nuevo: las doce uvas, historia y sentido de una costumbre familiar


La noche del 31 tiene algo particular.
El cierre de un año, la expectativa de lo que viene, las mesas largas, los brindis esperados.
Y, casi en silencio, un gesto que se repite generación tras generación: comer doce uvas cuando el reloj marca la medianoche.

En mi historia personal, este ritual siempre estuvo ligado a una mesa familiar en San Isidro, provincia de Buenos Aires. Lo conocí gracias a la abuela de mis primas. Cada 31, la fuente de uvas ocupaba un lugar central. Las uvas estaban ahí, disponibles, esperando. Cada persona se servía las suyas y aguardaba ese momento exacto en el que el año se vuelve Nuevo.

Con el tiempo entendí que no se trataba solo de una costumbre familiar, sino de una tradición con raíces profundas.

Nace en España, a comienzos del siglo XX, y se fue consolidando como una forma simbólica de recibir el Año Nuevo. Las doce uvas representan los doce meses que están por venir. El valor no está solo en el número, sino en el gesto compartido.

La tradición comienza antes de la medianoche. Las uvas se preparan con anticipación, una por cada mes del año. En algunas casas se eligen uvas pequeñas, incluso peladas o sin semillas. Cuando el reloj marca las doce campanadas, se come una uva con cada sonido. Una uva por campanada. Una intención por cada mes.

Tradicionalmente, se comen siguiendo las doce campanadas del reloj de la Puerta del Sol, en Madrid. Ese reloj, ubicado en la antigua Casa de Correos, es desde hace más de un siglo el que marca oficialmente la llegada del Año Nuevo en España.

Cada uva puede ser un deseo, un propósito, un pensamiento o simplemente un momento de gratitud. Es un acto sencillo que obliga a detenerse, a estar ahí, justo en el paso de un año a otro.

Como muchas tradiciones vinculadas a la comida y al vino, este ritual cruzó fronteras. Viajó con las personas, se adaptó a nuevas mesas, se mezcló con historias familiares y adquirió significados propios. En algunas casas es un juego, en otras un momento solemne. En todas, una excusa para compartir.

En Vinos y Pasiones creemos en los gestos pequeños que nos conectan con el tiempo, con la memoria y con el disfrute consciente. La uva, materia prima del vino, nos recuerda algo esencial: todo proceso necesita paciencia, amor, dedicación. Nada se transforma de un día para otro. Hay años que maduran lento, como algunos vinos, y otros que sorprenden antes de lo esperado.

Tal vez este 31 podés vivir el ritual dándole a cada uva un sentido propio. Tal vez una sea para la salud, otra para el trabajo que motiva, otra para los vínculos que sostienen. Y alguna, simplemente, para agradecer lo vivido.

Qué empieces el 2026 con paz, amor y abundancia.

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Paz Levinson: sommelier, embajadora del vino e inspiración

Foto: Bob Lightowler 

Hay trayectorias que inspiran por sus logros, y otras que lo hacen por la manera en que esos logros se construyen. La de Paz Levinson pertenece, sin dudas, a ambos mundos.

Nacida en San Carlos de Bariloche, en la Patagonia argentina, en un entorno donde la naturaleza marca el ritmo y la sensibilidad se afina desde temprano, Paz inició su camino profesional con una curiosidad profunda por la gastronomía y el servicio.
Como ocurre en muchos referentes del vino, su recorrido no fue lineal ni inmediato: fue el resultado de estudio, trabajo constante y una vocación que se fue revelando paso a paso.

Su camino hacia la sommellerie se forjó desde el servicio. Fue en el contacto directo con la sala, con los comensales, con la dinámica del restaurante, donde comenzó a afinar su sensibilidad y su curiosidad por el vino. Allí, en ese espacio donde la hospitalidad se vuelve gesto y fidelización, le sugirieron profundizar sus estudios y formarse como sommelier.

Esta formación le permitió encontrar un lenguaje propio. Desde el comienzo se destacó por una mirada precisa, una gran capacidad de análisis y una comprensión del vino que va mucho más allá de la técnica. Para Paz, el vino siempre es contexto, cultura, territorio y personas. Una expresión viva que se completa en la unión con el otro y en el respeto por el oficio.


Del sur argentino al corazón de la gastronomía francesa

El salto internacional fue decisivo. Instalarse en Francia, cuna de la alta gastronomía y de una tradición vitivinícola centenaria, implicó empezar casi desde cero: adaptarse, aprender un nuevo idioma, nuevos códigos, trabajar con exigencia extrema y demostrar, día tras día, que el talento argentino podía estar a la altura de los grandes escenarios del mundo.

Fue en ese universo de excelencia donde su mirada terminó de afianzarse y expandirse. Su labor junto a Anne-Sophie Pic, una de las chefs más influyentes del mundo y figura central de Maison Pic en Valence, Francia, marcó un punto de inflexión en su recorrido. En ese entorno de altísimo compromiso, Paz profundizó una sommellerie que no solo acompaña la gastronomía, sino que dialoga con ella, integrando producto, historia, cocina y vino en una experiencia sensible y apasionante. Cada elección tiene sentido, precisión y relato, en un contexto donde la cocina y el vino se encuentran como lenguajes complementarios.

Esa forma de entender el vino —como experiencia, como lenguaje y como cultura— encuentra raíces profundas en su capacitación. Además de la sommellerie, Paz estudió Letras, una base que atraviesa su manera de pensar y comunicar. En su enfoque, el vino no se limita a describirse: se interpreta, se narra y se contextualiza. El terroir es historia, la copa es un texto abierto y el servicio, un acto de traducción sensible entre el vino y quien lo bebe.


Reconocimiento, competencia y liderazgo

Su participación en concursos internacionales marcó un antes y un después. El reconocimiento como Mejor Sommelier de las Américas no solo fue un logro personal, sino también un hito para la sommellerie argentina y latinoamericana. Representar a la región en competencias mundiales significó visibilizar una nueva generación de profesionales formados, comprometidos y preparados para dialogar de igual a igual con el mundo.

Más allá de los títulos y las medallas, lo que distingue a Paz es su liderazgo sereno. Siempre ejercido desde el ejemplo. Su carrera demuestra que el alto nivel puede construirse con humildad, coherencia y una ética de trabajo inquebrantable.


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La maestra, la inspiración

En lo personal, tuve el privilegio de ser su alumna en un curso avanzado de vinos en CAVE. Aún recuerdo su forma de enseñar: clara, precisa, profunda. No se trataba solo de aromas, texturas o terruños, sino del arte de escuchar verdaderamente a un vino. De comprenderlo antes de juzgarlo. De respetarlo.

Ese curso fue un punto de inflexión en mi camino. Después de esa experiencia, supe que quería ir más allá y decidí comenzar la carrera completa de sommelier, donde me recibí en el 2016. Porque Paz no solo enseña contenidos: despierta vocaciones.


Escuchar al vino, contar su historia

Paz Levinson representa una manera muy particular de entender la sommellerie: como una profesión profundamente humana. Curiosa, respetuosa, exigente, sensible. Una profesión donde el conocimiento se pone al servicio del otro, donde el vino es un puente y no un pedestal.

Desde la Patagonia argentina hasta París, su recorrido sigue inspirando a estudiantes, profesionales y amantes del vino en todo el mundo. Porque su manera de crecer en la profesión nunca perdió de vista lo esencial: el vino como encuentro, como vínculo y como vivencia compartida

Además de su trayectoria internacional, Paz mantiene un vínculo profundo con la escena argentina. Participa activamente en iniciativas como Argentina Reloaded, el proyecto que busca re-posicionar la identidad vitivinícola del país en el mundo, promoviendo formatos de comunicación contemporáneos con foco en la autenticidad, la diversidad de regiones y la innovación. Su voz contribuye a visibilizar una mirada global sin perder el arraigo con la Argentina, reforzando la idea de que el vino es, siempre, una conversación entre lugar, historia y personas.

Gracias, Paz, por mostrarnos que la excelencia puede ser silenciosa, sólida y profundamente conmovedora.
Seguís iluminando caminos —el mío y el de tantos otros— con cada paso que das.


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Otronia Malbec obtiene 98 puntos en Descorchados y Otronia Riesling es elegido Vino Revelación



Otronia, la bodega más austral de Argentina, fue distinguida con excelentes puntajes en la edición 2026 de la Guía Descorchados, realizada por el reconocido crítico chileno Patricio Tapia. Entre los mayores reconocimientos se destacan los 98 puntos para Otronia Malbec 2022, así como los 97 puntos para Otronia Riesling 2023, recientemente incorporado al portfolio, que además fue elegido Vino Revelación.

«Estos altos puntajes reafirman la calidad y el carácter único de nuestros vinos, elaborados con la pasión y dedicación de todo nuestro equipo«, comentó Guido Malacalza, enólogo de la bodega ubicada en Sarmiento.

Otros vinos de la bodega también sobresalieron en la guía:

· Otronia Pinot Noir 2023, 97 puntos y fue considerado Mejor Pinot Noir.

· Otronia Chardonnay 2023, 97 puntos.

La línea 45 Rugientes también recibió importantes distinciones:

· 45 Rugientes Rosé, 95 puntos y fue elegido Mejor Rosado.

· 45 Rugientes Corte de Blancas y 45 Rugientes Pinot Noir obtuvieron 95 puntos.

· 45 Rugientes Merlot alcanzó 94 puntos.

Para más información ingresar en www.otronia.com

Acerca de Bodega Otronia

Bodega Otronia, miembro de Alejandro Bulgheroni Family Vineyards, se sitúa en el centro sur de la Provincia de Chubut a orillas del lago Musters -llamado «Otrón» por los antiguos pobladores, a 50 km de la provincia de Santa Cruz. La Bodega posee 50 hectáreas de viñedos orgánicos en la latitud 45º33’00»S con variedades de Pinot Noir, Merlot, Chardonnay, Malbec, Gewürztraminer y Pinot Gris siendo de las viñas más australes de Sudamérica y del mundo elaborando vinos de alta calidad.