El origen de la cápsula de la botella y sus funciones

Capsulas

La cápsula que envuelve el cuello de las botellas de vino es un elemento que, aunque a menudo pasa desapercibido, cumple funciones esenciales tanto históricas como prácticas.


Origen Histórico

En el siglo XVIII, específicamente alrededor de 1760, en la corte de Viena, los vinos franceses llegaban en barricas y eran embotellados en vidrio para su conservación. Los encargados de custodiar estas botellas a veces sucumbían a la tentación de probar el contenido, rellenándolas posteriormente con agua o vino de menor calidad. Para evitar esta deslealtad, el rey decidió lacrar las botellas con el sello real, asegurando su integridad hasta el momento de ser servidas. Sin embargo, al romper el lacre, este podía ensuciar al comensal y el vino.

El rey detectó esta deslealtad y tomó una decisión: quiso ponerles el sello real a todas las botellas, de este modo se lacraban y se marcaban con su insignia hasta el momento en que iban a ser disfrutadas en los banquetes. Posteriormente este método se extendió en todo Europa, hasta que empezaron a surgir nuevos problemas.

Cuando los lacres eran rotos ensuciaban al comensal, la comida, el plato y hasta trozos de ese lacre le iba al vino. La solución fue aportada por un húngaro de apellido Hagi que creó la cápsula de estaño con el sello real encima. Este fue el inicio que la cápsula tomara una forma más parecida a la actual. Para el momento fue un gran avance.

Tipos de Cápsulas Actuales:

Estaño: son las ideales aunque las más costosas, se suelen utilizar en vinos de alta gama y están realizadas de una sola pieza. Son fáciles para abrir y se hacen de diferentes colores.

Plomo -estaño: están compuestas por una lámina de plomo y recubierta de estaño. Actualmente no son tan empleadas porque en el 1991 una ley de medioambiente sostenía que no se debían utilizar metales pesados. Sin embargo, actualmente hay bodegas que la siguen utilizando.

Material Complejo: se aprovechan en los vinos de media gama. Cuestan la mitad que las de estaño.

P.V.C.: son las de más baja calidad. Se usan en los vinos de consumo anual, varios países las han retirado y prohibido del mercado por el residuo que generan.

Aluminio: totalmente realizadas con este material. Se emplean en vinos de gamas bajas y medias.


Funciones de la cápsula

1- Funciona como un precinto de seguridad, entendiendo que la botella no ha sido abierta.
2- Protoge al corcho de la humedad.
3- Protege de la sequedad y del polvo.
4- Es un cierre estético.
5- Se identifica a la bodega y al vino.
6- Su primordial motivo por el cual existe es porque existe el corcho y para protegerlo.


Corte de la cápsula en el segundo gollete:

Al abrir una botella de vino, es fundamental cortar la cápsula por debajo del anillo superior del cuello de la botella, conocido como el segundo gollete. Este procedimiento asegura que el vino no entre en contacto con la cápsula durante el servicio, evitando posibles contaminaciones y garantizando una experiencia óptima para el comensal.

Para realizar este corte de manera adecuada, se recomienda utilizar la cuchilla del sacacorchos de camarero o de dos tiempos. Con esta herramienta vas a hacer un corte limpio por delante, justo por debajo del segundo gollete, otro por detrás, cerrándo y por último un transversal, para retirar la parte superior de la cápsula, es aconsejable limpiar el borde expuesto con un cristal o paño limpio para eliminar cualquier residuo o partícula que pudiera haber quedado.

En un restaurante, una vez realizado ésto, se procede a servir un poco de vino al anfitrión, cuando él lo aprueba se sirve al resto de los comensales (en sentido horario) para volver al anfitrión y completar su copa.

Las ánforas en la guarda del vino: Tradición milenaria y renacimiento contemporáneo

Clays en la Bodega Aráoz de Lamadrid

Orígenes de las Ánforas en la Vinificación

Las ánforas fueron empleadas desde la antigüedad por civilizaciones como los egipcios, fenicios, griegos y romanos para la fermentación, almacenamiento y transporte del vino. Fabricadas en barro cocido, estas vasijas ofrecían una solución eficiente para la conservación del líquido, protegiéndolo de la oxidación y permitiendo su fácil manipulación en largas travesías comerciales.

Los primeros registros del uso de ánforas en la vinificación datan de hace más de 6.000 años en la región del Cáucaso, específicamente en Georgia, considerada una de las cunas del vino. Allí, las ánforas, llamadas qvevris, se enterraban bajo tierra para proporcionar estabilidad térmica durante la fermentación y crianza.

El Uso de Ánforas en la Vinificación moderna

En los últimos años, ha habido un resurgimiento en el uso de ánforas en la elaboración de vinos, impulsado por bodegas que buscan métodos ancestrales para lograr una expresión más pura del terroir. En países como Italia, España, Francia, Argentina, Chile, Uruguay, Bolivia y Perú, enólogos han incorporado estas vasijas en sus procesos para obtener vinos con características diferenciadas.

Las ánforas modernas pueden estar fabricadas con barro cocido, gres o incluso cemento, cada uno aportando diferentes propiedades a la crianza del vino. En algunos casos, se habla de clay vessels (recipientes de arcilla), un término que abarca cualquier contenedor hecho de este material, incluyendo ánforas, qvevris y tinajas. Algunas ventajas de su uso incluyen:

  • Microoxigenación natural: A diferencia del acero inoxidable, las ánforas permiten una ligera permeabilidad al oxígeno, similar a las barricas de roble, pero sin aportar notas de madera.
  • Neutralidad aromática: No modifican el perfil del vino con sabores externos, resaltando la tipicidad de la uva.
  • Regulación térmica: Mantienen temperaturas más estables durante la fermentación y crianza.
  • Sostenibilidad: Son reutilizables y representan una alternativa ecológica frente a las barricas de roble, cuyo proceso de producción implica el uso de madera.
Tipos de Vinos Criados en Ánforas

Los vinos elaborados en ánforas suelen destacarse por su frescura, textura sedosa y expresión varietal nítida. Este método se aplica tanto a vinos blancos como tintos, pero es especialmente común en la producción de vinos naranjos, elaborados con maceración de pieles en blancos.

El uso de ánforas en la guarda del vino es una práctica ancestral que ha encontrado su lugar en la enología moderna. Su capacidad para resaltar la pureza de la fruta y el terroir, junto con su impacto ecológico positivo, las convierten en una alternativa cada vez más valorada en el sector vitivinícola. Así, esta tradición milenaria sigue vigente, ofreciendo ofrecer vinos con un perfil distintivo, conexión con la historia vitivinícola y perspectiva fascinante sobre el pasado y el futuro del vino.

¡Esperamos te haya gustado la entrada, para nosotros es un placer que nos visites!

Cru y Grand Cru: Descifrando los términos que definen la excelencia en el Vino

Foto: Decanter

En el apasionante universo del vino, especialmente en Francia, los términos «Cru» y «Grand Cru» evocan calidad, tradición y un profundo respeto por el terroir. Sin embargo, para quienes se acercan a este mundo, estas palabras pueden ser enigmáticas. En esta nota, exploraremos sus significados, orígenes y la importancia de los Grand Cru más destacados.


¿Qué es un Cru?

En francés, «Cru» significa «crecimiento» o «viñedo». Este término hace referencia a una parcela específica de tierra que, gracias a sus características únicas de suelo, clima y ubicación, produce uvas con atributos distintivos. La idea de un Cru subraya la importancia del terroir en la elaboración de vinos de alta calidad, ya que cada viñedo tiene el potencial de imprimir su propia personalidad en las uvas.


Grand Cru: La cúspide de la distinción

El término «Grand Cru», que se traduce como «gran crecimiento», designa viñedos o fincas que producen vinos excepcionales y que representan el nivel más alto de calidad. Este concepto está profundamente arraigado en las tradiciones vitivinícolas francesas, con clasificaciones que se remontan a siglos atrás.

Uno de los momentos más importantes en la historia de los Grand Cru fue la Clasificación de 1855, creada para la Exposición Universal de París bajo el mandato del emperador Napoleón III. En esta clasificación, se identificaron los mejores viñedos de Burdeos (Bordeaux), elevándolos a una categoría de prestigio internacional.


Los Grand Cru de Bordeaux

Los vinos se clasifican en cinco categorías, siendo los Premier Grand Cru Classé el nivel más alto. Algunos de los châteaux más famosos en esta categoría son:

  • Château Lafite Rothschild: Conocido por su elegancia y longevidad, este viñedo en Pauillac produce vinos que son un referente mundial.
  • Château Margaux: Famoso por sus vinos estructurados y con una capacidad de envejecimiento extraordinaria.
  • Château Latour: Destacado por su consistencia y la intensidad de sus vinos.
  • Château Haut-Brion: Situado en Pessac-Léognan, es uno de los más antiguos y reconocidos viñedos de Burdeos.

Los Grand Cru de la Bourgogne

En Borgoña, el término Grand Cru tiene un significado más estricto, aplicado a parcelas específicas conocidas como climats. Estas representan solo el 2% de la producción de la región, pero sus vinos están considerados entre los más prestigiosos del mundo. Algunos ejemplos son:

  • Romanée-Conti: Este viñedo produce vinos de Pinot Noir de una calidad única, considerados verdaderas joyas enológicas.
  • Clos de Vougeot: Con una historia que se remonta al siglo XII, sus vinos combinan tradición y sofisticación.
  • Montrachet: Reconocido por sus exquisitos vinos blancos elaborados con Chardonnay.


Los Grand Cru en otras regiones del mundo

Aunque los términos Cru y Grand Cru son exclusivos de Francia, su filosofía ha inspirado a regiones vitivinícolas de todo el mundo. En Argentina, por ejemplo, se valora cada vez más el papel del terroir en la producción de vinos excepcionales. Viñedos icónicos como los de Gualtallary en Mendoza se destacan por sus condiciones únicas y han llevado a expertos a compararlos con los mejores Grand Cru del mundo.


¿Por qué Importan los Grand Cru?

Los Grand Cru no solo representan la máxima calidad, sino también un legado de tradición, dedicación y respeto por la tierra. Cada botella cuenta una historia de esfuerzo humano y naturaleza en perfecta armonía.


Explorá, descubrí y degustá

Conocer los términos Cru y Grand Cru nos invita a explorar el mundo del vino desde una perspectiva más profunda. La próxima vez que tengas una copa en tus manos, reflexioná sobre el viaje que esa botella ha recorrido para llegar a tu mesa.

Esperemos te haya gustado la entrada y que nos vuelvas a visitar pronto.

¡Muchas gracias por tu compañía en este viaje!

Buenos hábitos de un bebedor responsable

Tomarvino



Te compartimos un enfoque de Maria Laura Ortiz, sommelier internacional certificada, consultora, líder en vinos. Además es cocinera, entendida en maridajes, bartender, perfumista, diseñadora de tes y técnica en aceites de oliva.

Todos tenemos hábitos, desde ya al menos nosotros vamos por los buenos.
En el arte de beber un vino, sucede lo mismo siempre hay que ir por los hábitos que hagan disfrutar aún más la experiencia y cuidarnos a nosotros y a nuestros seres queridos.
Además recordar que alcohol está prohibido para los menores de 18 años.
Vamos!!

1- Beber responsablemente
No tenés que hacerlo en exceso, siempre comé algo antes, tomá mucha agua y otra cosa super importante: si bebés nunca conduzcas.

2 – Comprar en una tienda especializada
Se venden vinos en diversos sitios, en supermercados, almacenes, por Internet.
Lo mejor es comprar vinos en lugares especializados, en vinotecas, donde haya sommeliers que puedan explicarte las características del vino, con qué podés maridarlo, otros detalles que a vos te importen. Además en estos espacios sabés que el vino fue guardado correctamente.

3- Conservar en un lugar indicado
Un lugar indicado para un vino es donde haya baja temperatura, que no tenga grandes variaciones de temperaturas, que tenga algo de humedad.
Así que una vez que hayas comprado el vino, nada de guardarlo en la «bodeguita» de la cocina, donde están todos los calores y aromas intensos.
Aquí tenés más información sobre guardarlos correctamente.

4- Servir a la temperatura correcta
Donde vayas o donde estés como buen bebedor tenés que saber qué la temperatura con la cual se sirve el vino influye mucho en apreciarlo en su totalidad.
Por eso es importante sepas que cada vino dependiendo si es espumante, tranquilo, blanco, tinto o fortificado tiene su temperatura adecuada.
– Espumantes: de 6 a 8 °
– Blancos jóvenes de 7 a 10 °
– Blancos de guarda (comercializados en general como roble) de 10 a 12°
– Rosados de 10 a 12°
– Tintos de 16 a 18 °
– Tintos de guarda 18 a 20 °
– Cosechas tardías de 8 a 12°
– Fortificados de 18 a 20 °

De modo más sencillo, los espumantes y blancos pueden ser bebidos bastantes frescos.
En el caso de los tintos, no te guíes por lo que se ha escuchado por años a «temperatura ambiente» porque esa temperatura puede ser de 20, 30 o más grados (sobre todo en los veranos deArgentina) sea el vino que sea, no lo vas a disfrutar.
Refrescá los tintos en una frapera con hielo o dales un toque de heladera.

5- Elegir la copa adecuada
Parece un detalle no relevante, sin embargo lo es.
Para los espumantes la copa flauta viene muy bien, sino copa de vino blanco, que son más pequeñas que las de tintos.
Los vinos blancos a veces liberan más rápido los aromas, además se sirve menos cantidad para evitar que gane temperatura.

6- Vino con borras o sedimentos
Es lo que le queda al vino al fondo de la botella.
Sacate de la cabeza que al vino le sucede algo malo. Es el resultado de vinos que han sido poco intervenidos en su elaboración, es decir que no han sido filtrados, clarificados o estabilizados. Lo mejor, si tenés un decanter ponelo allí y sino tené cuidado al servir la última copa que las borras no vayan en ésta.

7- Un buen acuerdo, un buen maridaje
Ya hemos hablado en el blog sobre qué platos son los indicados para cada estilo de vino.
Es la hora de la verdad en el disfrute del vino, quien es buen bebedor en general le gusta el buen comer.
Si bien no hay pautas fijas, tiene mucho que ver cómo fue cocinado el alimento, algo muy bueno es dejarse guiar por la intuición. Cómo en las parejas o matrimonios es importante que comida y bebida se complementen y no que uno tape al otro.

8- Moderación por favor
Tanto para vos como para quien esté compartiendo el momento, no tomen en exceso.

9- La compañía
Con quien beber ese vino que elegiste o estuviste guardando es todo un tema cuando no tenés la persona que te acompañe en eso.
Muchos años bebí vino y lo disfruté y no en todas las ocasiones tenía la persona con quien apreciarlo, aún hoy en día de todas formas disfruto tomar una copa de vino sola.
Calma todo llega. Igual, cuando la gente se entera que te gusta el buen beber es muy probable comiencen a consultarte y por ende querer compartir con vos esos bellos momentos.
Demás está decir que beber un buen vino con amigos, familia o con tu sweetheart resulta una experiencia casi perfecta.
Ortiz también sugiere, con lo cual estamos muy de acuerdo: un excelente libro o un hermosa película.

Hasta aquí hábitos de un bebedor responsable. Seguramente vos ya aplicás varios de ellos. ¡Salud!

Esperamos te haya gustado la entrada y nos encontramos la próxima
¡Muchas gracias por tu linda compañía!

Vinos dulces, vinos mágicos, elixires inolvidables

Vinosdulces



Hoy vamos a hablar de los vinos dulces. Hay vinos dulces en casi todas las regiones vitivinícolas del mundo.
Pueden ser blancos, rosados, tintos, vinos tranquilos y espumantes.
Claro que están los que se elaboran de forma sencilla y también los que llevan una gran dedicación y tiempo. Todos tienen en común la cantidad de azúcar


Cómo son los vinos dulces

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura, son el producto obtenido por la fermentación parcial de la uva fresca y madura o del mosto de uva fresca proveniente de la Vitis Vinífera, cuya fermentación incompleta se debe al empleo de procesos físicos en el momento de su elaboración.

Cómo se originan

Los vinos dulces nacen por error, por accidente. Se necesitaban vinos que pudieran soportar las travesías en barco.
Son vinos que se interrumpe su fermentación con alcohol y así les queda azúcar residual.
Veamos su clasificación:


Vinos Dulces naturales o VDN


Nos ha sucedido que, muchas personas que rechazan los vinos secos, por parecerles «fuertes», tánicos o alcohólicos, aceptan los dulces.
Para su elaboración es necesario uvas maduras o sobre maduras, esto se va a lograr a través de una vendimia tardía.
Luego que las uvas son cosechadas y pasan a la prensa comienzan con la fermentación alcohólica. En medio de la fermentación, cuando todavía hay azúcar que no se convirtió en alcohol, se le agrega alcohol vínico, que detiene la fermentación y eleva el grado de alcohol final.
Este proceso se llama encabezado o fortificado, por eso a los vinos dulces también vas a escuchar que se los denomina encabezados o fortificados.

Cuánto antes se detenga la fermentación alcohólica, más azúcar residual quedará (porque menos azúcares se habrán convertido en alcohol) entonces se va a conseguir un vino más dulce.
De acuerdo al nivel de dulzor deseado por el enólogo se verá cuando se corta la fermentación.
Hay varios ejemplos de los VDN en nuestro país: Álamos Dulce Natural, Altosur Dulce Natural, Amalaya Dulce, Domaine Malbec Dulce Natural, Callia Dulce, Santa Julia Chenin Dulce Natural, Trapiche Dulce Natural de Semillón y varios más.

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