Bourgogne: viaje al corazón del vino y la gastronomía francesa

 

Viajar a la Bourgogne es dejarse envolver por una Francia íntima, elegante y profundamente arraigada a la tierra. Esta región, con colinas suaves, pueblos medievales y viñedos que parecen dibujar la historia sobre el paisaje, no solo se recorre: se saborea, se respira, se escucha. Cada pueblo tiene su ritmo, cada copa su voz, cada plato su propia memoria.

Dijon posee la distinción de una capital histórica. Sus edificios renacentistas, sus mercados vivos y su célebre mostaza marcan el inicio del recorrido. Allí, el primer sorbo de un Kir Royale – vino aligoté con crema de cassis- abre el apetito para adentrarse en la esencia borgoñona, donde el vino y la cocina conviven con naturalidad desde hace siglos.

A medida que se avanza, el camino se interna en la Côte de Nuits, donde el Pinot Noir es leyenda. Nuits-Saint-Georges es el primer encuentro con tintos intensos, profundos, que hablan del carácter de esta tierra. Vinos con cuerpo, complejos, capaces de envejecer con elegancia, perfectos para quienes buscan fuerza sin perder sutileza.
Muy cerca, Vosne-Romanée custodia algunos de los Grand Crus más codiciados del planeta: Romanée-Conti, La Tâche, Richebourg. En cada botella se percibe siglos de dedicación y respeto por el terroir, vinos tan delicados como complejos, verdaderas joyas líquidas.

El viaje continúa hacia Gevrey-Chambertin, cuna de tintos estructurados y potentes, con personalidad ideal para acompañar platos de caza.
Aquí, el Pinot Noir adquiere un carácter robusto, con profundidad aromática y una elegancia que se sostiene en el tiempo.
Al norte, Chablis sorprende con una Borgoña distinta: su Chardonnay, tenso, mineral y vibrante, lleva en cada sorbo la frescura de un clima más frío, con notas cítricas y salinas que lo vuelven compañero perfecto de ostras y mariscos.
Al sur, Pouilly-Fuissé revela otra faceta del Chardonnay: más amplio, sedoso, con notas de fruta madura y miel, vinos que invitan a una mesa pausada, donde la conversación fluye tan suave como el vino en la copa.

La Bourgogne no es solo vino: es una cocina que abraza y emociona. El Boeuf Bourguignon nos recuerda que el tiempo y el fuego lento transforman lo cotidiano en excepcional. El Coq au vin, con su ave cocida en vino tinto junto a tocino, champiñones y cebollas, encarna el diálogo perfecto entre rusticidad y refinamiento. Los escargots de Bourgogne, con su manteca, ajo y perejil, sorprenden con un sabor delicado y una textura tierna, símbolo de tradición y respeto por el terruño. Los oeufs en meurette, huevos escalfados en salsa de vino, son sencillez elevada a arte, y los quesos, desde el intenso Époisses hasta el suave Chaource, cierran cualquier comida como solo Francia sabe hacerlo: con carácter, con equilibrio, con placer.

Recorrer la Bourgogne es entender que el lujo está en el origen. Aquí, la perfección está en la autenticidad: en cada viña, en cada pueblo, en cada receta heredada, en cada brindis compartido. Es un viaje que no solo se recuerda: se revive cada vez que una copa borgoñona se lleva a los labios y el alma vuelve, por un instante, a esas colinas donde Francia se siente eterna.

Burgundy-Wine-Map-wine-folly

 “Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de mente”.
                                                                                                          Mark Twain

El mejor nuevo sommelier de Argentina: Martín Bruno

La decisión final del jurado y el sonido de aplausos confirmaron que Martín Bruno, es el Mejor Sommelier de Argentina.

Es una mera coincidencia, mi apellido es Bruno, sin embargo no somos parientes con Martín. Quizá en algún punto nuestros ancestros hayan estado o recorrido algún continente, o tal vez nuestros parientes fueron bien cercanos y llegaron en un mismo año y eligieron la misma tierra.

Varón, pa’ quererte mucho

Martin Bruno
Foto: iProfesional

Martín Bruno (sommelier del restaurante Tegui )en una de estas pruebas sirvió a ocho
comensales, conquistó al jurado y a los espectadores, y se convirtió en el mejor. De estemodo, logró por primera vez que un hombre ganara el concurso.Con 34 años, vive en la ciudad de Buenos Aires y el 31 de octubre brilló y demostró ser «the best one» en lo que hace frente a un público de 250 personas.
Y de cara a otras más que siguieron los desafíos por pantalla gigante en otro salón contiguo a la Sala de Cámara de la Usina del Arte, en el barrio porteño de la boca.

María Valeria Gamper, de 33 años, consiguió el maravilloso segundo puesto y Stefanie Paiva Harwat, de 34 años, fue tercera en un final reñido de espectacular nivel.

Final
De izquierda a derecha: Valeria Gamper, Martín Bruno y Stefanie Paiva. Foto: Cuyo Noticias

En seis ediciones anteriores del concurso, el premio lo ganaron Flavia Rizzuto (rectora de CAVE), María Mendizabal, Agustina de Alba y Paz Levinson. Alba y Levinson lo alcanzaron dos veces cada una.

Matías Prezioso comentó: «El Concurso Mejor Sommelier de Argentina es un evento que confirma que la profesión sigue creciendo con una camada de sommeliers jóvenes muy apasionados, estudiosos y comprometidos con enriquecer la experiencia del vino y otras bebidas», actual presidente de la Asociación Argentina de Sommeliers.

Concurso ASI & APAS Mejor Sommelier de las Américas, Canadá 2018
En este concurso es donde se van a presentar Bruno y Gamper como nuestros representantes nacionales.

«En el arte de vivir, el ser humano es al mismo tiempo el artista y el objeto de su arte, es el escultor y el mármol, el médico y el paciente».
Erich Fromm

¡FELICITACIONES Martín Bruno! ¡Felicitaciones Valeria y Stefanie!

Querido lector, un placer haber compartido esta nota con vos, que menciona una de las tantas facetas de la profesión de Sommelier. Profesión que llevo adelante y que como en la del Turismo y en el universo del Blogging, nos hace conocer personas encantadoras.

Fuente: http://www.vinomanos.com/2017/10/martin-bruno-mejor-sommelier-argentina/

Pyros y el valle del Pedernal

ValledelPedernal

Pyros Wines es la marca registrada, la visión de Mijndert Pon y de la  bodega Salentein en la provincia de San Juan.
Este es uno de los seminarios de CAVE en donde aprendimos mucho sobre el valle del Pedernal.
Matías Bauza gerente de Marketing, José Morales- enólogo principal- y Gustavo Matocq – gerente de viñedos – llevaron unos excelentes vinos a CAVE y es toda una alegría compartir la información con vos.

María – directora académica de CAVE -dio pie a la presentación explicando que el Valle del Pedernal ha hecho un trabajo descomunal.
Gustavo , ingeniero agrónomo y sanjuanino de pura cepa, nos contó que la provincia es muy montañosa, que el agua que reciben los viñedos es de deshielo. Además con pasión propia de quien gerencia los viñedos, nos comentó: «El Valle de Tulum en superficie es mayor al del Pedernal. Este último se encuentra a una altura entre 1200 a 1500 metros sobre el nivel del mar. Es un sitio de difícil acceso.
El problema de Pedernal es que no tiene disponibilidad de agua, el agua no llega. Lo solucionamos con agua de pozo. Si bien en calidad al valle muchas veces se lo compara con el Valle de Uco, es mucho bastante más pequeño.
Millones de años atrás esta zona era un mar. El mar llegaba hasta Córdoba. Entró facilmente porque no estaba la Cordillera, ésta se formó luego. Por eso ahora se ven muchos depósitos calcáreos, rocas calcáreas, silicio. En la sierra del Pedernal se extrae la mejor cal. Cuando la Cordillera, se formó las rocas se fueron mezclando y así hoy vemos que hay combinación de suelos. Sólo el 7 % de la superficie de la tierra posee suelos calcáreos. Acá en Argentina son únicos por la altura y tipo de clima.
Cuando se está cerca de la montaña hay más piedras y la filtración del aguanresulta excelente. El suelo filtra el agua y a la vez retiene. Este tipo de suelos pobres hacen que la planta crezca lentamente.

Pyros
Imagen: Pyros Wines

Finca Piedra de Fuego. Se encuentra al sur, en el mejor lugar del valle, porque está la montaña ahí nomás y hay una brisa bien fresca. El lugar es más húmedo, sin embargo al haber viento de mañana, la planta tiene mucha sanidad.»
José, el enólogo nos cuenta que hay 80 hectáreas de Malbec y que un día les pidieron hacer tres Malbecs. «Nos preguntamos cómo hacer para diferenciar el vino. De ahí nacieron el Barrel, el Single Vineyard y el Special Blend.»
Gustavo dice: «En los suelos, la estructura es la misma aunque la cantidad de piedras cambia. En enero realizamos el estudio con lo que fuimos viendo y se confirmó lo que pensábamos que son suelos francos con algo de arena, en profundidad va aumentando la piedra. El fin del ciclo pasado las raíces llegaron a un metro de profundidad (estas son el soporte de la planta, van donde hay agua). Hay carbonato de calcio por doquier. Por todo y como nos dimos cuenta de la potencialidad del suelo buscamos un geólogo y además contratamos a Claude y Lydia Bourgignon un matrimonio dedicado a estudiar los suelos del mundo. Ellos vinieron en pleno verano y estudiaron el terroir. Decían que el suelo era a pedido de boca. Que al suelo hay que trabajarlo con mucho cuidado. Cuando ellos aceptaron venir, nos dijeron que no pasemos ninguna herramienta». En este punto Gustavo nos mostró un video de Claude y Lydia en medio de una calicata que realizaron y en donde se los veía trabajar con un entusiasmo contagioso. «Magnifique», se les escuchaba decir, ¡magnífico! Su corporalidad (como se habla en coaching) expresaba que habían encontrado «el suelo». Compartimos un video de este matrimonio très sympa (muy simpáticos) que si bien no están en la provincia de San Juan, hablan del terroir con muchísimo conocimiento. Son dos personas super estudiosos de los suelos del mundo. ¡Qué lo disfrutes!

Gustavo nos comentó que el riego es por goteo. Que hay equilibrio en el suelo que el clima es continental y frío, seco y soleado los 365 días del año. Suele nevar entre dos y tres veces al año. Con una amplitud térmica entre 14 y 20°. La composición del suelo, que retenga agua y a la vez no demasiado, hace que se obtengan vinos con taninos, de textura fina, con excelente acidez y largo de boca. Continuamente se está buscando el balance en la planta, sin que pierda el equilibrio el viñedo.
El primer vino que probamos fue el Pyros Malbec Barrel Select 2015, un vino simple con fruta y tanino, aunque no tan presente.
El segundo vino fue el Single Vineyard Block N° 4 2014, éste se mostró más intensa la madera, tiene notas de cereza y más presencia de notas herbales. Con 14 meses de paso por madera.
El tercer vino es uno que no está en el mercado, del 2016, con una microvinificación (proceso en el cual se seleccionan las mejores uvas de la cosecha y se colocan sin prensar en barricas de roble francés más pequeñas por 60 días).
José Morales-  el enólogo que está en Pyros Wines desde sus principios-comenzó a hablar y nos referenció que la finca se compró en el 2007. El concepto de altura se conoció en el 90′. Mijnerdt Pon, quien fue el dueño se le había asesorado sobre comprar hectáreas en esa zona. De las 350 hectáreas 80 son las cultivadas. Pyros produce desde el 2010.
Cuando nos encomendaron hacer tres vinos distintos de esta finca, empezamos a hacer trabajo de microvinificaciones. Queríamos lograr vinos de terruño (o terroir espacio delimitado que se caracteriza por el suelo, clima y la mano del hombre).
Notamos que las diferencias se acentuaban de un sector al otro. En el Barrel Select y en el Single Vineyard, tratamos de hacer menos intervenciones posibles y bajamos el nivel de paso por madera, para que se note más la fruta. Siempre nos fijamos mucho en el momento de cosecha, tiempo de maceración y crianza.
Cuando queremos hablar de terruño no queremos que la madera haga ruido, que entendemos que eso sucede cuando se excede en el uso. En estos vinos hemos utilizado madera de segundo uso y en los otros vinos de tercer y cuarto uso. Para nosotros el año 2017 fue un año de calidad, puesto que en el valle a las 10.00 de la mañana corre siempre una brisa que mantiene a la uva sana, sumado a que tenemos poca pluviometría, 150 milímetros anuales.
Utilizamos levadura indígena (la levadura que trae la uva en su capa externa que se denomina pruina). Queremos vinos frescos, tensos, con taninos (textura).»

Probamos otros dos vinos el Pyros Barrel Select Syrah 2015. De perfil bastante frutado, fresco, notas a frutos rojos y en boca complejo y de final persistente.
El último vino que catamos fue el Pyros Special Blend 2013 con 70 % Malbec, 22 Syrah y 8  %de Cabernet Sauvignon. También premiado.  Un vino complejo en nariz con notas a frutas rojas y negras, algo especiado. Muy buen cuerpo, estructura intensa y muy buena acidez. Definitivamente un nuevo estilo de vino dentro de los sanjuaninos.
Este es el comentario que Tim Atkin en el special Report de 2017 realizó de este vino:

«If the 2012 release was highly impressive, this is even better. Combining Malbec with 22% Syrah and 8% Cabernet Sauvignon, it’s a seamless cuvée from a remarkable vineyard. Thyme, lavender, white pepper, cassis and blackcurrant notes are framed by chalky minerality and stylish oak».
«Si el 2012 fue altamente impresionante, este ha sido aún más. La combinación de Malbec con  el 22 % de Syrah y el 8 % del Cabernet Sauvignon, un vino premium de un viñedo extraordinario. Notas de tomillo, lavanda, pimienta blanca, cassis y grosella, otorgadas por lo calcareo y mineral del suelo y del paso por roble».

Este vino también recibió premios de James Sucking y en la famosa revista Descorchados.

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Foto: María Barrutia

Lejos están los vinos de San Juan de no ser conocidos, valorados ni deseados. El Valle del Pedernal es una joya especial para los enólogos, sin embargo, los valles de Ullum, Tulum y Calingasta, no se quedan atrás.
Otra provincia con vinos de muy buena calidad y que nos deja re bien parados.
Espero hayas disfrutado de este posteo tanto como a mi me encantó contártelo.

Acordate siempre que bebas hacelo responsablemente.

¡Que tengas un día con vinos de alto vuelo!

Mariana Paez, una enóloga que brilló en China

Una enóloga argentina. Mariana Paez logró un premio que alguna que otra vez soslaya a las mujeres.
Fue elegida como una de las mejores enólogas en China, seleccionada en “Ningxia Winemakers Challenge”, en Beijing en donde concursaron 48 enólogos.

Mariana es ingeniera agrónoma recibida en la Universidad Nacional de Cuyo. Todo se inició en el 2008 cuando decidió irse a hacer una pasantía de seis meses en el INRA (Institut National de la Recherche Agronomique), en la costa mediterránea francesa.
Incansable, en el 2009 regresó y realizó una vendimia nuevamente en la zona de Languedoc-Rousillón, un área con el 40% del parque ampelográfico de Francia y con mucha variedad de cepas.

Posee un master en enología en Montpellier, Francia.
La prueba comenzó en el 2016 en donde un grupo numeroso de enólogos de todo el mundo compitieron para hacer el mejor Cabernet Sauvignon, cepa que es una de las favoritas de los chinos.

Los Andes
Foto: Diario Los Andes

En esta prueba, cada enólogo trabaja en una botella diferente, y tienen que elaborar 10.000 litros de este varieta . así Paez obtuvo una medalla de plata con su Cabernet Sauvignon 2015.

Actualmente se destaca en el trabajo que realiza dentro del equipo del prestigioso enólogo José Luis Mounier, en la conocida Finca Quara. Antes su paso f,ue por otra bodega salteña El Porvenir de los Andes.
Paez vive desde el 2015 en la localidad donde se realiza todos los años, el festival folclórico «la Serenata a Cafayate».
Una vez otra referente del vino hace conocer nuestra bebida nacional, dejándonos muy bien representados.
Mariana es una flying winemaker, quiere decir que es una enóloga que vuela de una lado al otro del mundo para hacer su trabajo. Evidentemente ama lo que hace y promete hacerlo por mucho tiempo más.

Fuente: http://www.losandes.com.ar/article/una-enologa-mendocina-reconocida-entre-los-mejores-del-mundo-en-china

«El mundo necesita soñadores y el mundo necesita hacedores. Pero sobre todo, el mundo necesita soñadores que hacen.»
    Sarah Ban Breathnach

San Pedro de Yacochuya y los Etchart

MarcosEtchart

El año pasado, en el café Los Galgos se presentaron los vinos de la bodega San Pedro de Yacochuya. Marcos y Arnaldo Etchart estuvieron mostrando sus creaciones.
La bodega está ubicada en la provincia de Salta, a 8 kilómetros de Cafayate.
El apellido Etchart tiene lazos desde hace años con los vinos.
El lugar de encuentro, encantador por la historia y los recuerdos que transmite, fue el café Los Galgos, espacio que fue remozado y luce más lindo que nunca. Su dueño es Julián Díaz que fue mi profesor de Coctelería en CAVE.
Nos recibieron con música del norte, con acordes que hablan de la tierra, no podía ser de otra manera, a los Etchart Salta les va por la sangre. Así de a poco nos fuimos poniendo en modo Salta.

El nombre Etchart me recuerda al primer vino que probé cuando tenía la edad legal para beberlo y cuando vivía en la casa de mi mamá y mi papá. De noche en la cena, con mi mamá, nos preguntábamos: ¿tomamos una copa de vino? Y el vino que nos oficiaba de anfitrión era el Etchart Torrontés. Esos aromas me acompañaron siempre.
En ese tiempo yo no sabía nada de maridajes, mi mamá tampoco, sin embargo disfrutábamos mucho del vino insignia entre los blancos.

Los orígenes de la bodega se remontan a 1850. Con respecto a eso Marcos cuenta una anécdota.
«La finca pertenecía a una familia de la zona. Quedaban dos hermanos, si bien tenían viñas no hacían vino. Mis padre es de Cafayate, y mi mamá es de Animaná (a 11 kilómetros de Cafayate). Uno de los dueños le dijo a mi mamá: a vos sí te la vendo, a tu marido no, y así fue como en el 88’ mi viejo compra la finca, La Florida.
Mi viejo (por Arnaldo Etchart) convoca a Michel Rolland en 1988 para que lo asesore en mejorar la calidad del vino de Salta y desarrolle los vinos tintos. Este fue unos de los primeros asesoramientos de Michel fuera de Francia. Así nació una relación de trabajo y amistad. Mi padre fue pionero en decidir que el vino pase tiempo en barricas.
La bodega se vende en 1996 al grupo Pernod Ricard y tres años más tarde mi hermano vendió su vino con Rolland.» Dos años después se da vida a la bodega San Pedro de Yacochuya.

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Bodega San Pedro de Yacochuya. Foto: Nicolás Orsini

Si conocés los vinos del norte argentino, te contamos que en líneas generales son vinos intensos, con bastante color y alcohol.

El primer vino que catamos fue el Torrontés de San Pedro de Yacochuya, un vino fresco, amable. Arnaldo expresa que este es el vino que le piden los extranjeros y que en general es el vino que maridan con comida asiática, «resulta un muy buen acuerdo con un curry.»
A Arnaldo se lo ve humilde, bien plantado y nos comenta: «Tenía un vino en la bodega del 2005, cuando vinieron los Roca a la Argentina (por los talentosos hermanos catalanes que tienen un restaurante) en el 2015, el Torrontés ya tenía otro color. Sin embargo cuando lo probamos estaba increíble», refiríendose a que no estaba caído, como se le suele decir al vino que perdió todos los atributos.

Marcos con copa en mano: «Antes el enólogo estaba con guardapolvo y pocas veces se acercaba al viñedo. Ahora es muy común verlo caminar y caminar las hileras».

Marcos: «En una degustación si hay vinos de Salta se nota. Sobre todo si es el Cabernet Sauvignon. Porque tiene esa nota característica de aroma a morrón.»
El otro vino que se probó fue Coquena Corte 2015. Un corte de Malbec, Cabernet Sauvignon y Tannat, «la uva francesa, como la llaman los lugareños» nos comenta Marcos. El vino muestra un color y se le siente aroma intenso.
“Hicimos un tercio de cada variedad, de viñas jóvenes. Son uvas que reciben mucha luminosidad. Los cielos aquí son maravillosos, la vid recibe muchas horas se sol, entonces son vinos que desarrollan gran color». Muy rico el vino me encantó.
El tercer vino fue el San Pedro de Yacochuya 2014, muy aromático, aroma a frutos rojos, pimienta y en boca taninos integrados. A decir de Marcos los vinos que cuentan con más premios son aquellos que tienen más alcohol.
“Se ha hablado mucho sobre el alcohol. Este es el vino nuestro más conocido (refiriéndose a el San Pedro de Yacochuya). Un amigo tenía el cosecha 93’ y estaba excelente. Es un vino de muy buen carácter y es fácil de tomar”. Una mujer que estaba en la charla expresó: «me enamoré de este vino».
“Cuando hacemos los cortes con Michel, la idea es no bajar la calidad. Utilizamos el 80% Malbec, y el resto Cabernet Sauvigon y Tannat. Cosechamos la uva por separado y la maceración en frío, hacemos maceraciones post fermentativas largas. Termina de fermentar y no hacemos remontajes. A veces el vino está más de 50 días con el orujo, las borras se van al fondo y no lo movemos. Esto lo que logra es un vino con cuerpo en boca.
El 20% de las barricas que utilizamos son nuevas.” Marcos rié porque a veces, se da cuenta que los enólogos no quieren mencionar que utilizan barricas con poco uso.
“El Cabernet de Cafayate es piraxínico (posee aroma a pimiento). Comentándolo con una sonrisa pícara relata que «Michel Rolland no va muy de acuerdo a esta característica. El tema era qué hacer para que no se notara en el vino. Deshojemos, le dije a Gabriela, enóloga. Hacelo de la cara que no le de el sol a la tarde.» Lo hicieron y Marcos comparte que ese verano se fue a la costa y se olvidó de la uva. «El vino salió buenísimo de la cosecha 2010. Ahora deshojo todos los años».
El otro vino que probamos fue el Yacochuya 2015, con paso por madera, acentuó Marcos.
«La finca que tenemos es de 11.500 hectáreas, 200 son del Pedemonte el resto es en la montaña. En donde hay ovejas, vacas.
En esa época no sabíamos qué era calidad, todo lo probábamos y aprendíamos. En ese entonces el enólogo no es lo que es hoy en día, andaba con delantal por los viñedos, desconocíamos si una viña de 50 años aportaba más calidad al vino.
Riccitelli siempre fue muy amigo de mi viejo y le decía a mi viejo, dale bola al francés- por Michel Rolland. De ahí nace Arnaldo B hecho con viñas viejas.
La calidad en los 90’ creció y en los 2000 explotó.
El Yacochuya se puede guardar y en cinco años está domada la potencia. A los 10 o 15 años el cuerpo se redondea”:
Alguien del público le preguntó a Marcos, qué uva era la que le gustaba trabajar más. Y el respondió: «El Malbec es muy fácil de trabajar, se adapta muy bien. El Cabernet y el Tannat requieren más dedicación.
Hemos probado con el Petit Verdot que está de moda, y realmente le brinda a los vinos un tanto de frescura».
«Ahora el vino que están probando es el Sikuri 2015 de la Bodega Fernando Dupont. Fernando era de Quilmes de provincia de Buenos Aires y compró un terreno en la provincia de Jujuy, en la Quebrada de Humahuaca, declarada Patrimonio de la Humanidad en el 2003.
En Tarija, en Bolivia hay viñas y es un terreno bastante alto, por eso el plantó en la localidad de Maimará, en la quebrada y luego me llamó a mi. Este vino es de Syrah. Dupont le creyó a mi viejo, quien le dijo: con el Syrah te va a ir muy bien. Posee muy buen aroma, hay algunas notas a panceta ahumada.
El otro es el Pasacana 2014 con un cuerpo bien marcado. Tiene de 15 a 25 días de maceración. En nariz se nota algo de aceituna negra es 80% Malbec, 10 % Cabernet Sauvignon y 10% Syrah. Presenta algunas notas mentoladas».

Marcos y Arn

El broche de oro de la noche fue el destilado de Torrontés, una grappa. Una bebida que a mi, querido lector me fascina, siempre me parece (aunque no la tome seguido) que te pone de buen humor.
El encuentro resultó un paseo maravilloso en compañía de los vinos de San Pedro de Yacochuya y por los paisajes de los Valles Calchaquíes.
Gracias Arnaldo y Marcos. Y gracias Julián me encantó estar en el Café Los Galgos, tan famoso y tan porteño.

Gracias por leernos y por compartir tan lindos momentos.
Es un privilegio tenerte como lector.  ¡Salud!

 

Una respuesta a «San Pedro de Yacochuya y los Etchart»

  1. Avatar de Las 10 entradas más visitadas de Vinos y Pasiones – Vinos y Pasiones

    […] En el Bar Los Galgos se presentaron los vinos de la bodega San Pedro de Yacochuya. Marcos y Arnaldo Etchart estuvieron mostrando sus creaciones. Ver más: https://vinosypasiones.wordpress.com/2017/07/28/san-pedro-de-yacochuya-y-los-etchart/ […]

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