Enoturismo: una experiencia que une culturas, vinos y paisajes


El Enoturismo tiene por objetivo poner en valor a las regiones vitivinícolas del mundo y destacar su potencial turístico, cultural y económico.
Hoy se afianza como una de las expresiones más completas de la cultura del vino, integrando producción, paisaje, identidad y experiencia para viajeros y amantes del vino.

Los comienzos del enoturismo

El enoturismo, o turismo del vino, nació del deseo de los productores por abrir las puertas de sus bodegas y compartir su historia con el visitante. Aunque el vino siempre estuvo ligado a la hospitalidad, la idea de vivir una experiencia sensorial, cultural y educativa en torno a él comenzó a tomar forma en la segunda mitad del siglo XX, cuando las bodegas comprendieron que el vino podía comunicarse mejor a través de la vivencia directa.

Sus raíces pueden rastrearse a mediados del siglo XIX, cuando en regiones europeas como Bordeaux, Borgogne, Alsace, Toscana y Rioja, los productores empezaron a recibir viajeros interesados en conocer el proceso de elaboración y el paisaje del vino. Sin embargo, el término enoturismo o wine tourism se popularizó recién en las décadas de 1960 y 1970, con la expansión de las rutas del vino y el auge del turismo rural.

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Doña Paula pone a Mendoza en la cima del enoturismo mundial 


La bodega Doña Paula, de Mendoza, Argentina, fue galardonada con el Premio Oro Internacional en la categoría Prácticas Sustentables en la edición 2026 de los Best Of Wine Tourism Awards, otorgados por la red global Great Wine Capitals, el reconocimiento más importante del turismo del vino global.
Con este logro, Doña Paula vuelve a poner a Mendoza —y a la Argentina— en el centro del enoturismo mundial, reafirmando su liderazgo en un modelo que une ciencia, innovación y respeto por la naturaleza.
El reconocimiento fue entregado durante la ceremonia internacional realizada en Burdeos, Francia, en el marco de la Asamblea Anual de la red, donde el Gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, participó como representante de la provincia y fue el encargado de entregar la distinción a la bodega mendocina.

Un modelo que une ciencia, educación y respeto por la tierra


Doña Paula fue distinguida por su modelo integral de gestión sustentable, que combina investigación científica, educación comunitaria y respeto por el entorno natural, integrando estos valores en sus propuestas turísticas.
Entre ellas se encuentra la experiencia premiada, basada en el detallado estudio “Terroir in Focus”, liderado por el enólogo Martín Kaiser, que invita a explorar los suelos, altitudes y microclimas que influyen en la creación de cada vino.
Para Doña Paula, la sustentabilidad no es una estrategia: es una forma de entender el vino y la vida. Desde su creación, la bodega trabaja bajo una visión clara: hacer vinos que expresen el lugar del que provienen, de manera responsable con la tierra, el entorno y las personas. “Este premio representa años de trabajo, aprendizaje y compromiso. En Doña Paula entendemos que la sustentabilidad no se predica: se practica todos los días, desde el viñedo hasta la experiencia del visitante”, expresó Mauricio Palacios, CEO de la bodega.


Experiencias que conectan al visitante con el origen


Con su apertura al turismo a comienzos de 2025, Doña Paula invita a vivir el vino desde adentro: comprender cómo nace, cómo se cuida y cómo expresa su identidad. El programa “Terroir in Focus” permite recorrer los viñedos, conocer la biodiversidad del corredor biológico que protege aves y flora autóctona, y participar en experiencias inmersivas como “Manos a la obra”, donde los visitantes colaboran en tareas reales del viñedo.
También se ofrece una experiencia de realidad virtual guiada por el equipo enológico, que transporta a los visitantes a los distintos terroirs de la bodega.
La propuesta se completa con actividades de slow travel, como cosechar vegetales de estación en la huerta, cocinar junto al equipo o relajarse junto al lago, en un entorno de calma y conexión natural. Según Noelia Rinaudo, responsable de Turismo: “Queremos que cada visitante entienda por qué un vino expresa lo que expresa. Que pueda ver, tocar y sentir el viñedo, descubrir la ciencia detrás del terroir y disfrutar de una vivencia educativa, responsable y emocionalmente significativa.”


Mendoza, líder global del enoturismo sustentable


La distinción a Doña Paula reafirma el liderazgo de Mendoza dentro de la red Great Wine Capitals, que desde 2005 integra a las principales regiones vitivinícolas del mundo: Adelaide, Bilbao-Rioja, Burdeos, Ciudad del Cabo, Lausanne, Mainz, Mendoza, Oporto, San Francisco-Napa Valley, Valparaíso-Casablanca Valley y Verona.
Durante la Asamblea Anual en Bordeaux, se realizaron conferencias, catas globales y encuentros entre referentes internacionales del turismo del vino. En ese marco, Mendoza volvió a posicionarse como un modelo de enoturismo sostenible y experiencial, impulsando una visión donde el vino se vive como cultura, ciencia y naturaleza en equilibrio.


Sobre los Best Of Wine Tourism Awards y Great Wine Capitals


Los Best Of Wine Tourism Awards reconocen anualmente la excelencia en el turismo del vino en siete categorías: Alojamiento, Experiencias Gastronómicas, Arquitectura y Paisaje, Arte y Cultura, Experiencias Innovadoras, Servicios de Enoturismo y Prácticas Sustentables.
Cada ciudad miembro presenta sus ganadores locales, que luego compiten por el Oro Internacional, el máximo reconocimiento otorgado por la red GWC.
Este año, junto con Doña Paula, fueron distinguidas bodegas y emprendimientos de otras capitales del vino como Bodegas Faustino Legacy (Bilbao-Rioja), Maxwell Wines (Adelaide), Sterling Vineyards (Napa Valley) y Botánico by Casas del Bosque (Valparaíso-Casablanca Valley), entre otros.
Creada en 1999, la red Great Wine Capitals reúne a las principales regiones vitivinícolas del mundo bajo una marca común. Su misión es fomentar el desarrollo sostenible del turismo del vino, impulsar la cooperación internacional y promover la innovación en la industria.
Con más de 20 años de trayectoria, este programa se ha consolidado como un referente global del enoturismo moderno, impulsando el desarrollo económico y cultural de las principales regiones vitivinícolas del mundo.
La red facilita el intercambio de experiencias entre ciudades, impulsa el crecimiento económico regional y posiciona a sus miembros como referentes del turismo vitivinícola global.
Más información en www.greatwinecapitals.com

Sobre Bodega Doña Paula


Establecida en 1997 en Mendoza, Doña Paula elabora vinos de alta gama con uvas provenientes 100 % de viñedos propios ubicados en las mejores zonas vitivinícolas del país. Actualmente cuenta con 700 hectáreas divididas en 3 fincas.
La bodega fue pionera en incorporar criterios de sustentabilidad en todos sus procesos y cuenta con la certificación de Viña Sustentable otorgada por Bodegas de Argentina. Su programa de turismo refleja estos valores, ofreciendo experiencias que integran naturaleza, conocimiento y tecnología.
Bodega Doña Paula cuenta con el certificado de Viña Sustentable en todos sus procesos de producción y elaboración del vino a partir de la implementación del Protocolo de Sustentabilidad Vitivinícola de Bodegas de Argentina.

 Redes sociales:

 Facebook: @donapaulawines

 Instagram: @donapaulawines

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Bodega Gamboa presenta la quinta edición del Encuentro Federal de Vinos


El sábado 6 de diciembre Gamboa, la bodega más cercana a la Ciudad de Buenos Aires, está llevando a cabo la quinta edición del Encuentro Federal de Vinos, un evento que se realiza desde el 2021 ininterrumpidamente y que ya se ha convertido en un clásico para los amantes del vino. Será una jornada única que celebrará la cultura vitivinícola argentina, acompañada por gastronomía y música en vivo.

Durante el evento, que se extenderá de 18:00 a 23:00, participarán más de 50 bodegas, entre ellas Falasco Wines, Anaia Wines, Trivento, El Bayeh, Aristides, Trapiche, El Esteco, Navarro Correas, Marantiqua, Finca Las Moras, Trapiche Costa & Pampa, Al Este bodegas y Viñedos, Bodega Saldungaray, Finca Las Antipodas, Productores de Pisco (Perú), Valle de la Puerta, Castel de Conegliano, Labory Wines, Giaimo Wines, Cantina no tradicional, Proyecto X, Los Bisole, Paso a Paso Wines, Oralia Wines, Bodega Videla Dorna, Bodega del Fin del Mundo, Bodega Mastrantonio, Tilia de Catena, Bodegas López, Bodega Cruzat, Lui Wines, Antucura, Bonomo Montiel, Pacual Toso, Bodega Mosquita Muerta, Clos de los siete, Domaine bousquet, Krontiras, Finca Sophenia, Rivera del Cuarzo.

La propuesta gastronómica estará a cargo de Casa Gamboa, mientras que Mar de Jade ofrecerá sus exclusivas ostras. Además, habrá shows musicales en vivo y DJ sets durante toda la jornada.

Eduardo Tuite, fundador y presidente de Bodega Gamboa, expresó: “El Encuentro Federal de Vinos es una celebración de la cultura del vino argentino. Cada año nos emociona ver cómo el público se conecta con las bodegas, los sabores y la música en este entorno natural tan cercano a la ciudad. Esperamos que esta edición sea aún más vibrante y participativa que la anterior.”

El Encuentro contará con la conducción del astrólogo y comunicador Joe Fernández y el acompañamiento A+V Group.


Entradas disponibles

Las entradas ya pueden adquirirse a través de Portal Entradas: https://www.portalentradas.com/event/encuentrofederal-devinos.

Entrada general, preventa #1: válida para mayores de 18 años. Incluye copa de regalo, degustación libre de vinos de todas las bodegas expositoras y estacionamiento. Valor: $70.000

Entrada VIP, exclusiva para Socios Mi Finca Gamboa: válida para mayores de 18 años. Incluye copa de regalo, acceso a sector VIP, degustación de vinos exclusivos, tabla de charcuterie por persona y estacionamiento. Valor: $60.000

Información importante

Bodega Gamboa promueve un consumo responsable y alienta a designar un conductor designado.

Además, ofrece también la opción de transfer ida y vuelta desde La Rural (Av. Sarmiento 2704, CABA) hacia Campana. Salida: 16:30 hs, regreso: 23:00 hs.

Valor del transfer: $25.000 por persona.

En caso de mal tiempo o razones de fuerza mayor, el evento se reprogramará para el sábado 13 de diciembre, manteniendo la validez de los tickets adquiridos. Las entradas no son reembolsables.


Acerca de Bodega Gamboa

Bodega Gamboa es el viñedo más próximo a la ciudad de Buenos Aires. Nos define la búsqueda de terruños únicos, con 10 hectáreas de viñas propias, vinos premiados con hasta 94 puntos y una destacada propuesta gastronómica.

La experiencia se amplía con una segunda bodega en la Costa Atlántica, que invita a descubrir nuevos paisajes y vivencias enoturísticas.

El restaurante de Campana abre de martes a domingos al mediodía. Reservas al ‪+54 9 11 3084-6084.

Sé parte de Gamboa a través de Mi Finca, desde tus vides a tus botellas y accedé a eventos exclusivos diseñados para que conozcas desde adentro el mundo del vino. Contacto +54 9 11 6502-0575.

Alejandro Pedro Bulgheroni, reconocido con el “Lifetime Achievement Award” por Wine Enthusiast



El empresario argentino Alejandro Pedro Bulgheroni fue galardonado con el “Lifetime Achievement Award” en los Wine Star Awards 2025, otorgados por la reconocida revista estadounidense Wine Enthusiast.
Este premio se encuentra entre los más respetados del mundo del vino y distingue a las personalidades e instituciones que han contribuido de manera excepcional al desarrollo y la evolución de la industria a nivel global.

El reconocimiento —que será entregado durante una gala en Nueva York, en enero de 2026— celebra la trayectoria de Bulgheroni y su pasión por transformar una profunda conexión con la tierra en un proyecto vitivinícola de alcance internacional: Alejandro Bulgheroni Family Vineyards (ABFV), un grupo que reúne 15 bodegas en seis países —Argentina, Uruguay, Estados Unidos, Italia, Francia y Australia— guiadas por una misma filosofía de autenticidad, excelencia y respeto por el terroir.

Mi conexión con la tierra comenzó de otro modo, pero con el tiempo descubrí en el vino una forma de unir tradición, naturaleza y comunidad. Hoy mi mayor satisfacción es ver cómo cada viñedo expresa su propia cultura, y cómo ese espíritu trasciende a través de nuestros vinos”, expresó Alejandro Pedro Bulgheroni.

Una visión que trasciende fronteras

Desde su trabajo pionero en Bodega Garzón y Bodega Brisas en Uruguay -referentes de la vitivinicultura sostenible en Sudamérica-, Bulgheroni expandió su filosofía para crear un portafolio de bodegas excepcionales en distintos rincones del mundo: Bodega ArgentoViña Artesano y Vistalba en Mendoza, junto a Otronia en la Patagonia (Argentina); Lithology en Napa Valley (Estados Unidos); DievolePoggio LandiPodere BrizioTenuta Le Colonne Cantina Meraviglia en Toscana (Italia); Château Suau y Château Langalerie en Burdeos (Francia); y Alkina, en Barossa Valley (Australia).

Hoy, Alejandro Bulgheroni Family Vineyards abarca más de 1.150 hectáreas en todo el mundo: una expresión viva de una filosofía basada en la excelencia, la sustentabilidad y el sentido más puro del origen.

Cada una de estas bodegas comparte un mismo espíritu: crear vinos que reflejen el alma del lugar, elaborados con profundo respeto por la naturaleza, la innovación y las personas que los hacen posibles.

Sustentabilidad, coherencia y legado

A lo largo de su carrera, Alejandro Pedro Bulgheroni ha impulsado una visión de largo plazo basada en la sustentabilidad integral, que incluye eficiencia hídrica, energías renovables, trazabilidad y programas de capacitación para retribuir a la tierra y a las comunidades lo que ellas brindan.

Pero su filosofía va más allá de los viñedos y del vino, “Más que viñedos, más que propiedades, cada destino refleja una filosofía de herencia, cultura y lujo sustentable. No se trata del lujo por el lujo mismo, sino de coherencia. Si nuestros vinos se elaboran con precisión, integridad y excelencia, cada experiencia para nuestros huéspedes debe reflejar esos mismos valores. Para mí, la hospitalidad cinco estrellas es precisión emocional: cuando cada detalle se percibe como algo natural, pero con un profundo sentido”, afirma Alejandro Pedro Bulgheroni.

Más que elaborar vino, buscamos crear experiencias que reflejen el espíritu de cada lugar, donde el visitante pueda sentir el alma del viñedo y conectar con la naturaleza”, agrega.

Un reconocimiento al espíritu del vino

Con este premio, Wine Enthusiast celebra no sólo una carrera, sino una filosofía que combina innovación, tradición y hospitalidad.

El verdadero éxito no se mide por las estrellas ni por los premios, sino por los recuerdos que dejamos en quienes nos visitan: el silencio de los viñedos, la calidez de nuestra gente y la huella de nuestras raíces”, concluye Alejandro Pedro Bulgheroni.

El Lifetime Achievement Award se suma a una extensa lista de reconocimientos internacionales que posicionan a Alejandro Bulgheroni Family Vineyards entre los grupos vitivinícolas más prestigiosos y coherentes del mundo, embajadores de un estilo que combina elegancia, sustentabilidad y una profunda pasión por la tierra.

Acerca de Alejandro Bulgheroni Family Vineyards (ABFV):

Presente en seis países y con más de 1.150 hectáreas cultivadas, Alejandro Bulgheroni Family Vineyards (ABFV) es la materialización de una visión: unir tradición, naturaleza y comunidad a través del vino.

Desde la Patagonia al Valle de Napa, de Toscana a Burdeos, cada bodega del grupo expresa su origen con autenticidad y respeto por la tierra. Guiado por la filosofía de su fundador, Alejandro Pedro Bulgheroni, ABFV busca crear vinos que emocionen, reflejen el alma del lugar y dejen una huella duradera en quienes los disfrutan.

Uvas criollas: identidad, historia y el renacer de una herencia

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Pensar que durante años las uvas criollas fueron vistas como simples variedades de volumen, sin el prestigio de las cepas europeas. Sin embargo, en los últimos tiempos, algo cambió.
Enólogos curiosos, productores apasionados y consumidores atentos comenzaron a redescubrirlas. Hoy vuelven a ocupar un lugar que nunca deberían haber perdido: el de las verdaderas pioneras del vino argentino.


¿Qué son las uvas criollas?


Se llama “uvas criollas” a aquellas variedades nacidas en suelo americano a partir de las primeras vides traídas por los colonizadores españoles en el siglo XVI. Estas plantas, adaptadas al clima y a la geografía del continente, dieron origen a nuevas cepas a través de cruces naturales. Son, en cierto modo, hijas del mestizaje: descendientes de uvas europeas que encontraron aquí su propio carácter y personalidad.

Por eso, aunque su origen remoto se remonte al Viejo Mundo, las Criollas son parte del patrimonio vitivinícola más auténtico de Sudamérica. Representan siglos de trabajo, de adaptación y de cultura rural.


Un poco de historia

Las primeras vides llegaron al territorio argentino con los misioneros, que necesitaban vino para las celebraciones religiosas. Rápidamente se extendieron por las zonas más fértiles, desde Cuyo hasta el Noroeste. Durante más de tres siglos, las Criollas dominaron el paisaje vitivinícola argentino. Sus racimos eran abundantes, resistentes al clima y fáciles de cultivar.

Sin embargo, a mediados del siglo XX, la vitivinicultura argentina tomó otro rumbo. Se priorizó el rendimiento por sobre la identidad, y las uvas criollas quedaron relegadas frente al avance de cepas internacionales como Malbec, Cabernet Sauvignon o Chardonnay. Muchas de ellas fueron arrancadas o destinadas a vinos de mesa. Durante décadas, su nombre estuvo asociado a lo simple y masivo.

Hasta los albores del siglo XX, las uvas solían plantarse mezcladas, en viejos parrales donde convivían distintas variedades. Las criollas son consideradas autóctonas porque nacieron en nuestro suelo, a partir de la adaptación de cepas traídas por los colonizadores. Su origen genético remite a la Moscatel de Alejandría, introducida en América por los jesuitas. Con el tiempo, se expandieron por Argentina, Chile, Perú y Bolivia, dando lugar a una familia de uvas con identidad propia.

Las dos cepas fundacionales de la viticultura en Latinoamérica son Listán Prieto y Moscatel de Alejandría. Estos dos pilares varietales sostuvieron los primeros desarrollos de la vid en el continente y fueron fundamentales en la construcción de los bases del sector vitivinícola sudamericano. A medida que la viticultura iba creciendo desde México hacia el norte de los Estados Unidos, también lo hacía hacia el sur, llegando a Perú, Chile, Bolivia y Argentina, donde estas uvas marcaron el comienzo de una tradición vitivinícola que perdura hasta hoy. Su presencia histórica no solo dio origen a las regiones productoras, sino que también formó parte de la identidad vitícola que define gran parte de la América Latina actual.

Durante años tuvieron mala fama: se las consideraba uvas de bajo valor enológico. Sin embargo, como bien dice el reconocido enólogo Ángel Mendoza, “no hay uvas malas, hay vinos malos”. Y esa frase resume a la perfección el cambio de mirada que hoy las vuelve a poner en valor.


El rescate de una identidad


Afortunadamente, las tendencias cambian. Hoy el mundo del vino valora cada vez más la autenticidad, la historia y la conexión con el origen. En ese contexto, las criollas resurgieron como símbolo de diversidad y orgullo local.

Investigadores del Instituto Nacional de Vitivinicultura y enólogos de distintas provincias comenzaron a estudiar su genética y a rescatar antiguos parrales. Con el tiempo, aparecieron etiquetas que sorprendieron por su frescura, ligereza y expresión frutal. Las criollas dejaron de ser un recuerdo para transformarse en una alternativa moderna y seductora.


Principales variedades Criollas

Entre las más conocidas se encuentran Criolla Chica, Criolla Grande, Pedro Giménez, Moscatel de Alejandría, Moscatel Rosado, Cereza y Mollar de América.
Cada una tiene su historia y su expresión particular:

  • Criolla Chica: uva tinta, de racimos pequeños y piel delgada, da vinos sutiles, frescos y de baja graduación alcohólica. Es la misma uva que la País de Chile, la Negra Mollar del Perú y la Misión de Estados Unidos. Hoy se la elabora con técnicas que realzan su delicadeza.
  • Criolla Grande: uva tinta, de gran extensión en los viñedos antiguos, produce vinos ligeros, con notas a frutas rojas y gran versatilidad gastronómica.
  • Criolla Blanca: uvas que se encuentran en los patios de las familias. Da vinos con perfil aromático exótico y salvaje.
  • Pedro Giménez: uva blanca, ampliamente cultivada en Mendoza, aporta vinos blancos suaves y florales, muy valorados por su simpleza honesta.
  • Cereza uva rosada, ofrece una experiencia única y distinta de los vinos tradicionales
  • Moscateles: dan vinos aromáticos, de acidez equilibrada y gran carácter regional.
  • Canela: algunos parrales datan de 1940 y 1960. Es una uva rosada intenso, de pulpa blanda, muy aromática, susceptible a la podredumbre, porque su racimo es muy apretado. Es bastante rendidora


Las criollas y el enoturismo

El renacimiento de estas variedades también abrió una nueva puerta para el turismo del vino. Hoy, quienes visitan bodegas en el Valle de Uco, San Juan o el Norte argentino pueden descubrir experiencias centradas en estas uvas: recorridos por antiguos parrales, degustaciones comparativas y charlas que muestran cómo el pasado y el presente se entrelazan en cada copa.

El visitante conecta con una herencia viva. Las criollas cuentan la historia de nuestros abuelos viticultores, de los inmigrantes que trajeron sus saberes, y de los jóvenes enólogos que hoy reinterpretan ese legado con técnicas modernas.


Un futuro con raíces

Las uvas criollas se ganaron nuevamente el respeto del mundo vitivinícola. Representan la posibilidad de mirar hacia adelante sin olvidar el pasado, de construir una identidad argentina basada en la diversidad y la autenticidad.

Cada vino elaborado con estas cepas es un recordatorio de que no todo lo valioso proviene de afuera: a veces, lo más genuino está en lo propio, en lo que crece desde hace siglos bajo nuestro sol.

El rescate de las uvas Criollas es una forma de volver a conectarnos con la historia, con la tierra y con la gente que la trabaja. Es también una invitación a conocer, probar y redescubrir el vino argentino desde una mirada más amplia, nuestra y emocional.

Si en tu próximo viaje visitás una bodega, preguntá por un vino elaborado con uvas criollas. Detrás de esa copa hay siglos de historia y una pasión que sigue viva.


¡Gracias por leernos y por acompañar cada historia con tu visita!


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Porque conocer la historia está buenísimo… pero vivirla en la copa lo hace aún más emocionante.

¡Gracias por ser parte de esta comunidad!