Bodega Yanay, un sueño familiar que florece en la Quebrada de Humahuaca

Foto: Bodega Yanay


La Quebrada de Humahuaca, en la provincia de Jujuy, es mucho más que un paisaje declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Sus cerros multicolores, historia milenaria y su cultura viva han sido, desde siempre, inspiración para quienes buscan dejar huella. En ese marco surge Bodega Yanay, un proyecto joven que apuesta a mostrar, a través del vino, la esencia de este territorio único del norte argentino.

El origen de un sueño

Yanay nació en Maimará, un pueblo rodeado de cerros que parecen pintados a mano, donde la vid convive con tradiciones ancestrales. El nombre elegido, de raíz quechua, significa “mi morenita” y condensa una declaración de amor: a la tierra, a la identidad local y al sueño de elaborar vinos que hablen de este lugar.

El proyecto es familiar está liderado por Andrea y Ariel Meyer, quienes desde 2018 decidieron plantar viñedos y apostar por un terroir desafiante, de extrema altura. Allí, a más de 2.400 metros sobre el nivel del mar, las condiciones son exigentes: días soleados, noches frías, suelos pobres y pedregosos. Cada racimo que madura en este entorno lleva consigo la fuerza de la montaña.

La Quebrada de Humahuaca: historia y patrimonio

La Quebrada ha sido, desde tiempos ancestrales, un corredor cultural que unía al Alto Perú con el Río de la Plata. Por allí pasaron pueblos originarios, caravanas de intercambio, colonizadores y ejércitos libertadores. Cada capa de su historia quedó grabada en sus pueblos, en su música, en sus ferias y en la relación íntima con la tierra.

En 2003, la UNESCO declaró a la Quebrada de Humahuaca Patrimonio Cultural y Natural de la Humanidad, reconociendo tanto sus paisajes únicos como la continuidad de tradiciones vivas que llegan hasta nuestros días. Es en este escenario, cargado de memoria y belleza, donde Yanay decidió plantar sus raíces.

La finca Yanay está ubicada a 2.300 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en uno de los proyectos vitivinícolas de mayor altura en Argentina. Actualmente trabajan nueve hectáreas distribuidas en dos fincas: Yanay y La Diabla.

En estos suelos pedregosos y pobres crecen variedades tintas como Malbec, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot, Syrah, Mourvèdre y Garnacha, y también proyectan plantar Merlot y Viognier para ampliar el abanico en el futuro.

El clima es extremo: llueve apenas tres o cuatro veces al año, lo que obliga a regar con agua de pozo, mientras que los vientos —del norte por la mañana y del sur por la tarde— contribuyen a la sanidad natural del viñedo. Estas condiciones permiten obtener uvas de gran concentración, en aromas y sabores.

Viñedo y filosofía

Con unas diez hectáreas propias, la bodega trabaja bajo una premisa clara: mínima intervención y máximo respeto por lo que ofrece la naturaleza. Se privilegian fermentaciones con levaduras nativas y una crianza que acompaña sin invadir. De esta forma, cada vino refleja con autenticidad el carácter del terruño jujeño.

Vinos con identidad

La producción de Yanay es pequeña, en torno a 25.000 botellas por añada, lo que permite mantener la atención en cada detalle. Su portafolio está compuesto por tintos que transmiten frescura, fuerza y personalidad.

Entre ellos, se destacan el Tinto Los Colores, dominado por Malbec con un toque de Garnacha, fresco y vibrante; el GSM, un corte de inspiración mediterránea con Mourvèdre, Syrah y Garnacha, que suma complejidad y textura; y el Tinto de Jujuy, un blend de Malbec, Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc que dialoga con el estilo bordelés desde un corazón norteño.

También brillan el Cabernet Sauvignon, expresivo y profundo gracias a la crianza en barricas francesas, y la Garnacha, el vino más personal de la bodega, delicado y a la vez intenso, pensado para reflejar toda la identidad del lugar.

Una nueva voz en el mapa vitivinícola argentino

Con mucha dedicación están poniendo en valor la arquitectura ancestral del lugar respetando la cultura patrimonial de la zona.
El aporte de Yanay es un proyecto — cómo otros—que resalta a Jujuy en el radar vitivinícola, mostrando que la Quebrada de Humahuaca no solo deslumbra con sus paisajes y su cultura, sino también con vinos capaces de competir en cualquier mesa del mundo.

Cada botella es un relato: habla de los cerros de colores, del silencio de la altura, del trabajo familiar y del deseo de darle al norte argentino un nuevo motivo de orgullo.
Sumado a entender que los sueños florecen cuando se cultivan con pasión.

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10 poderosos consejos al cocinar con vino

 


Fiona Beckett es una renombrada periodista del periódico inglés The Guardian y excelente crítica gastronómica de la revista Decanter.
Escribe además en Matching Food & Wine, una guía con interesantísima información sobre regiones vitivinícolas, vinos, otras bebidas, maridajes y entrevistas realmente exquisitas. Sino lees inglés, no importa date igual una vuelta por su página que bien vale el esfuerzo, algo siempre se entiende y además practicás el idioma.
En esta entrada, te compartimos una guía de 10 consejos que ella ha escrito a la hora de cocinar con la bebida de Baco o de Dioniso, el dios que más quieras.


1-El vino que vas a utilizar para cocinar debe ser «tomable»

Con ésto, Fiona se refiere a que tiene que ser de buena calidad. Por sobre todo el vino tiene que ser fresco, no que esté guardado hace semanas, entre 4 y 5 dìas está bien, más a nuestro entender no.
Recordá el vino es un alimento y como tal pierde propiedades. Obviamente no «corked», es decir no con aroma a «corcho» o lo que es conocido como TCA, tricloroanisol, un defecto que lo trae el corcho o que puede venir de la bodega. Defecto que sucede en el 5 % de los vinos.


2- No utilices el vino que usualmente consumas

Nosotros decimos, si vos querés claro que sí, a lo que se refiere Beckett es que puede ser un vino que quizá no sea el que estés acostumabrado a beber. Ella consume Grenache (Garnacha) o Zinfandel. En el mercado argentino encontramos vinos con Garnacha, otra cepa puede ser Bonarda o nuestro famoso y bien querido Malbec. No aconsejamos Cabernet Sauvignon porque es una cepa tánica y podría hacer que la preparación resulte fuerte.


3- No emplees vinos que sean los más económicos o que pertenezcan a etiquetas de baja calidad.

Un término medio va a estar bien, varias veces en la vida hay que tratar de optar por la opción más equilibrada, vos lo sabés mejor que nosotros, querido lector.

4- No emplees el vino más caro

Fiona lo ve «razonable» si vas a cocinar con muy poco vino, de este modo y para no abrir otra botella, cómo dirían los españoles: «venga».


5- Si cocinás un guiso o estofado

Podés echar mano a uno que no sea caro, sin embargo si es para deglasar (procedimiento por el cual se agrega líquido a una preparación, olla o sartén para levantar y recuperar todos los sabores que quedaron sellados) inclusive para no abrir otra botella, puede ser el mismo que vas a beber.


6- Los vinos que mejor se adaptan

Los que no tienen paso por madera, como el Pinot Grigio y los no tan tánicos como el Merlot. Vinos como el Gewürztraminer el Riesling son menos flexibles, aunque pueden resultar deliciosos si querés agregarle a una salsa cremosa. Beckett dice: «sentite libre para experimentar», estamos de acuerdo, we agreed. En blancos, nosotros utilizamos Torrontés o Chardonnay para «levantar» unos mejillones o langostinos (se van a poner contentos)…Agua a la boca.


7- Los vinos fortificados

El Marsala, el Madeira, el Sherry, el OportoSon geniales para cocinar. Una pequeña cantidad añade fuerza a la preparación, complejidad y una dulzura agradable.


8- Reducir vino en una cocción a fuego lento

Según el tipo de vino, se acentuarán la frescura de su acidez, la firmeza de los taninos o el toque de dulzura natural. Es una técnica muy útil cuando se busca sumar complejidad y profundidad a una salsa o guiso.


9- Una carne marinada con vino va a hacerla más tierna

Aunque  va a cambiar el sabor y darle unas notas a «carne de caza» si permanece más de dos horas. Fiona sugiere que descartes la marinada, excepto la vayas a usar al cocinar, off course.


10- En recetas que se caracterizan por llevar una buena cantidad de vino

Vas a necesitar otros ingredientes como por ejemplo: fondos de cocción, caldos, pasta de tomate concentrada o cremas para balancear. Un fondo de cocción de pollo hecho en casa o de vegetales es lo más, un boom.
Una espectacular idea es colocar en el freezer lo que te quedó de vino en una cubetera, luego ponelos en una bolsa para tenerlos listros y agregarlos a un preparación, una idea super!


Tip: Un buen ejemplo de cómo usar vino en la cocina es un risotto con Torrontés argentino. Este vino blanco, único en el mundo, se caracteriza por sus notas florales (jazmín, azahar) y cítricas que aportan frescura y un perfume inconfundible. Al incorporarlo en la cocción del arroz, el Torrontés potencia la cremosidad natural del risotto, realza los sabores de los vegetales o mariscos, y deja una textura sedosa en boca.

La clave está en agregar el vino al comienzo de la cocción, después de nacarar el arroz con un poco de manteca o aceite de oliva. Se deja reducir para que el alcohol se evapore, quedando solo los aromas y sabores que se integrarán con el caldo. El resultado es un plato elegante, con equilibrio entre la untuosidad del arroz y la frescura del vino.

Nosotros cocinamos con vino. Somos más de incorporar poca cantidad. Nos encanta hacerlo en la salsa fileto, la salsa bolognesa, al arroz, en el risotto, luego de sellarlo agregarle vino blanco.

A mi particularmente me encanta a algún que otro budín (de chica hacía mucho budín Marsala), a cualquier carne que forme parte de un guiso, un poco de vino le va muy bien.
Mi mamá hacía un postre con vainillas y un vino fortificado. Ya de chica los sabores que me acompañaron fueron de elaboraciones a base de vino.

Cómo aconseja Fiona, experimentá, y nosotros agregamos, jugá. La cocina tiene mucho de experimentar. Creenos, hay un antes y un después, cuando empezás a cocinarte y a cocinar para tus seres queridos.

Esperamos te hayan servido estos tips y que nos cuentes que es el plato que más te gusta cocinar con vino.

Recordá, que lo mejor está por venir en todos los órdenes de tu vida.

¡Muchas gracias!

Día Internacional del Chocolate: historia, elaboración y la pasión de un maestro argentino


Cada 13 de septiembre el mundo celebra el Día Internacional del Chocolate, una fecha que invita a recordar el origen de este producto tan valorado y a reconocer a quienes lo elaboran con dedicación y creatividad.

Un viaje a los orígenes

La mayoría coincide en señalar su origen mexicano: el consumo del chocolate se remonta a los olmecas, que habitaron lo que hoy es Veracruz, Tabasco y Campeche. Fueron los mayas los que ampliaron su consumo y comenzaron a comercializarlo, mientras que los Aztecas aprendieron de los mayas acerca de su uso y cultivo.
Para estos pueblos, el cacao era mucho más que un alimento: se utilizaba en ceremonias religiosas, como ofrenda a los dioses y hasta como moneda de intercambio. La bebida que elaboraban a partir de los granos se conocía como xocolatl, y era espesa, amarga y especiada.

Con la llegada de los españoles a América, el cacao cruzó el Atlántico y se instaló en Europa, donde se comenzó a mezclar con azúcar y leche.
Así nació el chocolate tal como lo conocemos hoy: un producto que rápidamente conquistó palacios y, más tarde, hogares en todo el mundo.

El arte de elaborar chocolate

Detrás de cada tableta hay un proceso complejo y fascinante. Todo comienza con la cosecha de las mazorcas de cacao. Dentro se encuentran las semillas, recubiertas por una pulpa blanca y mucilaginosa. Una vez extraídas, se inicia la fermentación, un proceso natural de varios días en el que la pulpa se transforma y los granos desarrollan sus precursores de aroma y sabor. Luego se secan al sol y se preparan para su envío.

Hoy, varios chocolateros trabajan con cacao ya importado y seleccionado, de esta manera suelen recibir los granos ya fermentados y secos en origen.
A partir de allí continúa la magia: los granos se tuestan a temperaturas controladas para desarrollar sus aromas y se descascarillan, separando la cáscara de los nibs, los trozos de cacao puro.

Estos nibs se muelen hasta formar una pasta espesa y homogénea, conocida como pasta o licor de cacao. Durante la molienda, la fricción genera calor, fundiendo la manteca de cacao natural de los granos y creando esa textura líquida y aromática que es la base de cualquier chocolate.

A partir de la pasta de cacao, según la proporción de manteca de cacao, azúcar, leche u otros ingredientes que se agreguen, se pueden elaborar los distintos tipos de chocolate que conocemos: desde tabletas y bombones hasta creaciones más sofisticadas.
El conchado es una parte vital de la fabricación del chocolate. Consiste en mezclar, moler y moldear continuamente la masa de chocolate durante un periodo prolongado. En el proceso se utiliza la concha, una máquina especialmente diseñada para este fin. Esta máquina es esencial para refinar el chocolate, garantizando una textura suave y uniforme.

El paso final es el templado, un proceso de enfriamiento y calentamiento controlado que estabiliza los cristales de manteca de cacao, otorgando al chocolate su brillo, firmeza y textura perfecta. Solo después de este paso, el chocolate está listo para moldearse en tabletas, bombones o creaciones más sofisticadas.
Además, existen mil combinaciones posibles que permiten que el chocolate se exprese en todo su esplendor, ya sea en bombones o en tabletas: con especias, sal, frutas, pasas, liofilizados (frutas deshidratadas por frío que conservan su sabor y textura crocante), flores y una infinidad de productos que potencian su versatilidad.

Diego Armanini: 25 años de oficio y una visión sustentable

En Argentina, el chocolate tiene apasionados representantes que mantienen viva esta tradición y la enriquecen con propuestas innovadoras. Entre ellos se destaca Diego Armanini, maestro chocolatero con más de 25 años de experiencia.

Nació en Tucumán, desde chico le inculcaron el amor por la cocina y la importancia de trabajar con ingredientes nobles.
Tuvo una fábrica de mermeladas orgánicas en su provincia con su familia, quienes le inculcaron el amor por la gastronomía. Ha realizado y sigue capacitándose con varios cursos de perfeccionamiento en distintas escuelas gastronómicas, siempre investigando y buscando nuevos sabores y texturas. Pertenece a la comunidad internacional Slow Food.
Hoy lidera y es el maestro chocolatero de Rústico Chocolate, su emprendimiento propio super cuidado que combina técnica, pasión y un fuerte compromiso con la sustentabilidad.

Lo que distingue a Rústico es su apuesta por un chocolate agroecológico, con granos provenientes de la región de Guayas, en Ecuador. Templan y moldean el chocolate a mano, respetando el cacao sus tiempos y todos sus caprichos, así llegan al sabor perfecto.
Como suele decir Diego, “todo producto que se fermenta puede unirse”, y esa filosofía se refleja en sus chocolates. De allí nacen creaciones con cristales de Malbec, donde el fruto de la vid se enlaza con el cacao en una combinación inesperada y emocionante. Textura, frescura y cultura argentina en un mismo bocado.

Reconocimientos y presencia en Buenos Aires

En la edición 2022 del Mundial del Alfajor, el chocolate negro de Rústico obtuvo la medalla de oro al mejor chocolate, un reconocimiento que confirma la calidad y el trabajo detrás de cada creación.

Quienes quieran vivir esta experiencia pueden visitar su local en el barrio porteño de Palermo, en Godoy Cruz 1823, un espacio donde se respira dedicación, pasión y amor por el cacao.

Un homenaje en su día


Celebrar el Día Internacional del Chocolate es también reconocer a quienes, como Diego, transforman un fruto milenario en piezas únicas que despiertan emociones.
El chocolate no es solo un alimento: es historia, cultura y un puente que une tradición con innovación. Es el resultado de un delicado proceso artesanal, de manos que respetan la tierra y de miradas que buscan sorprender.
Cada tableta, bombón o creación es un recordatorio de que en lo simple puede habitar lo extraordinario, y que un pequeño bocado puede hacernos viajar en el tiempo, conectar con los orígenes y descubrir nuevos maridajes de sabor.

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Ale Vigil y tres bodegas argentinas nominados a los premios Wine Enthusiast 2025



Tres bodegas y un enólogo argentinos fueron nominados a los premios 2025 de la revista estadounidense Wine Enthusiast, que reconocen a las personas y empresas que realizan contribuciones destacadas al sector del vino y las bebidas. 

Tres bodegas y un enólogo argentinos fueron nominados a los premios 2025 de la revista estadounidense Wine Enthusiast, que reconocen a las personas y empresas que realizan contribuciones destacadas al ámbito del vino y las bebidas. 

El proceso de selección involucra a todo el equipo de Wine Enthusiast, desde ventas hasta redacción. Cada división propone candidatos con una justificación detallada. Posteriormente, se realiza una votación anónima para reducir la lista y, finalmente, el equipo ejecutivo escoge a los finalistas teniendo en cuenta su impacto en consumidores y profesionales, logros comerciales, visión empresarial e innovación.

En esta edición se han presentado doce categorías principales: Persona del Año, Bodega Americana del Año, Bodega Europea del Año, Bodega del Nuevo Mundo del Año, Enólogo del Año, Defensor Medioambiental del Año, Sumiller/Director de Bebidas del Año, Ejecutivo del Vino del Año, Importador del Año, Innovador del Año, RTD (bebida lista para tomar) del Año y Marca de Destilados del Año. Además, se anunciarán los ganadores en las categorías especiales: Leyenda Americana del Vino, Premio a la Trayectoria Profesional, Región Vinícola Americana del Año y Región Vinícola Internacional (fuera de EE UU) del Año.

Entre los nominados a Persona del Año figuran Ben Aneff (presidente de U.S. Wine Trade Alliance), Tom Bené (Breakthru Beverage Group), el equipo de Come Over October (Karen MacNeil, Gino Colangelo y Kimberly Noelle Charles), Roberta Corrà (Gruppo Italiano Vini) y Cindy Leonard (Southern Glazer’s Wine & Spirits). Todos ellos han impulsado iniciativas que van desde la defensa frente a aranceles hasta campañas para fomentar el consumo responsable y la innovación tecnológica en la distribución.

En la categoría de Bodega Americana del Año aparecen nombres como Barefoot Wine (California), Dynamis Estate Wines (Carolina del Norte), Flowers Vineyards & Winery (California), Gloria Ferrer (California) y Red Tail Ridge Winery (Nueva York). Estas bodegas han apostado por nuevas variedades, sostenibilidad o formatos alternativos como vinos en lata o baja graduación alcohólica.

Para Bodega Europea del Año se encuentran Bodegas Faustino (Rioja), Cantina Zaccagnini (Italia), Carpineto Winery (Italia), Codorníu (Cataluña) y Travaglini (Italia). En el caso español, tanto Faustino como Codorníu han sido reconocidos por su historia familiar y su apuesta por la sostenibilidad y la innovación en sus procesos productivos.

En cuanto a Bodega del Nuevo Mundo del Año destacan House of Arras (Australia), Luigi Bosca (Argentina), Pyramid Valley Vineyards (Nueva Zelanda), Santa Julia (Argentina) y Tapiz (Argentina). Estas bodegas han impulsado prácticas ecológicas y han llevado sus vinos a mercados internacionales.

Los nominados a Enólogo del Año incluyen a Ed Carr (Australia), Andrea Daldin (Italia), Jesse Katz (Estados Unidos), Samra Morris (Estados Unidos) y Alejandro Vigil (Argentina). Sus trayectorias reflejan una combinación de investigación científica, respeto por el terruño e innovación enológica.

En el apartado medioambiental figuran Craig Camp (Oregón), Mimi Casteel (Oregón), Col d’Orcia (Italia), Stephen Cronk (Francia) y VSPT Wine Group (Chile). Todos ellos han implementado prácticas agrícolas regenerativas o proyectos para reducir la huella de carbono.

La categoría Sumiller/Director de Bebidas incluye a Sarah Sutel Looper e importantes responsables de cartas de vino en restaurantes estadounidenses como SingleThread o Mixtli. Se reconoce tanto su labor educativa como su capacidad para acercar el vino a nuevos públicos.

Entre los ejecutivos nominados figuran Bo Barrett (Chateau Montelena), Valerie Gerard-Matsuura (Hopscotch), Dan Kleinman (Deutsch Family Wine & Spirits), Gary Mortensen (Stoller Wine Group) y Rick Tigner (Jackson Family Wines). Han sido seleccionados por su liderazgo empresarial y adaptación a las tendencias actuales.

En Importador del Año aparecen Coeur Wine Co., Monsieur Touton Selection Ltd., Tri-Vin Wines and Spirits, VOS Selections y WinesU. Estas empresas han apostado por productores pequeños o regiones menos conocidas para diversificar la oferta en Estados Unidos.

La innovación también tiene su espacio con candidaturas como Bom Dia (Brasil), Giesen Wines (Nueva Zelanda), Nozeco (Francia), Salt West (Italia) y XXL Wines (Estados Unidos). Se premian propuestas que buscan nuevos formatos o productos sin alcohol.

En bebidas listas para tomar figuran BeatBox, BuzzBallz, St. Agrestis, Surfside y The Finnish Long Drink. Estas marcas han crecido gracias a formatos portátiles o sabores originales que conectan con un público joven.

Por último, entre las marcas de destilados nominadas están Brother’s Bond Bourbon, Johnnie Walker, Procera Gin, Tres Agaves y Virginia Distillery Co., que representan desde grandes multinacionales hasta proyectos artesanales con fuerte identidad local.

Los ganadores en las categorías especiales —Leyenda Americana del Vino, Premio a la Trayectoria Profesional y regiones vinícolas americana e internacional— serán anunciados directamente por la organización durante la gala. Para más información sobre el evento o consultas relacionadas con la gala anual puede contactarse con Ebony Hurwitz en Wine Enthusiast.

Estos premios reflejan las tendencias actuales en el sector: sostenibilidad ambiental, diversidad de productos y formatos innovadores. También ponen en valor el trabajo conjunto entre tradición e innovación que caracteriza al mundo del vino actual.

Maestros del vino: homenaje a quienes nos inspiran en Argentina

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¡Felicidades! Hoy es el día del maestro y no queremos dejar pasar esta oportunidad, de mandar un cálido saludo a todos los enseñantes.
Imagino que habrás tenido muchos y de seguro tenés, como nosotros.
En este posteo queremos presentarte a los maestros del vino.
No es fácil, hay una gran cantidad. Aún así queremos homenajear a muchos de ellos que siempre son nuestros inspiradores.
El primero es Domingo Faustino Sarmiento, el padre del aula y fue quien trabajó para que las primeras uvas crecieran en nuestro país. El impulsor número uno que logró la cepa Malbec se afincara en los viñedos.

Raúl de la Mota, Raúl de La Mota fue uno de los pioneros en la vinificación de varietales en Argentina y un referente indiscutido en la historia del vino nacional. Desde el inicio de su carrera se dedicó con ahínco a mejorar la calidad de los vinos, adoptando una filosofía de trabajo basada en la precisión, la disciplina y la innovación constante.
Se formó con Emile Peynaud, reconocido enólogo francés, de quien aprendió nuevas técnicas de vinificación que luego transmitió a generaciones de enólogos argentinos. Su visión y conocimiento lo llevaron a crear vinos emblemáticos como el Malbec Estrella Weinert 1977, considerado un hito en la historia de la Malbec argentina.

Por su trayectoria y contribuciones, fue elegido como el mejor enólogo del siglo XX en Argentina, un reconocimiento que refleja no solo su excelencia técnica, sino también su influencia duradera en la vitivinicultura del país. Aunque ya no está entre nosotros, su legado perdura en cada botella, en cada enólogo que sigue sus enseñanzas y en la historia misma del vino argentino.

Mariano Di Paola, Graduado en la prestigiosa Facultad de Enología e Industria Frutihortícola de Mendoza, es uno de los enólogos más influyentes y respetados del país. Su carrera está íntimamente ligada a La Rural y a Rutini Wines, donde desde hace más de tres décadas se desempeña como enólogo jefe, liderando un equipo que ha sabido conjugar tradición e innovación para llevar los vinos argentinos a mercados de todo el mundo.
Conocido por su espíritu inquieto y perfeccionista, sostiene una filosofía clara: “Nada tiene techo”. Para él, siempre hay una nueva meta que alcanzar, un vino mejor por descubrir y una experiencia más que ofrecer. Esa búsqueda constante se traduce en etiquetas emblemáticas como Felino, Encuentro, Apartado y Antología, que han sido reconocidas tanto en Argentina como en el extranjero.

Más allá de sus logros profesionales, Di Paola es también un referente humano: generoso con su conocimiento, cercano a su equipo y apasionado por transmitir la cultura del vino. Su estilo combina la precisión técnica con la sensibilidad artística, convencido de que el vino debe emocionar tanto como sorprender. Su filosofía: «nada tiene techo.»

Pedro Rosell. Conocido como “el señor de las burbujas”, Pedro Rosell es uno de los grandes referentes de la Argentina en materia de champagnes y espumantes. Estudioso incansable, ha dedicado su vida a perfeccionar cada detalle del método tradicional y a compartir sus conocimientos con generosidad.
Su prestigio se sostiene no solo en la calidad de los vinos que ha creado, sino también en su rol como maestro y formador. CAVE (Centro Argentino de Vinos y Espirituosas), ha dado seminarios claros, apasionados y llenos de anécdotas que hacen de la enseñanza una experiencia viva.
Visitar su bodega es encontrarse con un anfitrión excepcional: cercano, cálido y siempre dispuesto a transmitir lo que sabe. Combina la rigurosidad técnica con la humildad y la hospitalidad de un verdadero maestro.

Pedro Rosell representa la excelencia en espumantes argentinos y, al mismo tiempo, la esencia de lo que significa ser un maestro del vino: aquel que inspira, enseña y abre caminos para las nuevas generaciones.

Angel Mendoza ue enólogo jefe de Trapiche durante más de dos décadas, dejando una huella profunda en la historia de la bodega y en el estilo de los vinos argentinos. Hoy continúa su camino con Domaine St. Diego, la bodega familiar que creó en Lunlunta, Maipú, donde trabaja junto a su esposa e hijos. Allí produce vinos de identidad marcada, como Pura Sangre, Paradigma, Brut Xero y Rosé Elea, además de aceite de oliva virgen extra.
Mendoza es un defensor de la viticultura sustentable: sostiene que en el futuro los viñedos orgánicos serán casi una obligación, y ha impulsado prácticas respetuosas con el medio ambiente, como la instalación de paneles solares para lograr una bodega autosustentable. Su visión combina tradición y modernidad, siempre con la convicción de que el vino debe reflejar al terroir con elegancia y autenticidad.

Walter Bressia, comenzó su trayectoria como enólogo en Nieto Senetiner, donde adquirió experiencia y reconocimiento. Tras años de trabajo en grandes bodegas, decidió emprender su propio proyecto familiar y fundó Bressia Casa de Vinos en Agrelo, Luján de Cuyo. Allí, junto a su esposa e hijos, produce vinos que transmiten cercanía, identidad y pasión.
Su filosofía se resume en la frase en latín que adorna la bodega: “Ad astra per aspera”, que significa “al cielo llegamos con sacrificio”. Esa convicción se refleja en cada botella: esfuerzo constante, amor por la tierra y búsqueda de la excelencia.

Entre sus vinos se destacan los Conjuro, Monteagrelo, Lagrima Canela y Profundo, etiquetas que han alcanzado prestigio internacional por su fineza y carácter. Bressia también fue pionero en el desarrollo de los vinos de autor en Argentina, aquellos elaborados con la libertad creativa del enólogo, sin ataduras a modas ni imposiciones comerciales.
Hoy, su bodega es un ejemplo de cómo la tradición familiar y la innovación pueden convivir, ofreciendo vinos que son testimonio del sacrificio y la pasión por la vitivinicultura argentina.

Rodolfo Montenegro. Si hay una palabra que define a Rodolfo Montenegro es innovación. Fue uno de los primeros en animarse a rescatar y trabajar con variedades que habían quedado en un segundo plano en la vitivinicultura argentina, como la Tempranillo, la Bonarda y el Viognier, dándoles un nuevo protagonismo y demostrando su enorme potencial en nuestros suelos.
Su visión se adelantó a tendencias que hoy son muy valoradas: la búsqueda de diversidad varietal, la exploración de estilos distintos y el respeto por la autenticidad del viñedo. Con esa mirada abierta y creativa, Montenegro falleció en el 2009, sin embargo se convirtió en un referente que inspira a pensar más allá de lo establecido y a revalorizar cepas que parecían olvidadas.

Más que un enólogo, es un pionero que enseñó que la innovación también se nutre de la memoria, y que la vitivinicultura argentina gana riqueza cuando se atreve a rescatar su propio patrimonio varietal.

Marcelo Canatella es Ingeniero agrónomo mendocino con más de 25 años de trayectoria en la vitivinicultura, Marcelo Canatella ha acompañado el nacimiento y desarrollo de miles de hectáreas de viñedos en distintas regiones de Argentina y Latinoamérica. Su pasión por el trabajo de campo lo llevó a especializarse en prácticas sostenibles y en el asesoramiento de proyectos vitícolas de gran calidad.

Es autor del libro “Plantación exitosa de viñedos”, una guía práctica y completa que recorre desde el análisis del suelo y la elección de variedades hasta la primera poda. El texto refleja su amplia experiencia y se ha convertido en material de consulta imprescindible para viticultores, técnicos, estudiantes y apasionados del vino.
Además, Canatella impulsa proyectos de formación y difusión, convencido de que el conocimiento es la base para una vitivinicultura sólida y sostenible. Con su trabajo, demuestra que los verdaderos maestros del vino también se encuentran en el viñedo, allí donde empieza la historia de cada botella.

Gabriela Celeste es una ingeniera agrónoma mendocina, especializada en viticultura y enología, con más de 25 años de trayectoria en la vitivinicultura argentina. Su pasión por el vino comenzó en su infancia, cuando acompañaba a su padre a la finca familiar y participaba en la cosecha de uvas. Esta conexión temprana con la tierra y la vid la llevó a estudiar en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, donde se formó como profesional del vino.

En 1999, Gabriela fue elegida por el renombrado enólogo francés Michel Rolland para ser su socia fundadora en la consultora Eno.Rolland (hoy conocida simplemente como Eno), ubicada en Luján de Cuyo. En esta consultora, Gabriela desempeñó un papel clave en el desarrollo de estrategias enológicas y vitícolas para bodegas de Argentina y Sudamérica, consolidándose como una figura de referencia en la industria.
En 2021, Gabriela adquirió la totalidad de las acciones de Eno, marcando una nueva etapa en la empresa y reafirmando su liderazgo en la consultoría enológica. Bajo su dirección, Eno continúa ofreciendo servicios de análisis enológicos y asesoramiento en viticultura y enología, contribuyendo al crecimiento y la excelencia de numerosas bodegas.

Además de su labor en Eno, Gabriela es cofundadora de Vanguarvid, una plataforma dedicada al intercambio y aprendizaje sobre temas vitícolas y enológicos. Esta iniciativa busca democratizar el conocimiento y formar a nuevas generaciones de profesionales en el mundo del vino.
Ha desarrollado su propia línea de vinos de alta gama y aceite de oliva bajo la marca Escarlata, donde plasma su visión y estilo único, combinando tradición y vanguardia en cada botella.

Reconocida por su profesionalismo, pasión y dedicación, inspira a nuevas generaciones de enólogos

Un saludo muy afectuoso a todos los maestros, a los grandes, a los más queridos, a los exigentes, a los que se empecinan en que aprendamos, a aquellos que dulcemente nos van influenciando.
Principalmente a los maestros del vino, a quienes con mucha paciencia y mucha sabiduría nos explican la transformación de la uva en vino y todo su proceso.
Por sobre todo, a todos los que día a día, nos inspiran y nos enseñan a ser una mejor persona.

¡A todos gracias de corazón y muy feliz día!

«La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo.»
                                                                                                                            Nelson Mandela