La historia del risotto: Un clásico de la cocina italiana

Este exquisito risotto es una creación del restaurante Alegra, donde la cocina de autor se encuentra con ingredientes de calidad y temporada.


El risotto es uno de los platos más representativos de la cocina italiana, conocido por su textura cremosa y su capacidad para combinarse con una infinita variedad de ingredientes. Su origen se remonta a la región del norte de Italia, especialmente en Lombardía, donde el arroz es un alimento fundamental debido al clima y las tierras fértiles. A pesar de que el arroz se cultivaba en Italia desde la Edad Media, el risotto como lo conocemos hoy comenzó a tomar forma en el siglo XIX, cuando los italianos comenzaron a perfeccionar la técnica de cocinar el arroz lentamente con caldo y agregar ingredientes locales como verduras, mariscos o carnes.

El plato se caracteriza por ser un arroz de grano corto o medio, como el Arborio o Carnaroli, que absorbe los sabores de los ingredientes y el caldo, creando esa textura única y cremosa. La clave del risotto está en el “mantecato,” que es el proceso de agregar manteca y queso rallado al final para darle la cremosidad perfecta.

Características del Risotto

  • Textura Cremosa: La consistencia ideal debe ser suave, pero no líquida. El arroz debe quedar al dente, absorbido por el caldo pero manteniendo su forma.
  • Sabor Profundo: La base de caldo (de pollo, vegetales, mariscos, etc.) es lo que aporta el sabor principal del risotto, y los ingredientes adicionales elevan esa experiencia.
  • Versatilidad: El risotto se puede hacer con una amplia gama de ingredientes, desde vegetales frescos hasta mariscos o carnes, y se puede enriquecer con vino, hierbas y especias.

Ingredientes (para 4 personas):

  • 300 g de arroz Arborio o Carnaroli
  • 12 langostinos grandes, pelados y desvenados
  • 1 cebolla pequeña, picada finamente
  • 1 diente de ajo picado
  • 1 taza de vino blanco seco
  • 1 litro de caldo de mariscos (puedes usar de pollo si no tenés)
  • 50 g de manteca
  • 50 g de queso parmesano rallado
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Jugo de medio limón
  • Sal y pimienta a gusto
  • Perejil fresco, picado

Preparación

Preparar los Langostinos:
En una sartén grande, calentá una cucharada de aceite de oliva y salteá los langostinos a fuego medio-alto hasta que estén dorados y cocidos (unos 3-4 minutos por lado). Agregá un poco de jugo de limón, sal y pimienta. Reservá.

Cocinar el Risotto:
En la misma sartén, añade una cucharada de aceite de oliva y sofríe la cebolla y el ajo hasta que estén transparentes. Luego agrega el arroz y tostalo durante un par de minutos, revolviendo para que se impregne bien con el aceite y los sabores.

Añadir el Vino:
Vertí el vino blanco y dejá que se evapore el alcohol mientras seguís removiendo el arroz.

Cocinar con el Caldo:
Empezá a añadir el caldo caliente, de a poco, una cuchara a la vez, revolviendo constantemente hasta que el líquido se haya absorbido antes de añadir más caldo. Continuá este proceso hasta que el arroz esté cremoso y al dente, lo cual debería tomar unos 18-20 minutos.

Finalizar el Risotto:
Una vez que el arroz esté listo, incorporá la manteca y el queso parmesano rallado para darle cremosidad. Rectificá la sal y la pimienta.

Emplatado:
Serví el risotto en platos individuales y colocá los langostinos por encima. Espolvoreá con perejil fresco picado y un toque adicional de limón si lo deseas.

El maridaje perfecto para un risotto de langostinos debe equilibrar la suavidad y cremosidad del plato con la frescura y complejidad del vino. Aquí te sugerimos un par de opciones para acompañar este delicioso plato.

Achala Sauvignon Blanc:

De la Bodega Achala, ubicada en el valle
Traslasierra, Córdoba. Esta región serrana,
conocida por su belleza natural y clima fresco,
está emergiendo como un interesante terroir
para vinos blancos de gran frescura y expresión
aromática.
El risotto, por su textura cremosa, necesita un vino
con buena acidez que refresque el paladar.
El Achala Sauvignon equilibra la riqueza del
risotto y realza el sabor de los langostinos.
Este Sauvignon Blanc se caracteriza por sus notas
de cítricos frescos, como lima y pomelo, y notas
herbales potenciando la frescura en cada bocado.


Finca Iral Rosado

De Finca Iral, ubicada en Tunuyán, Valle
de Uco.
Un delicioso rosado de Pinot Noir.
El Iral Rosado Crianza despliega aromas de
frutas rojas frescas como frutillas y cerezas,
acompañadas de delicadas notas florales y
un toque mineral.
Rosado Crianza, vinificado en huevos de hormigón
y con contacto sobre lías finas, es la opción ideal.
Este vino ofrece una profundidad aromática y una
estructura que acompañan de manera perfecta los
sabores delicados y la cremosidad del risotto.

El risotto con langostinos es una de esas combinaciones que nunca falla. Es un plato sofisticado y accesible, con una textura y sabor que se funden a la perfección. Al maridarlo con un buen vino, se convierte en una experiencia sensorial única. ¡No dudes en probarlo y experimentar con diferentes vinos para encontrar tu combinación perfecta!

¡Muchas gracias por acompañarnos en este recorrido!


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