La Tarte Tatin: el clásico francés que conquistó al mundo

Foto: Shutterstock

Tarte
Comuna francesa, en la región Centro

Hay recetas que trascienden el paso del tiempo. La Tarte Tatin es una de ellas. Con sus manzanas caramelizadas, una masa dorada y el encanto de servirse invertida, este postre se convirtió en uno de los grandes emblemas de la pastelería francesa.

Su origen está rodeado de una historia tan dulce como la propia receta. A fines del siglo XIX, las hermanas Stéphanie y Caroline Tatin, propietarias de un pequeño hotel en Lamotte-Beuvron, en la región francesa de Sologne, habrían preparado esta tarta casi por accidente. La leyenda cuenta que Stéphanie caramelizó demasiado las manzanas y, para salvar el postre, decidió cubrirlas con la masa y hornearlas de esa manera. Al desmoldarla, descubrió una preparación tan simple como extraordinaria.

Con el paso de los años, algunos historiadores gastronómicos señalaron que las tartas invertidas ya existían en la región y que las hermanas Tatin fueron, en realidad, quienes la hicieron famosa. Sea cual sea la verdadera historia, el resultado terminó conquistando mesas de todo el mundo.

La magia de la Tarte Tatin reside en el equilibrio entre la acidez de la manzana, el dulzor del caramelo y la textura crujiente de la masa. Tradicionalmente se prepara con manzanas, aunque hoy existen versiones con peras, duraznos, higos e incluso variantes saladas con tomates, cebollas o hinojos.


Ingredientes

– 125 g. de manteca
– 1/4 de taza de azúcar
– 200 g. de harina
– 1 huevo
– 1 kilo de manzanas verdes
– 1 taza de azúcar
– 2 cucharadas de manteca
– 6 cucharadas de agua

Preparación


1- En un bol colocá la harina junto con el azúcar, hacé un hueco en el centro y agregá la manteca blanda y el huevo.
2- Formá la masa desde el centro hacia afuera. Reservá.
3- Mientras pelá las manzanas, cortalas por la mitad, y quitales el corazón, es decir las semillas y lo duro de alrededor.
4- En una sartén disponé el azúcar con el agua, dejá cocinar hasta que se empiece a formar un caramelo (te tiene que quedar dora, ojo no quemado).
5- Acto seguido poné las manzanas en la sartén, mirando hacia abajo, es decir con «la panza» para arriba.
6- Cuando empiecen a tomar un color dorado, dalas vuelta con la ayuda de un tenedor o cuchara y volvé a dejarlas un rato más para que se doren del otro lado.
7- Ahora sí en una tortera, poné las manzanas una al lado de la otra y con la panza hacia abajo (para que cuando desmoldes queden hacia arriba).
8- Con el caramelo que te quedó en la sartén agregale las dos cucharadas de manteca e incorporálo a las manzanas.
9- Con el palo de amasar enrollá la masa, con un poco de harina en la mesada, estirala y colocala encima de las manzanas, cubriendo toda la superficie.
10- Precalentá el horno y lleva la preparación a horno medio fuerte hasta que se dore, aproximadamente 20 minutos.
11- dejá enfriar, desmoldá y disfrutala con helado de crema o crema chantilly.


¿Con qué vino acompañar una Tarte Tatin?

La combinación entre las manzanas caramelizadas, la manteca y la acidez natural de la fruta invita a elegir vinos que acompañen el postre sin resultar empalagosos.

pulku-sidra-premium-pulku-patagonia-manzana-

Sidra Pulku, hecha con manzana. Aquí en Argentina
se elabora mucho en la provincia de Río Negro
y Mendoza.
La sidra Pülku con manzanas de
Villa Regina, provincia de Río Negro.
Nacida en una de las regiones con mayor tradición frutícola
de Argentina, se distingue por privilegiar la expresión de la
manzana, el equilibrio y la frescura. Su acidez vibrante y
sus finas burbujas armonizan de manera natural con la Tarte
Tatin, resaltando el protagonismo de la fruta y aportando
un final elegante y refrescante.
.

SaintFelicien

La otra sugerencia es el Saint Felicien Semillón Doux,
de Bodega Catena Zapata, un vino dulce natural elaborado
con uvas Semillón. Su crianza de 15 meses en barricas de
roble francés le aporta una gran complejidad aromática y
una textura envolvente.
En nariz despliega intensos aromas de miel, duraznos maduros,
damascos y delicadas notas de vainilla y frutos secos,
provenientes de su paso por madera. En boca resulta
untuoso, elegante y persistente.
Es un excelente compañero para la Tarte Tatin, sus notas
melosas y de fruta madura armonizan con el caramelo, mientras
que su acidez acompaña la frescura natural de la manzana
Se recomienda servir entre 7 y 9 °C para apreciar plenamente
su riqueza aromática y su frescura.

Los grandes clásicos internacionales

Si bien Argentina ofrece excelentes alternativas para acompañar una Tarte Tatin, este postre también invita a descubrir algunos de los grandes vinos dulces del mundo.

El Sauternes, originario de Burdeos (Francia), es considerado uno de los maridajes clásicos para este postre. Elaborado con uvas afectadas por la Botrytis cinerea o podredumbre noble, ofrece aromas de miel, damascos, azafrán y cítricos confitados, además de una acidez que equilibra su dulzor.

Otra referencia imprescindible es el Tokaji Aszú, de Hungría, uno de los vinos dulces más prestigiosos del mundo. Su extraordinario equilibrio entre dulzor y frescura, junto con sus notas de miel, frutas de carozo, piel de naranja confitada y especias, lo convierten en un compañero ideal para las manzanas caramelizadas de la Tarte Tatin.

«Una comida sin postre es como una fiesta sin torta.»
                                                                                       Julia Child

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