Una cazuela, muchas historias: la tradición de la Bagna Cauda


La Bagna Cauda es mucho más que un plato típico de la región del Piamonte, al norte de Italia. Es un símbolo de reunión, de calidez, de compartir alrededor de la mesa. En Argentina, especialmente en provincias con fuerte herencia italiana como Córdoba o Santa Fe, la Bagna Cauda se convirtió en una tradición familiar, especialmente durante los meses fríos.

Origen de la Bagna Cauda

No es solo un plato. Es una ceremonia que se repite cada invierno en hogares del norte italiano y en pueblos del interior argentino donde la inmigración dejó su huella. La Bagna Cauda, que en dialecto piamontés significa “salsa caliente”, nació como una comida humilde, campesina, pensada para resistir los fríos intensos de la región del Piamonte, al pie de los Alpes. Ajo, anchoas y aceite de oliva: ingredientes sencillos, aunque poderosos cuando se funden al calor del fuego y de la mesa compartida.

Con el paso del tiempo, la Bagna Cauda adquirió un valor simbólico: era el plato del reencuentro, de las vendimias, del cierre de la temporada de trabajo en los campos.

La llegada a Argentina

Durante las grandes olas migratorias de fines del siglo XIX y principios del XX, muchas familias italianas llegaron a Argentina trayendo consigo sus costumbres culinarias. Los piamonteses, en particular, se establecieron en zonas rurales donde mantuvieron vivas sus tradiciones. Así fue como la Bagna Cauda encontró un nuevo hogar, adaptándose a los ingredientes locales y a los sabores del país.

En ciudades como Jesús María, San Francisco, Rafaela o Morteros, todas en la provincia de Córdoba, es común que durante el invierno se organicen encuentros familiares con este plato como protagonista.

La receta clásica

Si bien existen variantes, la receta tradicional suele llevar:

  • 1 cabeza grande de ajo
  • 10 a 12 filetes de anchoas en aceite
  • 250 cc de aceite de oliva (o mitad oliva y mitad crema de leche en algunas versiones argentinas)
  • 250 cc de crema de leche (opcional, según la tradición local)
  • Leche para suavizar el ajo (opcional)

Preparación:

  1. Separar los dientes de ajo, pelarlos con cuidado y colocarlos en una cacerola pequeña con leche suficiente para cubrirlos. Llevar a fuego muy bajo y cocinar unos 10 a 15 minutos. Esta técnica, suaviza el sabor fuerte del ajo sin quitarle su esencia. Una vez tiernos, escurrirlos y machacarlos hasta formar una pasta.
  2. En una cazuela de barro, hierro o fondo grueso (idealmente, el recipiente en el que se va a servir), colocar la pasta de ajo junto con las anchoas fileteadas. Cocinar a fuego bajo, revolviendo constantemente con cuchara de madera hasta que las anchoas se deshagan por completo y se integren con el ajo.
  3. Una vez que se forma una pasta homogénea, incorporar lentamente el aceite de oliva, en forma de hilo, mientras se sigue revolviendo. Si se desea una textura más cremosa y un sabor más suave, añadir también la crema de leche. Continuar cocinando a fuego bajo, sin que la mezcla hierva, durante unos 15 a 20 minutos. La clave está en mantener el calor justo para que la emulsión se sostenga sin cortar ni quemar.
  4. Tradicionalmente, la Bagna Cauda se sirve en el mismo recipiente en que se cocinó, colocada sobre un pequeño calentador que mantenga la preparación tibia durante toda la comida. La idea es ir sumergiendo los vegetales y otros ingredientes en la salsa caliente, como una fondue rústica y llena de sabor.
  5. Se suelen servir una gran variedad de vegetales cocidos o crudos: cardo, apio, coliflor, zanahoria, repollo, papas hervidas, remolacha. También es común acompañar con pan de campo, huevos duros, queso y, en algunas mesas, trozos de carne cocida o jamón.
    Podés optar por un formato individual, sirviendo porciones en pequeños recipientes de cerámica o fondue, o bien compartirla en un solo recipiente grande, como dicta la tradición.

El maridaje

La Bagna Cauda es intensa, untuosa y salina. Por eso, se lleva bien con vinos blancos con buena acidez y volumen, como un Chardonnay con paso por madera o un Semillón con crianza. Para quienes prefieren tintos, un Pinot Noir o un Bonarda joven pueden acompañar sin opacar.

Otra posibilidad es un espumante brut nature, que aporta frescura y limpia el paladar, creando un buen equilibrio.

Un legado que sigue vivo

Este plato es una forma de estar juntos, de rendir homenaje a los orígenes y a la historia familiar. En cada cazuela burbujeante se esconde el sabor de la herencia, la memoria de los encuentros y una identidad que sigue viva entre nosotros.

Una receta de película: Ratatouille

Foto: https://cookidoo.international/


La cocina tiene el poder de trasladarnos a momentos, aromas y emociones que nos acompañan toda la vida. Hoy compartimos con ustedes una receta que, además de ser deliciosa, guarda recuerdos muy especiales.

Ratatouille. ¡Ideal para cualquier momento donde necesitemos un poco de magia en la cocina!

Antes de que esta película existiera, la ratatouille ya tenía un atractivo especial para mí. Mi mamá solía preparar este plato seguido. Lo hacía de manera casera y deliciosa: ponía los ingredientes en una olla y los iba cocinando lentamente, dejando que los aromas invadieran la casa. Aún antes de conocer la historia de Remy, la ratatouille ya ocupaba un lugar en mi corazón.

La película Ratatouille, de Pixar, no solo nos conquistó con sus adorables personajes, sino también con un mensaje que atraviesa generaciones: cualquiera puede cocinar. Y nos enseñó algo más: que cocinar es un acto de amor, de creatividad y de pasión.

¿Y qué mejor manera de homenajear esa historia que preparando este clásico plato provenzal?

Con el tiempo, esta receta también fue parte de momentos especiales. Recuerdo una vez, durante unas vacaciones, que la cocinamos para los hijos de Agustín.
La cocina tiene eso: la magia de reunirnos, de crear recuerdos y compartir amor en forma de plato.
Es una receta típica de la Provence, de la zona sur de Francia. Podés elaborarla con varios tipos de hortalizas.

Acá va nuestra versión, al horno.

Ingredientes

– 1 cebolla
– 2 berenjenas
– 2 Zucchini
– 2 tomates
– Aceite de oliva
– sal
– Orégano, albahaca, tomillo, romero, las hierbas provenzales.

Preparación


1- Cortá la cebolla, las berenjenas en brunoise, los mismo con los zuchini y con los tomates.
2- En asadera con aceite de oliva colocá la cebolla, cuando esté transparente (10 minutos o más) agregá las berenjenas, cuando estén algo cocidas, (otros 10 a 15 minutos) agregá los zucchini cortados (estos demoran menos que las berenjenas).
3- Una vez que la cebolla, las berenjenas y los zucchinis esten bastante cocidos (no del todo), incorporá los tomates.
4- Completá la cocción y probá que ya estén todos los vegetales tiernos.
5- A disfrutar!

Te dejamos el video de una de las escenas más bonitas de la película, donde el crítico Ego prueba el Ratatouille. Siempre nos gustó este film, no solo por su historia, sino por la manera en que celebra la cocina, los recuerdos y las emociones.

Infinitus

En la famosa película, Ratatouille, Anton Ego, que es el crítico gastronómico sugiere:  «Tu proporcionas la comida, yo proporciono la perspectiva, que irá muy bien con una botella de Cheval Blanc 1947«.

Nosotros sugerimos estos vinos.
Infinitus Cabernet Sauvignon Merlot
de la Bodega Fabre Montmayou.
En nariz frutos rojos y algunas notas mentoladas.
En boca es delicado, con taninos maduros y un largo final.
Esta bodega está en la provincia de Mendoza y en el Alto Valle de Río
Negro, en la Patagonia de donde son la uvas con las que se elaboró este vino.

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Caro Mendoza de Cabernet Sauvignon y Malbec,
de la Bodega Caro, Catena y Château Lafite Rothschild.
Este vino es la unión de dos familias y de dos cepas.
Caro nace de la unión del apellido Catena y Rothschild.
Es un blend  Cabernet Sauvignon y de Malbec. Un vino de
caracter argentino con estilo de Bordeaux.
El 60 % del vino pasó 18 meses por barrica de roble
francés.

Variante exprés: Podés cocinar las verduras al horno en una fuente redonda, formando un espiral de colores como en la película.

Presentación más prolija: Usá una mandolina para cortar las verduras bien finas y lograr una cocción más pareja.

Maridaje sugerido: Un vino rosado fresco o un tinto joven como un Pinot Noir acompañan de maravilla este plato liviano y lleno de sabor.

“El vínculo que te une a tu verdadera familia no es el de la sangre, sino el del respeto y la alegría que tú sientes por las vidas de ellos y ellos por la tuya.”

                                                                  Richard Bach

Espectacular receta de risotto al pesto

Qué rico es el risotto y qué versátil que lo podés hacer.
Hoy compartimos la receta de risotto al pesto para que la hagas y la disfrutes.

Ingredientes  para la salsa al pesto
– Albahaca un atado
– Aceite de oliva virgen extra 100 ml
– Nueces o piñones un puñado.
– Parmesano recién rallado dos cucharadas
– Arroz Carnaroli o el que tengas dos pocillos
– Cebolla 1
– 50 gr. de manteca
– caldo
– vino blanco 150 ml
– sal

Elaboración del Risotto
1- En una sartén caliente con un poco de manteca y aceite salteá la cebolla  y el ajo.
2- Luego, incorporá el arroz y nacaralo un poco.
3- De a poco andá agregando caldo caliente y revolvé para que se desprenda el almidón.
4- Cociná por veinte minutos o hasta que esté al dente, luego apagá el fuego y agregá la manteca, el mantecato.

Para el pesto
1- Procesá las nueces, las hojas de albahaca, ajo, sal y el aceite.
2- Agregá el queso rallado y reservá en la heladera.
3 – Luego del mantecato, agregá cuatro cucharadas de pesto al arroz.

Sugerimos para este riquísimo risotto al pesto vinos blancos de Pinot Grigio o Chardonnay.
Aquí dos opciones:

Las PerdicesPinotGrigio

Las Perdices Pinot Grigio, de la
Bodega Las Perdices, de la
zona de Agrelo Luján de Cuyo,
en la provincia de Mendoza.
Un vino que presenta un color
amarillo con reflejos verdosos.
Aromas cítricos y notas florales.
En boca acidez equilibrada, fresco
y con final persistentes.
Enólogo: Juan Carlos Muñoz
Temperatura de servicio: de 10
a 12 grados.

LivveraMalvasia

Livverá Malvasía
De Escala Humana Wines.
De El Zampal, Tupungato, Valle de Uco
Un vino delicado en nariz con notas
a cítricos y a hierbas, bastante perfume.
En boca presenta frescura y estructura.
Acidez equilibrada y de alcohol liviano.
Es un vino naranjo, quiere decir que
fermentó con sus pieles.
Un vino original, no te lo pierdas.
Enólogo: Germán Massera.

El arte del maridaje: Cómo elevar cada comida con el vino perfecto


Foto, crédito: Bodegas Bianchi

Hoy te hablamos sobre maridajes con vino. Esta bebida, siempre con moderación, es un alimento que forma parte de nuestra cultura y tradiciones.
Desde tiempos ancestrales, el vino ha sido considerado un acompañante ideal para realzar los sabores de distintos platos. A través del maridaje, buscamos crear una experiencia sensorial única que resalte tanto la bebida como la comida.

El maridaje es el arte de armonizar sabores, texturas e intensidades, logrando que tanto el vino (u otra bebida) como el plato brillen en cada bocado. Ya sea por similitud o por contraste, como en la vida misma, los opuestos también pueden atraerse.

Algunos ejemplos de maridajes:

Espumantes: Elegancia y Frescura

  • Brut Nature o Extra Brut: Ostras, sushi, ceviche, quesos frescos o frutos secos.
  • Rosado espumante: Salmón ahumado, carpaccio de atún o ensaladas con mariscos.
  • Demi-Sec o espumante dulce: Postres a base de frutas, tartas de durazno o una crème brûlée.

Vinos Blancos: Frescura y Ligereza

  • Torrontés: Empanadas salteñas, cocina asiática especiada o quesos suaves y de cabra.
  • Sauvignon Blanc: Ensaladas frescas, mariscos, ceviche o queso de cabra.
  • Chardonnay con crianza en barrica: Pollo al horno, risotto de hongos o salmón a la manteca.
  • Riesling: Comida tailandesa, platos agridulces o quesos azules.
  • Albariño: Mariscos, ceviche o pescados blancos.

Vinos Rosados: Versatilidad y Frescura

  • Rosado seco: Paella, sushi, pizzas o carnes blancas a la parrilla.
  • Rosado frutado: Ensaladas con frutas, pastas ligeras o quesos frescos, pizzas, charcutería en general.
  • Rosado espumante: Tapas, bruschettas o ceviche.

Tanto los espumantes, vinos blancos y rosados son ideales para abrir boca en una comida entre amigos, cena formal o hasta cerca de la parrilla en el encuentro familiar de los domingos. Sirven como copa de recepción antes de la comida.

Vinos Tintos: Estructura e Intensidad

  • Pinot Noir: Carnes blancas, atún rojo o risotto de hongos.
  • Malbec: Asado, carnes rojas a la parrilla, pastas con salsas intensas o empanadas de carne.
  • Cabernet Sauvignon: Cordero, quesos maduros o guisos con especias.
  • Merlot: Goulash, ragús o verduras grilladas (cebolla, pimientos, tomate, champiñones, zapallo, papas, berenjenas).
  • Syrah: Costillas de cerdo, estofados o quesos curados.
  • Tannat: Cabrito al horno de barro, chivito malargüino o spaghetti arrabbiata.

Vinos dulces y fortificados: El Broche de oro

  • Vino de Oporto: Chocolate amargo, quesos fuertes o frutos secos.
  • Sauternes: Foie gras, quesos azules o postres con frutas.
  • Moscato: Postres ligeros, tartas de frutas o quesos cremosos.

Lo mejor del maridaje es que es subjetivo. La clave está en experimentar, en conocer variedad de platos y de vinos, dejarse llevar por los aromas y sabores que más te gustan, jugar, creer en tu instinto y disfrutar del camino.

¡Animate a explorar con los maridajes y transformá cada comida en una experiencia inolvidable!

Tallarines cremosos con atún y limón: receta fácil y deliciosa

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Si buscás una receta fácil, rápida y llena de sabor, estos tallarines cremosos con atún y limón son perfectos. Con ingredientes simples y un toque cítrico que realza el plato, en pocos minutos tenés una opción deliciosa para sorprender a todos.


Ingredientes


– 300 grs. de tallarines (pasta seca, se calcula 150 grs. por persona)
– 1 cebolla
– 1 ajo
– 1 lata de atún
– Crema de leche o nata 125 ml
– 1 limón
– pimienta a gusto
– ralladura de cáscara de limón
– sal a gusto y con moderación

Preparación


1-  Mientras preparás la salsa poné agua a hervir con sal para los tallarines.
2- En una sartén con aceite caliente saltear la cebolla, el ajo y la ralladura de cáscara de limón,
3- Agregá el atún y jugo de limón
4- Luego, incorporá la crema, mezclá y apagá el fuego.
5. Escurrí la pasta y mezclá con la salsa.
6- Emplatá y serví los platos agregando más ralladura de cáscara de limón y aceite de oliva. Delicius!!

Este plato combina de maravilla con un vino blanco fresco y vibrante, como un Sauvignon Blanc o un Chardonnay sin madera. Su acidez realza el toque cítrico del limón y equilibra la cremosidad de la salsa.

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En este caso como la salsa tiene limón, el primer vino
que sugerimos es el Amalaya Blend
Torrontés – Riesling de la Bodega Amalaya- Colomé
De los Valles Calchaquíes provincia de Salta.
La cepa Torrontés es nuestra cepa insignia,
es autóctona de Argentina, la cruza entre la
Moscatel de Alejandría y la Criolla Chica.
Un vino fresco y con notas cítricas.




Otro vino podría ser el Polígonos San Pablo Verdejo

Verdejo


de la Bodega Familia Zuccardi.
De la provincia de Mendoza, Valle de Uco.
Verdejo es una cepa proveniente de España
Un buen ejemplar que presenta notas cítricas, fruta fresca
blanca. Además gran acidez y largo final.
Dos propuestas de vinos que van muy bien con el atún y
limón.

“Guarda los temores para ti mismo, pero el coraje, ese compártelo con los demás”
                                                                                                      Robert Louis

Siempre que bebas hacelo con moderación.
¿Muchas gracias por todos tus comentarios en Vinos y Pasiones!