Finca Piedra Infinita Gravascal 2022 de Zuccardi Valle de Uco, único vino argentino en conseguir 100 puntos de James Suckling

Este mes se conoció el ultimo reporte sobre vinos argentinos elaborado por James Suckling. Bajo el título “Argentina 2025 Tasting Report: A Wine Journey to the Extremes”, Suckling y su equipo volcaron sus calificaciones luego de haber degustado más de 2.000 vinos elaborados por 60 productores de todas las regiones vitivinícolas del país. En ese marco, el único vino que alcanzó los 100 puntos fue Finca Piedra Infinita Gravascal 2022, de Zuccardi Valle de Uco.

Proveniente de una parcela específica de 0,73 hectáreas, localizada en el extremo noreste de la Finca Piedra Infinita en Paraje Altamira, que se destaca por sus suelos muy pedregosos con gran presencia de granito y calcáreo, el Gravascal 2022 aparece como “un vino profundo y silenciosamente cautivador”. En palabras de Jacobo García Andrade, Senior Editor de JamesSuckling.com, “en boca es firme y preciso, impulsado por una textura pedregosa, con fruta discreta que se revela suavemente detrás de un núcleo salino y sabroso. Intenso y absorbente (…) es excelente ahora, pero ganará complejidad con algo de guarda en botella”.

“La vendimia 2022 fue maravillosa, fresca y de gran equilibrio, y nos dio vinos elegantes, finos y complejos”, recuerda Sebastián Zuccardi. “En particular los Malbec de Paraje Altamira presentan aromas y notas de frutas rojas; muy expresivos y de gran textura y jugosidad”.

Además del Finca Piedra Infinita Gravascal 2022, que alcanzó puntaje perfecto, otros vinos de Zuccardi Valle de Uco registraron excelentes calificaciones en opinión de JamesSuckling.com:

– Finca Agua de la Jarilla 2022 – 99 puntos.

– Finca Piedra Infinita Supercal 2022 – 98 puntos.

– Finca Las Cuchillas 2023 – 97 puntos.

– Finca Las Cerrilladas 2022 – 97 puntos.

– Finca Canal Uco 2022 – 97 puntos.

– Finca Piedra Infinita 2022 – 97 puntos.

– Aluvional San Pablo 2022 – 97 puntos.

– Aluvional Gualtallary 2022 – 97 puntos.

James Suckling nació el 29 de septiembre de 1958 en Los Ángeles, California. Estudió ciencias políticas y periodismo, y en la actualidad, es mundialmente conocido como crítico de vinos y puros habanos gracias a una dilatadísima carrera. Tras ser editor jefe y liderar el departamento europeo de la reputada publicación Wine Spectator, para la que empezó a trabajar cuando contaba con tan solo 800 subscriptores, en 2010 Suckling abandonó dicha empresa para centrarse en su propia página web: JamesSuckling.com. Únicamente escribe sobre vinos a los que otorga más de 90 puntos y reserva los deseados 100 para aquellos grandes vinos que combinan todas las virtudes imaginables en perfecta armonía.
James Suckling y su equipo se enfocan en los grandes vinos del mundo, incluyendo Italia, Bordeaux, Champagne, Australia, Nueva Zelanda, California, Argentina y Chile.

Acerca de Zuccardi Valle de Uco

Desde que plantó su primer viñedo en Mendoza en 1963, la familia Zuccardi ha sido líder en la vitivinicultura argentina, conocida por la innovación y su compromiso al desarrollo sostenible.

Con una rica historia de técnicas visionarias de vinificación y exploración de terroirs de gran altitud en el Valle de Uco, Zuccardi Valle de Uco cultiva vinos de montaña que expresan un verdadero sentido de lugar, reconocidos consistentemente como algunos de los vinos más excepcionales del mundo.

www.zuccardiwines.com

Cocina Porteña: el libro que retrata la historia viva de nuestros sabores

Foto: Flor Capella

La cocina porteña no nació en un recetario. Nació en la calle, en las casas compartidas por inmigrantes, en los patios de conventillos donde se mezclaban aromas y acentos. Se formó en las cocinas de las fondas de antaño, en las mesas largas de los bodegones, en los cafés de esquina, en las sobremesas extensas de domingos en familia.

Se trata de una cocina que combina ingredientes, herencias y memorias. Una cocina que cuenta la historia de Buenos Aires mejor que cualquier libro de historia.

¿Qué define a la cocina porteña?

La cocina porteña es mestiza, espontánea, adaptada al bolsillo y a la época. Es esa fusión profunda entre la tradición criolla y los sabores traídos por los inmigrantes italianos, españoles, árabes, judíos y franceses. Esa cocina que se transmitió de abuelas a nietos, muchas veces sin recetas escritas, pero con un lenguaje emocional profundo: el del sabor.

En su esencia hay platos que nos siguen acompañando, como verdaderos clásicos de la identidad gastronómica porteña:

  • Milanesa napolitana con papas fritas
  • Buñuelos de acelga: típicos de casas de abuelas, económicos y sabrosos.
  • Revuelto Gramajo, nacido en el Jockey Club, mezcla de papas, jamón, huevo y practicidad
  • Ñoquis del 29, ritual de fin de mes con moneda bajo el plato
  • Lengua a la vinagreta: entrada clásica de bodegón que está resurgiendo en cartas modernas.
  • Pizza al molde con fainá, bien alta, dorada y crocante
  • Empanadas de carne cortada a cuchillo
  • Flan casero con dulce de leche y crema
  • Postre Vigilante, ese maridaje perfecto entre queso y dulce
  • Panqueques con dulce de leche flameados: otro gran final de cena en restaurantes tradicionales.

No se trata solo de comida. Estos platos condensan prácticas sociales, hábitos familiares, códigos compartidos. La cocina porteña habla de cómo comíamos, cómo compartíamos, cómo nos organizábamos en comunidad.

Un libro para volver a las raíces

En este contexto, el libro Cocina Porteña de Julián Díaz y Rodo Reich es una obra clave. Más que un recetario, es una invitación a mirar la ciudad a través de su comida. Con una mirada amorosa y comprometida, los autores recorren el mapa culinario porteño para poner en valor lo popular, lo olvidado, lo entrañable.

Julián Díaz, reconocido por sus proyectos como 878 Bar y Los Galgos, junto a Rodo Reich, periodista y cocinero, logran un relato que mezcla memoria, historia y receta con un lenguaje claro y emotivo. El resultado es un libro que no solo documenta una cocina, sino que la dignifica.

Desde los platos que nacieron en las fondas hasta las reinterpretaciones de chefs actuales, Cocina Porteña nos invita a pensar en qué comemos cuando decimos Buenos Aires. El libro también se propone defender esta cocina frente a modas pasajeras y revalorizarla como parte del patrimonio cultural.

La mirada desde la comunicación gastronómica

Desde nuestro rol como comunicadores, apasionados por la gastronomía y el vino, celebramos profundamente este tipo de publicaciones que nos invitan a maridar no solo platos y etiquetas, sino también emociones, historias y patrimonio.

Una milanesa napolitana puede encontrar su mejor compañero en un Chardonnay que limpie el paladar y resalte la acidez del tomate. Las empanadas de carne cortada a cuchillo en vez del maridaje salteño con Torrontés, podemos optar por un Syrah de cuerpo medio, especiado, con notas de pimienta negra que acompañen la jugosidad de la carne.
Un flan con dulce de leche y crema gana profundidad con una copa de Torrontés tardío o incluso un vino generoso tipo mistela.

Porque los vinos también cuentan historias. Y cuando dialogan con la cocina de un territorio, el resultado no es solo gustativo: es cultural, afectivo, simbólico.


Cocinar para recordar, comer para pertenecer


Hablar de cocina porteña es hablar de quiénes fuimos y de quiénes seguimos siendo. Es una forma de reencontrarnos con el placer de lo simple, lo compartido, lo nuestro.

Vinos y Pasiones se propone justamente eso: celebrar nuestra cultura desde el vino, la mesa, el relato y la memoria. Este año, redoblamos nuestra apuesta por seguir contando historias que nos representen. Y la cocina porteña, sin dudas, es una de ellas.

Bodega Valle de la Puerta: Innovación y Sostenibilidad en el Día del Medio Ambiente

En el marco del Día Mundial del Medio Ambiente, Valle de la Puerta reafirma su compromiso con una producción vitivinícola y olivícola sostenible, combinando innovación, conservación ambiental y desarrollo comunitario desde La Rioja, Argentina.

Un modelo de producción responsable

Desde hace 31 años, Valle de la Puerta ha implementado prácticas que demuestran que es posible producir vinos y aceites de alta calidad mientras se protege el medio ambiente y se impulsa el crecimiento local.

Conservación de la biodiversidad y protección de polinizadores

Se han creado islas de biodiversidad y hoteles de insectos, estructuras construidas con materiales reutilizados que sirven como refugio para abejas, mariposas y otros polinizadores esenciales. Estas iniciativas no solo fomentan el equilibrio ecológico, sino que también reducen la necesidad de pesticidas al promover el control natural de plagas. En colaboración con el Colegio Secundario de Nonogasta, se construyó el primer hotel de insectos en la «Isla 3», un proyecto que vincula a la comunidad con la conservación ambiental.

Manejo sostenible del suelo y el agua

Mediante técnicas de labranza mínima, se evita la remoción del suelo desde hace más de 20 años en sus 732,8 hectáreas de olivos y 86,1 hectáreas de vides. El uso de mulching (restos de poda triturados) protege el suelo de la erosión y mejora su fertilidad. En cuanto al agua, el sistema de riego por goteo y la instalación de sensores de humedad han permitido un ahorro del 30% en el consumo, mientras que un convenio con el INTA Chilecito monitorea la sostenibilidad de los acuíferos locales.

Economía circular: Residuos que se transforman en recursos

Valle de la Puerta impulsa una gestión eficiente de residuos:

El alperujo (subproducto de la aceituna) se convierte en compost orgánico.

Las botellas plásticas se reciclan en postes y maderas ecológicas.

Los residuos de cartón y papel se donan a la Fundación Garrahan y los desechos orgánicos del comedor se procesan mediante vermicompostaje, completando un ciclo de cero desperdicio.

Compromiso con la comunidad y el desarrollo local:

La agroempresa genera más de 120 empleos directos, donde se prioriza la contratación de mano de obra local, a través de patrocinios, como el Campeonato MTB Chilecito 2024, y alianzas con universidades (UNdeC y Siglo 21), se fortalece el desarrollo social y educativo de la región. Además, organiza visitas guiadas y jornadas de reforestación, como la dedicada al algarrobo nativo, reforzando el vínculo con la comunidad.

Horarios de atención:

Visitas guiadas: Mañanas (10 a 12 hs) / Tardes (14 a 16 hs).

Lunes a sábado: 8 a 18 hs. Domingos: 8 a 12 hs.

Turismo sostenible en La Rioja

La bodega forma parte del Bus Turístico de la Ruta del Vino Riojano, que recorre los paisajes de Chilecito y Famatina.

Salidas: Sábados y feriados, 8:30 y 14:40 hs, desde la Secretaría de Turismo de Chilecito.

Incluye: Visitas guiadas, degustaciones y gastronomía local.

Más información:

Web: www.valledelapuerta.com

Vinos: www.grupobaio.com.ar

Turismo: turismo.larioja.gob.ar

Bodega Malma obtuvo el sello Vitivinicultura Argentina Sostenible

En un contexto global donde los consumidores exigen cada vez más responsabilidad ambiental y social, la sostenibilidad se vuelve una ventaja competitiva clave. Así lo ha entendido Bodega Malma, el único establecimiento de Neuquén que -junto a otras 21 bodegas y 31 fincas de 14 provincias del país- ha logrado el sello Vitivinicultura Argentina Sostenible.

En el marco del programa de Promoción de Sistemas Vitivinícolas Sostenibles -desarrollado por Pymes Exportadoras de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) en articulación con el Consejo Federal de Inversiones (CFI)-, las bodegas contaron con asistencia técnica personalizada y consultores especializados que acompañaron la implementación de sistemas de gestión sostenibles, junto con auditorías externas que validaron los procesos.

“Este programa ha sido un gran desafío para las empresas, que se comprometieron voluntariamente a mejorar sus procesos. Hoy ese esfuerzo se traduce en mayor competitividad en un mundo cada vez más exigente”, resaltó Adolfo Brennan, miembro del directorio de COVIAR a cargo de la unidad ejecutora de Pymes Exportadoras.

De Neuquén al mundo, sostenibles

Bodega Malma nació en 2004 con el proyecto vitivinícola de San Patricio del Chañar, una región que se destaca por sus vinos de alta calidad y que se comparten a nivel mundial: actualmente, el establecimiento de la familia Viola exporta el 55% de su producción a Estados Unidos, Reino Unido y Brasil como principales mercados.

“Seguimos en el camino de transformarnos en una bodega 100% sustentable y acompañar la fuerte tendencia internacional en materia de mitigación del cambio climático. Amamos a la Patagonia, lugar único que elegimos para plantar nuestros viñedos: toda nuestra estrategia está pensada no solo desde el negocio sino también desde nuestro impacto en el entorno que habitamos”, deja en claro Ana Viola, CEO del establecimiento , que en 2022 obtuvo la certificación del Protocolo de Sustentabilidad.

Siguiendo esa línea, a través del sello VEG Argentina, la bodega también logró la certificación vegana como garantía del cumplimiento de procesos y estándares de elaboración de productos que no contienen ingredientes de origen animal o derivados animales.

La bodega

Con su arquitectura como una síntesis entre una avanzada tecnología vitícola y la estética del paisaje patagónico, la bodega posee una organización en forma lineal que se integra a las 127 hectáreas de viñedos a través de distintos taludes, que la emparentan con las formaciones montañosas de la región conocidas como bardas.

El espacio total tiene una superficie de 5800 m², conformados por las oficinas, el restaurant, la cava, el centro de visitas, Casa Malma y mini casas que permiten hospedarse siguiendo una tendencia de sustentabilidad con un concepto minimalista que respeta el medioambiente y se enfoca en el detalle y el confort.

El proyecto requirió el diseño de un sistema de irrigación de vanguardia que reencausó el agua de deshielo del río Neuquén para regar las chacras: para ello se construyó un canal de 20 kilómetros de largo, con siete plantas de bombeo y centrales de filtrado en cada chacra, con mangueras de riego por goteo localizado, computarizado y automatizado que permite la administración rigurosa de este preciado recurso.

Los suelos patagónicos son muy permeables y las raíces de las vides crecen en profundidad en busca de nutrientes y minerales. Los vientos y las brisas constantes mantienen los viñedos sanos y contribuyen a la concentración en la fruta, al color y a la estructura por generar una piel más gruesa en las uvas.

Las escasas precipitaciones y la baja humedad relativa colaboran con la sanidad de la fruta, mientras que la gran amplitud térmica entre el día y la noche durante el periodo de maduración favorece el equilibrio entre la acidez y el azúcar en las uvas.

Entre los varietales plantados se encuentran principalmente Pinot Noir, Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Sauvignon Blanc, Chardonnay, pero también se cuenta con pequeños lotes de otras variedades a partir de las cuales se elaboran partidas especiales.

Más información en: www.bodegamalma.com 
FB | TW | IG @malmawines
Ruta 7. Picada 15. San Patricio del Chañar. Neuquén. Patagonia Argentina

De la Uva a la Copa Wine Expo: una experiencia sensorial en Tucumán

Hoy 30 y mañana 31 de mayo, la provincia de Tucumán será sede de uno de los eventos más esperados del calendario enogastronómico del norte argentino en su primera edición: De la Uva a la Copa Wine Expo, que se realizará en la Sociedad Rural de Tucumán, en Yerba Buena, a partir de las 18:00 hs ambos días.

Esta feria ofrecerá una experiencia inmersiva con el vino como gran protagonista, donde los asistentes podrán disfrutar de catas, degustaciones, masterclasses, disertaciones a cargo de expertos y rondas de negocios que buscan fortalecer el vínculo entre productores, distribuidores, sommeliers y amantes del vino.

Tucumán, conocida por su rica herencia cultural, también es cuna de vinos singulares que se elaboran en los Valles Calchaquíes, una de las regiones vitivinícolas más altas del mundo. Allí, a más de 2.000 metros sobre el nivel del mar, zonas como Amaicha del Valle, Colalao del Valle, El Bañado y el valle de Choromoro son escenario del desarrollo de una vitivinicultura con identidad propia y fuerte impronta andina.

Los tintos de Malbec, Tannat y Cabernet Sauvignon, así como blancos como Torrontés –la cepa blanca emblema argentina– y Chardonnay, son protagonistas en una escena que crece y se afianza cada año, marcada por vinos intensos, expresivos y de gran frescura.

La gastronomía tucumana también tendrá un lugar destacado. Platos típicos como las empanadas, el locro, los tamales y la humita, con productos locales y técnicas ancestrales, se combinarán en una cena de gala con los vinos que nacen en estas tierras, en un maridaje perfecto entre tradición y modernidad.

En el marco de la Wine Expo Tucumán, que celebrará una cena de gala a beneficio de la Fundación Un Mundo Diferente, conversamos con el chef Martín Carreras, referente de Casa Croix, sobre su recorrido internacional, su amor por los productos del NOA y su filosofía en la cocina.

Entrevista al Chef Martín Carreras: «La gastronomía es mi vida»

Has recorrido el mundo trabajando en cocinas de renombre, como las de Gualtiero Marchesi en Milán, Paul Bocuse en Lyon y Michel Guérard en Francia. ¿Cómo han influido estas experiencias internacionales en tu enfoque culinario actual?

Trabajar con maestros como Marchesi, Bocuse y Guérard fue un privilegio inmenso. De cada uno absorbí lo máximo posible. Con Michel Guérard viví una etapa profundamente formativa; su enfoque marcó un antes y un después en mi cocina. Guérard me enseñó a amar el producto desde su esencia, sin disfrazarlo, respetando sus tiempos y cualidades. Con Marchesi entendí la elegancia de lo simple, y de Bocuse, la fuerza de la tradición y la identidad.

Después de tantos años viajando y cocinando en 18 países, ¿cómo definís tu identidad gastronómica? ¿Existe un hilo conductor que una todas tus experiencias?

Siempre hay un estilo. El mío es el respeto absoluto por el producto. Amo cada ingrediente, y eso guía mi cocina. Es un estilo conductor basado en la autenticidad y en el amor por lo que hago. Uno puede pasar por muchas cocinas, pero si no hay una base sólida, todo se diluye. Yo encontré en el respeto por el producto esa base.

Estás a cargo de la cena de gala en la Wine Expo de Tucumán. ¿Qué conceptos o ideas estás explorando para este evento?

Estoy trabajando con productos del NOA, que adoro profundamente. Me inspira la cocina regional: el locro, la humita, los tamales… ¡y ni hablar de los limones tucumanos! Quiero que quienes asistan a la gala puedan sentir esa conexión con la tierra, con los sabores auténticos, aunque desde una mirada contemporánea.

¿Cómo abordás el maridaje entre los platos que crearás y los vinos que se presentarán en la expo?

El maridaje es un diálogo. Cada vino tiene su carácter, su estructura, y mi rol como chef es acompañarlo con una propuesta que lo eleve. Busco armonía, además contraste y sorpresa. Y siempre respeto: el vino y el plato tienen que convivir sin opacarse.

Con una carrera tan diversa y extensa, ¿qué consejo le darías a los jóvenes chefs que aspiran a tener una trayectoria internacional como la tuya?

Que lo hagan con amor. Que respeten el producto, que sean humildes y escuchen. Uno nunca deja de aprender. Y sobre todo: que no pierdan la pasión. Esta profesión exige mucho, pero también da muchísimo.

¿Qué te sigue entusiasmando o desafiando hoy en el mundo de la gastronomía?

El gran desafío es el recurso humano. Podemos tener los mejores productos, las mejores técnicas, pero si no hay equipos comprometidos y formados, todo se cae. Necesitamos apostar por la formación, por la transmisión del conocimiento, por la pasión. Porque la gastronomía no es solo una profesión. Es una forma de vida.

Las entradas están disponibles a través de la web https://winexpoduc.com/, donde también se puede consultar la programación completa del evento.

De la Uva a la Copa Wine Expo se presenta como una oportunidad única para redescubrir el potencial vitivinícola y gastronómico del norte argentino. Un evento imperdible que promete sorprender a los sentidos y celebrar el espíritu de los vinos tucumanos.

Porque cada copa cuenta una historia y cada encuentro deja huella, esta edición invita a brindar por el alma del vino del norte y el calor de su gente.