Laura Catena: una argentina que enaltece a nuestro vino


Luca

Foto: Luca Wines

Hoy queremos traer la vida de una mujer inspiradora, inparable y emprendedora.

Cada Día Internacional de la Mujer es una oportunidad para celebrar historias que inspiran. Historias de mujeres que, con talento, conocimiento y pasión, transforman su entorno.

En el mundo del vino argentino, una de esas historias tiene nombre propio: Laura Catena.

Médica, investigadora, autora y líder vitivinícola, Laura representa una generación que ayudó a posicionar a la Argentina entre los grandes productores de vino del mundo. Con una mirada científica y una enorme vocación por comunicar, se convirtió en una de las embajadoras más influyentes del vino argentino a nivel internacional.

Desde Mendoza, tierra de montañas y viñedos de altura, su trabajo contribuyó a demostrar que el Malbec argentino podía competir entre los grandes vinos del planeta.


Talento, ciencia y pasión por el vino

Laura Catena es directora de Bodega Catena Zapata, una de las bodegas más emblemáticas de la vitivinicultura argentina.

Hija del reconocido visionario Nicolás Catena Zapata, creció rodeada de viñedos, cosechas y largas conversaciones sobre el futuro del vino argentino. Sin embargo, su camino no comenzó en la enología.

Estudió biología en Harvard University y luego medicina en Stanford University, especializándose en medicina de emergencias. Durante años dividió su vida entre la práctica médica en Estados Unidos y su creciente participación en el mundo del vino.

Esa combinación entre ciencia y pasión fue clave para su visión del vino: estudiar los suelos, los climas y los viñedos con rigurosidad científica para comprender el potencial único del terroir argentino.


El sueño de llevar el vino argentino al mundo

Durante la década de 1990, cuando los vinos argentinos aún no tenían el reconocimiento internacional que poseen hoy, Laura comenzó a involucrarse activamente en el proyecto familiar.

Un episodio fue decisivo. En una feria internacional del vino en New York, observó que los stands de Europa y Estados Unidos estaban llenos de visitantes, mientras que el de Argentina pasaba casi desapercibido.
Ese momento marcó un antes y un después.

Laura entendió que el desafío no era solo elaborar grandes vinos, sino también contar la historia de Argentina al mundo.

En una entrevista con La Nación recordó: “En casa hablábamos mucho de los viñedos”. Sin embargo, durante mucho tiempo quiso recorrer su propio camino. Algo que suele suceder: muchas veces los hijos sentimos la necesidad de buscar un rumbo diferente al de nuestros padres, aunque más tarde la vida nos vuelva a conectar con nuestras raíces.

Muchas veces en la vida tomamos distancia, aprendemos otros caminos y buscamos nuestro propio rumbo. Sin embargo el destino, como las olas del mar cuando comienzan a arrastrarnos suavemente, termina acercándonos otra vez a la pasión de nuestros padres.



La ciencia del terroir

Uno de los grandes aportes de Laura Catena ha sido impulsar la investigación vitivinícola.

Fundó el Catena Institute of Wine, un centro de investigación dedicado al estudio del terroir argentino, particularmente de los viñedos de altura en Mendoza.


Un equipo que hace historia

En Bodega Catena Zapata, Laura trabaja junto a un equipo de profesionales apasionados que contribuyen a la calidad y prestigio de sus vinos.

Entre ellos se destaca el reconocido enólogo Alejandro Vigil, junto a especialistas en viticultura y enología que comparten una misma filosofía: elaborar vinos que expresen con autenticidad el terroir argentino.

El resultado son etiquetas que hoy se encuentran entre las más respetadas del mundo del vino.


El momento que cambió su vida

Catena Wines
Foto: Catena Wines- padre e hija

En los 90′, Nicolas Catena era profesor de Economía en Bekerley,  Laura decidió afincarse ahí. Ella estaba como residente en Harbor-UCLA Medical Center, como quizá nos pasó a varios que te resistís a alguna actividad o hecho y de golpe , la vida te pone de frente a eso. Así fue cuando la revista Wine Spectator convocó  a la Bodega Catena Zapata para que participara de la feria New York Wine Experience . Fue ahí que su progenitor le dijo que fuera ella porque era quien mejor hablaba inglés.

Allí, se dio cuenta, que los stands de Estados Unidos y de las zonas vitivinícolas de Europa estaban llenos, el de Argentina no. En una entrevista para la revista Forbes dijo: «People used my spittoon without drinking my wine», «la gente utilizaba mi spitter sin tomar mi vino», entonces llamó a su padre y le dijo que quería ayudar en ese sueño que él tenía con respecto al vino argentino.
Ese fue el quiebrem el instante que su vida y sus energías focalizaron en sus orígenes, el vino.

Si bien la gente le prestaba atención porque era la hija de Nicolás Catena, entendió pronto que debía investigar – cómo sucede en muchos aspectos de la vida, si no te metés de lleno, no crecés-. Y así fue como empezó a ver resultados, comenzó a ver palmo a palmo el terroir, cómo dicen los franceses, a estudiarlo y a saberlo de memoria.


Excelentes jugadores

En la bodega Catena Zapata Laura lidera un equipo maravilloso formado por Ale Vigil como director de Enología, Ernesto «Nejdi» Bajda enólogo; Luis Reginato director de viñedos, un apasionado por los aspectos artesanales y técnicos de la viticultura y Mariela Molinari: enóloga y directora de exportaciones para Europa.


Equilibrio dulce, firme y constante

Definitivamente Laura es una mujer, madre y empresaria que sabe combinar con devoción, esmero y pasión roles que no siempre parecen hilvanarse. Nunca deseó la vieran como «la hija de», por eso trabajó, trabajó y trabaja para crear los mejores vinos, para que su nombre tuviera experiencia y crear su propia empresa.Aunque no siempre sea fácil tener un emprendimiento con la familia, padre e hija se entienden muy bien y entre los dos son impresionantes.

Laura tiene tres hijos y a la hora en que le preguntan si desean que ellos trabajen el emprendimiento familiar, expresa: «tomo el consejo de mi papá, que dice que con los negocios familiares no hay que empujar, que hay que dejar que la gente venga si así lo decide. Creo que es una teoría muy acertada».

Mujer de viñedos, compañera, madre, emprendedora talentosísima, hacedora de vinos, doctora, ha sabido de tiempos duros, de momentos de pioneros en donde había mucho por hacer.

Para nosotros es un verdadero placer contarte parte de lo que es su trayectoria, su energía, su excelente vibra e inspiración. Con la alegría y las ganas que absolutamente todos nos contagiemos un poco de ese fervor.

En este Día de la Mujer queremos también agradecer y honrar a quienes caminan a nuestro lado: abuelos, padres, hijos y a todos los hombres que nos valoran, nos acompañan y nos impulsan a brillar como mujeres, como líderes y como creadoras.

Porque cuando el respeto y la admiración son mutuos, todos crecemos un poco más.


Fuente consultadas: Forbes – “Winemaker/Doctor Laura Catena”

El Cronista – “El plan de Laura Catena para crear un vino que añeje por 100 años”

La Nación – “Laura Catena: desde joven sabía que podía ayudar a la gente”

 
Que este día sea el comienzo para que nuevos y poderosos pensamientos te lleven a renovado futuro.

¡Una alegría inmensa que nos leas!

Cazuela de mariscos para dos: un plato con sabor a mar

Imagen ilustrativa


Hay platos que invitan a bajar el ritmo, servir una copa de vino y disfrutar sin apuro. La cazuela de mariscos es uno de ellos. Aromática, reconfortante y llena de sabor, es perfecta para compartir en un almuerzo distendido o cena tranquila, especialmente en una noche fresca cerca del mar.


Un plato con historia marinera

La cazuela de mariscos es uno de esos platos que nacen del encuentro entre el mar y la cocina hogareña. Su origen se vincula con las tradiciones culinarias de las regiones costeras del Mediterráneo, donde pescadores y familias preparaban guisos con lo que ofrecía la pesca del día: mejillones, calamares, pequeños pescados y crustáceos cocidos lentamente en una olla con tomate, hierbas y vino.

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Viñas del Nant y Fall: un sueño familiar en la Patagonia austral


La Patagonia argentina siempre seduce por sus paisajes imponentes, su naturaleza auténtica y su clima desafiante. En la provincia de Chubut, ese entorno extremo ha dado lugar a una propuesta vitivinícola única, donde el enoturismo se fusiona con la aventura, la gastronomía regional y la historia de un pueblo que celebra sus raíces.

Entre las chacras, ríos y montañas del Valle de Trevelin, a solo 12 kilómetros de la plaza principal de la localidad, se levanta Viñas del Nant y Fall, un proyecto familiar que desde 2009 ha demostrado que la vitivinicultura más austral de Argentina no solo es posible, sino también capaz de producir vinos con identidad propia.


El origen de un sueño patagónico

La historia de Viñas del Nant y Fall nació del espíritu emprendedor de la familia Rodríguez-Bianchi, quienes adquirieron una chacra junto al arroyo Nant y Fall —un curso de agua cuyo nombre en galés e inglés se traduce como “arroyo de las cascadas”— y transformaron, con esfuerzo, lo que era matorral y maleza en un vergel productivo.

Desde su primera cosecha en 2016, la bodega se planteó como pionera en el Valle de Trevelin, una región que requiere ingenio para cultivar vides debido a las heladas frecuentes, los veranos breves y la amplitud térmica patagónica. Lejos de limitar la viticultura, estos factores se convierten en un sello distintivo: las uvas desarrollan perfiles aromáticos intensos y una acidez vibrante, características que se reflejan en los vinos de la bodega.

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Antigal Winery & Estates inicia el año con dos nuevos lanzamientos


Se trata de Uno Pinot Grigio y Puro Uno Extra Brut, que renuevan la línea UNO con frescura, versatilidad y autenticidad.


Antigal Winery & Estates, uno de los primeros establecimientos vitivinícolas de Argentina y ganadora del Wine Star Awards 2023 como Mejor Bodega del Nuevo Mundo, inicia el año con dos lanzamientos que amplían a la línea UNO: Uno Pinot Grigio y Puro Uno Extra Brut.

Ambas etiquetas reflejan la identidad de la marca y su búsqueda constante de frescura, elegancia y expresión de origen.

“Estos lanzamientos marcan el inicio de un año muy especial para la bodega. Buscamos seguir diversificando nuestro portfolio, explorando nuevas expresiones y ampliando las ocasiones de consumo, siempre con el foco puesto en el origen y la calidad. Y esto es solo el comienzo: en 2026 vamos a presentar nuevas propuestas que continúan este camino de innovación y crecimiento”, adelanta Paula “Pupi” González, enóloga de Antigal Winery & Estates.


Uno Pinot Grigio: Nueva expresión, misma esencia

Proveniente del Valle de Uco, Uno Pinot Grigio se incorpora al portfolio como una nueva interpretación dentro de la línea. Se trata de un vino fresco, vibrante y versátil, que reafirma el espíritu de UNO: energía, autenticidad y carácter en cada copa.

De perfil frutado y textura fluida, invita a disfrutarlo en múltiples ocasiones. La altura de los viñedos, la composición de los suelos y la marcada amplitud térmica del Valle de Uco permiten una maduración lenta que potencia su expresión varietal y su equilibrio natural.

En nariz se destacan notas de pera, jazmín y flores blancas; en boca es delicado, refrescante y de final floral persistente.


Puro Uno 2025

El espumante Puro Uno Extra Brut 2025 se relanza como una auténtica celebración del origen, donde naturaleza y técnica se integran para dar vida a un producto contemporáneo, versátil y refinado.

Elaborado a partir de un corte de 80% Chardonnay y 20% Pinot Noir, provenientes de La Arboleda y Altamira (Valle de Uco), expresa la frescura y elegancia de estos dos terruños emblemáticos.

Se produce bajo el método Charmat Lungo, con 110 días de contacto sobre lías, lo que aporta cremosidad, complejidad y burbujas finas y persistentes. El resultado es un espumante equilibrado y vibrante, con aromas de flores blancas y durazno blanco, acompañados por sutiles notas de pan tostado.

La elevada acidez natural que aporta la altura del Valle de Uco garantiza frescura, elegancia y potencial de guarda, consolidando su posicionamiento dentro del segmento premium.


Identidad y crecimiento

Con estos lanzamientos, Antigal continúa fortaleciendo la línea UNO y reafirmando su compromiso con la calidad y la innovación. Desde vinos frescos y gastronómicos hasta espumantes de perfil contemporáneo, la marca consolida una propuesta versátil que combina expresión de origen, diseño distintivo y gran valor percibido.

Ambos productos están disponibles en vinotecas de todo el país y en la tienda online de Antigal (www.tienda.antigal.com)


Acerca de Antigal Winery & Estates

Antigal es una de las bodegas más antiguas de Argentina. Fundada en 1897, en Maipú -primera zona vitivinícola de Mendoza a los pies de la Cordillera de los Andes-, sus principales viñedos están ubicados en Valle de Uco, en Gualtallary y La Arboleda. 

El casco histórico de finales del siglo XIX fue completamente renovado cambiando una elaboración de vino a granel por alta gama. La búsqueda de la excelencia es el motor que impulsa el éxito de la bodega. En todos los niveles, Antigal crea vinos de gran calidad y equilibrados que expresan la esencia del terruño mendocino.  

Con sus vinos distribuidos por todo el mundo, UNO Malbec está en el top 10 de malbecs argentinos más vendidos en Estados Unidos.

En el 2023, ganó Wine Star Awards como la Mejor Bodega del Nuevo Mundo por la prestigiosa revista norteamericana Wine Enthusiast.

Su inconfundible etiqueta metálica con el número 1 ha sido premiada mundialmente por su elegancia y originalidad.

Francia y sus regiones del vino

Saint Emilion, Bordeaux

Hablar del vino en Francia es hablar de identidad, de paisaje y de tradición. La vitivinicultura francesa tiene raíces que se hunden en la antigüedad, cuando los griegos, alrededor del siglo VI a.C., introdujeron las primeras vides en la actual Provenza, a través del puerto de Massalia (hoy Marsella). Más tarde, fueron los romanos quienes expandieron el cultivo de la vid por gran parte del territorio, comprendiendo rápidamente el enorme potencial de estas tierras para la producción de vino.

Durante la Edad Media, los monasterios jugaron un rol clave en el desarrollo vitivinícola. Monjes benedictinos y cistercienses no solo cultivaron viñedos, sino que observaron con meticulosidad los suelos, las exposiciones solares y los microclimas. Gracias a ellos comenzó a gestarse el concepto de terroir, esa idea tan francesa que entiende al vino como la expresión única de un lugar. En Borgoña, esta observación detallada dio origen a la delimitación de parcelas que aún hoy definen algunos de los vinos más prestigiosos del mundo.

Con el paso de los siglos, el vino se consolidó como parte fundamental de la cultura francesa. En la corte, en las ciudades y en el campo, el vino era símbolo de estatus, de celebración y vida cotidiana. Ya en los siglos XVII y XVIII, regiones como Burdeos comenzaron a estructurar su comercio internacional, exportando vinos a Inglaterra, Países Bajos y otros mercados europeos, sentando las bases del prestigio global que aún conserva.

El siglo XIX trajo consigo uno de los mayores desafíos: la filoxera, una plaga que devastó los viñedos franceses. Este momento crítico obligó a replantear prácticas vitícolas, injertar sobre portainjertos americanos y modernizar técnicas de cultivo. De esta crisis nació una vitivinicultura más consciente y organizada, que luego daría lugar, en el siglo XX, al sistema de denominaciones de origen controladas (AOC), creado para proteger la identidad y calidad de los vinos según su procedencia.

Hoy, Francia sigue siendo un faro para el mundo del vino. Sus estilos y normas han influenciado a países productores de todos los continentes. Pero más allá del prestigio, lo que define a la vitivinicultura francesa es ese profundo respeto por la tierra, por la tradición y por la transmisión de saberes de generación en generación.


El clima: el gran arquitecto del vino francés

Es difícil entender el vino francés sin detenernos en su clima. Francia posee una diversidad climática notable, y es justamente esa variedad la que le permite ofrecer estilos tan distintos, desde espumosos vibrantes hasta tintos de gran estructura y blancos delicados.

En términos generales, el país se mueve entre tres grandes influencias: el clima oceánico, el continental y el mediterráneo. En el oeste, cerca del Atlántico, el clima oceánico aporta temperaturas moderadas y lluvias regulares, como ocurre en Burdeos, donde estas condiciones favorecen una maduración lenta y equilibrada de las uvas. Hacia el interior, en Borgoña o Champagne, predomina un clima continental, con inviernos fríos, veranos cálidos y marcadas amplitudes térmicas, que permiten vinos de gran frescura y precisión aromática. Más al sur, el clima mediterráneo se hace sentir en zonas como el Ródano Sur o Provenza, con mayor insolación, veranos secos y vientos que ayudan a mantener sanos los viñedos.

Esta combinación de climas se traduce en una enorme riqueza estilística. La latitud también juega un papel fundamental: muchas regiones francesas se encuentran cerca del límite norte para el cultivo de la vid, lo que explica la búsqueda constante de equilibrio entre madurez y acidez. Por eso, cada vendimia es un desafío y una aventura distinta, donde el clima marca el carácter del año.

Además, factores como la cercanía a ríos, montañas y mares generan microclimas únicos. El Loira, el Ródano, el Garona o el Mar Mediterráneo no solo embellecen el paisaje, sino que influyen directamente en la temperatura, la humedad y la ventilación de los viñedos. Es en esta interacción entre clima, suelo y saber humano donde nace el famoso terroir francés.

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