¡Feliz día de la mujer! A vos mamá, abuela, hermana, novia, esposa, amante, cuñada, sobrina, amiga, tía, hija, prima, compañera de trabajo, maestra, suegra, nuera, emprendedora, ama de casa, piloto, médica, psicóloga, abogada, sommelier, bailarina, guía de Turismo, secretaria, etc. ¡A todas, absolutamente a todas Feliz día!.
Ya lo he mencionado más de una vez, una mujer que admiré mucho fue mi abuela Mela, mi abuela materna. Quizá porque remó contra la corriente. Contado por mi mamá, en épocas en la que casi no se hablaba de separación, divorcio o que la mujer trabajara, ella hizo esas tres cosas.
Su primer matrimonio no resultó. Sin embargo, en la década del 50, salió a trabajar y tuvo la valentía de decir basta. Una mujer que antes que resignarse se adaptó y buscó la felicidad. Luego la vida o el destino hizo que ella y un primo lejano se enamoraran y después, él con sus tres hijas fueron a vivir con ella, con su madre y con su hija (Ana, mi mamá).
Era graciosa, dulce, soñadora y apasionada, también un poco mal humorada. Le encantaba cocinar, era super cariñosa, te daba besos encadenados, de a tres: empezando uno, venía el otro y otro. En tiempos en los cuales algunos padres no abrazaban o no decían un «te quiero», ella me decía «te adoro», y obviamente, no lo decía al pasar, le ponía pasión y sus ojos le brillaban.
Era la que una y otra vez tocaba el pan caliente y no sé como, parecía no se quemaba.
Despotricaba contra la Iglesia, aún así a la hora de pedir que su nieta sanara (yo que estuve internada por varios días), acudió a ella aunque fue -puedo asegurar- una de las cosas que más le costaron.
Mujer, luchadora, sentimental y romántica hasta los huesos, fue y es para mi el prototipo de mujer. Ella me hablaba de su segundo marido (el que para mi fue el abuelo Pepe, ese primo que mencioné antes) con muchísimo amor, fue su gran compañero. Cuando supo se acercaba su hora de dejar este mundo, pidió que las cartas que él le había escrito desde el Sur (más precisamente la Patagonia, de Puerto Madryn) las pusieran junto a ella.
Hacía unos bizcochuelos de ensueño, unos alfajores de maicena de película y sus ñoquis de papa eran super exquisitos. Muy seguido tenía tentaciones de risa, y no paraba, y cuando tomaba vino, se le ponían enseguida los cachetes colorados.
Vivió con pasión, con alegría y con garra. Ella y mi mamá, me enseñaron que en esta vida es importante tener al lado un buen hombre, que te acompañe en el arte de vivir y amar.
Hoy quiero homenajearnos, y deseo también homenajear al hombre, a los padres, a los hermanos, abuelos, tíos, novios, suegros, etc. Porque sin ellos no seríamos tan mujeres, tan pacientes, románticas, comunicadoras, tan luchadoras.
En este ir y venir, en este recorrido que es la Vida agradezco a cada una de las mujeres que he tenido y tengo a mi lado y a los hombres que sin ellos, no tendríamos el lugar que ocupamos. A ellos que saben lo que necesitamos, que nos brindan un sonrisa que nos ilumina el día, un abrazo o besos que nos hacen volar.
¡Feliz día mujer hoy y siempre! Feliz día y no dudes un sólo minuto de tu Vida en ser vos misma. Tan mujer, luchadora, tan sensible, tan de buena madera.
Muchas gracias por estar ahí, nuestras vidas no son las mismas desde que tenemos tu compañía.



Hoy las protagonistas son las empanadas. Un plato tan característico, tan argentino, y con rellenos tan variados. Cuando las comemos evocamos en algún momento los paisajes del Norte argentino, de Salta, de Tucumán, también paisajes de Jujuy y de Santiago del Estero.
maridaje regional te aseguramos te transportas a los Valles Calchaquíes de inmediato. Te sugerimos Amauta de 







Marcelo Pelleriti, es el enólogo, líder a nivel mundial. Aprendió de Michel Rolland a “leer” el viñedo y hacer vinos que marcan estilos.





El verano se está haciendo sentir. A los que nos gusta acompañar almuerzo o cenas con vino, a veces, se nos complica un vino tinto. Hay personas que no son muy “amigos” de los rosados. ¿Porqué? Porque creen que es una mezcla de los vinos tintos con los blancos. Este método no es aconsejable enológicamente hablando. Los rosados se hacen de uvas tintas que son fermentadas como blancas.
esperado». Durante años quienes trabajaban en la cosecha rogaban por una cosecha abundante de ahí donde proviene su nombre.
Rafael, provincia de Mendoza, es uno de los clásicos. Elaborado con uvas de Merlot del sur mendocino. De color rosa atractivo. En nariz notas a frutillas y frambuesas, en boca posee cuerpo. Con una buena acidez
4-Familia Gascón Malbec Rosé 2015
Ricitelli, de la
6-Sylvestra Pinot Noir Rosé 2015 de la 
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