Polenta con salsa boloñesa, deliciosa y nutritiva

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La polenta con salsa boloñesa es un clásico que abraza el alma y reconforta desde el primer bocado. ¿Te acordás cuando Doña Petrona la convirtió en símbolo de cocina auténtica y generosa? Este plato combina lo simple con lo memorable: la suavidad de la polenta y el sabor profundo de un tuco de carne bien cocido -una dupla que no falla en días fríos.

Aquí te compartimos una versión que mantiene ese espíritu nutritivo y casero, pero con una presentación y pasos más claros, perfectos para quienes cocinan con el corazón y la mente. Ideal para compartir en familia o con amigos, saboreando un plato abundante y lleno de sabor.
Cuando conocí a Agustín y a sus hijos, me di cuenta que con sólo mencionar este plato a todos se les dibujaba una gran sonrisa en el rostro.
Así esta preparación comenzó a formar parte de nuestros menús de invierno.

El ingrediente principal es la harina de maíz, puede también elaborarse con harinas de otros cereales como, por ejemplo, el trigo sarraceno.
La podés cocinar «a piacere» o más gruesa o más «chirle».
Podés al otro día hacer bastones y hornearlos con queso provolone.
Hoy te proponemos preparar polenta con salsa boloñesa y queso, el plato para el alma y para los días frescos.

Ingredientes para cinco personas


– 6 tazas de agua
– 2 tazas de polenta
– queso cremoso 200 grs.
– sal
– pimienta
– queso parmesano rallado

Salsa bolognesa

Preparación de la salsa


1- Salteá la cebolla con aceite de oliva, luego agregá el ajo, ojo que no se dore sino toma sabor amargo y agregá la zanahoria cociná por unos diez minutos.
2- Cuando estén cocidos, agregá la carne, separándola con una cuchara de madera. una vez esté cocida, incorporá, los tomates y el puré, sal, pimienta, el pimentón y alguna hierba aromática que te guste.
3- Probala, si es necesario agregá un poco de azúcar, salpimentá y cociná por 20 minutos. Reservá.

Preparación de la polenta


1- En una olla colocá las tazas de agua con un puñado de sal gruesa a hervir.
2- Una vez que hirvió, apagás el fuego e incorporás en forma de lluvia una a una y revolviendo permanentemente las tazas de polenta.
3- Seguí revolviendo hasta lograr el punto deseado.
4- Ahora emplatá, serví primero la polenta y encima la salsa.
5- Disfrutá de este sencillo y delicioso plato,

Si querés maridar con un rico vino, nuestra sugerencia hoy es:

Alambrado

Alambrado Malbec de Bodega Santa Julia
Un vino que en nariz se sienten notas a frutos rojos
y algunas notas a frutos negros se siente un poco
de vainilla gracias al paso por madera,
enbarricas de roble francés de primer, segundo
y tercer uso por 10 meses.
En boca buena estructura con taninos redondos.
Con final prolongado.

Salentein

Salentein Reserva Cabernet Sauvignon
de la Bodega Salentein
En nariz presenta aromático y con aromas típicos
de la variedad (notas a pimiento), se destacan notas
a pimienta negra. En la boca es de estructura tánica
elegante.
Final largo y persistente.

Que pases un hermoso día y desde ya te agradecemos tu visita. ¡Nos encanta saber que estás ahí!

«Las oportunidades no pasan, las creas.»
                                                                     Cris Grosser

Pacú con papas y trozos de calabaza

20180714_141524Las veces que podemos te decimos que salgas de la zona de confort.
Esta vez la propuesta es con pacu que es un pescado de río. Su carne tiene una cierta estructura.

Ingredientes (para dos personas)
– 2 filetes de pacú
– 1 hinojo o cebolla
– 2 papas pequeñas
– 1/4 de calabaza
– 1 cucharada de manteca
– aceite de oliva un chorrito
– sal
– pimienta
– semillas de eneldo

Preparación
1- Picá el hinojo, saltealo en una sartén caliente con manteca y aceite de oliva.
2- Pelá y corta las papas en fetas finas e incorporalas a la sartén, cocinalas unos minutos, luego, cortá 1/4 de calabaza en cuadrados pequeños, saltealos también.
3- En otra sartén con aceite de oliva, disponé los filetes de pacú ya salados, si tienen piel de este lado primero.
4- Cociná por cuatro o cinco minutos, agregá las semillas de hinojo, dalos vuelta y cociná por el mismo tiempo.
5- Sabemos no siempre es fácil darlos vuelta porque la carne es tan tierna que se rompe. Con paciencia y calma ayudate de una espátula. A último momento si querés podés agregar un chorrito de crema de leche o nata.
6- Emplatá los filetes y poneles alrededor las papas y por encima los trozos de calabaza.

Para los pescados de río grasos la recomendación en cuanto a vinos, va hacia los Chardonnay.
Aquí te presentamos dos ejemplos.

Alfredo Roca Dedicación Personal Chardonnay Alfredo_Roca_Dedicacion_Personal_Chardonnay_z1mwzw
De la Bodega Alfredo Roca, que está ubicada en San Rafael,
provincia de Mendoza.
Criado por 6 meses en barricas de roble francés
de primer uso. Un vino blanco con gran cuerpo, con
notas tostadas y acidez media, al ser untuoso va muy
bien con el pacú.

Puramum Reserva ChardonnayPuramun-Chardonnay-2016-e1506198618550
Un vino de Pepe Galante, de la zona de Valle de Uco,
provincia de Mendoza. Posee muy buena frescura,
tiene a la vez acidez interesante, notas de fruta blanca
y algo floral. Un blanco con potencial de guarda.
De final persistente.

Animate a preparar pescados, son una fuente riquísima de ácidos omega 3, que ayudan a combatir el colesterol malo, además de nutrientes y se digieren mejor que la carne. Variá siempre que puedas tu dieta y la de los tuyos.
Y más allá de que a nosotros nos gusta maridar con vino las preparaciones, queremos destacar es muy importante hidratarse con agua.

Nos encanta que nos visites, muchas gracias por tus comentarios y tu linda energía.

¡¡Qué tengas un día soleado, con energía y alegría!!

Maridaje, el arte del buen acuerdo

ValeGamper


Valeria Gamper que es docente en el IAG y en CAVE, 2012 WSET Level 3, Certified Sommelier CMS, Segunda Mejor Sommelier de Argentina 2017.
Además, Gamper fue la única mujer clasificada en las semifinales para el Concurso Mejor Sommelier de las Américas 2018, que se llevó a cabo en el Teatro Marie Gérin Lajoie en Montreal, Canadá.
En esta nota nos habla de los principios del maridaje.

Parte del encanto del vino es ver cómo se expresa diferente en distintas situaciones.
El vino es una bebida, y también un alimento. Es parte de la cultura y está inmerso en nuestras costumbres.
Puede disfrutarse solo, o mejor aún, acompañado con una comida. El arte de combinar comida y bebida de manera que ambas resulten favorecidas se lo conoce como maridaje o acuerdo.
La palabra maridaje proviene de matrimonio, y como tal, hay algunos que funcionan y otros que no.
Los acuerdos pueden realizarse por similitud de sabores, texturas, intensidad de aromas, o bien, pueden pensarse por oposición. Porque como sucede con algunas personas, los opuestos, también se atraen.
Es interesante detenernos y sentir como el sabor de un alimento cambia, al combinarse con una bebida, y viceversa, como el sabor y olor de un vino puede exaltarse o apagarse, según el alimento con el que se lo combine.
Hay compañías muy gratas, y otras, que hacen rechinar los dientes… Si bien, las preferencias personales es lo que debe primar a la hora de comer y beber, hay algunas reglas básicas que pueden seguirse para maximizar la experiencia gastronómica.

Hoy: Pescados y vino blanco
Es una afirmación real y a la vez incompleta. Es verdad que en general los pescados combinan mejor con vinos blancos. Aunque haya casos en donde la elección de un vino tinto, puede ser una buena alternativa.
Para hacer un buen acuerdo hay que pensar qué tipo de pescado se va a utilizar, cómo va a cocinarse, si va a tener salsa, con qué se lo va a acompañar y cómo se lo va a condimentar.
Los pescados suaves, más magros encuentran mejor compañero con vinos blancos ligeros con acidez distintiva. Si fueron hechos a la plancha, al horno, o fueron apanados y fritos, la acidez del vino puede funcionar refrescando la boca, tal como lo haría exprimir un gajo de limón sobre el plato.
Si la preparación es picante, salada, y/o muy oleosa, la acidez puede contrarrestar estos componentes, y lograr una sensación muy agradable en boca. 

Un exponente de esta categoría es Costa y Pampa

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Sauvignon Blanc 2016, de la Bodega Costa y Pampa
by Trapiche en Chapadmalal, provincia de Buenos Aires.
De un fino color amarillo con dejos verdosos, posee notas a hierbas frescas,
intenso aroma a ruda y suaves notas cítricas.
Presenta textura caudalosa en boca, fresco y con marcada presencia mineral.

Sanpedro

Si el plato además es ligeramente especiado, un vino blanco
aromático y frutado puede funcionar muy bien. Por ejemplo,
San Pedro de Yacochuya Torrontés 2016, de la Bodega
San Pedro de Yacochuya, en la provincia de Salta, norte de Argentina.
Color amarillo claro. Nariz agradable de flores blancas. Frutas tropicales,
con notas de manzana, piña y melocotón. Muy fresco y crujiente, seco e intenso.

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Si el plato es salado y presenta algo de dulzor, suele quedar muy
bien combinarlo con vinos blancos frescos que presenten algo de
azúcar residual,  sin llegar a ser dulces. Esta categoría de vinos,
llamada “Off-dry” o vinos semi- secos, son los mas difíciles de
conseguir en Argentina, ya que muy pocos productores los elaboran.
Son vinos muy versátiles y funcionan muy bien, también con sushi.
El Bienconvino Gewurztraminer 2017, de Bodega Bienconvino,
de Mendoza, es un buen candidato.

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Los pescados mas grasos, con sabores más pronunciados, con una
salsa mas untuosa, permiten lucir vinos con mayor volumen,
más intensos, con crianza en barrica y o crianza sobre lías. O porqué
no, algún vino tinto ligero, liviano y de acento frutado.
Aquellos platos de pescados guisados tipo el Bacalao al Ajoarriero
pueden verse bien acompañados con algún vino tinto suave,
de perfil frutado, como ser el salteño El Esteco Old Vines Criolla 2016,
de Bodega El Esteco, en la provincia de Salta.

Ahora bien, los vinos que resultan más complicados de combinar con pescado de manera exitosa son los vinos muy dulces, y los vinos tintos opulentos, ricos en taninos. Estos últimos, son tan intensos que fácilmente sobrepasarían al sabor de los pescados, sobre todo a aquellos más delicados.

Gusto personal
Más allá de lo sugerido, es importante la experiencia y gusto personal de cada uno.
Hay infinidad de platos, y vinos con que combinarlos y personas para degustarlos.
Lo lindo del ejercicio, es experimentar muchas veces y escoger lo que más nos satisfaga.

Una nota exquisita, super clara e instructiva. ¡Muchas gracias Vale por este aporte tan valioso!

Marquise de chocolate, dulce de leche y crema

20171001_143209Es fácil, no tenés excusas.
Ideal para el frío para vos que te volvés loco con el chocolate.

Este postre nació en Francia, al sur del país y para homenajear a – como su nombre lo sugiere – a los marqueses.
Esta marquise queda riquísima y es verdaderamente fácil de hacer.

Ingredientes
Para la base
– 200 grs. de manteca
– 150 grs. de chocolate semi amargo
– 1 taza de azúcar
– 4 huevos

Para el relleno
– 400 grs. de dulce de leche repostero
– 250 grs. de crema de leche
– 3 cucharadas de azúcar

Preparación
1- Derretí la manteca, junto al azúcar y al chocolate en una cacerola o a baño maría.
2- Retirar y dejar enfriar a temperatura ambiente.
3- Agregar los huevos y mezclar
4- En una placa de 22 cm. de diámetros colocá papel aluminio, en la base y en los costados y rocialo con rocío vegetal, sino tenés pincelalo con manteca.
5- Precalentá el horno y llevá la preparación a 180° por 20 o 30 minutos.
6- Sacá la marquise del horno y una vez fría untala con el dulce de leche.
7- Luego batí la crema de leche a tres cuartos, (la crema es sostenida, sin embargo no podés ponerla en una manga) o a punto (ahí si la colocás en una manga y formas picos)
8- Podés decorar con virutas de chocolate.

Para acompañar esta marquise te sugerimos un blend de té negro aromatizado con vainilla y cítricos, cualquier otro té, inclusive un café.
Claro que también podés maridarla con un whisky un ron.

«Después de comer chocolate te sientes como un dios, como si pudieras conquistar a los enemigos, liderar ejércitos, atraer a los amantes.»
Emily Luchetti

¡¡Placer que nos acompañes!! ¡¡Qué tengas un día espléndido!!

Pizza de rúcula, jamón y salame tandilense

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No excuses, son fáciles de hacer y además tiene ese sabor extra de hechas por vos.
Hay una diferencia grande cuando saboreas una receta que fue elaborada por vos. No importa cómo te salga, claro que si sale muy bien la alegria es aún mayor.

Hacete el tiempo de preparar una, dos pizzas, invitá amigos si estás solo o andá a cocinar a casa de otros. Comer es uno de los grandes placeres y cuando es compartido es aún más lindo.

Ingredientes (salen dos pizzas)
– 500 grs de harina
– 1 cucharada de sal bien al ras
-25 grs. de levadura fresca, la del cuadradito
– 1 cucharadita de azúcar
– 1/4 de taza de aceite de oliva o de maiz
– 1 taza de agua

Para cubrir la pizza
– 3/4 taza de salsa de tomate
– 250 grs. de mozzarella
– 1 atado de rúcula
– aceite de oliva a gusto
– 150 grs. de salame
– 150 grs. de jamón
– olivas negras para decorar

Preparación
1- En un bol grande, o en la mesada, formá una corona con la harina, esparci la sal por los bordes externos, así no está en contacto con la levadura.
2- En el centro disponé la levadura desgranada junto con el azúcar, el aceite de oliva y el agua tibia.
3- Integrá de a poco y andá formando una masa lisa y elástica.
4- Dividí en dos bollos, dejalos reposar tapados con un lienzo
5- Que dupliquen el volumen, dejalos aproximadamente una hora.
6- Extendé y ubicá las pizzas en dos pizzeras previamente aceitadas.
7- Precalentá el horno a 220 grados, cubrí las pizzas con la salsa de tomate y mandalas al horno por aproximadamente 10 minutos.
8- Cuando estén apenas doradas de abajo, agregá la mozzarella, el jamón cortado en tiritas, las rodajas de salame y horneá unos 10 minutos más.
9- Sacalas del horno y disponé la rúcula (previamente lavada, sin los cabitos y seca) sobre una de las pizzas o las dos. Podés hacer la otra con mozzarella y jamón.
10- Agregá un chorrito de aceite de oliva y queso parmesano por encima. A disfrutar.

Nos gusta mucho la pizza con cerveza, sin embargo la pizza puede ir muy bien con vinos tintos. Acá van dos opciones.
En este caso podemos sugerir un Las Perdices Las_Perdices_Reserva_Bonarda_lbv0o9
Reserva Bonarda, de la bodega Las Perdices.
un excelente ejemplar con notas a frutas rojas
y aromas a vainilla.
Paso por madera barrica roble americano y
francés. En boca sus taninos son suaves. Un
vino grnco y equilibrado.

Otro vino pensamos que podría ser Desquiciado desquiciado_cabernet_franc
Cabernet Franc
de Desquiciado Wines.
Notas a frutas negras y algo especiado. Para el salame
de la pizza le va a ir muy bien.
Un vino con buena acidez y también equilibrado,
más allá de su nombre.

Esperamos hagas la pizza y disfrutes de una noche maravillosa.

Placer que seas nuestro compañero de ruta en Vinos y Pasiones.